Había quedado con algunas amigas para salir. Primero con L. Ella iba a pedir permiso e íbamos a ir a la disco después del taller de género. Pero ella no fue a la U, me mandó un mensaje: tuve un percance, iré a recogerte cuando termine la clase, espérame te estoy llevando tu regalo. Ok, le digo, pero la clase termina a las 9.
En clase yo estaba jodida, porque no había leído las copias por prestárselas a L para que las lea porque generalmente no lee nada (no tiene tiempo dice). Así que yo no había podido leerlas y estaba perdida mientras todos hablaban de la sujeción, lo fantasmático, lo simbólico y lo abyecto, yo pensaba en mariposas y papitas fritas. Y al final para que no vaya a clase, que es lo peor porque el profesor nos da su tiempo, sus conocimientos y su experiencia completamente gratis sobre un tema que para nosotras debe ser urgente de conocer, y la mayoría no lo aprovecha.
Casi para terminar la clase me manda un mensaje: ya llegué. Eran las 8 y 30. La clase termina a las 9, le respondo, entra. Contesta: estoy en el paradero, te espero. Ok. Pero ya eran las 9 y la clase no terminaba, y yo pienso, pobre, hace frío y está desde hace media hora esperando allá afuera sola y solo por mi cumple.
Entonces salgo antes de que termine y voy al paradero y la veo conversando con M (el percance), que es una especie de agarre, aunque esa palabra no sería correcta, porque hay algo más que simple gusto (creo), hay un poco de afecto (espero), entonces es como un affaire o algo así, una relación que no es de pareja pero tampoco de amigas sino algo intermedio (supongo). La cosa es que no estaba sola, y no era necesario que salga rápido o antes de que termine la clase. Por lo menos si me hubiera avisado me hubiera evitado la molestia de perderme el final de la clase.
Me abrazan y me dan mi regalo: un pan baguette. No sabía si reír o llorar (aunque eso es una exageración). Miré el pan, las miré a ellas, luego no dije nada (ni gracias). Estaba procesando aún lo que me hizo sentir que me regalaran un pan. Vamos a comer papitas, me dicen. Ya, les digo. No tenía mucha hambre porque mi amigo N en clase me había invitado un triple. Pero igual voy. No como nada. Estoy de mal humor. Ellas se dan cuenta, pero imagino que no entienden el porqué. O solamente sospechan que actúo como todo el tiempo: raro.
De ahí me consultan a dónde ir. L dice que no tiene mucho permiso. Pues solo queda La Trece les digo (tiempo que no iba y quería ver si seguía igual de bagre, ya lo comprobé). Así que vamos. En el carro me comenta que varias chicas la han llamado preguntando si yo iba a hacer algo por mi cumple. Me las nombra: S, I, K, A. Las conozco, pero no son mis amigas, es más, con las justas e intercambiado algunos saludos con ellas. Excepto A con la que he conversado mucho más, y a la que podría llamar amiga, a las demás me resulta difícil incluirlas en ese grupo extraño.
Yo: Qué raro, ninguna de ella me ha preguntado nada.
L: ¿Les puedo decir a dónde vamos?
Yo: Claro
Está escribiendo los mensajes. Le manda uno a A, ella contesta que no puede, que tiene clases. Sigue escribiendo y se queda sin saldo.
L: Dame tu celular
Yo: ¿Para qué?
L: Me he quedado sin saldo
Yo: No
L: Ya pues
Yo: No, no pienso gastar mi saldo en ellas
L: ¿Por qué?
Yo: Ninguna de ellas viene por mí
L: ¿Ah?
M: ¿Ah?
Yo: Ninguna de ellas viene por mí chata, ellas quieren verte a ti
M: ¡¿Qué cosa?!
Yo: Es verdad, a ellas no les intereso yo, pero como saben que tú andas conmigo, quieren venir, porque quieren contigo pues.
Cuando estoy de mal humor me pongo muy sincera. L se ríe, M se molesta un ratito, yo sigo mirando por la ventana. Luego vemos a una chica española que conocimos del taller de antirracismo, nos sorprende, es muy linda, a las dos nos gustaba y pensábamos que se había ido a su país. Creo que eso salvaba la noche, sigue aquí, puedo seguir soñando con ella.
De vuelta a la realidad. L toma el celular de M y comienza a mandar mensajes. Las chicas confirman que van a ir. Llegamos a la disco, está llena, apesta, no se puede respirar y para bailar tienes que empujar unos cuantos cuerpos sudoroso (o sea, está como siempre). No he hecho nada más que caminar hasta el baño y ya estoy sudando. Compramos dos jarras de cerveza. . Llega S con su pareja. Se sorprende al ver a M. Me pregunta si ella quiere algo con L. Como tengo ganas de joder le digo:
Yo: Son pareja.
S: No es cierto (sorprendida)
Yo: (…)
S: No es cierto (decepcionada).
Yo: Bueno…
S: No te lo puedo creer, ¿en serio? (triste)
Yo: ¿Por qué te sorprende tanto?
S: Es que no puede ser
Yo: Sí puede ser, no veo cuál es el problema
Pienso: mejor le digo que no son pareja, total, parece que va a acabar con su vida. Pero no lo hago. ¿Ven porque sé que no vienen por mí? Jojojojojo.
A las 11 y 30 les digo que me voy (tengo que llegar a las 12 a Miraflores). Salgo y en la puerta veo a I y K que acaban de llegar. Me saludan y preguntan por L. les digo que está adentro. Que pasen (como si fuera mi casa). Ellas entran y yo llamo a L. Pero más que llamarla la jalo: ahí está I, le digo (yo sé que le gusta un poco). Ella me dice: No me jales. Voy a buscar a S, le digo ahí está I (es su pataza). ¿Y?, me dice. Pues salúdala, es tu amiga. Van hacia la entrada. Parece que les he contagiado a todas mi mal humor.
Luego nos vamos todas, excepto S y su pareja. L dice que se va a su casa, M que la va a acompañar, las chicas se quejan por haber ido por las puras (¿entienden?). Yo pienso: a la mierda.
L y M se van, I y S se quedan paradas conversando entre ellas. Yo cruzo la pista para tomar el carro. I y S me siguen. I me pregunta si M y L son pareja. Bueno, a romperle el corazón a otra. Si, le contesto. Se queda estúpida. Reflexiono. No, mentira, solo salen pero pareja no son (¿?) Me preguntan a dónde voy, les digo que a Miraflores. Me miran como queriendo disculparse por no poder ir. Antes de que digan cualquier cosa, les digo: no se preocupen chicas, yo sé que no han venido por mí. Se ríen sorprendidas y dicen: oye, cómo hablas. Pero es la verdad, les digo. Paro el carro, me despido y subo.
Y eso es solo la mitad de la noche. Y creo que es una versión muy fresa de lo que realmente ocurrió, pero tampoco quiero echarme tanto barro.
Conclusiones por el momento:
1. No sé si debo valorar lo del pan como que es una forma de afecto o una forma de que le importo muy poco a cierta gente. Tan poco como lo que cuesta un pan o debo valorar la intención, que es darme por lo menos un pequeño obsequio por la importante ocasión de mi cumpleaños. La verdad, yo creo que estuvieron comprando sus cosas en el supermercado, y luego, en el carro, se acordaron que tenían que verme (bueno, solo L porque M tampoco venía por mí, sino a cuidar a L) y entre todas las cosas que compraron vieron qué podían regalarme, y entre la jamonada o el pan, prefirieron darme el pan.
2. Puedo ser muy simpática cuando estoy de buen humor y una completa mierda cuando no, entonces me convierto en una persona más caústica, hiriente y jodida de lo que normalmente soy. Por suerte ahora me pongo de mal humor, antes solo me ponía triste. Creo que eso ya es un avance, para mí. Aunque a veces lamente no ponerme triste, y lastimarme a mí misma, que de mal humor y lastimar a las demás. Si lo pongo en la balanza gana lo primero, pero ayer estuve practicando lo segundo. Realmente estuve muy desagradable y me daban ganas de decirle a las chicas que así no soy, pero bueno. Ya fue.