Sensaciones

Si todo sale bien, quizás me vaya a Churín mañana, pero no sé, ir en feriados es jodido, todo está más caro, los pasajes en el bus, el hospedaje, la comida, las entradas a los atractivos turísticos. Se llena de gente y no se puede disfrutar de la zona, no hay en dónde hospedarse y una galleta cuesta 5 soles.

Mejor voy a convencer a mi hermana de pasear por algunos sitios de Lima, y a Churín nos vamos otro fin de semana. Además, en Lima hay lugares que ni conozco, así que espero dar vueltas por aquí con Cami y mi sobrina. Y con la gripe. Imagino que contagiaré a todas, pero así es la vida.

Me sigo sintiendo triste, pero estoy tratando de reconocer todas mis sensaciones corporales y emocionales. Sigo con esta fijación de analizarme porque me ayuda a tratar de comprender muchas cosas que me parecen incomprensibles. Y digo tratar porque a veces no se logra.

Comienzo con mi cuerpo:

Siento como si caminara en el aire, fuera de mí, con la cabeza pesada, mi cerebro lleno de moco, todos los huesos de mi cara cubiertos por una espesa capa de moco, mi garganta también con moco. Soy un moco andante. Entonces, el asunto de la mucosidad comienza del cuello para arriba y no del cerebro para abajo. Cuello, cara y cerebro congestionados como una espantosa atracadera en la Javier Prado.

Mi cuerpo convulsiona con los ataques de tos, parece que solo fuera el pecho pero realmente es todo, brazos, piernas, cabeza, todo se mueve en una descoordinada danza, hasta que pasa el ataque y vuelve esa engañosa tranquilidad. Y si apenas me toco salto, mis musculitos están muy sensibles.

Mis ojos lagrimean, veo las cosas como a través de un tul, nubladas, me sobo a cada rato para tratar de ver mejor. Mi nariz ya está pelada, exceso de sonadas con papel higiénico barato, pero me acabo el rollo que traigo de mi ex casa (muy pronto) y tengo que comprar el que venden acá (económico, pero duro).

Cada vez que abro la boca se destapan mis oídos y empiezo a escuchar mejor. Todo lo demás son solo sonidos raros a los que respondo con ¿ah? No hablo, mi afonía ha llegado a extremos de mudez, además, me joden porque hablo como Vito Corleone y me río como Betty la Fea.

Mi sentido gustativo también ha cambiado, dos cucharadas de azúcar ya no son suficientes para sentir agradable el café, tengo que echarle dos más e igual lo siento asqueroso (y eso que el café es mi bebida preferida, junto con la pepsi, sí, me gusta el jarabe). No tengo ganas de almorzar y si lo hago es para que mi estómago no suene (mucho roche).

Sigo con la emocional:

Esta parte es más pesada porque son cosas que ya he sentido y que vuelven a repetirse, lo que cambia es la óptica, el momento, las circunstancias, pero lo que se siente es lo mismo (me refiero a lo que siento yo, no sé como sentirán los demás, puedo tratar de imaginarlo pero nunca lo sabré).

Triste. En resumen. Repitiéndolo otra vez (si suena muy redundante no sigan leyendo).

Yo sé que con el tiempo va a pasar, no pienso hacer todos los esfuerzos que hacía antes para dejar de sentirme así, quiero que esta vez se vaya esa sensación como vino, sin buscarla. No pienso buscar distracción, ni diversión, ni nada. Seguiré con mi vida común y corriente como si no pasara nada aunque por dentro esté hecha un desastre. Espero que funcione, tampoco es un drama, creo que estoy madurando, ja. Además, esta tristeza viene por varias cosas que se me han juntado y no por una sola como sucedía generalmente:

1. Lo que sucedió con L
2. Lo que sucedió con N (papá de Cami), que no lo he contado pero es que no me alcanza el tiempo. Muy pronto lo haré con lujo de detalles.
3. Lo que sucedió en el trabajo (que tampoco lo he contado, pero ya lo haré).
4. La gripe.
5. Me mudo de casa y me da pena, pero es necesario.
6. Mis mediocres notas en la universidad (no es tan importante, pero pensé que pudo ser mejor, y he bajado mi promedio).

Se me acaba el tiempo, esta historia continuará.

Anuncios

2 comments

  1. J · julio 28, 2008

    Tiempo, tiempo, aliado y enemigo. A veces queremos detenerlo y disfrutar al máximo los momentos lúcidos y bellos, pero cuando algo duele y lastima le suplicamos que pase pronto. buu

  2. exploradoralunar · julio 28, 2008

    Cuando algo duele el tiempo se convierte en parte de ese dolor, pero también ayuda a dejar que pase. Es extraño, como querer y odiar a alguien a la misma vez.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s