Sin lugar para los débiles

No pues, eso es cierto, esto de ser mujer y querer a otra no es para cualquiera, menos para un corazón débil. No sé qué escribir la verdad, no se me ocurre nada, y tampoco tengo muchas ganas. No me pasa nada nuevo. No tengo nada que decir. Estoy vacía.

Este es uno de los meses más miserables que he pasado en mi vida. Y quizás porque tomé algunas decisiones importantes, por ejemplo, irme de casa, esa sí que fue una decisión complicada, pero lo hice. Luego, eso de terminar y de lo cual no puedo hablar. Por último, la presión en el trabajo, no sé si es porque no estoy acostumbrada o así es siempre y uno tiene que soportarlo nomás.

Hay cosas de las que ya no puedo escribir y quizás eso contribuya a mi proceso de olvido, espero que sí, que eso realmente ayude.

Bueno, luego de la fase verborrágica y de querer decir y a la vez explicarme las cosas que pasaron, voy a mi etapa más depre, aquella en la que no me da ganas de nada, ni siquiera de ir al cine que es una de las cosas que más me gustan. O escribir sobre mis pensamientos sin censuras, que también me gusta. Pero nada, me pongo un parche y sigo.

Qué bueno que mañana es domingo, así si me levanto con los ojos hinchados, nadie comentará si he llorado y por qué. Tal vez mañana vaya a la Feria del libro a tratar de distraerme incesantemente.

Ojalá que ocurra algo interesante más adelante para contarles. Apenas deje de estar triste vuelvo a escribirles algo. Ahora no puedo.