La masturbación

Todo comenzó con mi gato, mejor dicho gata, era verde con chispas blancas (¿o blanca con chispas verdes?). Era una gata ya adulta, ahora está muerta, habrá tenido en toda su vida, unos 6 gatitos. Bueno, esta gata andaba alunada y comenzó a sobarse contra mi pierna. Me pareció raro, yo estaba leyendo en ese tiempo una novela llamada Matilde:Memorias de una joven, tendría 12 años. El libro trataba de una chica francesa, allá por el siglo XVII, que era perseguida por los hombres, por ser hermosa, joven y provinciana. En uno de los capítulo estaban a punto de violarla, y aunque el tema podía ser escabroso, terrible y muy doloroso, a mí me excitaba un montón esa lectura. Bueno, entre la lectura del libro y el gato sobándose, estaba realmente muy excitada, le tiré una patada a la pobre gata (quizás también era lesbiana la pobre) y me fui a mi cuarto. Desde pequeña he tenido mi habitación propia (y lo que decía Virginia Woolf era cierto, es completamente necesario y vital que una mujer o cualquiera realmente tenga su intimidad para hacer con ella lo que le dé la gana).

No sabía qué hacer para masturbarme (ni siquiera sabía en ese tiempo qué era la masturbación), me sobaba con la mano pero era doloroso, entonces agarré la frazada la envolví y la puse debajo de mis piernas, comencé a frotarme fuertemente un buen rato, serían de 5 a 10 minutos, me sentía terriblemente sobrexcitada pero parecía que no había final para eso, hasta que por fin, se abrió una luz en mi mente, mi cuerpo se estremeció de los pies a la cabeza, había tenido mi primer orgasmo y había sido sensacional, claro que después, cuando reflexioné en el asunto me sentí muy mal, muy rara y muy culpable, como si hubiera cometido un pecado o algo por el estilo, en ese tiempo la religión me jodía mucho, hubo un tiempo en que quería ser monja y me leía la Biblia todos los días, y esas cosas que hacen las niñas medio locas cuando se obsesionan con algo.

La cosa es que este asunto de la masturbación se fue perfeccionando, ya no era la frazada, una almohada se acomodaba mejor a mi cuerpo, me masturbaba casi todos los días, era una obsesión, estaba obsesionada con esa sensación tan placentera y deliciosa. El orgasmo, síííííííí, y a los 12, mejooooooooor. Luego, un poquito más grande descubrí que mi dedo índice era mejor, más rápido y podía hacerlo en cualquier parte, porque con la almohada sólo podía hacerlo en la cama. Ahora ya no me masturbo tanto, esa etapa fue desde los 12 hasta los 20, luego me tranquilicé.

Quería saber si otras niñas lo hacían pero nunca me enteré de algo así, cuando pregunté a algunas amigas heterosexuales, me decían: estás loca, cómo que masturbarse. Y me miraban con cara de fenómeno. Ahí acababa el tema para mí. Pero yo creo que me mentían.

Me preguntaba cómo pueden vivir sin masturbarse. Aún ahora me lo sigo preguntando.

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