La madre de todas

Más desdeñosa que tú, Irana, no sé de ninguna.

Era la poeta más famosa de su tiempo. Nunca salió de Lesbos, exceptuando la vez que tuvo que refugiarse en Sicilia por luchas entre aristócratas en las que su familia se vio involucrada. Su poesía era reconocida en su pueblo, era admirada por todos y, a pesar de levantar ligeras sospechas, sus bustos adornaban la ciudad. Fue traducida e imitada en toda la antigüedad clásica.no existen muchos datos sobre su vida y de sus poemas solo se conservan fragmentos. Se casó con un un rico mercader y tuvo una hija, Kleis. El marido murió pronto y la dejó con dinero de sobra. Al regreso de sus vacaciones forzadas y para no aburrirse a morir, decidió fundar una academia tipo la de Platón, pero solo para señoritas, en la que les enseñaría todo lo que un mujer debía saber en esos tiempos: atender al marido y hacerle la vida más grata. Es decir, no ser solo una simple ama de casa, sino convertirse en toda una hetaira, las cortesanas que eran las únicas con acceso a la educación, la cultura y la vida social.

De ella ver quisiera su andar amable
y la clara luz de su rostro antes
que a los carros lidios o a mil guerreros
llenos de armas…

En esos tiempos, Grecia era el point de la homosexualidad, se podría leer en la entrada a la ciudad: “Todos contra todos”. Era una ciudad muy feliz. Y allí Safo pudo hacer lo que siempre quiso, rodearse de chicas lindas, jóvenes, inexpertas y brindarles experiencia. Yo me imagino a Safo como la mujer más feliz del mundo, qué suerte tienen algunas. Sus alumnas la adoraban como cualquiera de nosotros adoramos a quien admiramos intelectualmente. Y ella repartía sabiduría de cama en cama. Tuvo muchas amantes: Anágora, Eunica, Gongila, Eranna, Telesipa, Andrómeda, Megara, Gorgo y la más especial de todas, Athis. Escribió nueve libros de poemas, y en casi todos hay poemas para su amada.

A mí en el pecho el corazón se oprime
sólo en mirarte; ni la voz acierta
de mi garganta a prorrumpir, y rota
calla la lengua.
Fuego sutil dentro de mi cuerpo todo
presto discurre; los inciertos ojos
vagan sin rumbo; los oídos hacen
ronco zumbido.
cúbrome toda de sudor helado;
pálida quedo cual marchita yerba;
y ya sin fuerzas, sin aliento, inerte,
muerta parezco.

Su obra fue revolucionaria en su momento, y es revolucionaria aún. Imagínense ir a comprar un libro de Safo a una librería, así no quieran una leve sonrisa se cruzará en el rostro del vendedor.

Dicen que se suicidó por un joven que la rechazó. No lo creo. Safo decidió tirarse al fondo del mar porque una de sus bellas amantes, aquella que le había prometido amor eterno, la que era su ilusión, su vida, sus sueños y su futuro, tenía que casarse. Y ella no pudo soportar el dolor.

En la Distancia
De veras, quisiera morirme. Al despedirse de mí llorando, me musitó las siguientes palabras: “Amada Safo, negra suerte la mía. De verdad que me da mucha pena tener que dejarte.” Y yo le respondí: “Vete tranquila. Procura no olvidarte de mí, porque bien sabes que yo siempre estaré a tu lado. Y si no, quiero recordarte lo que tu olvidas: cuantas horas felices hemos pasado juntas. Han sido muchas las coronas de violetas, de rosas, de flor de azafrán y de ramos de aneldo, que junto a mí te ceñiste. Han sido muchos los collares que colgaste de tu delicado cuello, tejidos de flores fragantes por nuestras manos. Han sido muchas las veces que derramaste bálsamo de mirra y un ungüento regio sobre mi cabeza.”

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One comment

  1. Virgo · agosto 4, 2008

    Hooray broken hearts Club!!!
    I’m in!! I’m VIP.
    Cherchez la femme!!!

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