En el proceso de curación de mis heridas, decidí dejar de verla. Era completamente necesario si por fin decidía separarme de una relación que solo me destruía por todo el dolor que conllevaba seguir con alguien que en algún momento me engañó y luego decidió que muy bien podríamos estar las tres juntas, pero no revueltas (o revueltas solo con ella). La otra como la novia casi oficial (si esa posición existe en una relación de 3 que solo 2 conocen y la otra sospecha) y yo como la ex novia que no puede irse.
Porque yo seguía pegada a una relación que ya no tenía sentido, que estaba rota, que no tenía ningún futuro y que solo me lastimaba. Pero es que resulta tan difícil dejar a alguien que has amado y con la que has planeado muchas cosas en la vida, sobre todo cuando a ese alguien lo considerabas parte de tu familia, o tu familia en sí, la familia que una elige y, por lo tanto, más preciada aún.
Pero luego de casi 6 meses de este tira y afloja la cuerda tenía que romperse. Así que decidí darle punto final y no fue una decisión fácil, lo fácil hubiera sido quedarme aún en su cama casi todas las noches y seguir durmiendo con ella, lo fácil hubiera sido seguir viviendo esa especie de alegría/tristeza que me embargaba cada vez que la veía, lo fácil hubiera sido seguir manteniendo una relación basada en la mentira y en el pasado. Y viviendo sobre lo fácil estuve casi medio año.
Hoy son diez días que no nos vemos (es muy reciente aún todo esto), y sí, aún cuento los días, porque cada día que pasa la pienso y recuerdo lo bueno y lo malo de la relación (aunque predomina lo malo) y no puedo evitar derramar unas ligeras lágrimas en señal de duelo por lo perdido, pero ya no es como antes que me lloraba todo el río Rímac, ahora son unas pocas, hasta dulces podría decir, unas tristes y dulces lágrimas por un amor perdido.
Sé que cada día que pasa es un paso hacia la liberación y el olvido, y los asumo con valentía, a pesar de que hay días que me dan ganas de dejar toda esta valentía atrás y comportarme nuevamente como una cobarde y llamarla y volver a su lado, y estoy segura de que me recibiría y nuevamente volveríamos a tener una relación de tres, y solo de pensarlo se me quitan las ganas.
Diez días puede parecer poco, para mí es una eternidad. Siento como si estuviera en un proceso de desintoxicación de drogas y estoy con síndrome de abstinencia. Siento como si hubiera luchado con ese vicio por mucho tiempo y todo el tiempo me hubiera vencido. Menos ahora. El vicio es complejo, cuando piensas que estás recuperada es cuando viene con más fuerza, y eso me da un poco de temor, pero el tiempo y la distancia son los mejores aliados, de eso estoy completamente segura. Seguiré resistiendo, seguiré luchando contra un sentimiento que no vale la pena y que no tiene sentido.
Y en algún momento podré escribir en este blog, en donde hay mucho de mi vida (porque hay cantidad de cosas que no he contado), que por fin estoy libre de un amor malsano. Que soy feliz por fin. Y que quizás me he vuelto a enamorar.
He llorado, literalmente, con este post. ¡Qué hermoso!
¡Tienes un nuevo fan!
Saludos
hola, gracias por el comment, yo lloré escribiéndolo así que estamos parches. besos.