Escuchando música

Quedé con Virgo en encontrarnos a las 7 en el cine. Así que salí del trabajo lo más rápido posible a pesar de saber que tenía que hacer horas extras. Pero no me importó, necesitaba relajarme.

En el carro, mientras jugaba distraída con mi dedo medio (una revista, por si acaso) levanto la cara y miro por la ventana y justo estaba pasando por ese inmundo parque que tiene el nombre del primer inca (seeeeee) y en donde algunas señoras venden sus lonjas al peor postor.

Una vez me cité ahí con alguien a quien no debo nombrar y ella me enseñó en dónde trabajaba, y me regaló un chocolatote, y de ahí nos fuimos al granero. Cómo olvidar momentos tan ardientes. Y me puse a recordar. Lo peor es que en la radio sonaba esa canción de Alex Ubago:

Me muero por suplicarte que no te vayas mi vida, me muero por escucharte decir las cosas que nunca dirás, mas me callo y te marchas, mantengo la esperanza de ser capaz algún día de no esconder las heridas que me duelen al pensar que te voy queriendo cada día un poco más ¿cuanto tiempo vamos a esperar? Me muero por abrazarte, y que me abraces tan fuerte, me muero por divertirte y que me beses cuando despierte, acomodada en tu pecho, hasta que el sol aparezca, me voy perdiendo en tu aroma, me voy perdiendo en tus labios que se acercan susurrando, palabras que llegan a este pobre corazón, voy sintiendo el fuego en mi interior”.

La verdad nunca me ha gustado mucho esa canción, pero como en estos momentos estoy hipersensible, la escuchaba como si fuera la canción de mi vida mientras sentía que las lagrimitas caían sobre mi pobre revista a la que ya le ha caído de todo (café, agua, escupitajos y gran cantidad de gérmenes) y yo tratando de ocultarlas sonándome la nariz y maldiciendo la gripe.

Pero pasamos el fucking parque y pasaron los recuerdos, hasta que llegamos al fucking museo, y de nuevo, pero ahora sonaba Alejandro Sanz:

“Tus besos saben tan amargos cuando ensucias tus labios con mentiras, otra vez dices que te estoy haciendo daño, que con el paso de los años me estoy haciendo más cruel y es que yo nunca creí que te vería remendando mis heridas con jirones de tu piel, de ti aprendió mi corazón, de ti aprendió mi corazón y ahora no me reproches que no sepa darte amor, me has enseñado tú, tú has sido mi maestra para hacer sufrir, si alguna vez fui mala lo aprendí de ti, no digas que no entiendes cómo puedo ser así, si te estoy haciendo daño lo aprendí de ti, me has enseñado tú, maldigo mi inocencia y te maldigo a ti”

Y ahí sí ya estaba a punto de tirarme por la ventana, sino fuera porque una abuela se atravesó en mi camino y no me dejaba avanzar, y me preguntaba si ya habíamos llegado a Wilson y yo le decía que ya nos habíamos pasado, abuela, déjeme en paz que estoy a punto de probar lo que es la caída libre, pero la abuela que seguía jodiendo preguntándome cómo regresar, hasta que me bajé con ella y le ayudé a tomar su carro de regreso.

Y esa canción tampoco me gusta, pero como ya dije, mi corazoncito aún sigue sensible por la innombrable. Lo cual es entendible porque en estos momentos cualquier tipo de música me afecta. Siento que todo es parte de mi miserable vida. Por suerte bajé del carro antes de matarme e hice mi buena acción del día.

Caminé y llegué al bendito cine a las 7, yo sabía que Virgo llegaría de un momento a otro porque la función empezaba a las 7 y 30, pero nada, estaba sentada en las graditas mirando a las chicas y esperando. Había un televisor en medio del hall, y le presto atención, y adivinen qué fucking canción ponen. Seee, la fucking canción de Coldplay con la que me torturaba a menudo y que sonaba cada vez que la persona que no puedo mencionar me llamaba. Noooooooo. Hasta en el cine me perseguía: Turururu turururu turururu (bis).

Bueno, Virgo llega a las 7 y 29, nos acercamos a la caja a comprar las entradas y nos dicen que las de Batman ya se habían acabado. Pensando en qué chú veíamos ahora se nos fueron 15 minutos, cuando preguntamos por Sexo en la ciudad, también se habían agotado. Fuck, fuck, fuck y refuck. Total, nos fuimos a comer unas salchiratas y a tomar gaseosa a un restaurante cercano y nos la pasamos conversando, así que no vi ni la uña mugrosa de Batman. Será para la próxima.

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2 comments

  1. Anónimo · agosto 7, 2008

    Me da gracia que “la que no puede ser nombrada” siempre es nombrada. Pareces Harry Potter y ella, el señor tenebroso jejeje.

  2. exploradoralunar · agosto 7, 2008

    Imagino que iba a parecer algo así, pero no fue intencional, la que no puede ser nombrada me pidió que no la nombre ni por asomo en el blog, o sea, no escribir de ella para mada, pero por el momento es imposible, así que seguirá siendo mi Lord Voldemort nomás (hubiese preferido que sea mi Hermione, pero no le puedo pedir peras al olmo), que le queda, eso le pasa por meterse con una blogger.

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