Exploradora lunar











{4 Junio 2009}   Pronto

La próxima semana cumplo 30, o sea, estoy en la mitad de algo pero no sé que es, y prefiero no pensar que es la vejez, pero soy mayor que muchas de mis amigas y esto de no encajar en la edad se siente bien raro, aunque nunca encajé en nada así que para mí sería lo convencional. Sería un buen momento para reflexionar sobre mi vida pero no tengo ganas, aunque al final también lo voy a terminar haciendo.

Como decía una poeta, tener 30 años solo me acerca al vaciado uterino, no creo que más allá de eso pueda existir otra posibilidad. Yo cumplo 30 y a mi casa acaba de llegar mi sobrina que tiene dos días de nacida. Me parece paradójico confrontarme con la juventud más extrema. La veo toda pequeñita e indefensa y a pesar de que pronto cumpliré 30, me siento igual que ella, pequeñita e indefensa.

He tratado por todos los medios mirar más allá de lo que pueden ver mis ojos. Yo sé que la primera mirada es cautivante y que a veces caemos en esa primera mirada, me ha pasado muchas veces. Pero a todas las chicas que me han gustado realmente tuve que mirarlas varias veces. Y luego de continuas miradas he logrado ver en ellas algo más que la superficie. Y fue ahí cuando realmente pensé en algo serio. Luego de eso volví a mirar y no encontré nada y otra vez la soledad.

Parece que mis relaciones se basan en esas miradas profundas. Me refiero a las relaciones más íntimas. En las otras relaciones, prefiero no mirar mucho, a veces hasta quisiera no escuchar. Ser ciega y sorda y solo sentir el latido de corazones que sé que necesitan tanto cariño y amor como yo. Y no juzgar ni criticar ni pensar. Solo dejar que las cosas fluyan tranquilamente sin hacerme muchas bolas.

Y estoy aquí, parada en la vereda de mi vida, con esa sensación de no saber a donde voy pero sin detenerme, con esa necesidad de querer hacer algo y no saber cómo, con ese sentimiento de que algo me falta pero no sé qué es.

Y vuelvo una y otra vez sobre mis propios pensamientos, y vuelvo otra vez a pensar en todo lo que pasé, y vuelvo a sentir que mi cabeza da vueltas y que no quiero nada y que quiero todo y que lo quiero completo pero también lo quiero a medias, y que lo quiero suavemente y también con esa violencia que solo trae la pasión. Pero también quiero sueños tranquilos  y alucinaciones húmedas.

Quiero besos y miradas. Quiero vacíos y abismos. Quiero mordidas y abrazos. Quiero sentirlo todo y luego hundirme en la nada. Cerrar los ojos, recordar, imaginar, soñar. Taparme los oídos y solo escuchar cómo corre mi sangre. Atar mis manos y no desear ninguna piel tibia a mi lado. Cubrir mi nariz y no percibir perfumes que me vuelven loca y me transportan hacia sábanas y madrugadas. No abrir la boca para decir palabras sin sentido, palabras contenidas en donde se van pedazos de mi vida.

Y cerrar mi mente para no seguir pensando en qué pasará mañana.



etcétera