Sí, soy hombre

El sábado estuve en el Twin. Fui con un amigo. Él quería conocer mi antro y yo, pues, siempre me presto a eso. Él estudia lo mismo que yo pero en otra universidad. Son dos cosas las que nos acercan: ser futuros lingüistas y ser gays.

Me cuenta sus cosas, él las llama sus cosas queer, yo le cuento algunas mías, pero divagamos. Yo lo escucho, conozco su afán por cultivarse, por saber más, por compremeterse con el conocimiento. Sospecho sus frustraciones, sus tristezas, sus debilidades. No sabría cómo consolarlo si me contara alguno de sus problemas. Soy medio inútil para eso. Yo, que casi soy una artista ocultando mis sentimientos frente a los demás, soy incapaz de consolar a otro, solo miro y me gustaría que mi mirada fuera un abrazo, derramo una lágrima por su dolor y me gustaría que esa lágrima sea un consuelo. Busco palabras que puedan servir de calma, las busco ansiosamente, al final solo le otorgo mi compañía, al final es lo único que le puedo dar a cualquiera que se acerque a mí.

Estamos sentados en el sillón tomando unas cervezas y comiendo un piqueo. Apenas alguien entra al bar lo mira. Él dice: Sí, soy hombre. Luego de mirarlo un rato lo olvidan. Pero vuelve a entrar otro grupo y lo vuelven a mirar. Él repite silenciosamente: Sí, soy hombre. Me mira y me pregunta ¿qué tiene de sorprendente?. Este no es tu sitio, les parece raro. Me río en su cara. Si tú vas a mi antro también serías una marciana. Claro pues, son otros códigos, es otro lenguaje.

No conozco su dolor, pero lo puedo intuir y me indigna. Yo, que se supone soy “mujer”, reniego y despotrico de la educación y los modelos que me han dado, en los que me han sumido, en los que me han condicionado. Porque esa educación y esos medelos son los que nos encarcelan, nos limitan y nos destruyen. Nos encierran en nuestros roles, papeles, estereotipos, esquemas, categorías y prejuicios.

Parte de esos roles a veces nos favorecen a nosotras. Las chicas pueden ser cariñosas entre sí, demostrar su afecto abrazándose y besándose, pueden tomarse de la mano, pueden dormir juntas y habría que ser muy malicioso para sospechar otra cosa que no sea una sincera y tierna amistad.

Pero a los hombres no se les permite nada. Entre amigos no pueden mostrarse todo el afecto que sienten el uno por el otro sin que se sospeche algo extraño, oculto o sucio. No pueden andar abrazados a no ser que estén borrachos y tengan que sostenerse entre sí. Qué decir de tomarse de las manos o besarse en las calles. Ellos están obligados a comportarse como hombres.

Nosotras despertamos una ligera sonrisa, unos piropos subidos de tono y hasta excitamos a hombres y mujeres heterosexuales, somos parte de sus fantasías. Ellos generan burla, repulsa, asco y vergüenza, incluso violencia.

Nosotras podemos salir al frente, nos joderán pero no tanto como a ellos, nos mirarán con pena, extrañeza o un leve disgusto, pero no con rencor ni con odio, pensarán que es una etapa, que algún día volveremos al camino correcto.

Para ellos no hay vuelta atrás. No pueden salir al frente sino quieren ver al mundo entero en su contra. A ellos se les enfrentará la ignorancia y la intolerancia. Y esas dos son las causas de todos los errores de la humanidad, porque es muy difícil luchar contra ellas, porque están metidas en nuestro diario educar (extraño a Constantino, creía que era eterno).

Lo miro, lo comprendo, busco palabras para decirle que las cosas cambiarán, que no siempre será así, que todo mejorará, que los seres humanos dejaremos algún día de odiar, de despreciar, de hacer la vida del otro más horrible y más desgraciada de lo que ya es. Nos sacaremos toda la estupidez de encima y dejaremos a los demás vivir en paz. Pero no puedo. A veces me resulta imposible mentir.

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2 comments

  1. Paz · agosto 27, 2008

    Un amigo me dijo que una de las cosas más duras de ser homosexual, era no poder demostrar cariño a la persona que quieres en frente de todos y tener que ser hostil, cuando lo que se quiere hacer es lo contrario… todo para no “quemarte” …

  2. exploradoralunar · agosto 27, 2008

    Si, la situación para todos nosotros es complicada, ya me siento como los X-Men, portadora del gen mutante al que todos los científicos le buscan la cura. Pues yo no quiero “curarme”, quiero que se “cure” la gente que no entiende que las cosas pueden ser diferentes y hermosas a la vez.
    No quiero quemarmeeeeee.

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