El último hombre de mi vida 1

Lo conocí en la academia, nos preparábamos para postular a la universidad, él estaba becado por conocimientos, yo por coordinación, es decir, él por su inteligencia, yo por el trabajo. Los coordinadores  becados trabajaban en la mañana y estudiaban en la tarde, o al revés. Yo dije que vivía en Chosica, que por favor me pusieran para estudiar en las mañanas y trabajar en las tardes, les importó un pepino y no me hicieron caso.

 

Todos los días tenía que levantarme a las 5 de la mañana para llegar antes de las 8 a la academia, por suerte mi papá me preparaba un poco de comida antes de salir porque ahí en la academia no te daban comida y la mayoría de coordis generalmente o no comían nada y comían mal, había que compartir la comida con los que no tenían nada y en eso tiempo la situación económica de la casa estaba bien fregada (gracias Alan).

 

Mis padres se habían separado y yo me había quedado con mi papá y con mi hermano de dos años, mi mamá se había ido con mi hermana mayor y mi hermano de 12 a vivir a casa de mi padrastro. Estábamos desquebrajados y mi padre destrozado, y yo no podía hacer nada contra eso. Solo verlo sufrir y cómo su vida se iba apagando. Y a mi hermano pequeño llorando llamando a mi mamá y a mi padre llorando con él por no poder traerla.

 

Yo tenía que llegar más temprano que los demás porque  era coordi de puerta, la que recibía a los alumnos y les pedía su carné de ingreso, cerrándoles la puerta a los que llegaban tarde y torturándolos afuera diciéndoles que no iban a entrar, solo dejaba pasar a los que me decían que venían de Chosica. Después me iba a estudiar de 2 a 8 y llegaba a mi casa a las 10, excepto cuando había reunión de coordinadores que duraba hasta las 10, y entonces llegaba a casa a las 12. Pero yo estaba dispuesta a hacer cualquier sacrificio para poder ingresar a la universidad así que no me importaba mucho todo eso. El problema era que me quedaba dormida en las clases, la ventaja era que ya me sabía la respuesta de los exámenes porque los había tomado temprano

 

A medio semestre los directivos reagrupan a los alumnos y separan a los que tienen más posibilidades de ingresar en un salón llamado Círculo. Ahí lo conocí, a mí me pusieron en el salón con otros dos coordis, los que tenían las mejores notas. Después de un tiempo nos dividieron en dos salones Círculo A y Círculo B, yo fui a círculo B (no era muy buena para las matemáticas). Pero una chica que estaba en mi salón ingresó en segundo puesto y los del primer salón en puestos menores así que no le salieron muy bien sus cálculos a los directivos.

 

El se la pasaba detrás de una chica que no le hacía caso, yo salía con un muchacho que siempre me invitaba al cine. El pobre no ingresó y dejamos de vernos. Sólo faltaba un mes para terminar la academia y postular cuando se atrevió a hablarme, o mejor dicho, yo le hablé porque no me importaba nada hablarle. Yo estaba buscando un libro de poemas de Patti Smith en Quilca, él una mochila. Me acerqué y no recuerdo qué le dije, pero ahí hablamos, parece que se enamoró instantáneamente de mí porque después de eso ya no me dejaba, me invitaba al cine, me compraba libros, me llamaba por teléfono, y por fin se decidió a mandarse. Yo  lo acepté, a pesar de que en ese tiempo estaba todavía medio enamorada de un muchacho del que tuve que separarme por diferencias irreconciliables, yo era atea, y el era católico y preparaba a los jóvenes para su confirmación. Él me quería llevar a la iglesia, yo lo quería tener en mi cama todo el día. La situación se volvió insostenible.

 

Acepté primero por pena, sus ojitos estaban tan tristes y le había costado tanto esfuerzo mandarse que dije sí sin pensarlo. Al mes postulamos, él ingresó a Medicina, yo a Derecho, le dije que como íbamos a estar en locales separados, él en San Fernando, yo en la Ciudad Universitaria, sería mejor que termináramos, además quería concentrarme en mis estudios y él me importaba un rábano. Así que terminamos. Pero de vez en cuando iba a visitarme, me llevaba tarjetitas y poemas y me invitaba al cine. Podíamos hablar de mil cosas como amigos, como enamorados no decíamos una palabra, yo me aburría lastimosamente y él no sabía qué hacer para cautivarme, para demostrarme que era el hombre de mi vida.

 

Estuvimos un buen tiempo así, volviendo y terminando continuamente, le presenté a mis amigos inútiles, borrachos y drogadictos, y lo aceptaron como a un hermano, aunque al comienzo estuvieron un poco recelosos, cuando comenzó a soltar el dinero para las jarras ya todos se hicieron sus amigos sin el menor disimulo.

 

Él iba todos los fines de semana a Chosica, estaba terriblemente enamorado de mí, y yo no sabía qué hacer, me daba lástima su situación, cuidaba que no me pasara nada, que no se propasaran conmigo, que llegara bien a mi casa, y muchas veces tuve que escaparme de su férrea protección aunque al final me arrepentía, porque sabía que con él hubiera estado mejor, más cuidada y más serena.

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One comment

  1. T · abril 16, 2008

    Porque las personas tienden a esacapr de la protecion esa protecion de la buena y sana, porque, debes ser mala gente, y asi duele menos

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