Primero: Ayer llegué tarde al trabajo, calculé mal el tiempo y la cagué, me tuvieron un rato esperando la llamada del jefe para poder pasar, me miraron como a bicho raro y después de media hora me dejaron pasar. Es la primera vez que llego tarde y me jode, hasta tomé un taxi para llegar más temprano pero nada, el tráfico, la policía y el mal estado del ómnibus se confabularon para que se me pase la hora.
Segundo: Tenía que salir volando del trabajo para ir a mi clase en la cato, pero se suponía que debía quedarme un ratito más por haber llegado tarde, estaba en esa disyuntiva cuando agarré mis cosas a las 5 y 30 y me fui. Los antiguos me miraron extrañados. Afuera comienzo a hacerle señas a los taxis, mi clase comienza a las 6, ni loca llego en ómnibus. ¿Hasta la Universitaria?, pregunto. Varios me dicen 20 soles, mierda, los tengo que dejar pasar, uno me dice 15, ya, subo al asiento trasero. Me conversa, es agradable, parece buena gente, yo estoy leyendo mi libro pero le contesto por esa cuestión de la educación que me enseñaron de chiquita. Imposible, no puedo leer, el hombre tiene ganas de conversar y no quiero decirle que se calle. Luego de un rato de estúpidos lugares comunes me pregunta si me gustaría salir con él a conversar un día, nada formal, como amigos. Le digo que no. Me pregunta por qué. Le digo que: 1. No me gustas; 2: No voy a estar aceptando invitaciones de cualquier taxista que se le ocurra salir conmigo; 3. Soy lesbiana. Me parece que podía con los dos primeros pero el último lo dejó alucinando. No te creo, me dice. ¿Por qué?, le pregunto. Porque no pues, no pareces. ¿Y qué se supone que tengo que hacer para parecerme a una lesbiana? vuelvo a preguntar. ¿Las lesbianas no quieren ser hombres?, me pregunta. No, yo no quiero, quizás algunas, quién sabe, pero yo no. Lo que pasa es que ningún hombre te ha hecho sentir mujer. ¿Sentir mujer?. Si. ¿Qué es sentirse mujer?. Estar con un hombre. O sea que si estoy con un hombre me voy a sentir mujer. Así es. Jajajaja. ¿No me crees?. Claro que no. Si sales conmigo vas a ver que te sentirás mujer. Jajajajajaja (por suerte ya estábamos llegando a la universidad). Me gustan las mujeres, ¿no lo puedes entender?. Eso de la homosexualidad es que a la persona le ha entrado un demonio. ¿Ah? (no sé si reírme o salir corriendo del taxi). Si, los homosexuales tienen demonios dentro que les hacen actuar mal. Anda, ¿y los heterosexuales?. También, por ejemplo, las prostitutas, los ladrones, ellos tienen demonios dentro que les hacen actuar mal. Ok, le digo, entonces estoy endemoniada (¿me parece o me ha comparado con una prostituta o con un ladrón?). Es en serio flaca, yo he leido libros. Yo he leído más que tú. Llegamos, abro la puerta para salir. Espera, me dice, dame tu número. Gracias, le digo, y cierro la puerta. La verdad que uno se topa con cada loco. Y recuerdo el comentario de H: yo tengo suerte con los taxistas.
Tercero: B me manda un mensaje, me dice que no podemos seguir siendo amantes, que no sé que cosa con su ex, que algún día me lo explicará, que la disculpe. No sé qué pensar, al comienzo claro me duele, después trato de ser razonable, o sea, debe haber una razón lógica para todo (no creo que sea simple mala suerte), luego me molesto, qué desagradable es que te terminen por teléfono, y con un mensaje de texto (no sé si reírme o llorar), al final trato de distraerme leyendo el libro que me prestó la profesora de mi taller, y lo logra. Bajo del carro y vuelvo a pensar en cuál es el problema, me pongo tres alternativas: 1. Ella está loca, 2. Su ex está loca, 3. Yo estoy loca. O es uno de esos, o son los dos, o son los tres, pero nunca es ninguno. No quiero pensar que soy yo, pero … Lo triste es que después de proponernos ser amantes (hace poco) no pudimos hacer lo que se supone hacen los amantes: ir al grano. Porque con los amantes, imagino, no es necesario hipocresías ni máscaras ni ninguna de esas cuestiones que muchas llaman estrategia, una es amante por algo, y ese algo, no pasó (lagrimitas de cólera).
Cuarto: Llego a mi clase, es la segunda, han cambiado de salón, tengo que ir al tercer piso, entro, todo está lleno, las sillas apretujadas no dejan pasar, tengo que mover a todos los de atrás para poder sentarrme (y lo que trato de hacer siempre es que nadie se dé cuenta de mi presencia pero las sillas y la gente parándose hacían mucho ruido). La profesora es linda. Delgada, blanca, su cabello ensortijado atado en una media cola, inteligentísima, joven. Me encanta, pero está casada y tiene hijos (nada es perfecto). Me acerco a preguntarle algunas cosas sobre identidad. Me parece más linda a pesar del lunar en su rostro, primera vez que se lo veo, y la he visto varias veces (no me gustan los lunares en la cara). Me contesta amablemente pero distante. Bueno, no tenemos por qué ser amigas ni nada. Profesora y alumna, hay una distancia insalvable entre ella y yo. Profesor y alumna, hay mucho que hace que ellos crean que una les coquetea, por el simple hecho de ser mujer y tratar de ser amable. Termina mi clase y salgo, converso con una chica que ya terminó la carrera, tomamos el mismo carro pero yo bajo antes. En el camino pienso en H, pienso en M, pienso en B, pienso en la Profesora de la cato. Llego a casa, mi hija me distrae de todos los pensamientos, jugamos un rato, viene su papá, le cuento lo del taxista. Me dice que no diga que soy lesbiana, que todos los hombres van a querer curarme. Escucho en silencio y pienso que tiene razón, aunque no es bueno generalizar. Quería hacer mis tareas pero no pude, el sueño me vencía, tratando de dormir pensaba en letras, se me aparecían en la cabeza: H, M, B, P, M, H, P, B, P, B, M, P, H, M, P, B, B, H, P, M, H, H, H, H, M, M, M, M, B, B, B, B, P, P, P, P, zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz.
Quinto: En el ómnibus me pasó algo curioso (otra vez) yendo a casa. Estoy sentada atrás, en la última fila, con mi mochila en las piernas y leyendo mi libro, se acerca el cobrador, me mira. Le doy un sol. Escolar, me dice. ¿Ah?. Me da mi vuelto: 0.50 céntimos y un boleto que dice Escolar. Estoy sorprendida, ¿habrá sido una broma?. O sea, yo acepto que digan que no parezco de 28, que me pongan 18, 20, 23, 25, pero ¡¡¡¡¿Escolar?!!!!! Eso si está loco, ¿me vio con cara de entre 12 y 16?. Qué niña que me veo carajo.