Vals

Desdén

Aunque mi vida está de sombras llena,
no necesito amar, no necesito…
yo comprendo que amar es una pena,
una pena de amor y de infinito.

No necesito amar, tengo vergüenza
de volver a querer como he querido,
toda repetición es una ofensa
y toda supresión es un olvido.

Desdeñosa semejante a las diosas
yo seguiré luchando por mi suerte,
sin escuchar las espantadas voces
de los envenenados por la muerte.

No necesito amar, absurdo fuera
repetir el sermón de la montaña,
por eso he de llevar hasta que muera
todo el odio mordaz que me acompaña.

PD: no sé quién lo compuso.

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Viernes

Claro, tenía que ir al Twin, se supone que iba a ir con una amiga pero a último minuto me dijo que no podía, entonces fui sola, era el cumpleaños de una amiga pero yo no la conozco personalmente, solo por msn, así que no había forma de que hablara con ella, pero a pesar de todo la saludé. También tenía que recoger unos papeles que se habían quedado en casa de mi ex y tenía que llevármelos, no me los dio personalmente, se los dejó a Yuli, la chica que atiende en el Twin, y eso es raro porque yo estaba ahí, pero igual después nos saludamos.

Estuve un rato hablando com mi amiga Andrea y la amiga de ella, pero se fueron al Vale o a La Trece, no tengo idea, me querían llevar pero no tenía ganas; llegó otra amiga y me quedé un rato con ella, pero también se fue, al final me quedé sola, y también me fui, claro que era lo mejor porque tenía que trabajar al día siguiente, pero a veces lo mejor no te deja una sensación agradable.

Y me siento otra vez como la primera vez que fui al Twin, sola y extraña, mirando con ojos de marciana a las terrícolas que aparecían por ahí. Ahora conozco a más chicas, pero me he dado cuenta que tengo muy pocas amigas, o aunque sea una a la que pueda contarle lo que siento o cómo me siento o cualquier cosa. Bueno, a no ser que considere a mi blog como un amigo pero no es lo mismo, no me va a contestar y decirme: no seas idiota, tienes un montón de amigas/os.

Después el trabajo me voy al Outfest a distraerme un rato, luego a mi casa a adelantar algunas tareas y dejarlas listas para el lunes. A no ser que salga otra cosa por ahí, una amiga del trabajo anda algo triste porque discutió con su esposo, quizás la lleve a embriagarse un rato, creo que necesita salir y distraerse y dejar de pensar un rato en ese idiota.

Mi hija va a pasar el fin de semana en la casa de Chosica con mis hermanos, mi mamá dice que la extraña y se la ha llevado. Mi hija también la extraña así que la he dejado ir. Ella es feliz con mi mamá, lo cual me sorprende gratamente porque no tiene que cargar los pesos que yo cargué, por suerte. Me parece bien que quiera a su abuela y se sienta querida por ella, más aún si yo paso poco tiempo con ella ahora.

Así que las cosas están relativamente tranquilas en mi vida, sé que esta sensación de tristeza que tengo desaparecerá, se volverá como la niebla intensa de las mañanas que luego se despeja, pero el frío, ¿cómo hago para que se vaya el frío?

Tiempo al tiempo

No he tenido clases desde el miércoles por un congreso de lexicología y lexicografía al que estamos obligados a ir todos los estudiantes de lingüística, y que dura hasta el domingo. Recuerdo que yo era la primera que llegaba a esos congresos y la última que me iba, puntualísima, sin faltar un solo día. Ahora no puedo por el trabajo pero esos congresos me sirvieron para que mi currículum crezca, y los recuerdo con cariño, pero sé que ya no debo meterme en más cosas porque luego me resultará imposible salir de todas ellas.

Primero el trabajo, que me quita casi todo el día y parte de la tarde, luego la universidad que me quita la noche. Los martes, desde el 22 de abril hasta fines de junio, el taller de mujeres de 6 a 9, y es una supercoincidencia que justo el local queda frente al twin así que siempre que vaya me daré una pasadita por ahí para distraerme un rato. Los miércoles a partir del 28 de mayo hasta el 2 de julio voy a llevar un curso de “Teoría y método del análisis del discurso” en la PUCP. Los domingos a partir del 8 de junio hasta el 13 de julio llevaré una serie de seminarios sobre “Género en el mundo amazónico” en la UNMSM. Luego la ponencia que es en junio pero debo terminar en mayo y las transcripciones que debo entregar el último día de junio, aparte de los trabajos de investigación de la universidad pero como los temas están encadenados solo me preocupan dos cursos: shipibo y quechua.

Mi hija comienza a preguntar porque ya no estoy casi todo el día en casa, le digo que estoy trabajando un tiempo para comprarle sus cosas y hacerle una fiesta, eso la tranquiliza, además mi hermana y mi mamá se la llevan cuando mi ex suegra no puede cuidarla y se divierte con ellas. El que sí está molesto es mi ex esposo, pero no porque no me ve, sino porque gano más que él, espero que se le pase, no está acostumbrado a verme sin necesidad de su ayuda y apoyo constante, no se acostumbra a no ser parte de mi vida, pero esas son solo cuestiones de rutinas y hábitos repetidos hasta el cansancio, sé que algún día se adaptará y todo no será más que un inútil recuerdo.

Estoy pensando en mudarme, mis amigas creen que solo soy un obstáculo para que él rehaga su vida con otra mujer y creo que tienen razón, me ve todos los días y eso no creo que sea bueno ni para él ni para mí, no por el momento, no cuando todavía cree que me quiere, todavía espere que regrese con él, o todavía espere que todo sea como antes.

Tenemos un punto a favor, nos separamos porque ya nada era lo mismo, pero ninguno de los dos se engañó o se traicionó o cometió algo imperdonable. No tenemos nada trágico detrás de nosotros que lamentar, nada por lo cual llorar desconsoladamente cuando hablamos con los amigos. Nada por lo cual lamentarnos y atormentarnos cuando nos vamos a dormir. Él ocupado en su trabajo y su tesis, yo con mi trabajo y mis estudios. Es más, tenemos algo que nos une para siempre: Camila. La única que puede hacer que dos personas que ya no tienen nada en común puedan vivir juntas, aunque sepan que deberían vivir separadas. La única para la que tenemos el tiempo que no tenemos. La única que nos hace sonreír y creer que las cosas mejorarán en el futuro. La única que es la completa dueña de nuestros corazones aunque a veces el corazón nos juegue malas pasadas.

Más poemas

El primero es de Audre Lorde, el segundo de Adrienne Rich y el tercero lo saqué de un blog que me gustó:

Mujer

Sueño con un lugar entre tus pechos
para construir mi casa como un refugio
donde siembro
en tu cuerpo
una cosecha infinita
donde la roca más común
es piedra de la luna y ópalo ébano
que da leche a todos mis deseos
y tu noche cae sobre mí
como una lluvia que nutre.

XII

Durmiendo, girando incesantes como planetas
en sus praderas nocturnas:
un roce es suficiente para hacernos saber
que no estamos solas en el universo, aún dormidas
los fantasmas del sueño de dos mundos
cruzan sus pueblos fantasmas, casi hablándose entre sí.
Despierto al susurro de tus palabras
dichas a años luz o años sombra
como si mi propia voz hablara.
Pero tenemos voces diferentes, aún en sueños,
y nuestros cuerpos, tan parecidos, son sin embargo diferentes
y resuena el pasado a través de nuestras venas
cargado con lenguajes diferentes, sentidos diferentes,
pero cualquier crónica del mundo compartida
podría ser escrita con un sentido nuevo:
éramos dos amantes del mismo género,
éramos dos mujeres de la misma generación.

VIAJE SORPRESA

Enamórate de alguien que:
te ame,
que te espere,
que te comprenda aún en la locura
de alguien que te ayude,
que te guíe,
que sea tu apoyo,
tu esperanza,
tu todo.
Enamórate de alguien que no te traicione,
que sea fiel, que sueñe contigo,
que sólo piense en ti,
en tu rostro, en tu delicadeza,
en tu espíritu y no en tu cuerpo o en tus bienes.
Enamórate de alguien que te espere hasta el final,
de alguien que sea lo que tú no elijas,
lo que no esperes.
Enamórate de alguien que sufra contigo,
que ría junto a ti,
que seque tus lágrimas,
que te abrigue cuando sea necesario,
que se alegre con tus alegrías y que te dé fuerzas después de un fracaso.
Enamórate de alguien que vuelva a ti después de las peleas,
después del desencuentro,
de alguien que camine junto a ti,
que sea un buen compañero/a,
que respete tus fantasías, tus ilusiones.

De repente

Cuando comienza mayo la recuerdo a ella, porque fuimos amigas, porque estudiamos juntas, porque murió muy joven.

La primera vez que la vi estaba sentada en una carpeta de la academia leyendo un libro, no hablaba con nadie, siempre seria y lejana, con su cabello ensortijado aprisionado por un colette y dos ganchos, y sus lentes fijos en las páginas que pasaba meticulosamente.

No recuerdo cómo nos hicimos amigas, no estábamos en el mismo salón, pero fuimos amigas todo ese tiempo de la academia y unos años más. Después dejamos de vernos, porque nuestros caminos tomaron rumbos divergentes, porque ya nada era lo mismo.

Éramos un grupo de amigos de la academia que siempre se reunían para conversar, para divertirnos y para aventurarnos con los primeros licores, Recuerdo cuando caminábamos juntas para irnos a nuestras casas y cada conversación que tuve con ella. Cuando terminamos mi enamorado de ese tiempo y yo, las chicas se quedaron con él y yo me fui con los chicos (eran más divertidos).

Varios de nosotros ingresamos a la universidad pero ella no lo logró, estudió Farmacia en un instituto, y pronto comenzó a trabajar para pagar sus estudios de medicina en la Cayetano. Yendo al trabajo fue como falleció. Teníamos la misma edad: 25 años.

Para poder llegar tenía que cruzar las líneas del tren, ya había llegado una vez tarde y tenía miedo de que le pase de nuevo, lo demás es sólo imaginación, porque no sé realmente cómo fue que sucedió, su pie se habrá atascado con el fierro de la línea, habrá tropezado, por un momento habrá dudado en cruzar, se habrá quedado pasmada de la cercanía del tren, se desmayó, la desesperación le jugó una mala pasada, tendría puesto los audífonos a un sonido muy alto, se quedó paralizada, pueden ser miles de cosas, pero no vio que el tren se acercaba a ella con su carga de muerte listo para llevársela a donde siempre perteneció.

Porque si me piden una forma de describirla yo diría que era un ángel, siempre en la iglesia enseñando a los niños el catecismo, ayudando a su padres, cuidando a su hermana, estudiosa, aplicada, responsable, buena amiga, amable, confiable, madura, inteligente. Todo lo que cualquiera quisiera ser y más. Con una voz que no puedo olvidar cada vez que escucho “De repente” de Soraya, porque esa canción le gustaba, porque siempre la cantaba, porque me escribió un poema que aún guardo y en el que al final ponía que nunca cambie.

Y me gustaría decirte amiga que cambié demasiado, que ni me reconocerías, aunque lo sospecharías porque siempre te sorprendieron mis cosas locas, mis chistes, mis tonterías. Me gustaría decirte también que te extraño, a pesar de que tus últimos años no la pasamos juntas porque a mí me pasaban demasiadas cosas y tú seguías con tu vida normal.

En tu funeral lloré como nunca había llorado, porque eras joven, porque no era justo, porque de todos los que conocí en esta vida, eras la única que no debió morir así, ni de ninguna forma, porque tu madre me abrazó tratando de consolarme cuando ella necesitaba más consuelo que yo, porque tu hermana aún no podía aceptarlo, porque todos estabamos sorprendidos, porque simplemente no podíamos creer que estabas metida en esa caja sin sonreir, sin jugar, sin acompañarnos en la conversación y en el llanto, porque tu cuerpo quedó destrozado y yo me enteré dos días después porque ni siquiera miraba la televisión, porque aún guardo los recortes de los periódicos en donde aparece la triste noticia de tu muerte, porque no dejo de torturame pensando que pude verte antes y no lo hice, porque una vez te enamoraste y vi tus ojos brillar, porque una vez te vi llorar y se me destrozó el alma, porque eras una buena mujer y de esas hay pocas, por esas y muchas razones más, mayo y el invierno siempre te traerán a mi mente como esa neblina persistente que pronto comenzará a aparecer por la ciudad, y que me susurrará en el oído: de repente en mi vida hay algo que me tiene confundida, no lo puedo evitar, puedo intentar conservar el asombro hasta el final.

Adrienne Rich

XII (DEDICATORIAS)

Sé que estás leyendo este poema
tarde, antes de dejar tu oficina
la de la única lámpara amarillo intenso
y la ventana que se va oscureciendo
en la lasitud de un edificio que se funde en el silencio
mucho después de la hora pico.

Sé que estás leyendo este poema
parada en una librería lejos del océano
en un día gris del principio de la primavera,
débiles copos arrastrados por los enormes espacios
de las planicies a tu alrededor.

Sé que estás leyendo este poema
en una habitación donde demasiado ha sucedido
como para que lo soportes
donde las sábanas se enroscan estancadas en la cama
y la valija abierta habla de huida
pero todavía no puedes irte.

Sé que estás leyendo este poema
mientras el subterráneo disminuye la velocidad
y antes de subir corriendo las escaleras
hacia una nueva clase de amor
que tu vida nunca permitió.

Sé que estás leyendo este poema a la luz
de la pantalla del televisor
donde imágenes sin sonido se sacuden y deslizan
mientras esperas la última noticia de la intifada.

Sé que estás leyendo este poema en una sala de espera
de ojos que coinciden y que no se encuentran,
de identidad con extraños.

Sé que estás leyendo este poema con luz fluorescente
en el aburrimiento y la fatiga de jóvenes excluidos,
que se marginan a sí mismos, a una edad demasiado temprana.

Sé que estás leyendo este poema con tu vista debilitada,
los gruesos lentes agrandando estas letras más allá de todo significado
y sin embargo sigues leyendo
porque hasta el alfabeto es precioso.

Sé que estás leyendo este poema caminando por la cocina
calentando leche, un bebé llorando sobre tu hombro,
un libro en tu mano
porque la vida es corta y tú también tienes sed.

Sé que estás leyendo este poema que no está en tu idioma
adivinando algunas palabras mientras otras te hacen seguir leyendo
y quiero saber cuáles son esas palabras.

Sé que estás leyendo este poema esperando escuchar,
desgarrada entre la amargura y la esperanza
volviendo una vez más a la tarea que no puedes rehuir.

Sé que estás leyendo este poema
porque ya no queda otra cosa que leer
ahí donde aterrizaste, desnuda como estás.

POEMA EMERGENTE SIN NÚMERO de Veintiún poemas de amor

Pase lo que pase, vivirá en mí
tu cuerpo, el ondeante ejercicio de tu amor,
sensible, frágil como la fronda apenas enroscada
del helecho en espiral en los bosques
recién dorados por el sol.
Amplios, tus muslos, viajeros nobles y generosos
donde mi rostro entero se hunde una y otra vez…
La sabiduría honda y la inocencia de esa morada
descubierta para mi lengua…
En mis labios, el ritmo
tembloroso e insaciable de tus pechos…
Sentir tu mano en mí, firme, protectora,
descubriéndome, con la fuerza de tu lengua
y tus dedos finos llegando allí, donde te esperé siempre,
en mi fondo húmedo y rosa.
Pase lo que pase, ahí estarás tú.

Alone again

No fue tan duro como pensaba, fue realmente una decisión casi extraordinaria, preferí cortar por lo sano, mantener mi integridad emocional y dejar de torturarme. Quedamos como buenas amigas, espero. No quiero perder su amistad, pero tampoco quiero involucrarme en una relación de tres, porque sospecho que así será, quiero a alguien libre de relaciones pasadas, pero no me refiero a que no tenga un pasado, porque todas lo tenemos, sino a que lo deje atrás, a que cierre ese capítulo en su vida y avance al siguiente. Y que en el siguiente esté yo, libre de heridas, solo con cicatrices pero bien curadas, para poder tener una relación sana.

Pero esa no fue la única razón para terminar mi relación de pareja con ella, fueron realmente pequeñas cosas que se iban acumulando y que comenzaban a pesarme, no las enumero porque ya es inútil quejarme de todo eso. Ayer, 22, cumplíamos un mes con su singular forma de calcular el tiempo, no lo recordó imagino, porque no lo mencionó en ningún momento y yo no hice el menor esfuerzo por recordárselo. Para mí cumplíamos un mes el 19 pero esa fecha ya estaba ocupada por el pasado, no podía repetirse. Me parecen tonterías pero a ella aún le afecta eso y por eso decidimos cambiar la fecha aunque en el fondo nunca estuve de acuerdo con ello.

Ahora, sola otra vez, aunque no creo que sea la frase exacta, porque tan sola no estoy, solo no tengo pareja, veré las cosas con otros ojos, cuidaré mis sentimientos, seré más cautelosa, aprovecharé también para buscar más amistad y menos romance, creo que este último puede esperar.

Quiero que sea feliz, quiero que esté bien en todo sentido, quiero que sigamos siendo amigas, y quiero también que encuentre alguien a quien amar y a quien le pueda dar su amor sin medidas. Lo mismo quiero para mí.