Mi hermano menor (18 años) vino a visitarme la semana pasada, lo segundo que hace luego de saludarme y saludar a mi hija, es meterse en la computadora y desaparecer en el espacio. Mientras yo ordeno las cosas en mi habitación y pienso: le digo, no le digo, le digo, no le digo. Al final le digo: qué pensarías si te digo que me gustan las chicas. Ni voltea de la pantalla. Que estás loca. Me río. No le digo más porque no tendría sentido.
El fin de semana voy a visitar a mi hermana, están mis hermanos de 18 y de 12, mi sobrina, de 6, me pregunta: tía, ¿por qué usas sólo un arete? Le contesto: Ah, es para que me reconozcan las de mi bando. Y me río. ¿Bando? Si pues, las chicas que se parecen a mí. Ah, ya. Sé que no me entiende pero que quiere entender. ¿Y por qué el tío Augusto también usa un arete? Porque también es bollo, le respondo.
Oye, yo no soy bollo. Todos nos reímos. Augusto le dice a mi hermana: Vane, ¿sabes que Vero es medio rara? Mi hermana le responde con seriedad: siempre ha sido rara. Yo digo: ¿Medio rara? Rara completa.
Le pido a mi hermana su teléfono: sólo quiero hacer una llamada. ¿A quién? Me pregunta. Eso que importa, préstame un toque. ¿Vas a llamar a tu esposo? No. ¿Entonces? No contesto. Mi hermano se mete: va a llamar a su novia. Cállate, imbécil. Si, voy a llamarlo a él. Ok. Me presta el teléfono y la llamo.
Le cuento a mi hermano que fui a una disco de ambiente y una chica se me acercó y me preguntó: ¿Tú eres la hermana de Augusto no? Sí. Ah ya, y estás aquí caleta nomás. Y se va con una sonrisa sarcástica. Me acerco y le pregunto: ¿Cómo me conoces? Yo soy Saritza. La recuerdo, claro, la chiquita que jugaba fútbol, siempre andaba sucia y le pegaba a todos los niños, incluido mi hermano. Ahora estaba grande, limpia y con novia. Vuelvo con mis amigas. Les cuento que la amiga de mi hermano me ha visto. Ya te jodiste, me dijeron, ahora le va a contar a todo tu barrio. No creo. Se ríen.
Pues sí, le contó a todo el barrio, incluido a mi hermano. Ahora la gente se divide en, habrá ido a sapear, si tiene su esposo y su hija, o, seguro era y recién lo ha sacado. O decenas de suposiciones que me importan lo más mínimo.
La semana santa que la pasé con ella, mi mamá (tan linda ella) llamó al papá de Camila para que la recoja porque yo no llegaba, pensando que estaba con él (eso es lo que ella dijo), habiéndole dicho que me iba a otra parte. Bueno, lo que quería era joder y por eso lo llamó, cuando regresé el domingo, él estaba ahí, en mi casa de Chosica, molesto porque no le había dicho que iba a salir (como si tuviera que decirle todo o pedirle permiso).
Mi mamá pregunta: ¿ En dónde has estado ah?, seguro con el otro. Sí mamá, con el otro, le digo sólo para que deje de joder. Mis hermanos de 18 y 15 que habían entrado hacía un rato a mi habitación (toda la familia ya estaba en mi habitación) dijeron a coro: con la otra, con la otra. Y yo: sí, mamá, con la otra.
En la universidad le cuento a mi amigo gay que estoy saliendo con una chica.
¿Es guapa?.
A mí me gusta, le digo.
¿Pero convertiría a un gay?
No creo que ninguna mujer pueda convertir a un gay
Pues si, no creo, ya pero es simpática
Si, es simpática
Ya, porque no te vas a meter con cualquiera no, ¿es lady o chito?
Lady
Mejor, qué bueno que ya estás haciendo lo que querías.
Pues sí.
Porque desde el año pasado me tenías con eso.
Si pues, por fin.
Ahora ya estás en el lado oscuro, ja ja.
Si.
Otro día me cruzo con mi amiga, superhetero, vamos a tomar unas cervezas, le cuento que estoy saliendo con gays y lesbianas, no le digo que soy lesbiana, se puede asustar. Me dice que ella sí lo haría con una mujer pero eso no significa que es bisexual o algo así, sino que es sólo para saber cómo es, pero que le gustan los hombres y no puede evitarlo, le gusta tener “eso” entre las piernas. Terminamos de tomar y nos vamos a comprar hamburguesas. Le pregunto,: ¿en serio te besarías con una mujer? Sí, me dice. ¿Pero no lo haz hecho? Nop, ¿y tú? Sí. Se pone pálida. ¿En serio? Sip. ¿Y qué tal? Excelente, ja ja. Sigue pálida. Me mira sin decirme nada. La mitad del camino está callada. Luego me habla de algunos libros que ha leído. Llegamos al paradero y nos despedimos.
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