Las cosas pasan

Desde que se terminó la relación con alguien que no debo mencionar, pues las cosas han seguido su rumbo de siempre. Es más, hay muchas chicas que me han brindado su apoyo, vamos, cuatro invitaciones al cine son una señal de que las cosas van bien (o que doy mucha pena, lo que en el fondo no es tan malo). No pude aceptar dos por estar atorada con mis tareas, pero saben que quise ir.

Ahora, yo estoy decidida a muchas cosas, no atrasarme con los estudios para después no estar penando a fines de ciclo, no meterme en tantos cursos extracurriculares, aunque con esto de los cursos me pasa lo mismo que con el amor, me meto con todo, y después salgo toda apuchurrada. Por ejemplo, en agosto ya tengo tres cursos en mira, sin contar los universitarios. Dos en la UARM: Taller de fotografía y edición (que no tiene nada que ver con mi carrera, pero me vacila y eso es lo importante) y Teoría y método de la investigación social (para la supuesta tesis, como dice S). Solo duran un mes y además son baratos. Luego, el curso de alguna lengua lejana en la PUCP, si se adapta a alguno de mis horarios (lo que está bien verde, pero quiero ilusionarme que volveré).

No sé si continuaré en este trabajo, no es algo que me quita el sueño (por suerte). Lo único seguro en estas fechas es la universidad (porque de esta solo salgo cuando termine, no hay otra). Y solo me falta un año más, todo el 2009. De ahí, pues el diplomado (para ir poco a poco), la maestría (para ya ir pensando en grande) y el doctorado (sí, claro, como diría Cupido: sueñaaaaaaaaaaaa). Pero soy libre de soñar lo que me da la gana.

En el asunto amoroso las cosas están tranquilas. Sin novedad en el frente. Aunque Cupido dice que me presentará a alguien que otra vez me rebanará el corazón, estoy esperando con ansias.

Hoy, terminar dos trabajos. Mañana, al cine con Virgo. De ahí la semana libre para todas las alternativas que puedan aparecer (aparezcan pues), pero espero comenzar desde el viernes. No creo que haya cambio de planes hasta la quincena (toy misia), ahí ya podré viajar a algún lado con mi hija (aunque ya da miedo viajar).

El 22 es su cumpleaños, cumple 5, así que le regalaré la bicicleta que tanto quiere. Su sonrisa bien vale cien corazones rotos. Como me decía alguien que no debo mencionar: Mierda con todos, menos con los hijos. Y tiene toda la razón (como ven sigo aprendiendo).

Y esto de las coincidencias y juegos con los números es algo que a mí siempre me ha dado curiosidad. No sé si tiene sentido, pero aquí voy a mencionarles algo sobre ellos. Creo que es parecido al zodiaco.

Yo nací el 11 y mi hija el 22.
Me embaracé de ella a los 23 años, el 2003.
El número que suma mi fecha de nacimiento (1+1+6+1+9+7+9 = 34 = 3+4) es 7
El número que suma mi nombre (sí, tambien suma) es 34 = 3+4 = 7

Y eso es algo cortito porque hay más cosas por el estilo. Bueno, y después de tanta estupidez me despido. Espero emociones más fuertes, ja.

Ah, lo olvidaba. Agradecer a H por sus siempre maduras y sinceras palabras, es bonito y muy significativo que alguien que en algún momento fue importante en mi vida siga mostrando interés por mi existencia. Y a M decirle que también la extraño, y que no creo que no me lea. Espero ese abrazo.

Los amores mueren pero la amistad sobrevive. Y yo amo a mis amigas (y no me pregunten por qué).

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