Semana Santa

La pasé con ella casi todo el sábado y parte del domingo. Tenía que ir con su familia a pasear al Parque de las Leyendas pero inventó alguna excusa para quedarse en casa y pasarla conmigo. Estuvimos conversando, viendo tele, besándonos. Yo sé que le gusto, hasta tal vez me quiere (a su manera) pero no como yo la quiero, no de la misma forma, no con la misma intensidad, no sé si es porque ya le rompieron el corazón y no quiere que le pase de nuevo (eso es lo más seguro) o porque yo no soy realmente lo que ella quiere (eso es lo más triste).

Me enumera uno a no todos sus defectos, no sé si lo hace para que me desanime o porque realmente quiere que la acepte como es. Yo ya la acepté como es, no puse ningún obstáculo, no tengo ningún problema. Yo sé que ella no me acepta como soy (quizás espera el gran amor de su vida y yo solo estoy de tránsito por su vida), ni siquiera sabe qué es lo que le gusta de mí, pero no quiere que la presione. Puede decir todo o nada. Prefiere sonreír, dudar, pensar y seguir callada.

No puedo soportar un amor que no es amor. No puedo soportar que no me quieran cuando yo quiero tanto. No puedo soportar que poquito a poco me rompa este corazón que apenas está comenzando a amar.

Quizás exagero, quizás esté alucinando cosas que no son, quizás estas lágrimas que se desprenden a rabiar de mis ojos son solamente pequeños momentos de desolación que pronto pasarán. Tal vez me canse y prefiera dormir antes que levantar un solo pie y ponerlo en el suelo. Estoy cansada. cansada. Cansada de dar amor y recibir muy poco.

Quiero que me amen como yo amo, con locura, con frenesí, con ansiedad, con ternura, con todo el alma, con todo el cuerpo, que un suspiro sea una ilusión, que un quejido un estruendoso te amo, que su abrazo abarque el mundo entero, que su beso sea mil besos en una sola noche. Un amor que ilumine mi vida, que la llene de estrellitas, que al hundirme en el mar de mis tristezas me saque a flote y me diga que me ama, que me necesita, que me desea. Un amor entero, completo, integral, lleno, total. Un amor que sea la vida entera.

Lunes

No he podido escribir mucho todos estos días, no como antes que escribía a diario, no he tenido mucho tiempo, sigo yendo al mhol, sigo con mi vida común y corriente, ya no tengo celular (me lo robaron), hoy comienzan mis clases en la universidad y el tiempo se va a hacer más preciado y más injusto aún. Pero tenía que escribir esto, porque la extraño, porque la veo muy poco, porque la pienso todo el tiempo y no podemos vernos, porque me gustaría estar a su lado, dormir con ella, comer con ella, pasear con ella. Pero no se puede, yo sé que no se puede, menos ahora que el tiempo nos hace más vulnerables a la distancia y al olvido.

Los lunes siempre te extraño
en el paradero de partida
en el carro que me lleva a Lima
en el boleto que rompo en pedacitos
en el paradero de llegada
en la puerta de la universidad
en la carpeta en donde me siento
en el lapicero con el que escribo
en la pizarra que leo sin entender
en las palabras de mis amigos
en las quejas del profesor
en los errores tachados
en el baño, en el lavadero
en el extintor, en la escalera
en el chocolate que muerdo despacio
en las luces de los faroles
en los ruidos de los autos
en la conversación de los extraños
en la moneda con la que te llamo
en el teléfono que descuelgo
en los números que marco
en la voz que me responde
en tu: hola, cómo estás
cuando te escucho y pienso:
los lunes siempre te extraño.

Algún día pasará

Tenía que hacerlo, hacía mucho tiempo que no iba y realmente me parece necesario, así  que ahí estaba, sacando mi ticket para que me atiendan. Consulta: 15 soles. Ok. Pago. Ahora, a la cola, una fila de mujeres, todas con falda, esperando, mordiéndose las uñas, leyendo los periódicos, conversando entre ellas, aburriéndose enormemente, y yo con ellas.

 

Mi turno, paso, me siento, el doctor está escribiendo algo en sus papeles. Termina. Me mira. En qué la puedo atender. Bueno, sólo quiero saber si todo está bien por ahí. Ok, échese en la camilla. Me levanto, la enfermera me ayuda a acomodar las piernas en esa horrible camilla, el doctor se pone sus guantes, y agarra su linternita.

 

¿Ha tenido relaciones sexuales últimamente?

Uhmm, sip

¿Y qué métodos anticonceptivos usa?

Ninguno

¿Usted quiere salir embarazada?

Nop

Entonces por qué no usa ningún método anticonceptivo

Porque no creo que sea necesario

¿Cuántos años tiene?

28

¿Sabe que está en edad fértil?

Yes

¿Y sabe cómo se hacen los hijos?

Of course

¿Entonces por qué no se cuida?

Porque no existe la mínima posibilidad de que me embarace

¿Y por qué cree eso? ¿Es infértil?

Le puedo asegurar que no

¿Entonces?

No creo que mi novia me embarace de ninguna manera posible

¿Su novia?

A no ser por inseminación artificial pero no hemos hablado aún de eso

¿Su novia?

Sí, mi novia

Ah, ok, pues no, no hay forma de que salga embarazada

Ajá

Debió decírmelo desde el principio

Usted no me lo preguntó

Sí claro, pero hubiera sido bueno tener esa información de antemano

Yo creo lo mismo

 

Me bajo de la camilla, la enfermera me mira como si fuera marciana, el doctor me mira como si hubiera cometido una falta, yo me río por dentro, todo esto me parece un gran chiste.

 

Bueno, ¿tengo algo malo?

No, nada malo

Qué bueno

Sí, está muy bien

Uff

 

Me levanto, me despido con una cándida sonrisa y me voy.

Si pudieras leer mi mente

1

Por qué las calles, los caminos, las paredes. Mi edad no es la edad que tengo ahora, mi edad se perdió en el callejón de mi casa antigua y olvidada.

 

Y porqué mis ganas de besarte tras la noche, de acariciarte ahí abajo y amarte largamente.

 

Nada pasará si no me miras con tus ojos de tristeza y me llamas y me llevas a tu cuarto.

 

Y porqué los días, las mañanas, la distancia. No me gusta despedirme y no mirarte, me gusta que digas que me amas.

 

Espero tu llamada.

2

Quería escribir sobre ti, amada

de esas noches con ansias de tu cuerpo

de esas sábanas sufrientes de calor

de ese bálsamo de palabras inflamables

pero no pude.

 

Quería escribir sobre ti y no pude

y hallar desesperadamente el olor de tus pechos en mi ropa

y perderme suavemente en tu fragancia

y sentir tu aliento rozando mi cuello

pero amada

 

Quería escribir pero no pude

algo se pierde entre estas palabras ciegas

algo que ni el mismo dios encontraría

la fuerza de los actos de arrebato

el viento que recorre nuestra orilla

pero sobre ti.

 

Quería escribir, amada

de luciérnagas feroces en mi vientre

de estrellitas coloradas bamboleándose en la noche

y también de los cielos, de los mares, de la luna

como ciego que busca su bastón caído en un abismo

pero.

3

Me digo sé fuerte

y te quedas cada día más en mí.

 

Me digo ten cuidado

y me descubro entre tus brazos

 

Me digo cualquier día será el fin

y vivo cada minuto como si empezáramos

 

Y te encierro en mi cuerpo

y te castigo con mi silencio

 

Y en lo profundo de la noche

despierto ante ti

 

Como mujer nueva que te ama

 

Entre silencios incandescentes

y palabras inconfesables

 

Sintiendo cómo se abren para ti

mis mundos interiores.

 

PD: como se darán cuenta estoy templada jaja

Por fin

Realmente me ha costado mucho esfuerzo, muchas lágrimas y mucha tristeza, y también muchas ilusiones, mucha alegría y mucho placer. Desde que la vi por primera vez supe que era ella. Ella y nadie más, a pesar de que traté de borrármela de la mente un millón de veces, a pesar de que traté de pensar en todos sus desplantes y manías para sacarla de mi corazón, nada funcionó.

 

Y ahora la tengo aquí, entre mis brazos, a mi lado, sabiendo que me quiere, que me extraña, que le encanto. Reconsiderando todo lo que ha pasado, las dos cometimos muchos errores y a pesar de todo eso seguíamos juntas tratando de llevar la fiesta en paz. A pesar de que parecíamos demasiado diferentes nos buscábamos de diversas formas, nos necesitábamos, aunque sea para discutir, para criticarnos, para fregarnos los buenos momentos que podíamos pasar, para arruinarlo todo. Y luego para amistarnos, para reconsiderarlo, para tratar de ser mejores.

 

Ahora estamos juntas, para mí fue amor a primera vista, para ella fue a la quinta o algo así, para muchos eso no funciona, para mí sí. Hay muchas cosas aún por arreglar, por conocer, por descubrir. Me lleno de dudas y temores otra vez, como la primera vez que terminó conmigo, me lleno de ansiedad de que lo nuestro no funcione. Trato de tomarlo con calma. Lo importante en todo esto es que nadie salga herida. Lo importante es mantener a flote lo que sentimos.

Migajas

Me conformo con tus migajas. Tus migajas de tiempo. Tus migajas de amor. Tu voz por el teléfono es una hora de felicidad y veintitrés de infelicidad. Busco la forma de llenar esas horas que no sean contigo. Pero luego me arrepiento, ¿qué sentido tiene tratar de no pensarte?, ¿qué clase de lucha es luchar por algo que es posible pero que no es?

 

Sigo pensando en tus migajas. Tus migajas de miradas. Tus migajas de sonrisas. Me siento en una isla desierta, exhausta de haber nadado tanto, tirada en la playa y pensando en que todo lo hice por ti, tratar de vivir, tratar de salvarme, todo por migajas que me mantienen viva pero que me quitan la vida de a pocos.

 

Migajas de piel. Migajas de cabellos. La tristeza tiene nombre de mujer. El amor también. No espero más que migajas. No espero más que pequeñas rebanadas de afecto cortadas con el perfecto bisturí de tus sentimientos y repartidas en forma cautelosamente delicada.

Divididos

Mis padres se separaron cuando yo tenía 11 años, entraba a primero de secundaria y me sentía superconfundida conmigo misma. Ellos tenían una gran diferencia de edad, casi 30 años y estuvieron cerca de 13 años juntos, pero mi mamá “se enamoró” de otro hombre y lo dejó. Nosotros somos 4 hermanos, dos se fueron con mi mamá: mi hermana mayor y el que me seguía. Mi hermano pequeño y yo nos quedamos con nuestro papá.

 

No podía dejar al pobre solo y devastado por la separación de la que él creía era la mujer de su vida. Dejé de ver el verde profundo de sus ojos por un tiempo. En las mañanas, al despertar, se ponía sus lentes negros para que no viéramos que se la había pasado llorando por mi madre toda la noche, comenzó a fumar, se compraba discos de Javier Solís y otros, cada cual más triste que el anterior. Mi casa era la casa de la tristeza.

 

Mi hermano extrañaba a nuestra mamá, antes de irse ella, había aprendido a orinar solo, después de irse, comenzó a orinarse en la ropa, teníamos que ponerle pañales de nuevo, no quería comer, no quería hablar, se había refugiado en sí mismo y no dejaba que nos acercáramos. Lloraba en el día y en la noche llamando a su mamá. Y yo lloraba con él, y mi padre también. Mi casa era la casa del llanto.

 

Iba con mi hermano a visitar a mamá los fines de semana. Caminábamos 20 cuadras para llegar a casa de nuestro padrastro. Cuando llegábamos, y veía a mis otros hermanos, realmente parecían felices, distraídos con sus juguetes nuevos, su ropa nueva, su familia nueva. Mi hermano corría a abrazar a mi mamá, ella lo abrazaba como si no lo hubiera visto en años, 20 minutos después ya no la volvía a ver interesada en nosotros, arreglaba su nueva casa preocupada en la decoración y las cortinas y la pintura y los cuadros.

 

Yo me distraía viendo televisión o buscando libros por toda la casa. Trataba de no reclamarle a mi madre por haber dejado a mi padre de esa forma, por habernos dividido entre hermanos, por habernos dejado sin el menor atisbo de arrepentimiento. No decía nada. Me mostraba seria y lejana, indiferente a todo, completamente fría. Desde ese entonces comencé a ocultar mis sentimientos. Nada me dolía, nada me tocaba, nada me lastimaba. Pensaba que no podía sentir nada de nada. Hasta que a los 18 alguien me enseñó a decir te quiero. Y saqué todo el dolor que llevaba dentro.

 

Esperaba un tiempo suficiente para irme con mi hermano, pero eso era toda una tragedia, él no quería irse, mamá lo consolaba y le decía que volveríamos al día siguiente o que ella iría a visitarnos (lo cual nunca pasaba) pero que teníamos que irnos para que papito no esté triste. Nos íbamos, creíamos en sus promesas hasta que volvíamos el siguiente fin de semana porque ella no se aparecía.

 

Estuvimos así cerca de tres años, luego ella volvió. La relación con mi padrastro no funcionó. Regresó con dos hijos nuevos. Mi padre la aceptó, por nosotros, por nuestros nuevos hermanos que eran muy pequeños, porque aún la amaba. Pero ya no le decía mi amor ni nada por el estilo. Le decía: Señora.

 

Volvió y no se fue otra vez. La que se fue fui yo.

Mujer

La semana que pasó estuve superocupada yendo a actividades por el Día de la Mujer y esta semana que viene también lo estaré, por suerte, me evita retorcerme en los vericuetos de mi mente y quemar mi cerebro pensando en ella. Aquí un breve resumen de todo lo que hice. 

El lunes 3 volví al mhol, luego de varios días que no iba por falta de tiempo y ganas. Se celebraba el Día de la Mujer Lesbiana, no podía faltar.  Volví a ver a varias amigas que tenía ahí. La velada realmente no estuvo tan interesante como me lo esperaba pero tampoco estuvo mal, sólo trataban de hacer algo diferente y quizás profundo. Se presentó una escritora bisexual que habló sobre su libro, también una pintora, y una señora que tenía una radio por internet, también iban a cantar y contar sus experiencias otras profesionales lesbianas.

 

Cuando terminaron de hablar me fui. No había terminado la velada pero yo ya me había aburrido. Además, a mi lado estaba ella, y se veía que también se aburría a morir. Nos vamos, le digo. Sí, vámonos. Salimos, ella había ido con su amiga, no sabemos qué hacer, vamos a un chifa y tomamos unas cervezas mientras comemos algo. Luego me acompañan al paradero. Llega mi carro y me voy.

 

En el camino me puse a pensar en hacer una especie de documental de media hora, en donde salieran mujeres diciendo frente a la cámara: soy abogada y soy lesbiana, soy doctora y soy lesbiana, soy profesora y soy lesbiana, soy secretaria y soy lesbiana, soy policía y soy lesbiana, soy estudiante y soy lesbiana, soy madre y soy lesbiana, etc, etc. De ahí veríamos algo de su cotidianidad, cómo han llevado sus vidas, sus parejas, sus ilusiones y sus desilusiones. Bueno, me gusta imaginar este tipo de cosas.

 

El jueves fui a la presentación de la revista feminista La Mestiza, me encantó, estuvo lleno de chicas lindas (eso me fascina) y la revista realmente vale el esfuerzo hecho por estas mujeres jóvenes feministas y comprometidas con su sociedad. También estuvieron las chicas de Pacha Alterna, colectivo de jóvenes lesbianas bregando por la visibilización de su identidad en una sociedad que nos quiere confinar en la alteridad. Un orgullo para el Perú jeje.

 

El viernes fui a la Marcha por el Día de la Mujer, pero llegué muy tarde, empezaba a las 3 y yo llegué una hora después a la primera cuadra de la Av. Abancay, ya no estaban, me puse a seguirles el rastro persiguiendo los volantes que repartieron y que estaban regados por los suelos. Así llegué a la Plaza Dos de Mayo (hice la Marcha sola), ahí me quedé unas dos horas viendo a las mujeres que daban sus discursos, lamentablemente no escuché mucho, porque me dediqué a mirar a las chicas lindas que estaban por ahí. De ahí me fui a casa y lo demás ya lo conté en mi post anterior.

 

Hoy, lunes 10, a las 6 p.m. voy a ir al Instituto Porras Barrenechea por “Los cien años de mujeres en las aulas universitarias”, luego a las 7 y 30 al mhol, para escuchar la Historia del lesbianismo. Ojalá llegue a tiempo.

 

El martes 11 voy al Centro Cultural de España a una charla sobre la “Mujer  indígena e impacto de la globalización económica” a las 8.

 

El miércoles 12 trataré de ir al Pasacalle en Defensa de la Amazonia en la Plaza Dos de Mayo a las 10 a.m., luego a matricularme a la universidad o quizás antes para ver mi horario y saber si puedo inscribirme en el curso de Japonés de la PUCP; a las 6 y 30 p.m. a la presentación del libro sobre Salud y sexualidad lésbica en Miraflores (Av. Armendariz) en la UPCH. Luego al Malecón de Miraflores en la Av. del Ejército a las 9 p. m. Para ver a las chicas jugar fútbol. 

 

El jueves otra vez al Centro Cultural de España a las 7 p.m. para escuchar sobre la “Situación de la mujer lesbiana en el Perú” organizado por el Bloque Lésbico (ese bloque está fuerte).

 

Y el viernes, punto final a mis salidas con las Escritoras en el Yacana, estará Jennifer Thorndike leyendo sus cuentos y yo haciéndole una especie de entrevista para un artículo que estoy escribiendo sobre la Literatura lésbica en el Perú (quizás futura tesis).

 

Terminaré muerta de cansancio pero feliz, yeah.

      

Y en dónde quedó mi dignidad 2

Cuarta regla: si discute con su amiga y está media hora sin hacerte caso entonces la situación se puede salir de control. Discuten, no sé por qué, prefiero no escuchar, miro a la gente, habían ido chicas lindas, me miran pero no puedo hacer nada. Todavía no. Siento que aún no debo, no puedo y no quiero mirar a otras. Están discutiendo un buen rato y luego se van a bailar, quizás en la pista de baile siguen discutiendo, no lo sé. No quería ir para ver qué hacían, eso ya me parecía ridículo. Regresan. Yo estoy sentada tomando mi cerveza, ella se acerca y me besa, un buen rato, su amiga se va molesta (imagino que estaba molesta porque no se despidió de mí ni de ella), cuando terminamos de besarnos ella ya no estaba.

Nos vamos al baño unas 10 veces, se preguntarán pero por qué carajos no se van a un hotel. Pues no sé. ¿Será una cuestión infantil de querer hacer algo prohibido en un lugar prohibido?. No lo sé, pero siento que los baños se están volviendo en parte de mi vida, creo que es mi nuevo hábitat.

Quinta regla: si besa a otra en tu cara y no te vas es que eres una completa estúpida. Pues sí. SOY UNA COMPLETA ESTÚPIDA. Encontró a otra amiga, y se la agarró en mi cara. Ella ya estaba mareada, hasta me parece comprensible que lo haya hecho (una cuando está borracha hace idioteces), pero no que lo hiciera ahí junto a mí, después de que todos nos habían visto besándonos, abrazadas, tomadas de la mano, y yendo un millón de veces al baño de una forma tan disimulada que sólo faltaba que nos aplaudieran cuando regresábamos a la barra, no era dable que me hiciera algo así, podían haberse ido al baño o a la pista de baile o A CUALQUIER LADO MENOS A MI COSTADO (ese es el colmo de la descortesía jaja)

Cuando pasó eso, le pedí mi bolso a la dueña de la disco para irme, aunque me daba pena dejarla sola y ebria, pero yo pensaba que se iba a ir con la que acababa de besar. Bueno, pues la chica se despidió luego de decirme que no quería nada con ella y que no haya paltas. Ok, le dije, no te preocupes, sin paltas (creo que soy muy diplomática). Nos quedamos las dos solas otra vez.

Yo la miraba y me preguntaba cómo puedo sentir algo por alguien que me hace esto, cómo puedo sentir que la quiero y que me estremezco de solo mirarla. No estaba molesta ni triste, estaba en una especie de iluminación: descubrí que la quería y mucho, pero que lo único que podíamos hacer las dos (para mantener cierto equilibrio emocional) era ser amigas y nada más. La abracé y le dije: vamos a ser buenas amigas. No, me dijo, yo quiero que seas mi pareja. Me reí. Qué podía hacer, era lo que quería escuchar desde hace tiempo y cuando lo escucho ya ha perdido todo su significado, en esas palabras ya no hay nada, solo un completo vacío, un vacío que penetra y enfría el cuerpo y da escalofríos.

Fuimos al baño por última vez, pensaba que sería como un rito de despedida, mientras mis labios recorrían su piel sentí que le iba diciendo adiós a cada poro de su cuerpo, me embriagaba en su aroma para que quede por siempre impregnado en mi cerebro, para que no desaparezca jamás. Y cada beso que le daba era una lágrima que no salía de mis ojos.

Y en dónde quedó mi dignidad 1

Quería preguntarle qué pasó esa noche. Ella me dijo que me decía para que suba al taxi y yo no quería. Realmente lo dudo (o quizás ya estoy traumada con los taxistas), porque realmente lo único que quería era irme con ella, a cualquier lado.

Pues volvimos a salir (yo no aprendo) pero sí estaba claro que esta vez la borracha no iba a ser yo. Borracha no pero sí estúpida (eso no cambia). Me dijo para vernos a las 8 en la disco, yo estaba en la marcha por el Día de la Mujer, eran las 6, tenía que ir corriendo a San Juan a recoger a mi hija, llevarla a La Molina, dejarla con mi hermana e irme a Miraflores, todo en dos horas.

Sabía que era imposible llegar a tiempo, por ello tomé un taxi que me dejó en San Juan, luego otro taxi que me dejó en La Molina, y por último uno que me llevara a Miraflores y me dejara a las 8 ahí, en la puerta de la disco, violando todas las reglas de tránsito posibles.

Llego 8 y 30, la llamo, me dice que todavía no llega, que la espere. Mierda, me digo, sabes que esto va a pasar, sabes que esto va a pasar, me lo repito una y otra vez. Entro a la disco, espero, me canso, voy al baño, veo a unas chicas que conozco, las saludo, salgo del baño, me siento con ellas, converso un rato, le mando un mensaje de texto: creo que me quito. Lo mando y la veo entrar.

Primera regla: si no eres la única a la que cita entonces todo está jodido. Bueno, yo no era la única que la esperaba. Me entero que había invitado a dos amigas más, pero una no llegó. Así que éramos dos las que esperábamos su presencia.

Segunda regla: si la otra amiga quiere irse y ella no deja que se vaya, lo urgente es que tú te vayas. Por supuesto, me quedé. Ellas conversaban alegremente y yo me aburría a rabiar. Realmente había ido sólo para poder besarla, no existía ninguna otra razón, pero ya me hacía a la idea de que eso no iba a suceder.

Tercera regla: si te quiere besar pero sin que te vea su otra amiga, entonces hay mucho que no sabes de ellas. Escucho que me dice al oído: cómo hago para besarte sin que ella nos vea. Yo me río (en ese momento me parece gracioso). Pues no sé, le digo. Pero ya sabía que también quería besarme, para mí eso era suficiente, estaba pagado todo lo que me costó llegar a tiempo, todo lo que esperé hasta que llegara, todo el aburrimiento que sentía (y también el fastidio de no haber ido a otro lado al que tenía que ir pero al cual no fui por una simple llamada de ella por la cual cancelé todos mis planes y le dije que no tenía nada que hacer el viernes en la noche).

Me saca a bailar. Ella sabe que no bailo pero lo hace. Me apoyo en la baranda de la pista de baile que sirve para poner las jarras. Me dice: no vas a bailar. No. No vas a bailar. No. La agarro de la cintura, la acerco hacia mí y la beso. Ese si fue un buen baile. Termina la canción y regresamos a la barra.

Otra vez y otra vez y otra vez

Había prometido no verla más y dejar de pensar en ella, pero según mi inútil filosofía de vida, las promesas están hechas para romperse, y lo hice. La volví a ver. El mismo bar, el mismo baño, la misma mujer. Pero esta vez nos interrumpieron en lo mejor. Tenía que pasar, no siempre hay tanta suerte. Tocan la puerta y se acaba toda la magia, era de esperarse, no somos dueñas de los baños y muchas veces ni siquiera dueñas de nosotras mismas.

 

Pero no volvimos a entrar otra vez, ya no había necesidad de hacerlo, ahora nos besábamos sin roche frente a todos mientras tomábamos. Le pregunto: ¿no te molesta que te vean? No, es un bar gay. Pero la otra vez estábamos escondidas en el baño. Pero ahora no me importa. Ok.

 

Luego todo fue parte del olvido, porque me olvidé de todo. No recuerdo cómo se fue, no recuerdo qué hacía yo sola en una calle de Miraflores llamándola insistentemente (unas 20 veces), no recuerdo por qué estaba llorando. Sólo sé que ya no estaba y yo seguía ahí.

 

Llamé a una amiga, por suerte vive cerca y es muy buena. Me preguntó por qué lloraba. No sé, le dije. Vamos. Ok. No recuerdo el camino hasta su casa, no recuerdo cómo subí las escaleras ni en qué momento me dormí. Sólo recuerdo cuando desperté porque mi teléfono sonaba insistentemente, pero no era ella. Me levanto, veo una Coca Cola de litro y medio, me tomo casi todo, boto lo que queda en el piso y en parte de la pared de la habitación de mi amiga. Mierda, busco un trapo para limpiar el desastre que acababa de hacer. Ella se levanta, me dice que lo deje así, que tiene que irse a trabajar y que va a llegar tarde. Nos despedimos. Prefiero no preguntarle qué pasó cuando me recogió, ni qué le dije, ni qué hice. Prefiero no saber nada. Prefiero que todo se hunda en el más triste de los olvidos.

La timidez de siempre

La verdad yo parezco superliberal por lo que escribo, pero realmente no lo soy tanto, casi siempre espero a que tomen la iniciativa porque me resulta muy difícil hacerlo, y quizás pierdo la oportunidad de pasar buenos momentos o me salvo de muchos desplantes.

 

Ayer estuve en el cuarto de una chica, la que me gusta, a la que apenas veo y siento que mi corazón late con más fuerza, y si me toca mi cuerpo se estremece, y si se acerca y me besa me derrito totalmente, y me pongo estúpida y no hago nada y todo resulta patético y cuando me voy me lamento de no haberla abrazado y besado como realmente quería sino de llenar el tiempo con palabras.

 

Esa sensación me persigue hasta que logro ocupar mi tiempo con otras cosas, y la realidad se presenta para ocupar el espacio que sólo debe ocupar ella, me devuelve a la tierra, a las tareas cotidianas, a la rutina constante que me persigue, cuando lo único que quiero hacer es mirarla: cuando camina, cuando habla, cuando duerme, cuando se ríe y cuando se molesta, cuando me mira y cuando no lo hace, cuando sueña y cuando piensa en cualquier cosa menos en mí.

 

Vuelvo sobre mis pasos, retrocedo, doy vueltas sobre lo mismo, trato de escapar, de olvidar, de dormir, de no pensar, de no recordar, de no torturarme diariamente con su recuerdo, pero siempre vuelve, renovada, lista para ser idolatrada, para convertirse en el centro de mi vida mientras yo no estoy en el centro de nada.

In the bathroom

Estábamos conversando y tomando unas cervezas en un bar de Miraflores. Teníamos que hablar y resolver algo. Ella lo resolvió rápido en realidad, me mandó al tacho. Lo tomé con calma, no hay problema, puedo soportarlo. Me dijo que tenía que irse, que la estaban esperando. Pues yo normal, qué iba a hacer. Ok, le dije. Tengo ganas de besarte, escuché que salía de sus labios. Me sorprendió un poco pero tampoco era para tanto. Imagino que no se podía por la gente que estaba en las otras mesas, aunque creo que todos eran gays.

            ella se fue al baño, pero había dejado muy   en claro, que la esperaba… quería que fuera detrás de ella… sabía lo que quería hacer, lástima que el baño de un bar gay, no sea de lo más romántico para iniciar un encuentro amoroso… 

Entonces se paró para irse al baño. Agarró su bolso y me dijo: vas en cinco minutos. ¿Al baño? Si. Bueno. Ella se va. Comienzo a ver el reloj. Un minuto, dos minutos. Era bastante tiempo en realidad. Me levanté y fui al baño. La llamo. Ella abre la puerta y me jala hacia adentro. Por qué te demoras tanto. Vine en dos minutos, si esperaba cinco me demoraba más. Me pego a la pared, los lugares pequeños me dan claustrofobia. Ella cierra la puerta, se acerca y me besa.

 al fin llegó… ella la esperaba con ansias, detrás de la puerta… se escucha un golpe… le dice, porque te demoraste tanto… la mira, coloca sus manos en su rostro, se acerca y la besa… con ternura, con pasión, con desesperación… son besos dulces… ella sentía como si estuviera tratando con una niña, delicada, asustada… debía tratarla bien, debía enseñarle lo que es besar a una mujer… para dejar su huella…

 Hacía unos 20 minutos me había mandado a la mierda, ahora estábamos besándonos en el baño, abrazadas. Yo  sentía su perfume, sus labios, sus manos, su cuerpo apretujándose contra el mío, su … Tengo que irme, no quiero pero tengo que irme. Ok.  

de pronto, los besos se volvieron fuertes… sus labios se enredaron tanto, que ya no cabía espacio para nada más… la respiración se hizo mas violenta, sus manos trataron de recorrer su cuerpo tembloroso mientras la seguía besando con fuerza… sus manos se enredaron en su cabello, ella esperaba que le siguieran el ritmo… al fin, pudo sentirlo… pudo sentir que era correspondida… 

Sale. Me quedo un rato tratando de que mi vejiga vuelva a su estado habitual. Ella vuelve. Me pregunta por qué no salgo. Porque estoy orinando, le digo, mientras bajo la llave del agua. Entra, cierra la puerta y vuelve a besarme, nos demoramos un rato más con los besos. Me muerde el cuello. Me duele pero me gusta. Salimos.

  sus manos empezaron a deslizarse con lujuria, con deseo, trataban de tocar todo lo que podía, pero con delicadeza, no quería lastimarla… la besaba, le acariciaba el pecho, los brazos, su cuello… sus manos no podían dejar de sentirla… el beso se había convertido en una orquesta de gemidos de placer, de gusto… el baño era muy pequeño… pero el espacio era suficiente para sentirla… su pierna se enredó con la suya… y en ese momento, solo quería hacerla suya… la apretaba contra su cuerpo excitado, sentía el latir acelerado de su corazón…                      sentía el calor de su… y solo pudo decirle… te llevaría a la cama, pero me tengo que ir…  

Volvemos a sentarnos alrededor de la mesa, tratamos de terminar la cerveza lo más rápido posible, tiene que irse, me repite, me están esperando. Su amiga entra molesta, deja las cosas de ella en la mesa y se va. La miramos como niñas asustadas. Cuando lo recuerdo me parece cómico pero en ese momento me asustó un poco. La señora entrando de esa forma, casi histérica, dejando las cosas sobre la mesa, volviendo a irse, para regresar con otra cosa que se había olvidado dejar, yéndose de nuevo, subiendo al auto y arrancando el carro furiosa, es algo que no puedo sacar de mi mente.

Ella la llama por el móvil, no sé qué le dice, pero su amiga vuelve, salimos del bar, me dice que me pueden llevar unas cuadras. No gracias, le digo, prefiero irme caminando. Y me voy.

                      se fueron                      fin

Cerrado por mantenimiento

Era la estocada final que necesitaba para dejarme de estupideces, así que voy a descansar un poco del blog, y también de las chicas. Recuperarme un poco de la decepción y de mi idiotez constante. Espero volver con más fuerzas luego del necesario descanso emocional.