Cartas de amor cuando ya no hay amor

Hoy te escribo esta carta porque siempre te quejabas de que nunca te enviaba cartas de amor.

Querida B:

Tan pronto yo te vi no pude descubrir, el amor a primera vista no funciona en mí.

Cuando te conocí no me gustaste nadita (me refiero a románticamente), primero porque yo estaba en otra y mi idea en ese momento no era ligar con nadie, sino desligarme de todo (y de todas), entonces, normal nomás, nada de hacerme la linda o misteriosa para agradarte, o esponjarme como malagua si me hubieras gustado un montón. Por suerte no pasó nada de eso y me conociste tal y como soy, o sea, sin máscaras ni artificios. Claro que yo no te conocí tal y como eras, porque podemos tratar de ser 100% sinceras, pero según tú yo si te gusté a la primera así que en esas situaciones no somos tan verdaderas.

Ibas y venías y yo imaginaba que serías una chica más de las que conozco siempre por ahí. Una más. Pero a veces la insistencia de las amigas surte efecto. Y Cupido sí que jodía. Así que para que deje de joder porque ya se quería ir le dimos gusto, y nos besamos. Y tampoco fue del otro mundo (hasta podría decir que fue medio del inframundo). Pero al rato me emborraché y mis actos (y por suerte mi memoria) dejaron de ser reprimidos por mi “superyó” y comenzó a funcionar mi “ello” (ese conch, fucking Freud). Y pasó lo que tenía que pasar cuando nadie me reprime. Y a pesar de eso tampoco me gustaste. De eso fue testigo Cupido los días posteriores.

Nos conocimos sin saber que un cigarrilo y un café serían excusa para el tiempo de las dos. Voy a salir a caminar y aunque es muy grande la ciudad yo presiento que nos vamos a encontrar.

Nos volvimos a ver después de un mes porque siempre ocurría algo que no permitía que nos encontráramos, quedamos un sábado para almorzar juntas y no se pudo, luego otro sábado para ir a la casa en donde vivías con tus amigas, pero tampoco se pudo, la última ni me acuerdo por qué no se pudo, pero al mes nos volvimos a encontrar en el Twin. Conversamos, me refrescaste un poco la memoria, y pucha tampoco me gustabas tanto como para ser algo más que amigas. Salimos y junto a aquel arbolito me besaste, pero estábamos casi en medio de la pista, mucho roche, así que caminamos un poco más y comenzamos otra vez, ahí fue cuando se acercó la policía a pedirnos documentos. Y te palteaste.

Creo que antes ya habíamos acordado en ser amantes. Me mandabas mensaje tras mensaje, cada uno más largo que el otro, y yo te contestaba con otros mensajes cada uno más corto que el otro. No sabía que esa sería la primera de las cosas que no me gustaban pero que terminarían gustándome y cambiando las cosas. Pero no era que no me gustaran realmente, sino que me sorprendían por extrañas: tus terribles bromas, que yo como idiota creía; el sonido que hacías cuando torturabas a Fito, pensé que solo lo hacías con él, pero creo que lo haces con perros y niños por igual; tus incansables “cómo se llama” que quizás nunca dejes de decir; esa frase que decías cuando ya estabas a punto y que ya no quieres decir; tus mensajes preguntando cómo había amanecido sabiendo que no había otra que abriendo los ojos; tus continuos “amor” por acá y “amor” por allá, haciéndome creer que realmente era tu amor. ¡¡¡¡No me vuelvan a decir amor si no me aman!!!!! Ajo, are, erda.

En el transcurso de la amanticidad y de nuestros locos encuentros, porque todos terminaban en el telo, fue mi cumpleaños y la pasaste conmigo, y fue uno de los cumpleaños más bonitos que he pasado, no importa que el telo era una porquería y después te diera alergia, estuve contigo y eso era suficiente, y demasiado. Nos dimos una vuelta por el Mhol, conocí a tus “papás” y en todo ese poquito tiempo la pasé de rechupete.

Bueno, como amantes duramos más que como pareja (y qué raro, con mi exex también la primera vez estuvimos un día y luego un mes, y contigo lo mismo, esto ya es el colmo).

Tú tenías un pasado que no podías dejar atrás por miles de razones desconocidas para mí (y lo del pasado se vuelve a repetir, es el colmo).

Y yo no podía hacer nada contra eso. Claro, solo darme cuenta de que no me gustaba y que yo no “ERA” pues. Y eso es fácil de deducir. Cuando alguien es, “ES”, y no hay ninguna duda al respecto, todo queda atrás, todo comienza de nuevo. Pues no pasó eso. Debí sospecharlo desde un principio. Pipipipipipi.

Entonces, terminamos a menos de 24 horas de comenzar. Luego, volvimos, yo quería hacerlo como amantes porque eso de pareja es muy complicado, pero ya no quisiste. O pareja o nada. Y acepté, pero las cosas ya estaban más claras, nada de quejas, y si el producto llegaba en mal estado no había lugar a reclamos ni devoluciones. Tenía que aceptarte toditita como eras. Y eso estaba bien para mí.

El tiempo que pasó resultó aún mejor, nos conocíamos de antes y sabíamos lo que queríamos las dos.

Luego había que realizar una “reingeniería” al blog. Cambiar la B por una L porque tu ex estaba más L que tú. ¡Qué L! hasta me dio miedo. Y para evitar posibles reacciones Ls de tu ex L, pues te puse L, aunque tú no estás tan L, es más, para mí eres todo lo contrario a una L que he conocido, porque he conocido bien Ls ah.

De ahí a ser felices.

Al amanecer tu imagen se va misteriosa mujer, dejaste en mí lujuria total, hermosa y sensual.
Tu presencia marcó en mi vida el amor… lo sé, es difícil pensar en vivir ya sin ti.

Pues no. El destino que nos demuestra que los ricos también lloran se cruzó otra vez en nuestro camino. Renunciaste a tu trabajo y te fuiste a cuatro horas o ¿cinco? de mí, y nuestra relación se volvió medio internesca. Pero igual logramos vernos tres veces, las tres semanas que duramos, haciendo esos cálculos que hacen los técnicos de jútvol peruano, matemáticamente teníamos posibilidades. Tú viniste dos veces y yo fui una.

Voy a tu casa, hoy quiero estar contigo, es mi tiempo, es la primera vez, nada tenía hasta hoy sentido, quizá mañana tampoco lo tendrá.

Así que conocí el lugar en donde correteaste de pequeña, en donde pasaste los momentos más felices y más tristes de tu vida, ese sitio que ha marcado con fuego tu existencia, que ya está debajo de tu piel con sus temblores y sus paracas, y sus cebiches y sus playas, y tu hija y tus recuerdos.

La siguiente ibas a venir tú a la capital para celebrar tu cumpleaños que es hoy. Seguiré esperando.

Tú que fuiste entonces la costa que se aleja, ahondaste en el poniente tu luz definitiva.
Yo me adentraba con tu nombre a la deriva, ahora se vuelve incomprensible y ya me deja.

Y fue ahí en donde hiciste la pregunta que no se pregunta, aquella que si no quieres escuchar la respuesta mejor te la guardas porque qué sentido tiene escuchar algo que no se quiere oír y preguntar algo que no se debe saber. Pero lo preguntaste, como quien no quiere la cosa, quizás para acelerar el final, como para ir hasta al fondo antes de que las cosas se te escapen de las manos, porque tal vez necesitabas que pasara, porque es parte de tu estilo, porque eres así y no hay forma ya de cambiar, porque detestas que traten de cambiarte, pero qué lindo debe ser cambiar una solita por amor, porque yo no quería hacer el menor intento de cambiarte ni nada, me gustas así, pero quizás tú pensabas que sí. A pesar de que tú sola cambiabas sin que yo me diése cuenta. Y yo cambiaba contigo.

A la pregunta: ¿Me amas? qué se responde. Pues la verdad.

Pero si te han enseñado toda la vida que no debes lastimar a las personas, que debes ser educada, que debes dar la otra mejilla, que el bienestar de los demás está primero, que debes ser buena, amable y cordial. Y que por todos los diablos, si voy a decir algo que puede dañar a otra persona mejor no lo diga, laca ps.

Entonces, así no sepas lo que sientes, así no te hayas puesto a analizar el asunto de forma seria, así creas que lo que vas a decir es exagerado, insincero y tirado de los pelos, pero que lo contrario sería lamentable, humillante y triste, además de sumamente descortés, respondes lo primero que se te viene a la mente, que es lo que el cerebro va a hacer para tratar de responder esas preguntas difíciles.

V: ¿Ah?
B: Responde
V: ¿Tú me amas?
B: ¿Por qué me respondes con una pregunta? Es tonto
V: No es tonto
B: Si es tonto
V: No lo es
B: Si lo es
V: No
B: Si
V: Bueno
B: Ya, responde
V: Pues (pucha)
B: …
V: A ver (mierda)
B: …
V: Si (laca)
B: …
V: …
B ¿Por qué?
V: No lo sé
B: ¿Por qué?

¡¡¡¡¡¡¡¡¡Para qué preguntas si no quieres escuchar ese tipo de respuestas!!!!!!!!!!

Y lo dije, la respuesta que no se debe responder a la pregunta que no se debe preguntar. Esa palabreja contraria al NO que siempre me ha traído problemas.

Mi vieja: ¿Tú rompiste el florero?
Yo: Si.
Combo
Maldito gato, todo para que no te maten

Mi viejo: ¿Te comiste toda la carne?
Yo: Sí
Combo
Maldito gato de mierdaaaaaaa. Con razón tienen siete vidas

Mi hermana: ¿Quieres tomate?
Yo: Si
Infarto
Al hospital por tragarme un rocoto de un mordisco y sin respirar ni pensar ni nada. Me picaba hasta el cu… bierto.

Mi exexex: ¿Lo hacemos?
Yo: Si
Camila

Cami: ¿Las niñas pueden besar a las niñas?
Yo: Si
Profesora de Cami en pleno ataque de nervios viendo como las niñas se besan y tratando de impedirlo de buenas maneras.
Lo que se hereda no se hurta

Cami: ¿Me puedo casar con Jossie cuando sea grande?
Yo: Si
Papá de Cami con infarto cerebral: Tú te vas a casar con un hombre, te vas a casar con un hombre, te vas a casar con un hombre ad infinitum per saécula saeculorum.

Y a todo esto no recuerdo ni para qué estaba escribiendo.

Bueno, total, solo dije: Si. Nada con esa otra palabra que también trae problemas y que comienza con “te” y termina con “mo” pero ya me di cuenta que solo de pensarla uno se puede meter en conflictos que ni se imaginó y por eso se vuelve impronunciable.

Solo quería decirte Feliz cumpleaños.

Te extraño
Te deseo
Te necesito
Te quiero

Pienso en ti,
Interminablemente en ti
Quiero ser, una respuesta para ti, pienso en ti.

Creo en ti,
Inagotablemente en ti
Como tú, que confiaste en mi saber,
Creo en ti, solo en ti.

Y despertar a tu lado,
cada amanecer,
hacer rodar mis labios sobre tu piel, creo en ti

Estoy en ti
desesperadamente en ti,
y hasta hoy,
he aguantado sin hablar.
Estoy en ti, solo en ti.
Y despertar a tu lado, cada amanecer,
hacer rodar, mis labios sobre tu piel.
Creo en ti.
Creo en ti.
Solo en ti.

El club de los corazones rotos

Este no es otro estúpido post lamentando mi mala suerte. No, señoras. Este es el germen del mal, la reunión de cientos, miles, millones de corazones hechos mierdecilla con puré de ajonjolí. Aquí pueden insultar a la puta que no las parió. Aquella que dice pero no dice. La que acepta pero no acepta. La que sonríe pero en el fondo te está clavando un cuchillo enano cual Chucky volador. Esa maldita que te juró amor eterno pero corrió más rápido que el Correcaminos. Que te dejó tan reventada como Coyote junto a una bomba ACME®. Sí, esa a la que aún amas aunque digas que no. A la que aún recuerdas a pesar de todas las cagadas en la relación entre ustedes que ya parecía una continua infección estomacal. A esa, ve y dile, qué vuelva.

Alto. Ni se te ocurra decírselo. Serías una completa idiota. Para eso están tus hermanas del club de los corazones rotos. Nosotros te hacemos el favor, pero previa investigación. La ubicamos y vemos si ya está saliendo con otra (u otras), si no recuerda cuándo es tu cumpleaños, ni la edad que tienes, ni la inicial con la que comienza tu nombre.

Entonces, damos media vuelta, te decimos todo a boca de jarro, esperamos el tiempo prudencial en que dejes de llorar amargamente por esa maldita. Y te llevamos a un tour por todos los bares de ambiente para chicas que haya en nuestro querido Perú (porque provincias también está incluida, no nos olvidamos de ustedes chicas, descentralización AHORA).

Luego de que te has emborrachado, tratamos locamente de que ligues con alguien, dependiendo de tus gustos claro (se supone que ya los sabemos con anticipación), además, mujeres sobran, lo que no sobra es la plata, pero para eso estamos tus hermanas brokenheart, la cosa es saber en dónde encontrar a las pendeivis y ese es todo un trabajo de inteligencia.

Si no funciona nada y quieres correr hacia el malecón de Miraflores, treparte a un árbol y de ahí tirarte al mar (te garantizamos que no llegas y solo te estamparás contra el suelo), nosotras correremos contigo, treparemos contigo, lloraremos contigo, gritaremos contigo, la maldeciremos contigo y le echaremos encima todas las brujerías, macumbas, magia negra y hechizos vudú que se nos ocurran, para acompañarte en tu ciega y devastadora venganza. Pero claro, impediremos que te tires, sino, de qué serviríamos.

Cuando te hayas calmado, y vomitado todas las chelas que te invitamos, junto a media alma y un cuarto de vísceras, y tengas un aliento de los mil demonios, el primer escuadrón se turnará para escuchar cuando te regaló ese peluche (que ya no tiene cabeza), y la forma en que celebraron el aniversario, y esas cositas que te decía cuando hacían cochinaditas, y su forma de mirarte, besarte, acariciarte, y hacerte felizzzzzzzzz. Cuando termines, el segundo escuadrón saltará al ruedo para escuchar que la odias, que quieres matarla, que tu venganza será eterna, que le vas a convertir la vida en un infierno, que es una bitch, una witch, una fuck, una shit y de paso una #$!%♥#&@#å$♂$”(adre. Por último, el batallón de contingencia (especializado en emergencias psicolóquicas), escuchará tus últimas lamentaciones, aquellas en las que repites que te vas a matar mil veces, en las que renuncias a la vida y tratas de lanzarte a todos lo carros de la Av. Arequipa, y haces roche como mieeeeeeerd.

Cuando ya estés cansada y no tengas fuerzas ni para pensar en cuánto quisieras que todas nosotras fuéramos ella, te llevaremos a tu casa y te dejaremos en tu camita (una de nosotras irá a levantarte en la mañana si tienes que trabajar, estudiar o aparentar que tienes una vida sin ella), y si no puedes ir a tu casa porque das vergüenza, te llevaremos a alguna de nuestras casas. Y velaremos tu sueño como dulces angelitos, hermana.

Amor mutante

Frenéticas. Apenas se veían faltaba poco para que se desnudaran en medio de la calle. La búsqueda de un lugar donde estar solas era imperiosa. Era simplemente de vida o muerte. Las dos, sin nadie alrededor, sin miradas ajenas, sin alientos extraños. Se necesitaban demasiado para estar pensando en perder el tiempo. Se buscaban intensamente, con roces en el auto, con leves toques en las calles, sintiendo el éxtasis apenas sus pieles chocaban por pocos segundos. Imaginando lo que harían posteriormente. Derritiéndose con los estremecimientos de sus cuerpos. Porque a pesar del silencio que debía dominarlas rodeadas por la gente, sus cuerpos tenían vida propia. Su propio ritmo respiratorio, su sudoración alterna, sus movimientos espasmódicos incontrolables a la voluntad. Poseídas por el deseo, dejaban que sus cuerpos cobren vida en cualquier calle, mientras ellas solo podían mirarse sonriendo y luchando por contenerse ante las llamaradas crecientes de la pasión, de esa necesidad animal que consistía en devorarse mutuamente. En desear estar metida en el cuerpo de la otra. En busca de su olor en cada respiración, en cada suspiro, en cada gemido. En apropiarse de una vida ajena por unos minutos. Ser de la otra. Completamente. Intensamente. Urgentemente.

Lola te quedaste sola
Lola se te fue tu amor

PD: ¿Se nota que no tengo nada que hacer en el trabajo? Y todavía hago horas extras, ja.

El hogar es un lugar en la mente

Se siente raro esto de llegar a una casa que no es la mía. Saber que abriré la puerta y mi hija no vendrá corriendo a decirme: mamá, qué me has traído. Y yo le daría cualquier dulce que habría comprado en la calle pensando en ella y en su alegría tan primaria, tan básica y natural. Tan niña.

Pues no, ahora nadie sale a recibirme, ya no escucho esos pasitos pequeñitos y saltarines ni esa sonrisa juguetona. Solo me espera acostumbrarme, simplemente no hay otra alternativa. Acostumbrarse, adaptarse, adecuarse. ¿Por qué todas comienzan con “a”? Es la primera letra, es como comenzar de nuevo todo, aprender el abecedario de la vida. Un abecedario silencioso, oculto, instintivo. Un abecedario que solo la soledad puede enseñarte. Y del que uno, si aprende, saldrá con galones. Terminaré como capitán de mi soledad, al mando de mis sentimientos. Al margen de las pasiones. O simplemente en las redes de la locura.

Desde hoy solo espero aprender a vivir conmigo, con mis pesadillas, con mis miedos, y extrañando pero sabiendo que es lo correcto, que es lo necesario, que es vital apartarme y dejar, y escapar y saltar, y alejarme y no voltear.

Quiero que Cami termine el colegio para comenzar una vida juntas, las dos, si ella quiere, si es su decisión, si está dentro de sus deseos. Solo faltan cinco meses. Resistiré. Por ella. Por mí. Por las dos.

PD: Pero esta es la última eh, no crean que estoy a un paso del suicidio, es mi último post melancólico (por lo menos en dos semanas). Ahora estoy decidida a ser una chica L word, o sea, cínica, andrógina y bipolar, pero también guapa, pendeja y exitosa. Seeeeeeee.

PD2: Lo más seguro es que me quede chateando en mi casa (soy bien monse).

PD3: Me muero por llamarla o escribirle diciéndole que la extraño, pero me aguanto, tengo que ser fuerte. Fuerza de voluntad, fucking explotadora. Un par de cachetadas. Dos patadas (solo dos) en mi suave trasero. Y a seguir jodiendo.

PD4: El día que nevó en el Sahara, 18 de febrero de 1979.

Sigo

Otras veces, cuando me pasaba esto de sentirme pésima, pues me las agarraba con mi blog, pobre, lo despedía de mi vida, lo botaba, le daba el último adiós, no sé cuántas veces me habré despedido a través de él, no sé cuántas veces traté de dejarlo porque sentía que todo se iba a la mierda conmigo, y si yo me iba a la mierda, el blog también tenía que irse por el water.

Pero ahora no puedo, siento que es como mi amigo, raro, silencioso, pero amigo al fin, de esos amigos al que uno aburre por estar quejándose de todo, por pensar que son capaces de aguantarte todo y creer que nunca se cansan, de los que te acuerdas solo cuando te sientes una basura y estás a un paso de irte al infierno.

Si pues, esos amigos que a veces están ahí, que generalmente no están, pero que cuando menos te lo imaginas se aparecen,  a los que no es necesario decirles que te sientes una mierda porque lo adivinará en tu mirada, en la forma en que caminas, en el sonido de tus palabras, en las lágrimas que ocultas, en las risas inútiles.

Entonces, sin necesidad de abrir la boca para comenzar con las penas, te invitará unas cervezas, se emborracharán juntos, llorarás sobre su hombro, abrazándolo, ensuciarás su ropa con lágrimas y moco, repetirás el nombre de otra persona a su oído decenas de veces, te ayudará a levantarte, te sostendrá todo el camino, te acompañará a tu casa, te abrirá la puerta porque ni siquiera podrás encontrar la cerradura, se despedirá de ti con un fuerte abrazo, con un sincero sé fuerte, todo pasará. Esperará que entres y se irá .

Y una, borracha de dolor, se tirará en la cama llorando desconsolada porque sientes que no es justo, porque no encuentras respuestas, porque nada tiene sentido, porque la vida es una farsa, el amor una fantasía, los recuerdos se vuelven pesadillas que te despiertan a la medianoche sin saber porqué lloras, porqué sientes ese dolor dentro, porqué no quieres levantarte de la cama, ni tomar desayuno ni seguir con tu vida normal.

Porque no puedes dormir bien en las noches, porque no puedes vivir bien en las mañanas, porque todo se junta de un momento a otro pero cuando quieres agarrarlo se deshace.

Y no puedes hacer nada en contra de eso. Se deshace, se deshace, una y mil veces. Y una se deshace con ese todo poco a poco y sin darte cuenta eres nada. Desapareces como si nada, y nadie ve que a pesar de hacer hasta lo imposible, eres más invisible que el aire y más transparente que el agua. Y desapareces.

Comenzar una y otra vez

Este es el tercer inicio.

Primero fue cuando dejé mi vida hetero para empezar una homo total, la segunda fue cuando decidí dejar de querer (eso se puede, solo se necesita un poco de voluntad y mucha decepción juntas) a quien no me quería, la última es acostumbrarme a estar lejos de alguien a quien quiero (y que creo que me quiere), pero con quien las cosas se complican por asuntos muy “…”, ni sé que nombre ponerle.

Pues ahora estoy sin pareja otra vez, no se puede continuar si nos sentimos incómodas las dos. Espero que la incomodidad pase algún día. Y ahora que me percato, hoy es 29, no puede ser, hubiéramos cumplido un mes, ni a eso llegamos, pucha, qué mala suerte, no cumplimos ni un mes y ya nos complicábamos todo.

Vivo sola, trabajo, estudio, escribo. Estoy de vacaciones en la universidad por tres semanas, al trabajo vuelvo mañana, escribo a diario pero no lo publico porque a veces escribo cosas demasiado tristes y prefiero evitarlas.

Las guardo como guardo los recuerdos, encerraditos en el rincón más oscuro, solo se iluminan cuando no tengo nada que hacer, estoy tirada en mi cama y comienzo a pensar en ella y ahí no puedo evitar que los recuerdos vuelvan, entonces tengo que estar lejos de casa para tranquilizar mi mente y mi cuerpo, y camino por las calles con un cigarro en los labios mirando las tiendas y a la gente y tratando de meterme en el ruido de la ciudad para que mi mente deje de funcionar.

Cuando comienzo a sentir que sería capaz de cualquier cosa por tener otra vez sus brazos rodeándome, y su mirada y toda esa mierda de siempre, sé que si no apago la computadora me convertiré en una pobre estúpida suplicando amor.

Y no quiero hacerlo porque después me siento pésima. Y me averguenzo de mí misma. Prefiero imaginar que algún día aparecerá aquella que calme mi ansiedad. Que me llene de paz. Que me transforme la vida suavemente, sin imposiciones, con ternura, sin tortura. Y que dure más de un mes. Por fa.

Canciones para levantar el ánimo?

No voy a verte más (Libido)

No, no voy a verte más

no pensaré en ti

me quitaste la ilusión

;ya no lucho por tu amor

 

Tú me has roto el corazón

partiste mi alma en dos

de los suelos me alzaré

y otro amor encontraré

 

Sé que no es fácil perder

y ahora me tocó a mí

perdido en mis lágrimas

no acariciaré tu piel

tus besos yo los guardo en mí

ya no estás junto a mí

 

Tú, fuiste mi inspiración

un poema, una canción

pero mi mente ya olvidó

no hay rencores, no hay dolor

 

Tu indiferencia me tocó el alma

tus labios me quitaron la miel

tus ojos me robaron la razón

 

Sé que no me olvidarás

que nadie te amará

como yo te amé

cuánto te lloré

 

 

Ser mejor (Robbie Williams)

 

Lléname la vida

dame tranquilidad

calma el temporal

que hay en mi piel

Dame primaveras

para disfrutar

días que se van

no han de volver

Puede ser que la voz

de tu paz y del amor

me ayuden a cambiar

y me hagan ser mejor

Perdona mis manías

no doy para más

no sé aparentar

soy como soy

Ángel de la guarda

ven y sálveme

sálvame del mal

ayúdame

Puede ser que la voz

de tu paz y del amor

hoy me ayuden a cambiar

y me hagan ser mejor

 

Siempre hay en la vida oportunidad

para amar mejor

no hay que amar demás

muchos han caído de tanto dar

y de tanto amar

 

Lléname la vida

dame tranquilidad

calma el temporal

que hay en mi piel

Dame primaveras

para disfrutar

días que se van

no han de volver

Puede ser que la voz

de tu paz y del amor

me ayuden a cambiar

y me hagan ser mejor

 

Sensaciones

Si todo sale bien, quizás me vaya a Churín mañana, pero no sé, ir en feriados es jodido, todo está más caro, los pasajes en el bus, el hospedaje, la comida, las entradas a los atractivos turísticos. Se llena de gente y no se puede disfrutar de la zona, no hay en dónde hospedarse y una galleta cuesta 5 soles.

Mejor voy a convencer a mi hermana de pasear por algunos sitios de Lima, y a Churín nos vamos otro fin de semana. Además, en Lima hay lugares que ni conozco, así que espero dar vueltas por aquí con Cami y mi sobrina. Y con la gripe. Imagino que contagiaré a todas, pero así es la vida.

Me sigo sintiendo triste, pero estoy tratando de reconocer todas mis sensaciones corporales y emocionales. Sigo con esta fijación de analizarme porque me ayuda a tratar de comprender muchas cosas que me parecen incomprensibles. Y digo tratar porque a veces no se logra.

Comienzo con mi cuerpo:

Siento como si caminara en el aire, fuera de mí, con la cabeza pesada, mi cerebro lleno de moco, todos los huesos de mi cara cubiertos por una espesa capa de moco, mi garganta también con moco. Soy un moco andante. Entonces, el asunto de la mucosidad comienza del cuello para arriba y no del cerebro para abajo. Cuello, cara y cerebro congestionados como una espantosa atracadera en la Javier Prado.

Mi cuerpo convulsiona con los ataques de tos, parece que solo fuera el pecho pero realmente es todo, brazos, piernas, cabeza, todo se mueve en una descoordinada danza, hasta que pasa el ataque y vuelve esa engañosa tranquilidad. Y si apenas me toco salto, mis musculitos están muy sensibles.

Mis ojos lagrimean, veo las cosas como a través de un tul, nubladas, me sobo a cada rato para tratar de ver mejor. Mi nariz ya está pelada, exceso de sonadas con papel higiénico barato, pero me acabo el rollo que traigo de mi ex casa (muy pronto) y tengo que comprar el que venden acá (económico, pero duro).

Cada vez que abro la boca se destapan mis oídos y empiezo a escuchar mejor. Todo lo demás son solo sonidos raros a los que respondo con ¿ah? No hablo, mi afonía ha llegado a extremos de mudez, además, me joden porque hablo como Vito Corleone y me río como Betty la Fea.

Mi sentido gustativo también ha cambiado, dos cucharadas de azúcar ya no son suficientes para sentir agradable el café, tengo que echarle dos más e igual lo siento asqueroso (y eso que el café es mi bebida preferida, junto con la pepsi, sí, me gusta el jarabe). No tengo ganas de almorzar y si lo hago es para que mi estómago no suene (mucho roche).

Sigo con la emocional:

Esta parte es más pesada porque son cosas que ya he sentido y que vuelven a repetirse, lo que cambia es la óptica, el momento, las circunstancias, pero lo que se siente es lo mismo (me refiero a lo que siento yo, no sé como sentirán los demás, puedo tratar de imaginarlo pero nunca lo sabré).

Triste. En resumen. Repitiéndolo otra vez (si suena muy redundante no sigan leyendo).

Yo sé que con el tiempo va a pasar, no pienso hacer todos los esfuerzos que hacía antes para dejar de sentirme así, quiero que esta vez se vaya esa sensación como vino, sin buscarla. No pienso buscar distracción, ni diversión, ni nada. Seguiré con mi vida común y corriente como si no pasara nada aunque por dentro esté hecha un desastre. Espero que funcione, tampoco es un drama, creo que estoy madurando, ja. Además, esta tristeza viene por varias cosas que se me han juntado y no por una sola como sucedía generalmente:

1. Lo que sucedió con L
2. Lo que sucedió con N (papá de Cami), que no lo he contado pero es que no me alcanza el tiempo. Muy pronto lo haré con lujo de detalles.
3. Lo que sucedió en el trabajo (que tampoco lo he contado, pero ya lo haré).
4. La gripe.
5. Me mudo de casa y me da pena, pero es necesario.
6. Mis mediocres notas en la universidad (no es tan importante, pero pensé que pudo ser mejor, y he bajado mi promedio).

Se me acaba el tiempo, esta historia continuará.

Tiempo

Es lo único que podemos ofrecer a alguien. No nos cuesta nada pero es un buen regalo. Me siento perdida, inútil, desgarrada. Quizás colabore en ello el terrible resfrío que no me pasa. Nunca he tomado una sola pastilla por un resfrío. Se supone que se cura solo. Mis defensas deben actuar y demostrar para qué sirven. El problema es que es un virus y no una bacteria. El virus hace lo que le da la gana con tu organismo, se mete y lo jode, te puede tumbar en la cama sin ganas de hacer nada y lamentando tu existencia.

La tos, el dolor de cabeza, el malestar general, el dolor muscular, los escalofríos, los mocos. Todos juntos y revueltos jodiéndote la vida por lo menos dos semanas. Añádase a eso los malestares de la regla. Y luego de nuevo se hace la luz y sigues con tu vida normal.

Me gustan ese tipo de virus que se quitan tan rápido del cuerpo. Primero entran intensamente y te revuelcan, te agarran a patadas, te zarandean. Pero a las pocas semanas se van.

No me gustan los virus que se quedan por más tiempo, aquellos con los que no sabes cómo actuar, sus síntomas son tan difusos que crees tener una cosa pero tienes otra. ¿Qué virus se me ha metido a mí que hace que me sienta perdida, inútil y desgarrada?. No sé. Creo que tiene un nombre, pero no estoy segura de dárselo. ¿Y si me equivoco? Prefiero no nombrarlo. Si no tiene nombre no se corporiza, no logra formar parte de mi vida, puede desaparecer y dejar de lastimarme.

Pero por el momento el virus está alojado en mi cuerpo. Lo estoy ayudando un poco aunque no debería, ya dije que los virus no tienen cura, se van cuando les da la regalada gana, pero este virus necesita un empujoncito para largarse.

Cuarenta y siete mensajes de texto. Borrados. Dos fotos y tres grabaciones de videos. Borrados. Nada de saludos ni preguntas ni cómo estás ni qué estás haciendo. Las primeras disculpas fueron suficientes, estoy cansada. Espero que el tiempo ayude.

El virus sigue actuando, sigue enfermándome, sigue minando mis fuerzas, pero él también se autodestruye, se ayuda a sí mismo a morir, y le doy las gracias por eso, ya no hay preguntas en las mañanas sobre cómo he amanecido. No hay te quieros ni te extraños ni te deseos que leer. No hay testamentos, solo hay monosílabos. Necesidad de tiempo, de situarse, de ubicarse, de volver a tocar el suelo porque la base se ha movido y ha quedado desequilibrada, fuera de lugar, inestable, estupefacta, extrañada.

¿Toda una estructura puede moverse por una simple frase? Parece que sí. Mi reino por un caballo. Yo diría: mis sentimientos por un silencio. Palabras que no debieron decirse y se dijeron. ¿Cuál es la necesidad de preguntar si no se quiere oír?, ¿buscar adelantar el fin de las cosas? Pues lo logran.

Algunos virus se hacen parte de tu cuerpo y viven contigo una eternidad. Otros mueren, otros quedan como bonitos o tristes recuerdos, otros solo se instalan en otro cuerpo y desaparecen del tuyo como si nunca hubieran existido.

Cuando salen es tiempo de darle la posibilidad a otro virus de que te cague la vida o de que te devuelva la felicidad, si puede y si lo dejo, porque al final, lo que yo siento o dejo de sentir es mi problema, nadie puede meterse en ello, a veces ni yo. Y eso que lo intento.

Tiempo. Tiempo. Tiempo. Me parece que ahora me sobra. No clases, no planes, no nada. Comprar libros, tirarme en la cama, leer. Jugar con mi hija, llevarla a pasear, quizás viajar. Concentrarme en el trabajo, hacer que las cosas fluyan. Descansar, ver películas, escribir, dormir, soñar, despertar.

Vivir.

Busco mujer

Ahora sí, dejándome de lamentaciones y pensando en mi bienestar económico, hago el siguiente aviso de servicio público: necesito compañera de cuarto.

Ya lo dije pero lo repetiré, la habitación está ubicada en La Molina, una zona tranquila, residencial y, para las que les guste ese tipo de cosas, “tiene caché”. No es muy grande pero tampoco es enana. Tiene un baño bonito, un amplio clóset, dos camas para no vernos obligadas a dormir juntas por “conveniencia”, “interés” o ganas. Está cerca de Metro para las compras y diversos parquecitos llenos de niños “rubios” la rodean. De ahí hay carros para todos lados, la Javier Prado, la Universidad de Lima y el Jockey Plaza están a la vuelta de la esquina, así que si se animan me pueden invitar al cine. El Óvalo Santa Anita y San Juan de Lurigancho están en la otra esquina, así que un paseíto por Chosica siempre viene bien. El centro de l<ima está a media hora así que también podemos jironear, si me invitan claro.

No estoy en casa casi todo el día (por el trabajo y el estudio), pero fines de semana, feriados, descansos y vacaciones estoy ahí clavada. Pero sobre todo, ejem ejem, vivirán conmigo. No sé si eso sea buena idea pero no hay otra tampoco.

Requisitos básicos: que aparente ser mujer (si quiere que no lo sea pero por lo menos que lo aparente).

Requisitos secundarios: que tenga su tele y comparta porque yo no tengo, si tiene computadora mejor, nos dividimos el pago de la internet. Que trabaje para no verla todo el día, o que estudie por la misma razón. Si es posible, espero que no sea mucho pedir, que le guste leer, pero si no, normal. Si le gusta cocinar bacán porque a mí no me gusta. Después se me ocurrirán otras cosas.

No es necesario que sea linda, simpática, bonita, hermosa o tener buena presencia, si es pasable está bien. No vamos a ser pareja ni nada por el estilo, esa no es la intención, la intención es ahorrar. Si es posible tiene que ser discreta y silenciosa, pero con tal que sea buena gente, honrada, , chévere, honesta de buen corazón, confiable y nada pretensiosa (porque conmigo sobra y basta) es suficiente para poder vivir juntas.

Nunca he vivido con una chica, así que esta es otra de mis primeras veces. Espero que dure.

Aquella interesada en compartir su vida con una bloggera que se la pasa quejándose de la vida por internet, pero no en vivo y en directo, pueden escribirme a mis correos, creo que ya los saben pero por si acaso los volveré a poner: exploradoralunar@hotmail.com y exploradoralunar@yahoo.es.

Preguntando

Mis lentes se han roto, en el trabajo no me hablo con dos redactores y con un corrector, por suerte tampoco vale la pena hablar con ellos. En mi casa no me hablo con mi ex. L no me habla y nos la pasamos asadas y de mal humor. No es posible mantener una conversación alturada por msn, no se pueden explicar un montón de cosas que sí explicarían las miradas y los actos. El resfrío continúa, mi nariz se está pelando y me arde, la garganta me duele más y no he podido dormir bien porque no puedo respirar correctamente. Me siento jodida, y todavía me joden más. En la casa y en el trabajo. No tengo a quién contarle mis problemas sin tener que cambiar los nombres o cambiar parte de la historia, nadie que solo me escuche sin decirme: no te creo, no te atreverás, no puedes, no debes, no, no, no, no, miles de veces, te faltan huevos, te falta esto y te falta lo otro. Se ve que me conocen bien. Mi ex esposo dice que no me cree nada porque una vez le mentí.

-¿Cuándo?
-La vez que fuiste al cine con tu amigo y no me lo dijiste
-Tú también fuiste con tu amiga.
-Pero yo te lo dije
-Si no me lo decías me daba igual, no tengo por qué pensar mal.
-Pero yo sí.
-Porque tú eres un enfermo, además, eso pasó hace cinco años, ¿o sea que desde hace cinco años no me crees?

Esa es la más grande estupidez que he escuchado.Y he escuchado varias, muchas mías también. Pero mis estupideces generalmente se dan por ser demasiado sincera o por ser demasiado confiada o por creer que la gente también es así y al final no lo es. O por la razón más simple: por ser estúpida.

Busco razones a lo que no entiendo (es parte de mi espíritu investigador), pero aunque busque y pregunte a todo el mundo sé que la respuesta exacta solo me la podrá dar ella, y puede que ni ella sepa bien por qué lo hizo, pero no creo, ella siempre está segura de lo que dice, creo.

Converso con mi hermana:

-Alguien dice que me quiere pero que no me ama
-¿Quién?
-No importa quién (no seas sapa)
-Claro que importa
-Claro que no
-¿Es N? (el papá de Cami)
-No
-¿Quién es?
-Ese no es el tema
-¿Estás saliendo con alguien?
-Algo así
-¿Cómo que algo así?
-No es salir, somos pareja
-O sea que ya te separaste definitivamente de N
-Hace tiempo solo que ustedes no quieren que lo haga y se niegan a creerlo
-Ya, ya, pero el flaco con el que estás saliendo dice que no te ama
-Ajá
-¿Y tú lo amas?
-No sé
-Porque si no lo amas no hay problema
-No hay problema en eso de amar, el problema es que me lo dijo y no tenía por qué hacerlo
-¿Y?
-Pues no entiendo por qué las personas hacen eso
-Quizás quería asegurarse de que las cosas no son como tú crees
-¿Por qué?
-Quizás cree que tú te estás metiendo mucho en la relación y tiene miedo y no quiere lastimarte
-Pero ya me lastimó
-Eso es lo que pasa cuando amas y no te aman pues, te lastiman
-¿Entonces?
-Entonces te has templado como cojuda y él no siente lo mismo por ti
-¿Entonces?
-O te vas buscando a otro a quien amar o aguantes nomás, como gustes.
-Ok

Mi hermana es bien práctica.

Mi amiga Virgo me dice:

-Sé fuerte Explorer, no se va a acabar el mundo
-Sep, no se va a acabar
-Además, no es lo peor que te han dicho jaja
-Pues no, jaja, la verdad me lo han dicho algunas veces, pero puedes creer que en la mayoría ni siquiera he preguntado si me aman o no
-Si, es un problema cuando adelantan las cosas
-Si
-O creen que deben asegurarse de que las cosas estén claras, poner los puntos sobre las íes.
-Si, y eso que yo se supone que la lingüista soy yo.
-Si, pues, ¿y vas a ir al Twin?
-No, este es mi mes del libro
-Ches

Todo por msn. Mis confidencias se reducen a una computadora, un mouse y un teclado. Qué mierda. ¿En dónde quedó el contacto humano?

No me ama

Fue más o menos así: Te quiero pero no te amo. No sé cuántas veces he escuchado esa frase. ¿Diez? No llevo la cuenta, porque yo no la digo. Quizás porque comprendo la magnitud de esas palabras juntas. Quizás porque no quiero hacer infeliz a nadie. Quizás porque no tengo la necesidad de hacerlo, y menos cuando no me lo preguntan, pero a mí sí me la sueltan de sopetón.

¿Es necesario decirlo? ¿soltarlo a boca de jarro para que se entienda? ¿creen acaso que una no se da cuenta de lo que siente? ¿o es que quieren protegerte de una ilusión más grande?, eso puede ser posible, tratan de protegerte para que no te ilusiones tanto que termines hecha polvo en algún rincón de la vida.

¿Es necesario dejar en el corazón de alguien que te quiere esa precisión para que todas las cosas queden bien claras?

NO TE AMO. NO TE AMO. NO TE AMO. NO TE AMO. NO TE AMO.

Ya lo entendí, no me amas, ¿acaso lo pregunté? ¿era necesario aclarar eso? ¿pedí en algún momento que me amaras? ¿lo insinué? Me gustaría saberlo para no volverlo a hacer. Para no cometer el mismo error, aprender de mis pasos como dice cierta cantante que me gusta.

Ella nunca me prometió su amor, yo tampoco se lo pedí. No le pedí nada. Así no pierda el control, así siga tranquila, yendo al trabajo, yendo a estudiar, yendo a cualquier lado, mi corazón envenenado irá conmigo, y el veneno es lento, es suave, pero es veneno al fin y al cabo y me va destruyendo.

¿Era necesario despertarme de esa forma?. Maldito invierno. Antes odiaba el calor, ahora odio el frío, las manos se me congelan, el cuerpo se me congela, el cerebro se me congela. Siempre hay algo que odiar. Estoy enferma, tengo un resfrío de varios días, me duele la garganta por la tos, me duele la cabeza por la fiebre, me duele la nariz de tanto que me sueno, me siento decepcionada de gente que estimo y que quise mucho hace demasiado tiempo. Frio total como una avalancha de nieve que me cubre.

Parece que desde hoy comienza una nueva etapa en mi vida, ja. Ya alquilé una habitación en La Molina, voy a estar sola. Trasladaré mis cosas poco a poco. Era necesario, en casa discuto mucho con el papá de Cami, no quiero que ella vea esas situaciones a diario. Ella se queda con él. Tiene que terminar el colegio por lo menos para que piense en llevarla conmigo, no quiero que tenga cambios drásticos. Yo sabía que si decidía de una vez irme de casa, el tiempo que pasaría con mi hija sería menor aún del que tengo. La veré los fines de semana. Ya termina la universidad, por suerte estoy salvando todos los cursos, algo que pensaba casi imposible. Los feriados y las vacaciones también serán para ella, voy a llevarla a pasear, viajar un poco más con mi enana, compartir esas cosas que por el trabajo, los estudios y los romances fallidos no he podido aprovechar.

Y como para ponerme en ambiente, ya que hoy en la noche toca “Javiera y los Imposibles” en la Feria del Libro del Jockey Plaza y yo voy a estar ahí de cabeza, unas cuantas letras que hacen que mi tacho de basura se siga llenando de papel higiénico con moco, lágrimas y recuerdos.

Maldita primavera

Me desespero como si el amor doliera y aunque no quiera sin quererlo pienso en ti. Si para enamorarme ahora volverá a mí la maldita primavera, que sueño si para enamorarme basta una hora, pasa ligera la maldita primavera para ligera me hace daño solo a mí. Lo que tu paso dejó es un beso que no pasa de un beso, una caricia que no suena sincera, un te quiero no te quiero y aunque no quiera sin quererlo pienso en ti.

No

Tendré que abrir los ojos para olvidarte, te quedes en pasado y es así, que pena que te fueras sin dejar flores para ayudarme un poco a sobrevivir y ser tan bella como tú, moverme como tú y sin quererlo gritar no. En esta noche debo sustituirte y acariciar a otra que no eres tú, dar saltos como loca y divertirme en vez de adormecerme sobre ti, qué tontería para qué veinte años para qué y caminando grito no, no, no ,no, no, no, no, no, no. Y me rebelo a todo abiertamente, a todo lo que pueda recordarme a ti, al modo de mirar a otras constantemente, tal vez yo soy celosa pero yo soy así.

Respiro

Haz que yo sepa pronto tu mundo interior, hazme parar el tiempo que mueve a los dos, deja que sea un respiro hasta que seas tú, de mis abrazos presa para no separarnos más. Yo querré que mi viaje de gran vagabundo fuese hasta el fin y así convertir en respiro los mismos momentos, anhelados, ansiados de unir nuestros cuerpos. Quiero que sea un respiro este mutuo amor para que nunca muera y darnos calor. Deja que sea un respiro hasta que seas tú de mis abrazos presa para no separarnos más. Yo querré que mi viaje de gran vagabundo fuese hasta el fin y así convertir en respiro los mismos momentos, anhelados, ansiados de unir nuestros cuerpos. Y querré que en tus sueños buscando una amante me encuentres a mí y así convertir en respiro la suave canción que consigue alejarnos de nuestro recuerdo.

Sinceridad

La noche se apodera de la ciudad y nos quedamos tú y yo jugando con el azar y el amor. La misma sombra, el mismo viento que ayer nuestras salivas juntó hoy no me quiso traer tu canción. Sinceridad en tus labios cuando besan así, sinceridad es el nombre que encontré para ti. La misma sombra, el mismo viento que ayer nuestras salivas juntó hoy no me quiso traer tu canción. Igual que un viejo trapecista sin red, igual que un barco sin mar camino sola por el boulevard. Sinceridad en tu ausencia cuando callas así, sinceridad es el nombre que encontré para ti. Igual que un viejo trapecista sin red, igual que un barco sin mar camino sola por el boulevard. Nunca me dices ni que sí ni que no, siempre me dices quizás algunas veces adiós o jamás.

Compromiso

Sin firmar un documento, sin mediar un previo aviso, sin hacer un juramento hemos hecho un compromiso. Sin palabras nos marchamos, no me obligas ni te obligo porque al fin sé que soñamos tú conmigo, yo contigo. Tu destino es como el mío, si eres barco, yo soy vela, si eres cauce yo soy río, si eres llaga, yo lamento. Nadie habló de enamorarnos, pero Dios así lo quiso y sin hacer un juramento hemos hecho un compromiso.

Perdonen, otra vez, la tristeza, no imaginan mi estado de ánimo, y si lo imaginan traten de olvidarlo, yo también trataré.

Más del viaje (último)

Me quedé en un hotel, ella estaba con su hija, la dejó en la casa de su hermana y vino a mí encuentro. No creo que haya necesidad de contar lo que hicimos, mejor cuento lo que no hicimos: no cenamos… comida. Nos cenamos mutuamente.

Luego fuimos a una disco, tomamos unas cervezas, conocí a sus hermanos (eran lindos) y luego corriendo al hotel. Había que aprovechar el poco tiempo, al día siguiente en la tarde regresaba a Lima. La pasé muy bien. Fuimos a la playa. Compré algunas cosas para llevar de regreso: una serpiente de madera para Cami, un lapicero erótico para su papá, un llavero de una foca para mí. Comí hasta casi reventar. Conocí a su hija. También es linda.

Al final me acompañó a tomar el taxi. Ella tiene mucho cuidado con lo que ve o deja de ver su hija, por eso teníamos que comportarnos como buenas amigas. Encontré una película que buscaba hace tiempo y la compré. Me acompañó a tomar el taxi y regresé, cansada… pero feliz, de haberla visto, de estar por lo menos unas cuantas horas con ella. Y ver su rostro.

Su cabello desordenado, su sonrisa que la delata, sus ojos que ven más allá de lo evidente, sus ganas de conversar sobre nosotras, pero al final, cuando comienzo a hablar, sus ganas de que me calle. Las tonterías por las que nos molestamos. La forma como nos reconciliamos. Sus manos acariciando mi cuerpo, sus brazos que me alojan y me hacen un huequito en su costado para poder ubicarme, para saber que ese es mi espacio (¿por el momento?, si, pero mi espacio al fin y al cabo, con las cosas buenas y las malas).

Otra vez me preguntó si yo era infiel, le dije que por el momento no. Le pregunté lo mismo, me dijo que sí era infiel, pero no le pregunté si por el momento. Para qué, hemos quedado en no reclamar, en tratar de llevar las cosas con calma. Ella cree que ser infiel, aunque sea con el pensamiento o con la mirada, es parte de su naturaleza, yo creo lo mismo, pero no de su naturaleza, de la de todos en general, algunos lo controlan bien, otros no tanto. Quienes más lo controlan son los que temen perder algo. Los que no temen no controlan nada. El temor es el gran dictador de nuestras emociones, de lo que hacemos o dejamos de hacer. Yo no quiero cagarla y entonces no hago muchas cosas, las cosas son así de simples y así de complejas. No necesito darle más vueltas al asunto.

Ella cree que el amor verdadero no se destruye. Yo creo que sí. Entonces eso no es amor, me dice, y me da ejemplos de lo que cree es amor verdadero. No sé si eso sea amor. Para mí no lo es. Pero tenemos diferentes conceptos de las cosas. Según su lógica ella no ha amado nunca porque cuando pensaba que amaba todo se destruía, y eso no puede suceder con el amor verdadero, solo se ha ilusionado

Yo le digo que sí he amado, pero pasan tantas cosas que simplemente llega el momento en que uno deja de amar, se acaba, caput, finito. Pero en algunos casos el amor puede volver a nacer ahí de donde lo creías muerto. Entonces tú puedes volver a amar a tu esposo. No, le digo. Si tú crees que el amor puede volver a construirse. Sí, pero a veces no se puede, no sucede con todos.

Quiere que le explique la diferencia entre ilusión y amor. No puedo, le digo. Por qué. No puedo decirle a alguien que nunca ha amado lo que es el amor, es como tratar de explicarle a un ciego lo que son los colores.

Me pregunta hasta donde quiero llegar con ella. ¿Tenemos que llegar a algún lado? ¿Cómo imaginas que va a ser nuestro futuro? No lo imagino, no creo que se llegue a un punto y se pueda decir hasta aquí llegamos porque después qué habría. No quiero ni imaginarlo. Para qué pensar en esas cosas, al final todo sale al revés y nos vamos al diablo. Ya me lo dijo muy claro una vez: ahora estás en una nube, flotando, crees que todos es bonito, estás ilusionada, pero ni te das cuenta y de pronto estás en el más hondo de los infiernos, ya he pasado por eso, no quiero que vuelva a pasar. Y yo le dije que así me diga que no me ilusione, que baje de la nube, que ponga los pies en la tierra, eso no va a suceder porque tengo que vivirlo para poder aprender, para dececionarme por mí misma, para aterrizar o para caer en picada. Ningún consejo me va a librar de mis sentimientos, ninguno me va a hacer razonar, ninguno cambiará mi camino.

Me pregunta si la amo. Le digo que sí. Me mira medio molesta y me pregunta ¿por qué? Si no quieres escuchar una respuesta así para qué preguntas, le respondo. No entiendo. Yo tampoco.

No hablamos más del asunto. Es incómodo. Para las dos.

Viaje

Regresé el domingo en la noche y lo único que hacía era tratar de mantener el olor de su cuerpo en el mío, luchando porque no se pierda, porque el aire no se lleve esas reservas de oxígeno, porque el agua no borre su sudor, porque el recuerdo de sus besos me siga haciendo estremecer.

Pero eso era imposible, estar sin ella es volver a la realidad, monótona, rutinaria, sin pies ni cabeza.

Solo mi hija es la única que me puede dar cierta tranquilidad, la que puede llenar ese vacío que causa la soledad y la distancia. La mujer que me desquicia pero que también me devuelve a la cordura es solo una niña de cuatro años, pero es más que eso, es esperanza, es ilusión, es amor sin condiciones, sin juicios, sin reclamos… todavía.

Yo quería viajar con ella, pero no se pudo, primero su papá se opuso tercamente. No tenía ningún argumento para su obstinación y solo pudo decir idiotamente que no, no y no. Luego de discutir cedí, ¿por qué?, no quería joderle más la vida de lo jodida que ya la tiene.  

Y a pesar de su negativa igual pensaba llevármela, simplemente porque no había ninguna buena razón que me lo impidiera, pero Cami no quiso, traté de convencerla y nada, que no quería caminar (vamos a ir en carro), que le llevara la playa a la casa (eso era absolutamente imposible aunque ella creyera que no). Sus razones me parecieron más convincentes, simplemente tenía mucha flojera para ir, prefería quedarse en casa.

Entonces alisté mis cosas el viernes en la noche (pocas cosas realmente porque no iba a quedarme mucho tiempo), al día siguiente fui a trabajar y a la salida me fui directo a tomar el bus. Cuatro horas después estaba en el lugar en donde vive L. Ella estaba esperándome para hacer un pequeño tour por la pequeña ciudad destruida.

Era la primera vez que iba a ese lugar. Ahí ocurrió uno de los peores terremotos de la historia reciente de este país. Murieron más de quinientas personas, muchas más quedaron heridas, muchas más que esas han quedado traumatizadas.

Un año después las cosas no han cambiado mucho, las casas siguen derrumbadas, pequeños módulos se levantan en los lugares en donde alguna vez hubo un hogar. Las calles no son calles, son cúmulos de tierra y huecos por donde uno debe de caminar zigazagueante o saltar para no caer.

No puedo imaginar lo bonita que era la ciudad para compararla con lo triste que se ve ahora, solo puedo tratar de reconstruir lo que me dice L: Aquí había una iglesia (ahora solo hay tierra apisonada). Aquí estaba el mejor hotel. Este era un colegio. Aquí trabajaba yo. Aquí murió una amiga. Aquí casi muero.

Y me resulta imposible concebir la magnitud de la tragedia y lo cerca que estuvo de la muerte. Pero veo la destrucción, veo los escombros, veo el lúgubre vacío en donde alguna vez hubo algo lleno de felicidad, veo su rostro, veo sus ojos, su mirada triste, sus miedos, sus sobresaltos, sus pesadillas, sus lágrimas. Y no puedo evitar llorar por dentro para no dejar más lágrimas en ese lugar.

De viaje (por pocos días)

Saliendo del trabajo a la 1 de la tarde me voy a la agencia de buses para ir a Pisco, voy a visitar a L, me quedo sábado y domingo y de paso celebramos el nuevo récord que estamos batiendo: 3 semanas (sip). Lo que indudablemente es bueno, ya que generalmente o no duro mucho con nadie o no la veo nunca y por eso duramos. Pero esta relación es distinta, como más macerada, no es una cuestión supertrágica aunque a veces ocurren cosas que nos disgustan pero tratamos de sobrellevarlas. Y esa debe ser una de las claves de las relaciones: entenderse, tratar de estar en la piel de la otra para comprender sus motivaciones, sus actos, sus reacciones, sus palabras, sus miedos, sus aprensiones y sus alegrías.

Así que clave número 1 para durar en una relación: Ponte en mi piel, trata de sentir como yo siento, entiende por qué pienso como pienso y actúo como actúo, mira desde mi ángulo para que sepas si soy feliz o me lastimas. Analiza que harías tú en mi lugar. Imagina, sueña, alucina que vives mi vida. Y te amaré.

Mi versión

5 pm

Le dice que lo va a matar. Se lo dice con absoluta seguridad. Se lo dice lentamente y con todo el odio recargado en su voz. Se lo dice mirándolo a los ojos, serio, con cierto frenetismo en el movimiento de su cuerpo que no refleja en las palabras que va soltando. Y mientras Juan tal vez suplica por su vida al que creía su mejor amigo, Henry solo ve con los ojos de la locura lo que quiere ver: la persona que más ama lo ha traicionado, el único ser en este mundo por el cual daría la vida lo humilla frente a todos. La vida ya no tiene sentido. Solo tiene sentido la muerte. Y él se prepara para cometer dos asesinatos: el de su compañero de infancia y el de su alma torturada.

Le muestra los cuchillos atados a su cintura. Se siente poderoso. Va a vengarse de aquel que lo humilla. Él tiene el poder en ese momento, la vida de Juan depende de sus actos y piensa disfrutarlo tanto como sufrió cada humillación. No puede evitar quelo embargue una gran satisfacción cada vez que mira el cuerpo tembloroso de Juan, cada vez que de sus labios tratan de salir las palabras que se agolpan en su corazón, cada vez que su mirada significa una súplica, un ruego, un perdón.

4:45 pm

Juan está sorprendido. Sabía que Henry estaba loco pero no era para tanto, le había seguido la corriente con la estupidez del perro. Creía que así se tranquilizaría. Lo veía alterado y frenético, como si tuviese que hacer algo y no encontrara el momento oportuno para ello. Lo miraba dar vueltas y susurrar palabras incomprensibles. Cuando voltea lo primero que ve son los cuchillos, levanta la mirada hacia los ojos de Henry. No era él, era un ser desconocido. No era el niño con el que había compartido tantas cosas cuando pequeños, ni el adolescente perturbado al que trataba de entender. Era el loco que todos decían que era. Era un completo extraño.

Henry está embriagado de sangre. Como si el rojo intenso del perro desangrándose lo hubiese inyectado en las venas. Se sentía exultante, caminaba por la habitación sin mirar a Juan, quería que el primer paso saliera perfecto, que nadie lo interrumpiera. Cierra la puerta con llave. Enciende la radio y la pone a todo volumen. Hace lo mismo con el televisor. El ruido solo sirve para alterarlo más, sigue caminando, ríe, se para por momentos, piensa en algo, vuelve a caminar. Se sienta en la cama, cierra los ojos. Cuando los vuelve a abrir ya su corazón está más tranquilo, ya puede decir lo que quiere.

4:30 pm

Henry desde la ventana le señala al pequeño perro que duerme en el patio del vecino. Tráelo, le grita desde lejos. Juan se acerca al cachorro y lo llama. Ven, ven, le dice, ven pequeñín, no temas, mi amigo quiere conocerte. El perro no quiere moverse de su sitio, está cómodo. Juan coge un palo y juega con él, el perro se levanta, comienza a saltar, se le acerca, rápidamente lo agarra y le hace una señal de victoria a Henry. Este baja y le abre la puerta. Entran.

El llanto del perro es desgarrador, lo habían pateado un rato pero no tanto como para que muriera, solo querían que sufra hasta que llegue el momento de matarlo. Lo agarran entre los dos aunque no es necesario, es pequeño, marrón, chusco, tendrá apenas dos meses de nacido, pero aúlla como si fuera veinte perrros en uno. Henry le acerca el cuchillo al cuello, mira a Juan, se sonríen. Los pensamientos de ambos son insondables.

En un segundo el perro está expulsando sangre a chorros, salpicando la ropa, los cuerpos y los muebles cercanos. Ya no se escuchan sus gemidos. Sus ojos ya no expresan desesperación y pánico. Está muerto. Meten las manos dentro del cuerpo desvencijado y en la pared comienzan a dibujar. Henry pinta a un hombre matando a otro de un puñal en el corazón. Juan dibuja cruces, calaveras y signos que solo ellos comprenden.

4:20 pm

Todas las tardes pasaba por ahí. Henry lo veía caminar con su jean y su polo negro cargando su mochila. Hace poco nomás compartían los mismo juegos. Ahora casi ni se hablaban. Juan no alzaba la vista para ver a Henry mirándolo. Nunca lo hacía, a pesar de saber que Henry estaba ahí. Ya estaba harto de sus locuras. No tenía el menor reparo en comentarlo con los demás: Henry estaba loco, había ido al psiquiatra, una vez lo internaron en un manicomio, toma pastillas y ve cosas que no existen, inventa historias de éxito y de lo que hará apenas termine con el tratamiento, con el psiquiatra, con el manicomio y con su familia.

Juan escucha ese silbido, aquel con el que se identificaban desde más de cien metros de distancia, aquel que significaba salir corriendo de casa para aventurarse en alguna cosa sin sentido pero divertida. Duda un instante. No quiere acercarse, hace ya un buen tiempo que no le habla. Lo ve de reojo todas las tardes cuando regresa del trabajo. Ve que lo observa pero él no quiere hablarle. No tiene ganas. Está cansado. Solo quiere sentarse en el sillón de la casa y ver televisión. Pero Henry le da lástima, siempre solo mirando por la ventana. Sucio y acorralado como un animal salvaje. Voltea y alza el brazo saludándolo sin sospechar que ese es uno de los muchos errores que cometería en lo poco que le queda de vida.

4:00 pm

Víctor volvía a casa. Había sido un día agotador. Como todos los días, como todos los meses, como todos los años. Nada había cambiado en su vida. El trabajo de albañil siempre es el mismo. Mucho sudor, poco dinero, nada de respeto. Todos creen que pueden mandonearte. Y si eres viejo peor, los jóvenes ya no respetan, te faltan el respeto, se burlan, te dicen viejo para aquí, viejo por allá. Por suerte Juan ya trabaja, es una ayuda. Su sueldo nunca ha alcanzado para los cuatro hijos, nunca pudo darles todo lo que hubiese querido. Esperaba que ellos algún día lograran lo que él no pudo. Juan ya estaba por buen camino. Se levantaba temprano, salía a trabajar y al terminar volvía directamente a casa. Los fines de semana se reunía con sus amigos pero no hacían nada malo. Había resultado un buen muchacho a pesar de la gente que lo rodeaba.

Guillermo tenía trabajo atrasado. No creía poder desocuparse hasta más allá de las diez de la noche. Era preferible eso a nada. Lo que pasaba muchas veces. No se acercaba ni un alma a querer arreglar algún artefacto descompuesto. Podían pasar semanas sin clientes, pero estos días, sorprendentemente, habían llegado varios, todos con algún problema con la radio, problemas sencillos de arreglar pero que un conocedor tenía que exagerar para poder sacar una pequeña ventaja de ello. La ventaja del conocedor sobre el ignorante. No llegaría a casa temprano, pero igual solo estaría su mujer esperándolo, hace tiempo que sus hijas hacían sus vidas muy aparte aunque vivieran con ellos. Cada una con sus enamorados, con sus propios problemas, en los que no podían inmiscuirse. Solo podían enterarse después pero no de boca de ellas. Y Henry, el único hombre, el que cumpliría los sueños anhelados por ambos, el que había ingresado a la San Marcos, el que estudiaba Ingeniería Electrónica, el que siempre había destacado en matemáticas a pesar de su carácter especial, de sus nulas habilidades de socialización, de su actitud huraña, de sus malas maneras. El hijo dilecto se comportaba cada día más agresivo con él y con su propia madre. Se habían visto forzados a dejarle el primer piso y mudarse al segundo para evitar sus ataques violentos, cada día le temían más a pesar de haberle dado tratamiento, de llevarlo al psiquiatra, de comprarle sus pastillas para ver si algún día recupera algo del niño que fue. Henry, cada día que pasaba, se convertía en un desconocido para ellos.

Tercera y cuarta

El miércoles terminó mi taller de Periodismo narrativo. La última lección fueron las dimensiones del texto:

1. El tiempo
2. El alcance
3. El movimiento

Luego las tareas del editor y algunos consejos al momento de escribir una crónica.

Estoy muy cansada para describir alguno de ellos, así que lo dejaré ahí.

En la última sesión teníamos que entregar nuestro trabajo terminado o por lo menos avanzado. El tema que nos dio el profesor para desarrollar fue una noticia que ocurrió hace algunos meses sobre un muchacho que mata a su amigo, uno era metalero o algo por el estilo y el hecho fue sumamente violento ya que el asesino llegó a descuartizar al amigo y cercenarle el pene, hasta creían que se había comido partes de él. Salió en todos los periódicos pero los chichas fueron los que se regodearon más con el crimen: “Metalero loco mata amigo y se lo come”, “Música metal lo vuelve loco y asesina mejor amigo”, “En rito satánico, metalero mata amigo y lo descuartiza”, etc., etc. El profesor nos entregó el parte policial para basarnos en él.

La mayoría hizo el trabajo. Tenían que leerlo. Les daban el micrófono y comenzaban. Yo escuchaba. Ninguno me gustó. No sé por qué, el asunto era que en la primera frase tenían que engancharte y no me enganchaban. Al final leí yo. No quería ser la última pero el profe no me hacía caso cuando levantaba la mano. No quería leerlo yo tampoco, quería que el profe lo lea (ya saben, mi fobia social) pero me dio el micrófono y tuve que hacerlo. Yo estaba sentada al final, en la última fila. Comienzo. Veo que el señor del costado sentado en la otra fila de asientos mueve la cabeza afirmativamente cada vez que termino una oración. Cuando acabo todo, el mismo señor dice en voz alta: Muy bueno, excelente.

El profesor me mira y dice que me he dado muchas licencias, que debo aplicar la regla del 10% de Stephen King, que eso no es periodismo.

El señor le replica y dice: Yo creo que lo importante aquí es la pasión, por ejemplo, cuando Vargas Llosa escribió ¿Quién mató a Palomino Molero?, no le interesó si los datos se ajustaban a la realidad, porque fue un crimen real, sino que el argumento lo apasionaba y de ahí escribió la novela.

Si, pero eso es literatura, este es un taller de periodismo –dice el profesor

Yo no tengo formación periodística –le digo- mi texto no lo vea con ojos de periodista, yo escribí ficción de un hecho real, para nada he querido restringirme a los datos o limitarme a ellos, por ahí no van mis intereses.

Repite que es un taller de P-E-R-I-O-D-I-S-M-O

Y-A E-N-T-E-N-D-Í

Cuando termina el taller, el profesor felicita a todos, aplaudimos y nos entregan nuestros certificados. El señor quiere que le regale mi texto, pero solo tengo uno y es para el profe; otro señor se acerca y me felicita, me dice que le ha gustado mucho y me pregunta si me dedico a escribir. No, le contesto, me dedico a sufrir. ¿Cómo? Nada, le digo. Y nos reímos. Me da su correo y le prometo enviarle el texto. Me despido del profesor, lo veo serio, no me mira a los ojos como en las tres anteriores clases que era pura amabilidad. Bueno.

De ahí me di una vuelta por el Twin, habré estado media hora. Llamo a L, le digo que la extraño. Realmente la extraño un montón pero ya el sábado vamos a estar juntas, viajo a verla y voy con Cami. Regreso domingo en la noche. El Twin estaba lleno, parecía viernes y no miércoles. Hablé un rato con mi amiga Yuli, le regalé, como siempre, algunas cosas que escribí y de ahí me fui a mi casa.

En el siguiente post les dejo el texto que escribí, la historia es más larga pero como el taller ya terminó, no me interesa escribir más sobre el asunto, solo pongo lo que escribí el mismo miércoles en el trabajo para que el prrfe lo revisara en la noche.

Segunda lección

Continuando con lo del taller de cómo escribir una crónica y luego convertirla en libro, son tres los factores necesarios para construir la trama narrativa:

1. La narración
2. La descripción
3. El diálogo

En la narración es donde decidimos en qué espacio-tiempo situamos a los personajes y cómo jugamos con estos espacio-tiempos. Podemos llevar al personaje hasta el vientre de su madre o a quinientos años después de su muerte, todo depende del efecto que se quiera crear y que tenga una idea de fondo en la que se quiera trabajar, aunque esta idea puede ser muy intuitiva y casi instintiva, o puede ser una idea equivocada, hacemos una cosa y luego resulta otra porque cuando pasa a manos del lector, este lo interpreta de diversas formas y es cuando comienza a tener peso la historia contada. Porque uno no dice voy a hacer una novela sobre la guerra, o sobre el amor, o sobre el sufrimiento. Las ideas universales fluyen de historias cotidianas contadas de una forma natural, luego descubrimos que son el reflejo de una sociedad o de un tiempo específico de esta, pero eso ocurre mucho después.

La descripción permite situar al lector, ciego hasta ese momento, en un ambiente determinado, lo ubica y lo guía dentro de ciertas relaciones tangenciales que se construyen con los elementos de la escena o del ambiente en el que se mueven los personajes. Esta descripción tiene que darnos la idea de movimiento, de que estamos caminando junto al personaje, viendo lo que él ve, oyendo lo que él oye, oliendo lo que él huele, saboreando lo que él saborea, diciendo sus palabras, internarnos en su mente y descifrar sus pensamientos, sentimientos y emociones. Apropiarnos de él y creer que somos él, que su vida es nuestra vida, entonces su muerte también será nuestra muerte (debe ser por eso que cuando leemos un buen libro y este se termina sentimos que morimos un poquito con la palabra final, pero eso ya es idea mía). El movimiento es como el cambio de escenas en una película, el lector debe sentir que está viendo una película en palabras, crear ese efecto es lo que trata de hacer la descripción. Una descripción rigurosa y potente logra descubrirnos lugares, escenarios, ambientes, lugares, personajes y acciones que podemos procesar en nuestra mente para convertirnos en cómplices y personajes de la historia.

El diálogo nos da la enorme posibilidad de otorgarle una dimensión al personaje, aristas que lo construyan, de familiarizarnos con él, de saber lo que piensa y lo que dice, y cómo las palabras que va diciendo lo van retratando de cuerpo entero, nos informan de su clase social, de su nivel educativo, de su entorno más cercano, de sus peculiaridades y características personales, de dónde viene, cuál es su bagaje cultural, cuáles son sus miedos y sus alegrías, sus pesares y sus emociones, si su actitud frente a los demás es positiva, indiferente o negativa, si oculta algo o cómo se relaciona con los demás. El diálogo es la mejor forma de describir a un personaje sin querer describirlo, porque lo que hablas te describe de cuerpo entero.

Con esos tres elementos, y con los tres anteriores podemos comenzar a escribir una historia o morir en el intento.

Pequeño análisis sentimental

Aprendí que no tiene sentido querer a alguien que quiere a otra enfermizamente. No tiene sentido meterse en un triángulo inútil y desgastante. Aprendí que si te trata mal a la primera eso no cambiará, te seguirán tratando mal, te hará desplantes, te dirá que no tiene tiempo, inventará una y mil excusas para no verte, y cuando ya no tiene alternativa, se aparece seria, medio molesta y te dice que tiene apenas unas cuantas horas porque tiene que trabajar al día siguiente. Y cualquier acercamiento que intentes será rápidamente limitado por el desprecio y la pocas ganas de intentarlo.

Pero no solo eso, yo creo que el punto clave en esto de enamorarse o no de alguien consiste en algo simple: dejar muchas cosas atrás.

Con esto me refiero que apareces renovada frente a una nueva relación, que quieres que realmente funcione, que estás dispuesta a intentarlo, que das tu vida en ello, no la mitad, una pequeña porción o tiempos restringidos, das todo.

Y es ahí cuando yo me percato si las cosas van por buen camino o no. Porque normal, puede vivir con su ex en una relación de conveniencia, normal pueden ser amigas, no significa que van a tener sexo. Normal pueden seguir contándose sus cosas. Pero tener la esperanza de que las cosas vuelvan a ser como antes. Seguir guardando rencor por lo que te hizo, pensar en la otra constantemente, darle dinero cada vez que te lo pide, pensar en la otra antes que en ti, a pesar de que has hecho un gran esfuerzo para llegar y verla. Y que no entienda nada de lo que haces por ella, que le llegue totalmente es el síntoma perfecto de que la relación ya nació muerta. Que no tiene futuro pero mucho menos presente.

Eso aprendí, no meterme con alguien que sigue enamorada de su ex y que dice que la odia, pero en el fondo no la odia tanto porque vive con ella y sería capaz de amarla pero su ex ya no la ama, ama a otra hace mucho y solo se aprovecha de la situación, de la ilusión de volver a vivir juntas, de que todo vuelva a ser como antes, cuando ella sabe muy bien que nada volverá a ser como antes, pero la otra no quiere creerlo, está cegada.

Otro síntoma de que el asunto está empezando mal es no querer comprometerse, pueden haber muchas razones. Por ejemplo:

1. No quiere simplemente, no cree que sea necesario, pero por qué no es necesario, porque no has despertado en esa persona una pasión abrasadora que la haga dejar de mirar atrás y comenzar a mirar adelante, esa locura llamada amor que hace que uno deje todo y comience una nueva historia. Y si es así es porque no teme perderte, porque va a dejar que las cosas vayan tranquilamente esperando a ver qué pasa. Porque no te quiere tanto como cree.

2. Comprometerse por obligación, porque ya no le queda otra, a pesar de las miles de razones que te dio para no hacerlo y de que a una no le importe ni una de ellas. Pero seguir en lo mismo, tratar de convencerte de que las cosas están bien como están, para qué cambiarlas, no hay motivo para hacerlo. Y eso es cierto, no hay motivo, porque el motivo que haría que todo sea diferente, el más importante, el quererte, no se da, no te quiere tanto como para comenzar a meterse en problemas. Porque una relación es un problema, son muchas cosas que superar, que tolerar, que comprender, que negociar, que ceder, que imponer. Y si no tienes ganas de hacerlo, si quieres evitar la fatiga, si te llega, es porque no amas.

3. Sus exs siempre presentes, sabes que han sido parte de su vida, sabes que nada borrará el recuerdo de ellas, sabes que quizás sigan siendo amigas, que se comunican constantemente, que no les habla de sus nuevas aventuras porque teme lastimarlas, que trata de evitar su sufrimiento a costa de la nueva relación. Y que eres capaz de terminar algo lindo y nuevo por algo que no tiene sentido ni funciona, que ya es parte del pasado pero que sigue rondando pero no porque la otra quiera, sino porque no puedes despegarte de ella, y por qué no puedes, porque no quieres, porque crees que así está bien, que cuál es el problema, que le debes mucho y no quieres pagarle de esa manera pero una relación no es un préstamo con intereses, es un trueque en donde se dan, se reciben y comparten sentimientos. Todo lo demás está demás. Y si eso sucede es porque una no ha podido lograr en ella algo que le revolucione la sangre y que haga que el pasado sea pasado.

Al final, uno aprende mucho y no es víctima de nadie. O mejor dicho, es víctima de sí misma, de su inexperiencia, de su entrega, de sus ilusiones. Pero prefiero estar en el papel de víctima que en el de victimaria y seguir dando mi vida entera en ello.

Acostumbrarse a decir adiós

Vi a L el sábado por dos horas. Cumplimos dos semanas el domingo. La acompañé a comprar algunas cosas que debía llevar en su viaje de regreso. Almorzamos juntas. Conversamos. Me regaló una polera. Luego me acompañó al paradero.

L: Algo es algo
Yo: Peor es nada
L: Por lo menos nos vimos un rato
Yo: Por suerte

Buscando palabras que logren llenar la despedida. Tratando de que esta se haga larga a pesar de saber que es imposible, que unos segundos después estaríamos otra vez separadas. Abancay es una avenida llena de gente y ruido. No sería Abancay si no existieran esos buses gigantes y maltrechos y esa gente siempre llevando algo en las manos, caminando rápido, sudando para llegar a algún lugar desconocido.

L está a mi lado. Esos momentos de decir adiós me parecen insoportables. Inaceptables. Me mira. Me toma el rostro con sus manos. Me lleva hacia ella. Me da un suave beso en los labios. Y no tengo la menor duda: es el beso más cargado de signficados que me han dado alguna vez.

Un beso lleno. Un beso apenas pero de un valor insospechado. Un beso que hace que todo vaya más lento y se detenga por unos segundos mientras la realidad pasa por nuestro lado y nada nos importa, solo el suave roce de ambos labios, solo su mirada fija en mí. Solo la leve sonrisa que dice adiós en silencio. Y la velocidad vuelve a posarse otra vez sobre nosotras. Y nos aleja.

Otro taller

Ayer fue mi primer día del “Taller de periodismo narrativo: Cómo hacer de una nota periodística un libro” en el Instituto Porras Barrenechea (el que está casi al frente del Twin siiiii), y la pasé bien. Creo haber aprendido varias cosas que ya sabía por instinto, pero que no encontraba la forma de definirlas, de explicar por qué las escribía así, o un método para llevarlas a cabo. Frecuentemente escribo sin parar y solo me paro para corregir los errores ortográficos (esos son los beneficios y las debilidades de un blog).

No sé si esto de aprender a escribir crónicas periodísticas mediante una serie de técnicas y estrategias esté bien o mal, porque al final solo se sigue la fórmula y se hace lo mismo de forma mecanizada, pero algo bueno ha de tener si con ello se consigue que la gente lea un poco más de lo que haría generalmente.

El taller dura dos semanas, dos días cada una de ellas, en total cuatro días intensos en los que tenemos que escribir de forma apresurada (imagino que así es la presión en los periódicos). Somos 25 alumnos, la mayoría son jóvenes, la mayoría estudiantes de Comunicación, aunque también hay un profesor, un veterinario, un militar, un administrador y yo.

La primera tarea fue leer un artículo sobre Chespirito y sus personajes, y escribir una entrada que atrape al lector. Luego, teníamos que leerlo. El profesor es cronista de El Comercio y tiene mucha experiencia en esto. Nos repartió una infografía y comenzamos. Ya nos había dado las herramientas que debíamos utilizar, pero plasmarlo en un papel es otra cosa. Estas herramientas son como etapas que debemos atravesar para lograr lo que queremos:

1. Las palabras: ampliar nuestro vocabulario para poder encontrar las palabras exactas que expresen lo que queremos decir y eso solo se logra leyendo.

2. El ritmo: hacer que la lectura se haga de forma sencilla, con naturalidad, que se sienta como si nos estuvieran contando una historia, que tenga musicalidad, un sonido interno reconocible, que nos mueva y nos lleve dentro de la historia que es contada.

3. La idea: esto es lo principal, pero muchas veces no se consigue, y entonces lo que se escribe no perdura, se convierte en una nota olvidada de un día más de un periódico cualquiera, y eso es lo que se trata de evitar con la crónica, que la noticia sea tan volátil que desaparezca y no quede nada de ella, a pesar de que las crónicas se construyen con historias que son muy volubles al transcurso del tiempo.

En resumen: un buen uso del lenguaje, cierta naturalidad para escribir y encontrar una idea eje que movilice el texto son lo básico para empezar a escribir una crónica o cualquier historia en general. Me refiero a empezar con el primer párrafo del texto.

De las tres estrategias, la que me interesó más fue la tercera: la idea.

Se supone que al escribir tratamos que las personas se pongan bajo nuestra piel, el hecho de hacer reconocible lo que nos pasa o lo que le pasa a los personajes de nuestra historia con lo que le pasa a los demás o con lo que le puede pasar a cualquiera en algún momento de su vida, es la fórmula del éxito de muchos escritores, con la salvedad de que el valor agregado que el escritor le da es su estilo característico, su visión particular y su forma personal de contar las cosas.

Pero la idea es encontrar, como ya decía, el eje que movilice el texto, y esta idea debe ser general, es decir, universal, que aquí o en la Cochinchina, el que lea se sienta estremecido por lo narrado, ya sea un filipino, un australiano o un pielroja. Lo que hace que una persona se enganche a un texto es la empatía que se puede generar con él, un feeling muchas veces indescifrable que nos conmueve. La tarea del escritor, del cronista o de cualquiera que quiera contar una historia es cautivar al lector, pero sin vender su alma.

Entonces, cuando nos dieron la tarea de escribir sobre Chespirito, pues busqué la idea universal que hiciera que cualquiera pudiera sentirse identificado con su vida o con sus creaciones. Era una locura de veinte minutos desesperantes de escribir, borronear, volver a escribir, romper lo escrito, comenzar otra vez y sentir que no has dicho lo que querías (como me sucede habitualmente).

Al final trabajé la idea de la infancia perdida, algo con lo que todos se pueden identificar: todos hemos sido niños, nuestras experiencias estructurales se formaron en esa etapa, todos sentimos que hemos perdido algo, bueno o malo, cuando recordamos ese tiempo. Nada es lo mismo al pasar de niño a adolescente, de adolescente a joven, de joven a adulto, de adulto a viejo, de viejo a nada. En cada etapa se pierde algo, pero hay muchas cosas que se pierden en la infancia que no se recuperan, puede ser un padre, una madre, un hermano, un familiar cercano o lejano, una mascota, un amigo, y en todas ellas confluye algo que no recuperamos nunca: la inocencia.

Más adelante perdemos la confianza y la volvemos a recuperar, perdemos la esperanza y la ubicamos en un rinconcito de nuestra alma, perdemos la fe pero esa es una decisión completamente personal y adulta, perdemos amores pero vienen otros, repartimos sonrisas y lágrimas pero estas no se llegan a agotar; la felicidad, la tristeza, el dolor, la pena, el júbilo, la alegría son emociones que van y vienen en nuestro continuo recorrer por las experiencias humanas. Pero la inocencia no tengo forma de recuperarla. Nada va a hacer que yo vuelva a ser tan inocente como un niño. Nada.

Pero puedo hacer el intento de rememorar esos días de inocencia perdida. Solamente prendo el televisor, ubico el canal en donde siempre (nunca una palabra tan exacta) pasan los programas tantas veces vistos y observo cómo Cami, mi hija de cuatro años, se aprende las mismas escenas, los mismos chistes y las mismas historias que yo aprendí un día muy lejano; y cómo su padre, un hombre serio de más de treinta años, sonríe como un niño y se le ilumina el rostro al ver su infancia recuperada en tan solo unos minutos. Y sé, que viendo juntos a dos de los seres que más quiero, recupero algo que no es inocencia pero que se parece mucho a ella.

Hoy había paro nacional y se suponía que iba a ser complicado ir a trabajar, pero lo que sobraron fueron carros y lo que faltaron fueron pasajeros. Así que estoy sentada en mi pequeña oficina de la editorial en donde trabajo corrigiendo algunos textos, volviéndolos a redactar y enterándome de cosas que no me interesan, mientras espero que L dé señales de vida, temprano, como casi siempre, preguntándome qué tal estoy o cómo he amanecido, pero nada, seguro madrugó en la computadora o viendo películas o hablando con toda la gente con la que habla y despertará tarde. Me aburro. Para no perder la mala costumbre le mando un mensaje.

Primer mensaje de V:

¿Vives? ¿Existes? ¿Amaneciste? ¿Respiras? ¿Sueñas? ¿Eres? ¿Estás?

Primer mensaje de L:

Vivo para volverte a ver. Existo porque sí. Amanecí pensando en ti. Respiro para vivir. Sueño contigo al dormir. Soy tu amor. Estoy contigo.

Segundo mensaje de V:

¿Eres libre?

Segundo mensaje de L:

Tengo una dueña que se llama V

Tercer mensaje de V:

¿Eres feliz?

Tercer mensaje de L:

A pesar de este dolor de cabeza, mi hija que jode a cada rato, no tengo trabajo, estoy pobre…, siiii, soy feliz, y más que una lombriz.

Cuarto mensaje de V:

Qué bueno, eso me hace feliz.

Cuarto mensaje de L:

Soy feliz porque tengo una hija malcriada, una madre sobreprotectora, una novia presumida, hermanos jodidos, tías viciosas, pero me hacen feliz.

¿Quién es presumida?

¿Y por qué yo?

L: Me gustaste desde que te vi

Yo: ¿Por qué?

L: Me gustó lo que hablamos, contigo se podía conversar, es algo difícil de encontrar.

Yo: ¿Sí?

L: Si

Yo: ¿Qué raro?

L: ¿Por qué?

Yo: Generalmente no hablo mucho

L: Pues hablabas más que yo, lo que es bastante.

Yo: Sep

L: Es otro nivel ¿entiendes?

Yo: Eso espero

L: Por ejemplo, yo soy otro nivel para ti en cuanto a experiencia. Soy el nivel dos jajaja

Yo: Ok

L: Y tú lo mismo para mí pero en otro nivel, uno más intelectual

Yo: Ok, eso es bueno

L: Además, me gustaste así borracha jaja

Yo: ¿Por qué?

L: Estabas linda

¿Por qué tú?

Tercer día. Domingo. Conversación.

L: ¿Me quieres?

Yo: Si

L: ¿Por qué?

Yo: ¿Por qué?

L: Si

Yo: Bueno, me sorprendiste con los mensajes que mandabas a cada rato, y cada uno era un testamento y a pesar de que yo contestaba monosílabos, tú seguías insistiendo (lo que al comienzo me pareció un fastidio y hasta me metió en problemas en el trabajo pero luego me pareció enternecedor, o sea, me despertó mucha ternura que a pesar de todo siguieras fregando, pero no creo que hubiese tenido la misma reacción si no me gustaras, porque fácilmente pude mandarte a la m).

L: ¿Y qué más?

Yo: Pues, no sé, me pareciste tímida, aunque ahora sé que no lo eras, y, yo te besé y no tú, eso era algo diferente también (generalmente me dejo besar pero como Y estaba que insistía porque ya tenía que irse y tú querías conmigo y a mí me daba igual, pues para que no siga fregando te besé aunque fue un desastre de beso pero al final me pareció bonito y cuando ya nos íbamos me tomaste de la mano y así nos fuimos hasta el taxi).

L: ¿Recuerdas que bailamos?

Yo: Recuerdo que fui a bailar con Y y tú estabas ahí bailando con unas flacas pero la verdad no presté mucha atención, ni me acuerdo cómo terminaste tomando con nosotras. Pero creo que Y me empujó hacia ti y bailamos algo, no recuerdo cómo bailabas

L: Yo iba al baño y no me había fijado en Y, no la veía hace tiempo y estaba cambiada. Entonces, cuando salgo ella me para y me saluda, luego nos presenta y me quedo un rato conversando contigo mientras ella paseaba. Cuando vuelve Y me fui con mis amigas pero quería volver, y eso que se supone que yo había salido con ellas para ligar con una, pero ya no pasaba nada.

Yo: Y volviste

L: Le pregunté a Y si quería contigo y me dijo que no, que se conocían del msn y era la segunda vez que se veían pero la primera que conversaban de verdad.

Yo: Estaba pagando una apuesta jaja que perdí

L: Ustedes estaban en otro grupo, le pregunté si podía tomar con ustedes y me dijo que ya, también le dije que quería contigo. y volvimos a juntarnos las tres.

Yo: Por eso fregaba

L: Si, ¿recuerdas el beso?

Yo: Jaja, no, solo lo que me contaste (y es algo recurrente, los tres besos que me marcaron en estos meses no los recuerdo muy bien, el primero, el de mi ex y el de L, he tratado de reconstruirlos haciendo un esfuerzo memorístico pero realmente recuerdo muy poco de ellos).

L: Como Y insistía, pues te paraste y me besaste, me dijiste no sabes besar, y entonces lo intentaste de nuevo, luego botaste la jarra, se te cayó un vaso y estabas hasta las patas.

Yo: Ya me lo contaste.

L: De ahí querías orinar y te acompañé al baño, aunque creo que la gente pensó mal, pero no hicimos nada, yo me volteé y tú preguntaste ¿por qué te volteas? Porque no quiero ver. Por mí normal, me dijiste.

Yo: Jajajaja, no me acuerdo de nada de eso (pucha lo que hace el alcohol, tiempo que ya no tomo así, por suerte).

L: En el taxi estábamos besándonos y Y estaba toda palteada y me decía déjala, entonces te dormiste. Te desperté cuando llegamos a la casa de tu hermana, yo tenía miedo de que se moleste, pero tú dijiste que no pasaba nada, entonces entramos, ella se puso a gritar, después te llamó, no sé qué conversaron, volviste, te echaste en la cama, tu hermano estaba en la otra cama y no podíamos hacer nada. Pero igual hicimos algo.

Yo: Qué roche. Con razón mi hermano me mira con una sonrisa traviesa.

L: Si, seguro pensará: qué rico coge mi hermana.

Yo: Mierda.

L: Jajajajajaja

Segundo día

Sábado. Nos levantamos temprano para que yo vaya a trabajar y ella, donde su prima. Quedamos en encontrarnos a las dos en su casa para almorzar juntas. Los sábados en el trabajo son más relajados, quizás porque solo trabajamos hasta la una, quizás por ser sábado, quizás porque nadie tiene muchas ganas de trabajar ese día, quizás porque sale el sol.

Salgo a la una apurada. Ya todo está fríamente calculado. Cami va a pasar el fin de semana con mi mamá en Chosica. Tengo el sábado y el domingo para estar con L. Pero el papá de Cami me cambia los planes. Se queda con ella en casa, a pesar de que ya habíamos hablado sobre eso y quedado en que la pasaba con su abuela.

Voy a la casa de la prima de L, en el camino me llama y me pregunta qué quiero comer. Lo que sea, respondo. Realmente, lo único que quiero es estar con ella, haya comida o no (ja, qué loca, pero a su lado no me da hambre o, mejor dicho, me da hambre de otras cosas).

Estamos toda la tarde pegadas hasta que nos alistamos para ir al Twin. Había quedado en llevar a su prima y su pareja, porque no conocen muchos sitios de ambiente. Salimos de la casa y me toma de la mano. Caminamos así hasta el paradero, cinco o seis cuadras. Su prima y su pareja están palteadas y cruzan la pista para no tener que andar con nosotras. Todo el camino L se la pasa molestándolas y haciéndoles bromas.

Tomamos un carro que nos lleve por toda la Av. Arequipa, primero nos sentamos adelante porque no hay sitio, después nos vamos al fondo. Una pareja está a nuestro lado tomándose fotos. Nos abrazamos y estamos de la mano todo el viaje conversando. Llegamos hasta la Av. Larco. Bajamos. Nuevamente me toma de la mano. Nuevamente su prima y su pareja se paltean y caminan detrás de nosotras.

Estamos en el Twin un par de horas, tomamos unas jarras y comemos unos aperitivos. En el transcurso estamos abrazadas o conversando o besándonos. En una de esas que le digo que voy al baño me dice que no. Por qué, le pregunto. Porque no. ¿Quieres ir conmigo? Si quieres me acompañas. Le dice a su prima: un rato voy a acompañarla. Vamos al baño de la mano. Agarramos un rato. Salimos. A ella no le gusta el baño. Un rato después nos vamos. En el camino para tomar vemos a un tipo orinando en la pared, está un poco lejos de nosotras pero ya nos íbamos acercando. Estamos a instantes de pasar por su lado cuando el tipo voltea y comienza a masturbarse. Lo miramos. ¿Y ese enfermo? Jajajaja, nos cagamos de risa. La prima y su pareja están atrás, también lo ven, pero con ellas no se masturbó, solo dejó su pene fuera para que lo miraran. A ninguna de las cuatro nos importó mucho ese asunto. L se reía.

Tomamos el taxi. Llegamos. Nos quitamos la ropa. Nos echamos en la cama. Otra vez esa confusión de piernas y brazos, de saliva y sudor, cuerpos que giran al ritmo de una música desconocida pero con un sonido animal, auténtico, instintivo, real. Cuerpos desnudos como espuma que se mueven buscando el máximo placer, el instante único en que dos almas se pierden en la insondable oscuridad de la noche.