¿Soy mujer?

Cien años después de la publicación de El segundo sexo, sigo preguntándome ¿qué es la mujer?, ¿qué significa ese término?, ¿para qué sirve la mujer?, ¿cuál es su misión en la vida?, ¿tiene una misión?, ¿es necesaria?, ¿necesita ser mujer?, ¿necesita existir una definición de mujer?, ¿necesito un concepto llamado mujer para saber que soy mujer?, ¿unas cuantas palabras en un diccionario significan lo que uno es?, ¿me han educado como mujer?, ¿he vivido como mujer?, ¿soy mujer?, ¿vivo ahora como mujer?, ¿viviré como mujer?, ¿me siento mujer?, ¿me asumo mujer?, ¿moriré mujer?

¿A mi hija la llamaré mujer?, ¿por qué mi hija tuvo que nacer mujer?, ¿le enseñaré a ser mujer o a ser un ser humano?, ¿le diré lo que se supone que debe hacer una mujer?, ¿que las mujeres se besan con los chicos y los chicos con las chicas?, ¿los roles que debe asumir ella por ser mujer?, ¿le diré que estudie y no piense en esas cosas?, ¿le diré que a veces ser mujer no es tan malo?, ¿qué la mayoría de veces es bueno?, ¿le diré eso solo para que sea feliz así yo no me sienta totalmente mujer ni totalmente feliz?, ¿así yo no quiera ser mujer, pero tampoco hombre?, ¿así yo no quiera entrar en las definiciones de mujer, en los conceptos de mujer, en las ideas de mujer?

Porque lo que yo quiero ser es un neutro, una difuminidad, una brisa, una niebla, un estertor, un gemido, una llama, un sueño, una fantasía, una irrealidad conformada por un cuerpo que habito, al que quiero, al que he aprendido a conocer, pero al que no identifico como mujer, porque nada dentro de él me dice que soy mujer, nada en la sociedad me ha hecho sentirme como mujer a pesar de los esfuerzos que hicieron en mi familia, en mi escuela, en mi barrio, en la televisión, en la radio, en los periódicos, en la internet, porque siempre pensé que no lo era a pesar de que todos me decían que era mujer.

Tengo una vagina, un clítoris, mamas, un útero que creció y alojó a mi hija, unos ovarios, caderas, ¿eso significa que soy mujer?, ¿eso es ser mujer?, ¿la composición de un cuerpo de ciertos órganos diferentes al cuerpo de otros que no tienen lo mismo que yo?, ¿soy mujer por ellos?, ¿si no tengo vagina, clítoris, mamas, útero, ovarios o caderas, dejaré de ser mujer, no me llamarán mujer?

Tengo una hija, soy madre, ¿eso me hace más mujer?, ¿superior a las que no lo son?, ¿inferior a las que no lo quieren ser?, ¿parte del sistema que me dice que debo cumplir mi papel?, ¿debo ser el vehículo de reproducción para que la organización dominante siga adelante?, ¿cumplí mi papel a cabalidad?, ¿di un nuevo ser a conformar el sistema que me mata y me destruye?, ¿qué quizás también mate y destruya a mi hija?, ¿esa era mi misión?, ¿ese era mi deber?, ¿evitar con una gota de agua que se venga abajo todo lo que ha sido estructurado a través de los años por los que tenían el poder?, ¿fui parte de su juego?, ¿participé sin saberlo, sin siquiera imaginarlo, sin siquiera sospecharlo?, ¿soy parte de lo que ellos quieren que sea?

No sé lo que es ser mujer, no quiero saberlo, sé lo que me han dicho pero en el fondo no me lo he creído, pude haberme maquillado, pude vestirme femeninamente, pude cimbrear mis caderas al compás de mis pasos, pude acostarme con muchos hombres aprovechando los órganos dispuestos en mí para recibir un órgano masculino, pude casarme, pude realizar el sueño de muchas mujeres de vestirse de blanco y entrar en la iglesia para unirse con el hombre de sus sueños, pude llevar una vida feliz y rutinaria al lado de un hombre que me ama, pero decidí ser un neutro, dejarme llevar como la espuma del mar, esperar que el aire me dé en la cara y me refresque, mojarme en la orilla del mar mientras mis pies se congelan, desaparecer entre libros y volver a aparecer para mi hija, hundirme en palabras y frases y textos y pensamientos e ideas mientras el mundo pasaba por mi cabeza tratando de salpicarme toda su basura.

Decidí ser un neutro, ¿y ahora qué hago?, ¿qué se supone que es un neutro?, ¿no soy hombre ni mujer?, ¿no soy nada o no soy todo?, ¿estoy en el medio?, ¿voy y vengo como una veleta en el mar?, ¿me puedo ubicar en cualquier lado cuando tenga la necesidad pero sabré que siempre viviré en una impostura?, ¿soñaré inconscientemente que soy algo y cuando despierte estaré feliz de no ser nadie?, ¿le diré a mi hija, yo no soy mujer pero tampoco soy hombre, soy un neutro?, ¿ella me entenderá?, ¿la traumaré?, ¿pensará que estoy loca?, ¿deseará ser adoptada como yo cuando era pequeña y creía que no me merecía esos padres?, ¿o mejor no le digo nada?, ¿la dejo tranquila con su niñez, con su inocencia, con su deseo de que nunca la deje?

Amo a mi hija, me amo a mí, no soy una mujer, no soy un hombre, no soy heterosexual, no soy homosexual, no soy madre como se concibe ser madre, no soy hija como se concibe ser hija, no soy amante como se concibe ser amante. Soy un neutro. Ese es mi futuro.

Extrañando

No sé qué extraño de ti, no sé por qué te tengo que extrañar, no sé cuál es la razón de este estúpido extrañamiento, pero cuando me encuentro sola, en mi habitación, mientras todos duermen y ya nada puede distraerme, comienzo a pensar en ti, en tu mirada, en tus palabras, en tus besos, en tus manos y hasta en la forma en que duermes porque eres la única a la que he visto dormir y en mis ansias porque llames por teléfono aunque sea para decirme hola.

 

Pienso en tu cabello castaño que no te gusta y al que le haces una colita cada vez que puedes, extraño tu olor que parece que brotara de todo tu cuerpo como una fragancia natural, extraño tu cama pequeña y tus mensajes misios, extraño los lugares en donde nos besábamos, extraño lo que siento cuando te veo, y aunque parezca extraño, extraño las pequeñas discusiones, la indiferencia, la descortesía, la mirada dura y la voz fría, porque sé que las discusiones son por tonterías, que la indiferencia no es más que una máscara, que la descortesía no es más que un disfraz, que la mirada dura es solo un juego y que la voz fría en el fondo trata de ser lo más dulce posible, pero la mayoría de veces se pierde en el inhóspito paisaje del inconsciente. Debe ser que por eso te extraño.

 

No sé qué extraño de ti, no sé ni por qué te extraño ahora que te has puesto en un plan raro hasta de casi llamarme tarada, extraño las conversaciones locas y las risas inacabables y la forma en que nos divertimos, y cuando estoy sola en mi habitación, sabiendo que todos duermen, que quizás no haya nadie alrededor, sé que si te llamo estarás ahí porque me quieres y te quiero, pero hay algo extraño que nos aleja.

 

Pienso en tu cabello negro que amarras aunque yo lo prefiera suelto, en la media sonrisa que pones cada vez que escuchas alguna tontería mía,  extraño la amabilidad innata que aún conservas, extraño que aunque te hayan roto el corazón no te comportes como una bruja y que seas una de las personas a las que me siento más orgullosa de conocer, extraño tus llamadas y tu risa a través del teléfono, esa risa que me alivia porque sé que a pesar de lo que yo haga no contaminas tu alma. Y aunque parezca extraño, extraño tus reclamos cuando no puedo verte, extraño tus ratos de mal humor, extraño tus gestos de molestia y tus palabras duras, porque sé que tus reclamos desaparecerán para dar paso a la amiga que siempre eres, porque sé que tu mal humor se borrará con una sonora carcajada, porque tus gestos de molestia no son nada comparado a cómo nos divertimos juntas y tus palabras duras son más blandas que la mantequilla. Debe ser por eso que te extraño.

 

No sé que extraño de ti, no sé ni cómo comencé a extrañarte, apenas hace un tiempo que te extraño pero te extraño con una fuerza que no puedo a veces soportar. Y cuando camino por las calles, sola, me gustaría verte cruzando la esquina y yendo a mi encuentro, con un cigarrillo en la mano, con ese caminar pausado y esa mirada suave, esa que revela una madurez extraña, forjada en lo más profundo del dolor.

 

Pienso en tu cabello corto y ondeado que no necesitas amarrar, extraño tu cuerpo grácil y delgado, extraño la forma en que te sientas, la forma en que me miras y la forma en que sonríes. Extraño tu timidez, extraño tu voz lejana y lo difícil que es verte, extraño tu confianza y lo bien que nos llevamos a pesar del poco tiempo que nos conocemos, extraño tu cortesía. Y aunque parezca extraño, extraño tus mensajes obsesivos justo cuando estoy trabajando, esos mensajes que desestabilizan a todos y hacen que me hagan bromas, extraño que dijeras que te iba a extrañar, extraño que me digas que te confundo y me gustaría que me lo dijeras otra vez. Y también extraño eso, sí, también lo extraño. Debe ser por eso que te extraño.

De Violet Trefusis para Vita Sackville-West

Esta es una de las tantas cartas que le escribió Violet Trefusis a Vita Sackville-West cuando eran pareja (lo fueron por mucho tiempo). Sabemos de esta última por ser la inspiración para Orlando, la obra de Virginia Woolf basada en Vita, alter ego de Orlando. Vita y Virginia se amaron un tiempo (cómo no amar a Virginia), no sé qué fue de su relación luego.

“Sé malvada, sé valiente, emborráchate, sé imprudente, sé disoluta, sé despótica, sé anarquista, sé una fanática religiosa, sé una sufragista, sé lo que quieras, pero por piedad te pido que lo seas hasta el límite.

Vive, vive plenamente, vive apasionadamente, vive desastrosamente. Vive toda la gama de experiencias humanas, construye, destruye, vuelve a construir.

¡Vive, vivamos tú y yo, como no ha vivido nadie hasta ahora, exploremos e investiguemos, avancemos sin miedo por donde hasta los más intrépidos han titubeado y se han detenido!”

Borrando casette

El martes pasado salí con B (la chica con la que agarré el viernes que me emborraché totalmente). bueno, me hizo recordar algunas cosas graciosas y otras un poco vergonzosas. La pasamos bien, yo salía de mi taller de mujeres y nos encontramos en el Twin. Cómo las dos somos tímidas ninguna se atrevía a tomar la iniciativa sobre besarnos, tomamos con las justas tres jarras porque ya nos estaban botando (martes cierran temprano), así que en el camino ella se atrevió y me besó, lo malo era que estábamos casi en medio de la pista, así que avanzamos un poco más y seguimos besándonos hasta que se acercaron dos policías.

Nos pidieron nuestros documentos, B sacó su DNI, yo saqué mi carné medio, lo estuvieron viendo un rato, veían nuestros rostros y de nuevo los documentos. ¿Qué hacen por aquí? preguntó uno. Casi nada, respondí. ¿En dónde viven? Les respondimos. Nos entregaron los documentos y uno de ellos dijo: continúen con lo que estaban haciendo. Ok, gracias, le dije. Yo estaba dispuesta a continuar pero B estaba palteada así que nos fuimos. La tomé de la mano, los policías estaban en la esquina. Alcé mi mano para despedirme y ellos también alzaron las suyas y nos sonrieron.

Y de ahí cada una a su casita (siii claro, si soy un angelito)

El jueves salí con mi amiga superhetero, a la que conozco desde hace 10 años y que me gustaba hace mucho tiempo y a la que no veía también hace mucho tiempo. Está más madura pero no ha cambiado nada físicamente, sigue superfemenina y coqueta. Fuimos al Twin y ella se sentía como en su casa, de lo más feliz por ir ahí. Hasta bailó con una chica, luego hicimos amistad con dos chicos gay y estuvimos bailando, conversando y tomando un buen rato con ellos.

Ahora ella quiere regresar este jueves con sus amigas que también quieren conocer el lugar (lesbianas reprrimidas jaja) así que trataré de ir pero imagino que ya me quedé misia. Ojalá tenga para el pasaje.

Perdiendo el tiempo

No he tenido clases toda la semana pasada ni esta por las protestas de los estudiantes de San Marcos acerca del corredor vial que va a pasar por nuestra universidad. Así que me dediqué a dormir a pierna suelta todas las tardes, ya me hacía falta. En el trabajo estoy un poco estresada, discuto con el jefe sobre cosas que parecen nimias pero que a mí me parecen importantes. Por ejemplo: si la presidenta de un país es mujer, debemos ponerle jefe o jefa de Estado. Yo quería que le pongan jefa, pero al jefe le sonaba mal, así que como al final él decide, se pone jefe así sea mujer. Lo otro era si la palabra “descubrir” era la adecuada cuando algún extranjero llegaba a un país que no conocía pero que estaba habitado. Yo decía que debíamos poner “llegó”, pero el jefe estaba con que descubrió y descubrió. Igual yo lo cambio todo a “llegó”, me llega. O si teníamos que poner Cristina Fernández de Kirchner o solo Cristina Fernández. Yo iba por la última claro, pero el jefe dijo que así la llaman todas. Yo saco el “de Kirchner” todo el tiempo. No me importa. Me joden esas cosas pequeñas que los hombres creen que ya están resueltas pero que solo destacan el lenguaje del opresor, al que ellos están acostumbrados, claro que no es culpa de ellos, sino de la cultura en la que estamos inmersos, pero así uno los haga razonar no entienden. Espero con poca ansiedad el día que me despidan por joder tanto.

Hoy me toca taller de mujeres, estoy e cribiendo algunas cosas para una futura novela, ojalá me alcance el tiempo y las ganas para escribirla y terminarla.

Cómo maté a mi ángel

En un artículo, Virginia Woolf escribe sobre el “ángel de la casa” y cómo trataba de matarlo constantemente. Al final ella se suicidó y su ángel murió con ella, porque su ángel era ella, pero no toda ella, sino la parte que se supone debía ser como mujer, o sea, eran los roles que debía asumir por haber nacido con ovarios en una sociedad en donde imperan los testículos, y en donde te enseñan a comportarte como “mujer” desde que naces hasta que mueres.

Entonces el asunto aquí es cómo matar al ángel que nos dice qué hacer por ser mujeres, y yo voy a contarles un poco cómo estoy matando a mi ángel:

Maté a mi ángel cuando decidí separarme de mi esposo, dejar de ser mantenida y acostarme con mujeres.
Maté a mi ángel cuando decidí ser un ejemplo para mi hija en lugar de un obstáculo para su desarrollo mental.
Maté a mi ángel cuando comencé a escribir el blog y decir lo que sentía sin miedos, sin censuras, sin tapujos y hasta sin conciencia.
Pero el ángel no quiere morir así que seguiré matándolo constantemente cada día de mi vida, hasta morir juntos.

¿Por qué soy tan fácil?

Cinco citas en un solo día es demasiado, pero por suerte salí bien librada y tuve un sábado divertido.

Aquí la lista de mis citas:

A las 2 con V
A las 4 con P
A las 7 con H
A las 9 con M
A las 10 con Y

Claro, todas en plan de amistad. Fallaron 2: P y H. Con V la pasé muy bien a pesar del poco tiempo que tuvimos porque tenía que ir a sus clases. La conocía del msn ya bastante tiempo y me agradó mucho conocerla en persona. Después fui corriendo para encontrarme con P pero nunca llegó. H me dijo que tenía que trabajar hasta las 10 así que no podía, para hacer tiempo me metí al cine. Vi Posdata te amo. Casi muero de aburrimiento. terminó y me fui al Twin, esperé a M, llegó puntual, conversábamos bien hasta que llegó su amiga, una hora después llegó Y, tenía que pagarle una apuesta, la cuestión era comprar yo las jarras y emborracharla, terminé emborrachándome yo.

Al final agarré con B, lo que no estaba en mis planes, pero bueno, fue agradable y loco, lo único malo es el dolor de cabeza y la sed intensa al día siguiente.

Y ahora me pregunto: ¿por qué soy tan fácil?

Porque ser difícil me parece ser muy hetero, dedicarme a todos esos juegos, esas estrategias, esas maniobras que se hacen para conquistar o dejarse conquistar por alguien, esos me lanzo pero después salto para atrás, avanzar y retroceder, hacerse la estrecha. A mí me aburre todo eso, me jode. Prefiero ser sincera, si alguien me gusta se lo digo, si yo le gusto que me lo diga. Eso me hace muy feliz. No utilizar máscaras, ni disfraces, ni actuaciones, ser solo yo, y hacer lo que me da la gana cuando quiero, donde quiero, con quien quiero.