Vals

Desdén

Aunque mi vida está de sombras llena,
no necesito amar, no necesito…
yo comprendo que amar es una pena,
una pena de amor y de infinito.

No necesito amar, tengo vergüenza
de volver a querer como he querido,
toda repetición es una ofensa
y toda supresión es un olvido.

Desdeñosa semejante a las diosas
yo seguiré luchando por mi suerte,
sin escuchar las espantadas voces
de los envenenados por la muerte.

No necesito amar, absurdo fuera
repetir el sermón de la montaña,
por eso he de llevar hasta que muera
todo el odio mordaz que me acompaña.

PD: no sé quién lo compuso.

Viernes

Claro, tenía que ir al Twin, se supone que iba a ir con una amiga pero a último minuto me dijo que no podía, entonces fui sola, era el cumpleaños de una amiga pero yo no la conozco personalmente, solo por msn, así que no había forma de que hablara con ella, pero a pesar de todo la saludé. También tenía que recoger unos papeles que se habían quedado en casa de mi ex y tenía que llevármelos, no me los dio personalmente, se los dejó a Yuli, la chica que atiende en el Twin, y eso es raro porque yo estaba ahí, pero igual después nos saludamos.

Estuve un rato hablando com mi amiga Andrea y la amiga de ella, pero se fueron al Vale o a La Trece, no tengo idea, me querían llevar pero no tenía ganas; llegó otra amiga y me quedé un rato con ella, pero también se fue, al final me quedé sola, y también me fui, claro que era lo mejor porque tenía que trabajar al día siguiente, pero a veces lo mejor no te deja una sensación agradable.

Y me siento otra vez como la primera vez que fui al Twin, sola y extraña, mirando con ojos de marciana a las terrícolas que aparecían por ahí. Ahora conozco a más chicas, pero me he dado cuenta que tengo muy pocas amigas, o aunque sea una a la que pueda contarle lo que siento o cómo me siento o cualquier cosa. Bueno, a no ser que considere a mi blog como un amigo pero no es lo mismo, no me va a contestar y decirme: no seas idiota, tienes un montón de amigas/os.

Después el trabajo me voy al Outfest a distraerme un rato, luego a mi casa a adelantar algunas tareas y dejarlas listas para el lunes. A no ser que salga otra cosa por ahí, una amiga del trabajo anda algo triste porque discutió con su esposo, quizás la lleve a embriagarse un rato, creo que necesita salir y distraerse y dejar de pensar un rato en ese idiota.

Mi hija va a pasar el fin de semana en la casa de Chosica con mis hermanos, mi mamá dice que la extraña y se la ha llevado. Mi hija también la extraña así que la he dejado ir. Ella es feliz con mi mamá, lo cual me sorprende gratamente porque no tiene que cargar los pesos que yo cargué, por suerte. Me parece bien que quiera a su abuela y se sienta querida por ella, más aún si yo paso poco tiempo con ella ahora.

Así que las cosas están relativamente tranquilas en mi vida, sé que esta sensación de tristeza que tengo desaparecerá, se volverá como la niebla intensa de las mañanas que luego se despeja, pero el frío, ¿cómo hago para que se vaya el frío?

Tiempo al tiempo

No he tenido clases desde el miércoles por un congreso de lexicología y lexicografía al que estamos obligados a ir todos los estudiantes de lingüística, y que dura hasta el domingo. Recuerdo que yo era la primera que llegaba a esos congresos y la última que me iba, puntualísima, sin faltar un solo día. Ahora no puedo por el trabajo pero esos congresos me sirvieron para que mi currículum crezca, y los recuerdo con cariño, pero sé que ya no debo meterme en más cosas porque luego me resultará imposible salir de todas ellas.

Primero el trabajo, que me quita casi todo el día y parte de la tarde, luego la universidad que me quita la noche. Los martes, desde el 22 de abril hasta fines de junio, el taller de mujeres de 6 a 9, y es una supercoincidencia que justo el local queda frente al twin así que siempre que vaya me daré una pasadita por ahí para distraerme un rato. Los miércoles a partir del 28 de mayo hasta el 2 de julio voy a llevar un curso de “Teoría y método del análisis del discurso” en la PUCP. Los domingos a partir del 8 de junio hasta el 13 de julio llevaré una serie de seminarios sobre “Género en el mundo amazónico” en la UNMSM. Luego la ponencia que es en junio pero debo terminar en mayo y las transcripciones que debo entregar el último día de junio, aparte de los trabajos de investigación de la universidad pero como los temas están encadenados solo me preocupan dos cursos: shipibo y quechua.

Mi hija comienza a preguntar porque ya no estoy casi todo el día en casa, le digo que estoy trabajando un tiempo para comprarle sus cosas y hacerle una fiesta, eso la tranquiliza, además mi hermana y mi mamá se la llevan cuando mi ex suegra no puede cuidarla y se divierte con ellas. El que sí está molesto es mi ex esposo, pero no porque no me ve, sino porque gano más que él, espero que se le pase, no está acostumbrado a verme sin necesidad de su ayuda y apoyo constante, no se acostumbra a no ser parte de mi vida, pero esas son solo cuestiones de rutinas y hábitos repetidos hasta el cansancio, sé que algún día se adaptará y todo no será más que un inútil recuerdo.

Estoy pensando en mudarme, mis amigas creen que solo soy un obstáculo para que él rehaga su vida con otra mujer y creo que tienen razón, me ve todos los días y eso no creo que sea bueno ni para él ni para mí, no por el momento, no cuando todavía cree que me quiere, todavía espere que regrese con él, o todavía espere que todo sea como antes.

Tenemos un punto a favor, nos separamos porque ya nada era lo mismo, pero ninguno de los dos se engañó o se traicionó o cometió algo imperdonable. No tenemos nada trágico detrás de nosotros que lamentar, nada por lo cual llorar desconsoladamente cuando hablamos con los amigos. Nada por lo cual lamentarnos y atormentarnos cuando nos vamos a dormir. Él ocupado en su trabajo y su tesis, yo con mi trabajo y mis estudios. Es más, tenemos algo que nos une para siempre: Camila. La única que puede hacer que dos personas que ya no tienen nada en común puedan vivir juntas, aunque sepan que deberían vivir separadas. La única para la que tenemos el tiempo que no tenemos. La única que nos hace sonreír y creer que las cosas mejorarán en el futuro. La única que es la completa dueña de nuestros corazones aunque a veces el corazón nos juegue malas pasadas.

Más poemas

El primero es de Audre Lorde, el segundo de Adrienne Rich y el tercero lo saqué de un blog que me gustó:

Mujer

Sueño con un lugar entre tus pechos
para construir mi casa como un refugio
donde siembro
en tu cuerpo
una cosecha infinita
donde la roca más común
es piedra de la luna y ópalo ébano
que da leche a todos mis deseos
y tu noche cae sobre mí
como una lluvia que nutre.

XII

Durmiendo, girando incesantes como planetas
en sus praderas nocturnas:
un roce es suficiente para hacernos saber
que no estamos solas en el universo, aún dormidas
los fantasmas del sueño de dos mundos
cruzan sus pueblos fantasmas, casi hablándose entre sí.
Despierto al susurro de tus palabras
dichas a años luz o años sombra
como si mi propia voz hablara.
Pero tenemos voces diferentes, aún en sueños,
y nuestros cuerpos, tan parecidos, son sin embargo diferentes
y resuena el pasado a través de nuestras venas
cargado con lenguajes diferentes, sentidos diferentes,
pero cualquier crónica del mundo compartida
podría ser escrita con un sentido nuevo:
éramos dos amantes del mismo género,
éramos dos mujeres de la misma generación.

VIAJE SORPRESA

Enamórate de alguien que:
te ame,
que te espere,
que te comprenda aún en la locura
de alguien que te ayude,
que te guíe,
que sea tu apoyo,
tu esperanza,
tu todo.
Enamórate de alguien que no te traicione,
que sea fiel, que sueñe contigo,
que sólo piense en ti,
en tu rostro, en tu delicadeza,
en tu espíritu y no en tu cuerpo o en tus bienes.
Enamórate de alguien que te espere hasta el final,
de alguien que sea lo que tú no elijas,
lo que no esperes.
Enamórate de alguien que sufra contigo,
que ría junto a ti,
que seque tus lágrimas,
que te abrigue cuando sea necesario,
que se alegre con tus alegrías y que te dé fuerzas después de un fracaso.
Enamórate de alguien que vuelva a ti después de las peleas,
después del desencuentro,
de alguien que camine junto a ti,
que sea un buen compañero/a,
que respete tus fantasías, tus ilusiones.

De repente

Cuando comienza mayo la recuerdo a ella, porque fuimos amigas, porque estudiamos juntas, porque murió muy joven.

La primera vez que la vi estaba sentada en una carpeta de la academia leyendo un libro, no hablaba con nadie, siempre seria y lejana, con su cabello ensortijado aprisionado por un colette y dos ganchos, y sus lentes fijos en las páginas que pasaba meticulosamente.

No recuerdo cómo nos hicimos amigas, no estábamos en el mismo salón, pero fuimos amigas todo ese tiempo de la academia y unos años más. Después dejamos de vernos, porque nuestros caminos tomaron rumbos divergentes, porque ya nada era lo mismo.

Éramos un grupo de amigos de la academia que siempre se reunían para conversar, para divertirnos y para aventurarnos con los primeros licores, Recuerdo cuando caminábamos juntas para irnos a nuestras casas y cada conversación que tuve con ella. Cuando terminamos mi enamorado de ese tiempo y yo, las chicas se quedaron con él y yo me fui con los chicos (eran más divertidos).

Varios de nosotros ingresamos a la universidad pero ella no lo logró, estudió Farmacia en un instituto, y pronto comenzó a trabajar para pagar sus estudios de medicina en la Cayetano. Yendo al trabajo fue como falleció. Teníamos la misma edad: 25 años.

Para poder llegar tenía que cruzar las líneas del tren, ya había llegado una vez tarde y tenía miedo de que le pase de nuevo, lo demás es sólo imaginación, porque no sé realmente cómo fue que sucedió, su pie se habrá atascado con el fierro de la línea, habrá tropezado, por un momento habrá dudado en cruzar, se habrá quedado pasmada de la cercanía del tren, se desmayó, la desesperación le jugó una mala pasada, tendría puesto los audífonos a un sonido muy alto, se quedó paralizada, pueden ser miles de cosas, pero no vio que el tren se acercaba a ella con su carga de muerte listo para llevársela a donde siempre perteneció.

Porque si me piden una forma de describirla yo diría que era un ángel, siempre en la iglesia enseñando a los niños el catecismo, ayudando a su padres, cuidando a su hermana, estudiosa, aplicada, responsable, buena amiga, amable, confiable, madura, inteligente. Todo lo que cualquiera quisiera ser y más. Con una voz que no puedo olvidar cada vez que escucho “De repente” de Soraya, porque esa canción le gustaba, porque siempre la cantaba, porque me escribió un poema que aún guardo y en el que al final ponía que nunca cambie.

Y me gustaría decirte amiga que cambié demasiado, que ni me reconocerías, aunque lo sospecharías porque siempre te sorprendieron mis cosas locas, mis chistes, mis tonterías. Me gustaría decirte también que te extraño, a pesar de que tus últimos años no la pasamos juntas porque a mí me pasaban demasiadas cosas y tú seguías con tu vida normal.

En tu funeral lloré como nunca había llorado, porque eras joven, porque no era justo, porque de todos los que conocí en esta vida, eras la única que no debió morir así, ni de ninguna forma, porque tu madre me abrazó tratando de consolarme cuando ella necesitaba más consuelo que yo, porque tu hermana aún no podía aceptarlo, porque todos estabamos sorprendidos, porque simplemente no podíamos creer que estabas metida en esa caja sin sonreir, sin jugar, sin acompañarnos en la conversación y en el llanto, porque tu cuerpo quedó destrozado y yo me enteré dos días después porque ni siquiera miraba la televisión, porque aún guardo los recortes de los periódicos en donde aparece la triste noticia de tu muerte, porque no dejo de torturame pensando que pude verte antes y no lo hice, porque una vez te enamoraste y vi tus ojos brillar, porque una vez te vi llorar y se me destrozó el alma, porque eras una buena mujer y de esas hay pocas, por esas y muchas razones más, mayo y el invierno siempre te traerán a mi mente como esa neblina persistente que pronto comenzará a aparecer por la ciudad, y que me susurrará en el oído: de repente en mi vida hay algo que me tiene confundida, no lo puedo evitar, puedo intentar conservar el asombro hasta el final.

Adrienne Rich

XII (DEDICATORIAS)

Sé que estás leyendo este poema
tarde, antes de dejar tu oficina
la de la única lámpara amarillo intenso
y la ventana que se va oscureciendo
en la lasitud de un edificio que se funde en el silencio
mucho después de la hora pico.

Sé que estás leyendo este poema
parada en una librería lejos del océano
en un día gris del principio de la primavera,
débiles copos arrastrados por los enormes espacios
de las planicies a tu alrededor.

Sé que estás leyendo este poema
en una habitación donde demasiado ha sucedido
como para que lo soportes
donde las sábanas se enroscan estancadas en la cama
y la valija abierta habla de huida
pero todavía no puedes irte.

Sé que estás leyendo este poema
mientras el subterráneo disminuye la velocidad
y antes de subir corriendo las escaleras
hacia una nueva clase de amor
que tu vida nunca permitió.

Sé que estás leyendo este poema a la luz
de la pantalla del televisor
donde imágenes sin sonido se sacuden y deslizan
mientras esperas la última noticia de la intifada.

Sé que estás leyendo este poema en una sala de espera
de ojos que coinciden y que no se encuentran,
de identidad con extraños.

Sé que estás leyendo este poema con luz fluorescente
en el aburrimiento y la fatiga de jóvenes excluidos,
que se marginan a sí mismos, a una edad demasiado temprana.

Sé que estás leyendo este poema con tu vista debilitada,
los gruesos lentes agrandando estas letras más allá de todo significado
y sin embargo sigues leyendo
porque hasta el alfabeto es precioso.

Sé que estás leyendo este poema caminando por la cocina
calentando leche, un bebé llorando sobre tu hombro,
un libro en tu mano
porque la vida es corta y tú también tienes sed.

Sé que estás leyendo este poema que no está en tu idioma
adivinando algunas palabras mientras otras te hacen seguir leyendo
y quiero saber cuáles son esas palabras.

Sé que estás leyendo este poema esperando escuchar,
desgarrada entre la amargura y la esperanza
volviendo una vez más a la tarea que no puedes rehuir.

Sé que estás leyendo este poema
porque ya no queda otra cosa que leer
ahí donde aterrizaste, desnuda como estás.

POEMA EMERGENTE SIN NÚMERO de Veintiún poemas de amor

Pase lo que pase, vivirá en mí
tu cuerpo, el ondeante ejercicio de tu amor,
sensible, frágil como la fronda apenas enroscada
del helecho en espiral en los bosques
recién dorados por el sol.
Amplios, tus muslos, viajeros nobles y generosos
donde mi rostro entero se hunde una y otra vez…
La sabiduría honda y la inocencia de esa morada
descubierta para mi lengua…
En mis labios, el ritmo
tembloroso e insaciable de tus pechos…
Sentir tu mano en mí, firme, protectora,
descubriéndome, con la fuerza de tu lengua
y tus dedos finos llegando allí, donde te esperé siempre,
en mi fondo húmedo y rosa.
Pase lo que pase, ahí estarás tú.

Alone again

No fue tan duro como pensaba, fue realmente una decisión casi extraordinaria, preferí cortar por lo sano, mantener mi integridad emocional y dejar de torturarme. Quedamos como buenas amigas, espero. No quiero perder su amistad, pero tampoco quiero involucrarme en una relación de tres, porque sospecho que así será, quiero a alguien libre de relaciones pasadas, pero no me refiero a que no tenga un pasado, porque todas lo tenemos, sino a que lo deje atrás, a que cierre ese capítulo en su vida y avance al siguiente. Y que en el siguiente esté yo, libre de heridas, solo con cicatrices pero bien curadas, para poder tener una relación sana.

Pero esa no fue la única razón para terminar mi relación de pareja con ella, fueron realmente pequeñas cosas que se iban acumulando y que comenzaban a pesarme, no las enumero porque ya es inútil quejarme de todo eso. Ayer, 22, cumplíamos un mes con su singular forma de calcular el tiempo, no lo recordó imagino, porque no lo mencionó en ningún momento y yo no hice el menor esfuerzo por recordárselo. Para mí cumplíamos un mes el 19 pero esa fecha ya estaba ocupada por el pasado, no podía repetirse. Me parecen tonterías pero a ella aún le afecta eso y por eso decidimos cambiar la fecha aunque en el fondo nunca estuve de acuerdo con ello.

Ahora, sola otra vez, aunque no creo que sea la frase exacta, porque tan sola no estoy, solo no tengo pareja, veré las cosas con otros ojos, cuidaré mis sentimientos, seré más cautelosa, aprovecharé también para buscar más amistad y menos romance, creo que este último puede esperar.

Quiero que sea feliz, quiero que esté bien en todo sentido, quiero que sigamos siendo amigas, y quiero también que encuentre alguien a quien amar y a quien le pueda dar su amor sin medidas. Lo mismo quiero para mí.

No sé

Hoy empieza mi taller de mujeres en el Instituto Raúl Porras Barrenechea, voy a llegar tarde porque salgo a las 6 del trabajo y este comienza a esa hora, pero ya avisé que pasaría así que no hay problema, creo que tenía que preparar un texto para exponerlo pero no lo hice así que ya inventaré algo, total, lo mío es lo queer, lo torcido, lo fuera de lugar, lo extraño, qué mejor que no preparar nada y hacer algo diferente a lo que se espera, quizás mi tema trate sobre “Cómo pasar de la heterosexualidad a la homosexualidad, y no morir en el intento”.

Lo que no me gusta es llegar tarde, nunca me ha gustado, pero no queda otra, solo será por abril, en mayo las cosas mejorarán, el miércoles al Outfest y el viernes al cumpleaños de Yaki en el Twin, espero despertar temprano el sábado y no faltar al trabajo otra vez, sino estaría bien frita. Sin plata y sin libertad, ¿la libertad la hace el dinero? Muchas veces sí. Para mí, en estos momentos de mi vida, sí, sino imagino que ni trabajaría, y estaría otra vez de vaga, pero me tocó escoger y escojo trabajar para ser libre.

Ayer fui a la universidad pero la profesora no se apareció, viaje inútil, hubiera podido hacer otras cosas. Ya tengo celular, estoy en el trabajo y por el momento sin hacer nada, esperando a que lleguen los textos para corregir, y navegando por la Internet buscando información.

Creo que cada día que pasa estoy más aburrida, ni yo me explico por qué escribo si no tengo nada interesante que decir, bueno, les contaré un poco lo que pasó el viernes en la disco.

Como siempre ella llegó tarde, así que mientras la esperaba conversaba con una chica que estaba ahí, me cayó muy bien, pero ella llegó y ya no le presté atención y no sé en qué momento se fue. Ella estaba con su amiga pero se acercó sola, luego de un rato ya estábamos las tres conversando. Luego apareció su hermana con una amiga, luego la pareja de la amiga de ella (no sé si me entienden pero no importa), el asunto es que éramos varias. Su hermana se fue un rato con dos de ellas, y ella ya estaba mareada así que decidió irse, la acompañé hasta el taxi, en el camino terminamos, pero no recuerdo por qué, y creo que ella tampoco. Volví a la disco y todo se volvió una locura, regresaron las chicas que se habían ido, con una muchacha que ya se iba a Francia. La habían sacado de otra disco para traerla y sus amigas estaban molestas con ella. Entonces una vino, le vació la jarra de cerveza a la que la trajo y se fue, yo le presté mi casaca, porque ella estaba empapada, pensaba que no le iba a quedar pero si le quedó, así que ahí seguimos hasta que nos cansamos y nos fuimos las cuatro a un hotel, una se fue temprano, me quedé dormida hasta las 10, falté al trabajo, me botaban porque sólo les quedaba dos horas para estar solas, así que me fui a la universidad. Vagué un rato por ahí. Luego la llamé.

Me dijo que vaya a su cuarto, fui, estaba tomando, compramos más cerveza, se emborrachó, llegó su compañera de cuarto, gritó, me fui, y ahí acabó la historia. Llegué a mi casa y estaba con una sensación muy extraña en mi cabeza (y en mi corazón jaja). Entender el por qué estaba tomando sola sólo me hace sufrir, una no toma sola por las puras, una toma porque sufre y yo no sé porqué sufre pero lo sospecho; luego todo lo que conversábamos y nos decíamos, era una mezcla de maldad, amor, deseo y desprecio que me dejó exhausta anímicamente, y peor cuando llegó la otra y le gritaba y yo tenía que escuchar todo eso, preferí irme lo más rápido posible y dejarlas a las dos con sus problemas y su vida y su pasado.

Ese pasado que la persigue y no la deja escapar aunque ella diga que no, que ya fue. Ese pasado que no quiero que venga con ella pero que está con ella y por lo tanto me choca, me descontrola, me enferma y me lastima. Ese pasado que no desaparece y que me está dejando a mí en el pasado, y yo no quiero quedarme ahí, espero salir pronto de todo esto y por fin tener un futuro.

Más chamba

Ahora tengo que transcribir 15 horas de grabaciones para una finlandesa que está haciendo su doctorado en linguística, por lo menos me va a pagar 21 dólares por cada hora, y eso ya es algo, luego presentar 4 proyectos de investigación para los cursos en los que estoy matriculada, todos diferentes pero claro yo hablaré de lo mismo: discriminación en el lenguaje de las minorías y las mayorías sexuales, espero que acepten, no sé que hacer con el curso de shipibo, porque ahí no hay forma de que lo meta, y menos en quechua; con los demás no hay problema: sociolinguística y psicolinguística.

Espero que hoy sea un buen día, voy a verla después de algún tiempo que estuvimos distanciadas, no sé realmente qué tipo de relación tenemos, no sé cómo llamar a lo que tenemos, pero tenemos algo, eso es seguro. Además, quiero ver esa sonrisa sarcástica en sus labios y escuchar esa voz que me hace estremecer. Bueno, ya les contaré cómo me fue jaja.

Oh mierda, tambièn tengo que sacar mi RUC, eso si es un fastidio. Sino no me pagan.

yeah

Me inscribí para participar en un taller llamado “Mujeres: escritura y poder” dentro del Programa de Género de San Marcos. Había que llenar una ficha de inscripción y después de un riguroso casting seleccionaban a las pocas que iban a participar (en total 29). Pues me seleccionaron. Así que ya tengo otra cosa más que hacer, aparte del trabajo al que recién mi cuerpo se está acostumbrando, la universidad invisible, mi hija siempre dormida, la ponencia que debo presentar para la UNFV y mi vida amorosa, en franca decadencia.

Ayer fui a ver una película del Outfest, desperdiciendo el poco tiempo que tengo, pero la pasé bien y eso compensa muchas cosas. Y hoy otra vez aquí en el trabajo tratando de que parezca que hago algo mientras no hago nada. Me dicen que el trabajo fuerte para los correctores recién llega en dos semanas, por ahora puedo no hacer nada, que es generalmente lo que hago, aparte de buscar frases bonitas y esperanzadoras para los separadores de libros que se van a distribuir a las librerías. Así que ya saben, todas esas frases las puse yo (para las que saben en donde trabajo claro).

Hoy voy a la universidad saliendo de aquí, para explicarle a los profesores mis faltas, luego no sé qué haré, pero seguro volveré a casa, estoy cansada, y eso que aún no hago nada realmente esforzado. El viernes espero ir al twin a relajarme un rato, aunque no debería porque el sábado tengo que trabajar hasta la 1 y luego debo dar un examen en IPAE sobre gestión empresarial, que no he estudiado, a las 4. Pensándolo bien, mejor voy el sábado, el viernes ya lo veo casi imposible. Y así duermo el domingo a pierna suelta y, espero, superebria.

Trabajar cansa

Desde ayer lunes comencé a trabajar, luego de siete años de ininterrumpida vida de mantenida. Tengo que levantarme temprano, pelearme por el carro, marcar tarjeta (nunca lo había hecho) y revisar textos para corregirlos. De lunes a viernes y de 8 a 6 por culpa de los feriados, sino sería hasta las 5. Luego voy a la universidad, aunque a veces me escapo a otros lados, cuando llego a casa ya Camila está durmiendo. Solo me queda revisar mis correos y repasar un poco lo que tengo que hacer al día siguiente. Pero la verdad ni ganas de abrir un libro, me dicen que es hasta que me acostumbre, pero bueno, o me acostumbro rápido o no me acostumbro nunca, son mis únicas posibilidades, me aburro enormemente. Lo bueno de trabajar es tener dinero, lo malo, no tener tiempo para hacer otras cosas, ni ver a mi hija. Tengo que preparar una ponencia en la que ya me involucré y no creo que salga, más dos exposiciones, pero llego a tarde a clase y no puedo hablar con los profesores. Esto de salir a las 6 es solo por abril, después saldré a las 5, menos cansada y con más ganas de estudiar, espero. El sábado es el cumpleaños de mi hermano, cumple 19 y no sé que voy a hacer entre tanto chibolo, si me animo a ir claro, porque pueden salir otra cosas. Ahora que soy una mujer libre e independiente puedo hacer lo que me da la gana, exceptuando claro el tiempo que le dedique a mi hija, el cual es imprescindible.

El sábado me sentí de lo peor, llamándola insistentemente, pidiéndole que viniera a mi casa, que iba a estar sola, y también para celebrar que ya tenía empleo, pero bueno, todos mis planes se frustraron. No vino, en realidad, no sé ni para que me esperanzo en que va a venir, nunca viene. No sé cuál es su problema, espero que lo solucione pronto. Todo esto me perturba mucho aunque no deje de pensar en ella, aunque no deje de extrañarla, aunque no deje de quererla.

Otro poco de melancolía

Uno no elige enamorarse de nadie en especial, pero cuando pasa te lamentas de saber que hay toda una historia detrás de ella, porque lo peor que puede pasarle a la persona de la cual te has enamorado es que le hayan roto el corazón, entonces su amor no va a ser el mismo, siempre te pedirá que tengas paciencia, que no la presiones, que vayas despacio, que tal vez algún día, que está en proceso, que todo lo que le pasó fue tan bonito y terminó tan feo que ahora siente que todo fue una basura.

 

Y cómo borrar toda esa historia detrás de ella, cuando tú no tienes la menor historia detrás de ti, cuando aún ninguna mujer te ha roto el corazón, cuando te entregas totalmente y piensas que tu amor será correspondido. Cuando le dices: te quiero, sinceramente y ella te responde que también pero realmente no sabes lo que siente. Y quizás nunca lo sabrás.

 

Me gustaría hacerle un lavado cerebral, que olvide el pasado, que vuelva a ser esa niña dulce que imagino fue alguna vez, tierna y encantadora, llena de amor y de confianza. Me gustaría, me gustaría.

 

Pero no, la realidad es que pasó y descubro a esa mujer fuerte con su máscara de dureza que no le teme a nada, con esa voz segura y esa mirada intensa que ya no da nada por nadie, que ya no quiere amar, que no quiere que la vuelvan a lastimar (pero quién quiere ser lastimado).

 

Yo tampoco quiero ser lastimada, ya no entrego todo, comienzo a dudar, lo que antes hice por ella sé que no lo volveré a repetir, sé que la puedo llamar y decirle: oye, sabes, no puedo. Sé que puedo hacer todo eso cuando quiera, pero por el momento disfruto los momentos que pasamos juntas (que son pocos), disfruto enormemente sus besos, sus abrazos, sus caricias, su cuerpo entero entregándose en los lugares menos pensados, las noches que parecen interminables pero solo duran unas horas. Disfruto sus quejas, sus ganas de seguir tomando, su malestar cuando nos quedamos sin dinero, su sueño, su aburrimiento, su cansancio, su alegría, su mirada retadora, su ligera sonrisa.

 

Y sé que la quiero, como ella no me quiere, pero la quiero, y sé que no es suficiente, sobre todo para mí, pero la quiero, y no puedo dejar de quererla por el momento, aunque pueda dejar de verla por semanas enteras y sé que soy capaz de eso, pero por ahora prefiero ser su muñeca, con la que juega cuando tiene ganas, con la que pasea y da vueltas y se satisface. Prefiero ser eso a ser nada en su vida.

 

Y cuando todo pase y la olvide, cada vez que la vuelva a ver pensaré, fue la primera mujer que amé, y no podré creerlo, y las amigas con las que ande tampoco podrán creerlo, pero tendrán que hacerlo, porque realmente fue la primera mujer que amé cuando recuperé mi libertad y decidí por fin ser lo que soy.

 

 

Un poco de actualidad

Hace poco contó Susel Paredes en una conferencia que a ella la despidieron de la Universidad Champagnat en donde trabajaba como directora del centro cultural, cuando se enteraron de su orientación sexual, junto a sus dos practicantes quienes también eran, uno gay y otra lesbiana. Ella pudo hacerles un juicio por despido injustificado, pero en la universidad le ofrecieron 15 sueldos y ella aceptó.

 

Busco sus razones: hacer un juicio en el Perú y ganarlo puede demorar años y quizás nunca ganarlo, en la peregrina ocasión que ganase lo máximo que le darían sería 12 sueldos; luego, todo el escándalo, no sé si para ese entonces ya se sabía que era lesbiana, aparte de abogada, antigua actriz de una telenovela muy popular y activista por los derechos de las minorías amazónicas, especialmente, y luego, sexuales; o si la habían visto en la entrevista que le hicieron en la tele cuando postulaba al congreso por el Partido Socialista (del cual es ahora Secretaria General, lo que es ufff, lo máximo, que una mujer lesbiana sea una autoridad importante de cualquier partido político es importante para la visibilidad y todo eso) y dijo que era lesbiana y lucharía por los derechos de gays y lesbianas en el Congreso, por supuesto perdió, el Partido Socialista estaba de capa caída (y aún lo está) en ese entonces y sus posibilidades de ganar un escaño eran nulas.

 

Lo ideal hubiese sido que denuncie el hecho a los medios así no le hicieran mucha publicidad al asunto (aunque sí lo hubieran hecho porque el morbo vende), meterle juicio a la universidad y enfrentarse a la sociedad (jajaja), no aceptar el dinero por una cuestión de principios y ser consecuente con lo que defiende ahora.

 

Lo último que pasó con la periodista Esther Vargas, a quien despidieron (bueno, le pidieron su renuncia) de la Universidad San Martín de Porres (el nombre es emblemático, debe ser Porras, pero como “porra” es un término despectivo lo cambiaron por Porres, mejor hubieran buscado el nombre de otro santo), en donde dictaba clases en la Facultad de Comunicaciones, también es un hecho interesante.

 

En el ambiente todas sabíamos que ella era lesbiana, llevaba trabajando más de un año en esa universidad (que es su alma mater) y que yo sepa, no era una activista del movimiento gay, vivía bien trabajando en diversos periódicos, el último en donde publica una columna sobre sexo (que me parece superhetero, pero bueno), nunca se sintió discriminada y normal, llevaba una vida tranquila, hasta que le tocó la suerte (la vida es una tómbola), y le dolió.

 

Por suerte también ella trabaja en un periódico y puede manifestar su malestar y publicar su denuncia en toda una página de este diario, las miles de mujeres que han sido discriminadas antes y que serán discriminadas después no tendrán la misma garantía de que su voz se escuche, seguirán ocultas hasta de las estadísticas oficiales.

 

El título del artículo es “Disculpen, soy lesbiana”. No me gusta, hubiese preferido: “Soy lesbiana, y?” o “Soy lesbiana y qué” o “Soy lesbiana y a la mierda lo demás”. Pero no, pide disculpas por algo que siente que la ha perjudicado, que ha hecho que salga a la luz pública, que la ha lastimado. O quizás el periódico quiere ser tolerante y mostrar su cara de ecuanimidad pero igual con miedo al escándalo prefirió un título más, humm, ¿suave?, ¿comprensivo?, ¿estúpido?.

 

Aparte de eso, quienes le pidieron la renuncia fueron dos mujeres, si, suena increíble, hasta idiota, pero fueron dos mujeres que seguro se sienten superprotegidas dentro de su mundo heteronormativo, que se sienten cobijadas por una sociedad que las acepta como normales, que seguro tienen unas altas cualidades morales refrendadas por los hombre que hacen el papel de maridos de ellas, y que hacen que Esther y su novia sean la peste, la lacra de la sociedad, y que quizás puedan contaminar a los alumnos que se matriculan en esa universidad que “piensa en grande” (en grandes millones de dólares claro), pero que es tan pequeña en el fondo que se escandaliza por una realidad que se vive desde el comienzo de la existencia de mujeres y hombres en el mundo, y tan tan pequeña (a pesar de su enormidad inmobiliaria) que me avergonzaría decir que estudié ahí (esa sí es mi opinión personal).

Levantando sospechas

Mi hermano menor (18 años) vino a visitarme la semana pasada, lo segundo que hace luego de saludarme y saludar a mi hija, es meterse en la computadora y desaparecer en el espacio. Mientras yo ordeno las cosas en mi habitación y pienso: le digo, no le digo, le digo, no le digo. Al final le digo: qué pensarías si te digo que me gustan las chicas. Ni voltea de la pantalla. Que estás loca. Me río. No le digo más porque no tendría sentido.

El fin de semana voy a visitar a mi hermana, están mis hermanos de 18 y de 12, mi sobrina, de 6, me pregunta: tía, ¿por qué usas sólo un arete? Le contesto: Ah, es para que me reconozcan las de mi bando. Y me río. ¿Bando? Si pues, las chicas que se parecen a mí. Ah, ya. Sé que no me entiende pero que quiere entender. ¿Y por qué el tío Augusto también usa un arete? Porque también es bollo, le respondo.

Oye, yo no soy bollo. Todos nos reímos. Augusto le dice a mi hermana: Vane, ¿sabes que Vero es medio rara? Mi hermana le responde con seriedad: siempre ha sido rara. Yo digo: ¿Medio rara? Rara completa.

Le pido a mi hermana su teléfono: sólo quiero hacer una llamada. ¿A quién? Me pregunta. Eso que importa, préstame un toque. ¿Vas a llamar a tu esposo? No. ¿Entonces? No contesto. Mi hermano se mete: va a llamar a su novia. Cállate, imbécil. Si, voy a llamarlo a él. Ok. Me presta el teléfono y la llamo.

Le cuento a mi hermano que fui a una disco de ambiente y una chica se me acercó y me preguntó: ¿Tú eres la hermana de Augusto no? Sí. Ah ya, y estás aquí caleta nomás. Y se va con una sonrisa sarcástica. Me acerco y le pregunto: ¿Cómo me conoces? Yo soy Saritza. La recuerdo, claro, la chiquita que jugaba fútbol, siempre andaba sucia y le pegaba a todos los niños, incluido mi hermano. Ahora estaba grande, limpia y con novia. Vuelvo con mis amigas. Les cuento que la amiga de mi hermano me ha visto. Ya te jodiste, me dijeron, ahora le va a contar a todo tu barrio. No creo. Se ríen.

Pues sí, le contó a todo el barrio, incluido a mi hermano. Ahora la gente se divide en, habrá ido a sapear, si tiene su esposo y su hija, o, seguro era y recién lo ha sacado. O decenas de suposiciones que me importan lo más mínimo.

La semana santa que la pasé con ella, mi mamá (tan linda ella) llamó al papá de Camila para que la recoja porque yo no llegaba, pensando que estaba con él (eso es lo que ella dijo), habiéndole dicho que me iba a otra parte. Bueno, lo que quería era joder y por eso lo llamó, cuando regresé el domingo, él estaba ahí, en mi casa de Chosica, molesto porque no le había dicho que iba a salir (como si tuviera que decirle todo o pedirle permiso).

Mi mamá pregunta: ¿ En dónde has estado ah?, seguro con el otro. Sí mamá, con el otro, le digo sólo para que deje de joder. Mis hermanos de 18 y 15 que habían entrado hacía un rato a mi habitación (toda la familia ya estaba en mi habitación) dijeron a coro: con la otra, con la otra. Y yo: sí, mamá, con la otra.

En la universidad le cuento a mi amigo gay que estoy saliendo con una chica.
¿Es guapa?.
A mí me gusta, le digo.
¿Pero convertiría a un gay?
No creo que ninguna mujer pueda convertir a un gay
Pues si, no creo, ya pero es simpática
Si, es simpática
Ya, porque no te vas a meter con cualquiera no, ¿es lady o chito?
Lady
Mejor, qué bueno que ya estás haciendo lo que querías.
Pues sí.
Porque desde el año pasado me tenías con eso.
Si pues, por fin.
Ahora ya estás en el lado oscuro, ja ja.
Si.

Otro día me cruzo con mi amiga, superhetero, vamos a tomar unas cervezas, le cuento que estoy saliendo con gays y lesbianas, no le digo que soy lesbiana, se puede asustar. Me dice que ella sí lo haría con una mujer pero eso no significa que es bisexual o algo así, sino que es sólo para saber cómo es, pero que le gustan los hombres y no puede evitarlo, le gusta tener “eso” entre las piernas. Terminamos de tomar y nos vamos a comprar hamburguesas. Le pregunto,: ¿en serio te besarías con una mujer? Sí, me dice. ¿Pero no lo haz hecho? Nop, ¿y tú? Sí. Se pone pálida. ¿En serio? Sip. ¿Y qué tal? Excelente, ja ja. Sigue pálida. Me mira sin decirme nada. La mitad del camino está callada. Luego me habla de algunos libros que ha leído. Llegamos al paradero y nos despedimos.
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El tiempo

Otra vez el tiempo que me mata, lo único bueno es que no me permite pensar tanto en ella como si fuera una obsesión. Mis horarios en la universidad son desastrosos. La primera semana falté tres veces. Esta semana estoy tratando de cumplirlos todos, pero el sueño y el aburrimiento a veces me ganan. No es que no me guste mi carrera, lo que no me gustan son los profesores aburridos.

 

Los lunes tengo clases desde las 4 y 15 hasta las 10 y 15, los martes de 6 y 30 hasta 8 y 45, los miércoles de 5 a 7 y 15, los jueves de 2 y 45 a 10 y 15, y por último, los viernes de 3 a 6 y 30. soy delegada de varios cursos (no entiendo por qué me escogen a mí, creo que me agarran de lorna). Por suerte son tres los días que no salgo tan tarde porque llegar hasta mi casa es complicado y hasta peligroso por la oscuridad de las calles a esa hora y el bypass que están construyendo.

 

En las mañanas debo ir a ver cómo avanza el negocio en el que estoy metida pero me levanto tan cansada que no me dan ganas de ir, voy a reducir los días a tres en las mañanas, sino, va a ser imposible cumplir con todo. Aparte de las investigaciones que estoy llevando a cabo, y que no termino, y otras cosas en las que me meto y con las cuáles pierdo el tiempo que no tengo.

 

Eso es en los estudios, en la parte amorosa, pues las cosas no corren como yo quiero, no tenemos mucho tiempo para vernos y parece que a veces ganas tampoco. Yo lo entiendo, a veces no tengo ganas de nada, ni de llamar por teléfono, ni de caminar, ni de subirme al carro, imagino que lo mismo pasará con ella.

 

Vuelvo a escribir después de muchos días y lo único que hago es quejarme, pero no tengo ganas de hablar de otra cosa y tenía que explicar por qué no escribía otra vez. Pero ya no escribo tanto del amor (o mejor dicho del desamor), por suerte (o para mi mala suerte) mi mente está ocupada con otros problemas (claro el amor es un problema pero no es el único).

 

Eso sí, no sé cómo, quizás me teletransporte, pero no faltaré a las películas del Outfest Festival, sobre todo a las películas de temática lésbica. Tengo que distraerme con algo, todo esto me absorbe demasiado, me estresa y de nuevo, las pastillas se hacen necesarias para sobrevivir. Y sobrevivir es importante en estos tiempos.