Cartas de amor cuando ya no hay amor

Hoy te escribo esta carta porque siempre te quejabas de que nunca te enviaba cartas de amor.

Querida B:

Tan pronto yo te vi no pude descubrir, el amor a primera vista no funciona en mí.

Cuando te conocí no me gustaste nadita (me refiero a románticamente), primero porque yo estaba en otra y mi idea en ese momento no era ligar con nadie, sino desligarme de todo (y de todas), entonces, normal nomás, nada de hacerme la linda o misteriosa para agradarte, o esponjarme como malagua si me hubieras gustado un montón. Por suerte no pasó nada de eso y me conociste tal y como soy, o sea, sin máscaras ni artificios. Claro que yo no te conocí tal y como eras, porque podemos tratar de ser 100% sinceras, pero según tú yo si te gusté a la primera así que en esas situaciones no somos tan verdaderas.

Ibas y venías y yo imaginaba que serías una chica más de las que conozco siempre por ahí. Una más. Pero a veces la insistencia de las amigas surte efecto. Y Cupido sí que jodía. Así que para que deje de joder porque ya se quería ir le dimos gusto, y nos besamos. Y tampoco fue del otro mundo (hasta podría decir que fue medio del inframundo). Pero al rato me emborraché y mis actos (y por suerte mi memoria) dejaron de ser reprimidos por mi “superyó” y comenzó a funcionar mi “ello” (ese conch, fucking Freud). Y pasó lo que tenía que pasar cuando nadie me reprime. Y a pesar de eso tampoco me gustaste. De eso fue testigo Cupido los días posteriores.

Nos conocimos sin saber que un cigarrilo y un café serían excusa para el tiempo de las dos. Voy a salir a caminar y aunque es muy grande la ciudad yo presiento que nos vamos a encontrar.

Nos volvimos a ver después de un mes porque siempre ocurría algo que no permitía que nos encontráramos, quedamos un sábado para almorzar juntas y no se pudo, luego otro sábado para ir a la casa en donde vivías con tus amigas, pero tampoco se pudo, la última ni me acuerdo por qué no se pudo, pero al mes nos volvimos a encontrar en el Twin. Conversamos, me refrescaste un poco la memoria, y pucha tampoco me gustabas tanto como para ser algo más que amigas. Salimos y junto a aquel arbolito me besaste, pero estábamos casi en medio de la pista, mucho roche, así que caminamos un poco más y comenzamos otra vez, ahí fue cuando se acercó la policía a pedirnos documentos. Y te palteaste.

Creo que antes ya habíamos acordado en ser amantes. Me mandabas mensaje tras mensaje, cada uno más largo que el otro, y yo te contestaba con otros mensajes cada uno más corto que el otro. No sabía que esa sería la primera de las cosas que no me gustaban pero que terminarían gustándome y cambiando las cosas. Pero no era que no me gustaran realmente, sino que me sorprendían por extrañas: tus terribles bromas, que yo como idiota creía; el sonido que hacías cuando torturabas a Fito, pensé que solo lo hacías con él, pero creo que lo haces con perros y niños por igual; tus incansables “cómo se llama” que quizás nunca dejes de decir; esa frase que decías cuando ya estabas a punto y que ya no quieres decir; tus mensajes preguntando cómo había amanecido sabiendo que no había otra que abriendo los ojos; tus continuos “amor” por acá y “amor” por allá, haciéndome creer que realmente era tu amor. ¡¡¡¡No me vuelvan a decir amor si no me aman!!!!! Ajo, are, erda.

En el transcurso de la amanticidad y de nuestros locos encuentros, porque todos terminaban en el telo, fue mi cumpleaños y la pasaste conmigo, y fue uno de los cumpleaños más bonitos que he pasado, no importa que el telo era una porquería y después te diera alergia, estuve contigo y eso era suficiente, y demasiado. Nos dimos una vuelta por el Mhol, conocí a tus “papás” y en todo ese poquito tiempo la pasé de rechupete.

Bueno, como amantes duramos más que como pareja (y qué raro, con mi exex también la primera vez estuvimos un día y luego un mes, y contigo lo mismo, esto ya es el colmo).

Tú tenías un pasado que no podías dejar atrás por miles de razones desconocidas para mí (y lo del pasado se vuelve a repetir, es el colmo).

Y yo no podía hacer nada contra eso. Claro, solo darme cuenta de que no me gustaba y que yo no “ERA” pues. Y eso es fácil de deducir. Cuando alguien es, “ES”, y no hay ninguna duda al respecto, todo queda atrás, todo comienza de nuevo. Pues no pasó eso. Debí sospecharlo desde un principio. Pipipipipipi.

Entonces, terminamos a menos de 24 horas de comenzar. Luego, volvimos, yo quería hacerlo como amantes porque eso de pareja es muy complicado, pero ya no quisiste. O pareja o nada. Y acepté, pero las cosas ya estaban más claras, nada de quejas, y si el producto llegaba en mal estado no había lugar a reclamos ni devoluciones. Tenía que aceptarte toditita como eras. Y eso estaba bien para mí.

El tiempo que pasó resultó aún mejor, nos conocíamos de antes y sabíamos lo que queríamos las dos.

Luego había que realizar una “reingeniería” al blog. Cambiar la B por una L porque tu ex estaba más L que tú. ¡Qué L! hasta me dio miedo. Y para evitar posibles reacciones Ls de tu ex L, pues te puse L, aunque tú no estás tan L, es más, para mí eres todo lo contrario a una L que he conocido, porque he conocido bien Ls ah.

De ahí a ser felices.

Al amanecer tu imagen se va misteriosa mujer, dejaste en mí lujuria total, hermosa y sensual.
Tu presencia marcó en mi vida el amor… lo sé, es difícil pensar en vivir ya sin ti.

Pues no. El destino que nos demuestra que los ricos también lloran se cruzó otra vez en nuestro camino. Renunciaste a tu trabajo y te fuiste a cuatro horas o ¿cinco? de mí, y nuestra relación se volvió medio internesca. Pero igual logramos vernos tres veces, las tres semanas que duramos, haciendo esos cálculos que hacen los técnicos de jútvol peruano, matemáticamente teníamos posibilidades. Tú viniste dos veces y yo fui una.

Voy a tu casa, hoy quiero estar contigo, es mi tiempo, es la primera vez, nada tenía hasta hoy sentido, quizá mañana tampoco lo tendrá.

Así que conocí el lugar en donde correteaste de pequeña, en donde pasaste los momentos más felices y más tristes de tu vida, ese sitio que ha marcado con fuego tu existencia, que ya está debajo de tu piel con sus temblores y sus paracas, y sus cebiches y sus playas, y tu hija y tus recuerdos.

La siguiente ibas a venir tú a la capital para celebrar tu cumpleaños que es hoy. Seguiré esperando.

Tú que fuiste entonces la costa que se aleja, ahondaste en el poniente tu luz definitiva.
Yo me adentraba con tu nombre a la deriva, ahora se vuelve incomprensible y ya me deja.

Y fue ahí en donde hiciste la pregunta que no se pregunta, aquella que si no quieres escuchar la respuesta mejor te la guardas porque qué sentido tiene escuchar algo que no se quiere oír y preguntar algo que no se debe saber. Pero lo preguntaste, como quien no quiere la cosa, quizás para acelerar el final, como para ir hasta al fondo antes de que las cosas se te escapen de las manos, porque tal vez necesitabas que pasara, porque es parte de tu estilo, porque eres así y no hay forma ya de cambiar, porque detestas que traten de cambiarte, pero qué lindo debe ser cambiar una solita por amor, porque yo no quería hacer el menor intento de cambiarte ni nada, me gustas así, pero quizás tú pensabas que sí. A pesar de que tú sola cambiabas sin que yo me diése cuenta. Y yo cambiaba contigo.

A la pregunta: ¿Me amas? qué se responde. Pues la verdad.

Pero si te han enseñado toda la vida que no debes lastimar a las personas, que debes ser educada, que debes dar la otra mejilla, que el bienestar de los demás está primero, que debes ser buena, amable y cordial. Y que por todos los diablos, si voy a decir algo que puede dañar a otra persona mejor no lo diga, laca ps.

Entonces, así no sepas lo que sientes, así no te hayas puesto a analizar el asunto de forma seria, así creas que lo que vas a decir es exagerado, insincero y tirado de los pelos, pero que lo contrario sería lamentable, humillante y triste, además de sumamente descortés, respondes lo primero que se te viene a la mente, que es lo que el cerebro va a hacer para tratar de responder esas preguntas difíciles.

V: ¿Ah?
B: Responde
V: ¿Tú me amas?
B: ¿Por qué me respondes con una pregunta? Es tonto
V: No es tonto
B: Si es tonto
V: No lo es
B: Si lo es
V: No
B: Si
V: Bueno
B: Ya, responde
V: Pues (pucha)
B: …
V: A ver (mierda)
B: …
V: Si (laca)
B: …
V: …
B ¿Por qué?
V: No lo sé
B: ¿Por qué?

¡¡¡¡¡¡¡¡¡Para qué preguntas si no quieres escuchar ese tipo de respuestas!!!!!!!!!!

Y lo dije, la respuesta que no se debe responder a la pregunta que no se debe preguntar. Esa palabreja contraria al NO que siempre me ha traído problemas.

Mi vieja: ¿Tú rompiste el florero?
Yo: Si.
Combo
Maldito gato, todo para que no te maten

Mi viejo: ¿Te comiste toda la carne?
Yo: Sí
Combo
Maldito gato de mierdaaaaaaa. Con razón tienen siete vidas

Mi hermana: ¿Quieres tomate?
Yo: Si
Infarto
Al hospital por tragarme un rocoto de un mordisco y sin respirar ni pensar ni nada. Me picaba hasta el cu… bierto.

Mi exexex: ¿Lo hacemos?
Yo: Si
Camila

Cami: ¿Las niñas pueden besar a las niñas?
Yo: Si
Profesora de Cami en pleno ataque de nervios viendo como las niñas se besan y tratando de impedirlo de buenas maneras.
Lo que se hereda no se hurta

Cami: ¿Me puedo casar con Jossie cuando sea grande?
Yo: Si
Papá de Cami con infarto cerebral: Tú te vas a casar con un hombre, te vas a casar con un hombre, te vas a casar con un hombre ad infinitum per saécula saeculorum.

Y a todo esto no recuerdo ni para qué estaba escribiendo.

Bueno, total, solo dije: Si. Nada con esa otra palabra que también trae problemas y que comienza con “te” y termina con “mo” pero ya me di cuenta que solo de pensarla uno se puede meter en conflictos que ni se imaginó y por eso se vuelve impronunciable.

Solo quería decirte Feliz cumpleaños.

Te extraño
Te deseo
Te necesito
Te quiero

Pienso en ti,
Interminablemente en ti
Quiero ser, una respuesta para ti, pienso en ti.

Creo en ti,
Inagotablemente en ti
Como tú, que confiaste en mi saber,
Creo en ti, solo en ti.

Y despertar a tu lado,
cada amanecer,
hacer rodar mis labios sobre tu piel, creo en ti

Estoy en ti
desesperadamente en ti,
y hasta hoy,
he aguantado sin hablar.
Estoy en ti, solo en ti.
Y despertar a tu lado, cada amanecer,
hacer rodar, mis labios sobre tu piel.
Creo en ti.
Creo en ti.
Solo en ti.

El club de los corazones rotos

Este no es otro estúpido post lamentando mi mala suerte. No, señoras. Este es el germen del mal, la reunión de cientos, miles, millones de corazones hechos mierdecilla con puré de ajonjolí. Aquí pueden insultar a la puta que no las parió. Aquella que dice pero no dice. La que acepta pero no acepta. La que sonríe pero en el fondo te está clavando un cuchillo enano cual Chucky volador. Esa maldita que te juró amor eterno pero corrió más rápido que el Correcaminos. Que te dejó tan reventada como Coyote junto a una bomba ACME®. Sí, esa a la que aún amas aunque digas que no. A la que aún recuerdas a pesar de todas las cagadas en la relación entre ustedes que ya parecía una continua infección estomacal. A esa, ve y dile, qué vuelva.

Alto. Ni se te ocurra decírselo. Serías una completa idiota. Para eso están tus hermanas del club de los corazones rotos. Nosotros te hacemos el favor, pero previa investigación. La ubicamos y vemos si ya está saliendo con otra (u otras), si no recuerda cuándo es tu cumpleaños, ni la edad que tienes, ni la inicial con la que comienza tu nombre.

Entonces, damos media vuelta, te decimos todo a boca de jarro, esperamos el tiempo prudencial en que dejes de llorar amargamente por esa maldita. Y te llevamos a un tour por todos los bares de ambiente para chicas que haya en nuestro querido Perú (porque provincias también está incluida, no nos olvidamos de ustedes chicas, descentralización AHORA).

Luego de que te has emborrachado, tratamos locamente de que ligues con alguien, dependiendo de tus gustos claro (se supone que ya los sabemos con anticipación), además, mujeres sobran, lo que no sobra es la plata, pero para eso estamos tus hermanas brokenheart, la cosa es saber en dónde encontrar a las pendeivis y ese es todo un trabajo de inteligencia.

Si no funciona nada y quieres correr hacia el malecón de Miraflores, treparte a un árbol y de ahí tirarte al mar (te garantizamos que no llegas y solo te estamparás contra el suelo), nosotras correremos contigo, treparemos contigo, lloraremos contigo, gritaremos contigo, la maldeciremos contigo y le echaremos encima todas las brujerías, macumbas, magia negra y hechizos vudú que se nos ocurran, para acompañarte en tu ciega y devastadora venganza. Pero claro, impediremos que te tires, sino, de qué serviríamos.

Cuando te hayas calmado, y vomitado todas las chelas que te invitamos, junto a media alma y un cuarto de vísceras, y tengas un aliento de los mil demonios, el primer escuadrón se turnará para escuchar cuando te regaló ese peluche (que ya no tiene cabeza), y la forma en que celebraron el aniversario, y esas cositas que te decía cuando hacían cochinaditas, y su forma de mirarte, besarte, acariciarte, y hacerte felizzzzzzzzz. Cuando termines, el segundo escuadrón saltará al ruedo para escuchar que la odias, que quieres matarla, que tu venganza será eterna, que le vas a convertir la vida en un infierno, que es una bitch, una witch, una fuck, una shit y de paso una #$!%♥#&@#å$♂$”(adre. Por último, el batallón de contingencia (especializado en emergencias psicolóquicas), escuchará tus últimas lamentaciones, aquellas en las que repites que te vas a matar mil veces, en las que renuncias a la vida y tratas de lanzarte a todos lo carros de la Av. Arequipa, y haces roche como mieeeeeeerd.

Cuando ya estés cansada y no tengas fuerzas ni para pensar en cuánto quisieras que todas nosotras fuéramos ella, te llevaremos a tu casa y te dejaremos en tu camita (una de nosotras irá a levantarte en la mañana si tienes que trabajar, estudiar o aparentar que tienes una vida sin ella), y si no puedes ir a tu casa porque das vergüenza, te llevaremos a alguna de nuestras casas. Y velaremos tu sueño como dulces angelitos, hermana.

Amor mutante

Frenéticas. Apenas se veían faltaba poco para que se desnudaran en medio de la calle. La búsqueda de un lugar donde estar solas era imperiosa. Era simplemente de vida o muerte. Las dos, sin nadie alrededor, sin miradas ajenas, sin alientos extraños. Se necesitaban demasiado para estar pensando en perder el tiempo. Se buscaban intensamente, con roces en el auto, con leves toques en las calles, sintiendo el éxtasis apenas sus pieles chocaban por pocos segundos. Imaginando lo que harían posteriormente. Derritiéndose con los estremecimientos de sus cuerpos. Porque a pesar del silencio que debía dominarlas rodeadas por la gente, sus cuerpos tenían vida propia. Su propio ritmo respiratorio, su sudoración alterna, sus movimientos espasmódicos incontrolables a la voluntad. Poseídas por el deseo, dejaban que sus cuerpos cobren vida en cualquier calle, mientras ellas solo podían mirarse sonriendo y luchando por contenerse ante las llamaradas crecientes de la pasión, de esa necesidad animal que consistía en devorarse mutuamente. En desear estar metida en el cuerpo de la otra. En busca de su olor en cada respiración, en cada suspiro, en cada gemido. En apropiarse de una vida ajena por unos minutos. Ser de la otra. Completamente. Intensamente. Urgentemente.

Lola te quedaste sola
Lola se te fue tu amor

PD: ¿Se nota que no tengo nada que hacer en el trabajo? Y todavía hago horas extras, ja.

El hogar es un lugar en la mente

Se siente raro esto de llegar a una casa que no es la mía. Saber que abriré la puerta y mi hija no vendrá corriendo a decirme: mamá, qué me has traído. Y yo le daría cualquier dulce que habría comprado en la calle pensando en ella y en su alegría tan primaria, tan básica y natural. Tan niña.

Pues no, ahora nadie sale a recibirme, ya no escucho esos pasitos pequeñitos y saltarines ni esa sonrisa juguetona. Solo me espera acostumbrarme, simplemente no hay otra alternativa. Acostumbrarse, adaptarse, adecuarse. ¿Por qué todas comienzan con “a”? Es la primera letra, es como comenzar de nuevo todo, aprender el abecedario de la vida. Un abecedario silencioso, oculto, instintivo. Un abecedario que solo la soledad puede enseñarte. Y del que uno, si aprende, saldrá con galones. Terminaré como capitán de mi soledad, al mando de mis sentimientos. Al margen de las pasiones. O simplemente en las redes de la locura.

Desde hoy solo espero aprender a vivir conmigo, con mis pesadillas, con mis miedos, y extrañando pero sabiendo que es lo correcto, que es lo necesario, que es vital apartarme y dejar, y escapar y saltar, y alejarme y no voltear.

Quiero que Cami termine el colegio para comenzar una vida juntas, las dos, si ella quiere, si es su decisión, si está dentro de sus deseos. Solo faltan cinco meses. Resistiré. Por ella. Por mí. Por las dos.

PD: Pero esta es la última eh, no crean que estoy a un paso del suicidio, es mi último post melancólico (por lo menos en dos semanas). Ahora estoy decidida a ser una chica L word, o sea, cínica, andrógina y bipolar, pero también guapa, pendeja y exitosa. Seeeeeeee.

PD2: Lo más seguro es que me quede chateando en mi casa (soy bien monse).

PD3: Me muero por llamarla o escribirle diciéndole que la extraño, pero me aguanto, tengo que ser fuerte. Fuerza de voluntad, fucking explotadora. Un par de cachetadas. Dos patadas (solo dos) en mi suave trasero. Y a seguir jodiendo.

PD4: El día que nevó en el Sahara, 18 de febrero de 1979.

Sigo

Otras veces, cuando me pasaba esto de sentirme pésima, pues me las agarraba con mi blog, pobre, lo despedía de mi vida, lo botaba, le daba el último adiós, no sé cuántas veces me habré despedido a través de él, no sé cuántas veces traté de dejarlo porque sentía que todo se iba a la mierda conmigo, y si yo me iba a la mierda, el blog también tenía que irse por el water.

Pero ahora no puedo, siento que es como mi amigo, raro, silencioso, pero amigo al fin, de esos amigos al que uno aburre por estar quejándose de todo, por pensar que son capaces de aguantarte todo y creer que nunca se cansan, de los que te acuerdas solo cuando te sientes una basura y estás a un paso de irte al infierno.

Si pues, esos amigos que a veces están ahí, que generalmente no están, pero que cuando menos te lo imaginas se aparecen,  a los que no es necesario decirles que te sientes una mierda porque lo adivinará en tu mirada, en la forma en que caminas, en el sonido de tus palabras, en las lágrimas que ocultas, en las risas inútiles.

Entonces, sin necesidad de abrir la boca para comenzar con las penas, te invitará unas cervezas, se emborracharán juntos, llorarás sobre su hombro, abrazándolo, ensuciarás su ropa con lágrimas y moco, repetirás el nombre de otra persona a su oído decenas de veces, te ayudará a levantarte, te sostendrá todo el camino, te acompañará a tu casa, te abrirá la puerta porque ni siquiera podrás encontrar la cerradura, se despedirá de ti con un fuerte abrazo, con un sincero sé fuerte, todo pasará. Esperará que entres y se irá .

Y una, borracha de dolor, se tirará en la cama llorando desconsolada porque sientes que no es justo, porque no encuentras respuestas, porque nada tiene sentido, porque la vida es una farsa, el amor una fantasía, los recuerdos se vuelven pesadillas que te despiertan a la medianoche sin saber porqué lloras, porqué sientes ese dolor dentro, porqué no quieres levantarte de la cama, ni tomar desayuno ni seguir con tu vida normal.

Porque no puedes dormir bien en las noches, porque no puedes vivir bien en las mañanas, porque todo se junta de un momento a otro pero cuando quieres agarrarlo se deshace.

Y no puedes hacer nada en contra de eso. Se deshace, se deshace, una y mil veces. Y una se deshace con ese todo poco a poco y sin darte cuenta eres nada. Desapareces como si nada, y nadie ve que a pesar de hacer hasta lo imposible, eres más invisible que el aire y más transparente que el agua. Y desapareces.

Comenzar una y otra vez

Este es el tercer inicio.

Primero fue cuando dejé mi vida hetero para empezar una homo total, la segunda fue cuando decidí dejar de querer (eso se puede, solo se necesita un poco de voluntad y mucha decepción juntas) a quien no me quería, la última es acostumbrarme a estar lejos de alguien a quien quiero (y que creo que me quiere), pero con quien las cosas se complican por asuntos muy “…”, ni sé que nombre ponerle.

Pues ahora estoy sin pareja otra vez, no se puede continuar si nos sentimos incómodas las dos. Espero que la incomodidad pase algún día. Y ahora que me percato, hoy es 29, no puede ser, hubiéramos cumplido un mes, ni a eso llegamos, pucha, qué mala suerte, no cumplimos ni un mes y ya nos complicábamos todo.

Vivo sola, trabajo, estudio, escribo. Estoy de vacaciones en la universidad por tres semanas, al trabajo vuelvo mañana, escribo a diario pero no lo publico porque a veces escribo cosas demasiado tristes y prefiero evitarlas.

Las guardo como guardo los recuerdos, encerraditos en el rincón más oscuro, solo se iluminan cuando no tengo nada que hacer, estoy tirada en mi cama y comienzo a pensar en ella y ahí no puedo evitar que los recuerdos vuelvan, entonces tengo que estar lejos de casa para tranquilizar mi mente y mi cuerpo, y camino por las calles con un cigarro en los labios mirando las tiendas y a la gente y tratando de meterme en el ruido de la ciudad para que mi mente deje de funcionar.

Cuando comienzo a sentir que sería capaz de cualquier cosa por tener otra vez sus brazos rodeándome, y su mirada y toda esa mierda de siempre, sé que si no apago la computadora me convertiré en una pobre estúpida suplicando amor.

Y no quiero hacerlo porque después me siento pésima. Y me averguenzo de mí misma. Prefiero imaginar que algún día aparecerá aquella que calme mi ansiedad. Que me llene de paz. Que me transforme la vida suavemente, sin imposiciones, con ternura, sin tortura. Y que dure más de un mes. Por fa.

Canciones para levantar el ánimo?

No voy a verte más (Libido)

No, no voy a verte más

no pensaré en ti

me quitaste la ilusión

;ya no lucho por tu amor

 

Tú me has roto el corazón

partiste mi alma en dos

de los suelos me alzaré

y otro amor encontraré

 

Sé que no es fácil perder

y ahora me tocó a mí

perdido en mis lágrimas

no acariciaré tu piel

tus besos yo los guardo en mí

ya no estás junto a mí

 

Tú, fuiste mi inspiración

un poema, una canción

pero mi mente ya olvidó

no hay rencores, no hay dolor

 

Tu indiferencia me tocó el alma

tus labios me quitaron la miel

tus ojos me robaron la razón

 

Sé que no me olvidarás

que nadie te amará

como yo te amé

cuánto te lloré

 

 

Ser mejor (Robbie Williams)

 

Lléname la vida

dame tranquilidad

calma el temporal

que hay en mi piel

Dame primaveras

para disfrutar

días que se van

no han de volver

Puede ser que la voz

de tu paz y del amor

me ayuden a cambiar

y me hagan ser mejor

Perdona mis manías

no doy para más

no sé aparentar

soy como soy

Ángel de la guarda

ven y sálveme

sálvame del mal

ayúdame

Puede ser que la voz

de tu paz y del amor

hoy me ayuden a cambiar

y me hagan ser mejor

 

Siempre hay en la vida oportunidad

para amar mejor

no hay que amar demás

muchos han caído de tanto dar

y de tanto amar

 

Lléname la vida

dame tranquilidad

calma el temporal

que hay en mi piel

Dame primaveras

para disfrutar

días que se van

no han de volver

Puede ser que la voz

de tu paz y del amor

me ayuden a cambiar

y me hagan ser mejor