Canciones

Bebe es una de mis cantantes preferidas. aquí les dejo las letras de algunas de sus canciones. Ojalá puedan escucharlas.

SIEMPRE ME QUEDARÁ

Cómo decir que me parte en mil la esquinita de mi hueso,

que han caído los esquemas de mi vida ahora que todo era perfecto,

y algo más que eso, me sorbiste el seso y me desciende el peso

de este cuerpecito mío que se ha convertido en río,

de este cuerpecito mío que se ha convertido en río.

 

Me cuesta abrir los ojos y lo hago poco a poco,

no sea que aún te encuentre cerca,

me guardo tu recuerdo como el mejor secreto,

que dulce fue tenerte dentro,

hay un trozo de luz en esta oscuridad para prestarme calma,

el tiempo todo calma, la tempestad y la calma,

el tiempo todo calma, la tempestad y la calma.

 

Siempre me quedará la voz suave del mar,

volver a respirar la lluvia que caerá sobre este cuerpo

y mojará la flor que crece en mí y volveré a reír

y cada día un instante volveré a pensar en ti

y en la voz suave del mar y volver a respirar

la lluvia que traerá sobre este cuerpo y mojará

la flor que crece en mí y volveré a reír

y cada día un instante volveré a pensar en ti.

 

Cómo decir que me parte en mil la esquinita de mi hueso,

que han caído los esquemas de mi vida ahora que todo era perfecto

y algo más que eso me sorbiste el seso y me desciende el peso

de este cuerpecito mío que se ha convertido en río.

 

Siempre me quedará la voz suave del mar,

volver a respirar la lluvia que caerá sobre este cuerpo

mojará la flor que crece en mí y volveré a reír

y cada día un instante volveré a pensar en ti

y en la voz suave del mar, volver a respirar

la lluvia que traerá sobre tu cuerpo y mojará

la flor que crece en mí y volveré a reír

y cada día un instante volveré a pensar en ti.

 

RAZONES

 

Te echo de menos, le digo al aire, te busco, te pienso, te siento

y siento que como tú no habrá nadie y aquí te espero con mi cajita de la vida

cansada, a oscuras, con miedo y este frío nadie me lo quita.

 

Tengo razones para buscarte, tengo necesidad de verte, de oírte, de hablarte.

Tengo razones para esperarte porque no creo que haya en el mundo nadie más a quien ame.

Tengo razones, razones de sobra para pedirle al viento que vuelvas aunque sea como una sombra.

Tengo razones para no quererte olvidar porque el trocito de felicidad fuiste tú quien me lo dio a probar.

 

El aire huele a ti, mi casa se cae porque no estás aquí, mi sábana, mi pelo, mi ropa te buscan a ti.

Mis pies son como de cartón que voy arrastrando por cada rincón, mi cama se hace fría y gigante, en ella me pierdo yo.

Mi casa se vuelve a caer, mis flores se mueren de pena, mis lágrimas son charquitos que caen a mis pies.

 

Te mando besos de agua que hagan un hueco en tu calma.

Te mando besos de agua pa que bañen tu cuerpo y tu alma.

Te mando besos de agua para que curen tus heridas.

Te mando besos de agua, de esos con los que tanto te reías.

 

TU SILENCIO

 

Como quien tira de una cuerda que se romperá, tirá, tirá, tirá, tirá, como sin darse cuenta arrasa un poquito más, los ojos son cerrados pa no afrontar que el aire es de cristal que puede estallar y aunque parezca extraño te quiero devorar, que el aire es de cristal y que puede estallar y aunque parezca extraño te quiero devorar.

 

Y en la esquina de su boca bien se dejó estrellar como la ola que se entrega a la roca, perdida en el abismo de una mano sin final, tan grande que abrazaba todo su planeta.

 

Ahora no estás aquí, ahora no estoy aquí, pero el silencio es la más elocuente forma de mentir. Ahora no estás aquí, ahora yo no estoy aquí, pero el silencio es la más elocuente forma de mentir.

 

En tu silencio habita el mío y en alguna parte de mi cuerpo habitó un trozo de tu olor. En tu silencio habita el mío y en alguna parte de mis ojos habitó un trozo de dolor.

 

Ahora estás aquí, ahora estoy aquí, abrázame pa que yo piense alguna vez en ti. Ahora estás aquí, ahora yo estoy aquí, abrázame pa que yo piense alguna vez en ti.

 

Que mira que tristeza y que pena, penita, penita, pena, que estoy sintiendo como te alejas y ayayay pena, penita, penita, pena, que estoy sintiendo cómo te alejas.

 

Y en tu silencio habita el mío y en alguna parte de mi cuerpo habitó un trozo de dolor. Y en tu silencio habita el mío y en alguna parte de mis ojos habitó un trozo de dolor Y en tu silencio habita el mío y en alguna parte de mi cuerpo habitó un trozo de tu olor. Y en tu silencio habita el mío y en alguna parte de mis ojos habitó pa siempre un trozo de dolor.

 

Que el aire es de cristal que puede estallar y aunque mis labios no hablen te quiero devorar. Que el aire es de cristal que puede estallar y aunque mis labios no hablen te quiero devorar.

 

 

SIN PALABRAS

 

Si tuviera por un momento el tiempo en mis manos no diría nada, no diría nada.

Si tuviera por un momento el tiempo en mis manos solo te miraría, lo haría todo más fácil sin palabras.

 

Sin palabras para no herir, pa no conocer nada de ti.

Sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos.

Sin palabras para no herir, pa no conocer nada de ti.

Sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos.

 

Tú me decías carita linda cuando dormía en tu cama, ahora no dices nada, ahora no dices nada.

Tú me decías carita linda cuando dormía en tu cama, mejor no digas nada, las balas no hieren a los fantasmas.

 

Van sin palabras para no herir, pa no conocer nada de ti.

Sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos.

Sin palabras para no herir, pa no conocer nada de ti.

Sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos.

 

Estoy subida en un columpio que está parado todo se balancea a mi alrededor y hoy hace frío en la calle, hace frío en mi casa, hace frío, no quiero oír ni una palabra más, voy a borrar cada sonido de mi voz.

 

Sin palabras para no herir, pa no conocer nada de ti.

Sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos.

Sin palabras para no herir, pa no conocer nada de ti.

Sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos.

 

Sin palabras para no herir, pa no conocer nada de ti.

Sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos.

Sin palabras para no herir, pa no conocer nada de ti.

Sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos.

 

BÚSCOME

 

Algún día aprenderé el por qué de algunas cosas entiendo a, empiezo a aprender como camina mi corazón, me precipito y salto al vacío, luego me siento y me pongo a buscarme y no me encuentro.

 

Busco, me busco y no me encuentro, yo busco, me busco y no me encuentro, busco, me busco y no me encuentro, y yo busco, me busco y no me encuentro, y busco, yo busco y me busco y no me encuentro, y busco, me busco y no me encuentro, y busco, me busco y no me encuentro, y busco y me busco.

 

Y no paro de buscarme más y de vuelta y pienso sin parar y me miro en el espejo despacito, me analizo y me enfado otra vez conmigo y me digo: anda ya mujer, si todo tiene solución menos la muerte, y me levanto muy segura y me echo a llorar como una niña a oscuras.

 

Ya no me divierto pienso algunos días y al otro día mi sol quema fuerte, me echo a correr buscando no sé qué, pensando que tal vez es posible reponerse.

Ya no me divierto, pienso algunos días y al otro día mi sol quema fuerte, me echo a correr buscando no sé qué, pensando que tal vez es posible reponerse.

 

Yo mientras busco, me busco y no me encuentro, yo busco, me busco y no me encuentro, y busco, me busco y no me encuentro, y yo busco y me busco y me busco

 

Y cuando mi cuerpo termine de llorar echaré una ramita al mar que sea balsa pa marinero o náufrago y pa que no vaya a tientas le pondré yo un faro y ahora que he caído al fondo de una piscina que ni una gotita de agua tenía, voy a recoger mis alitas rotas y las pegaré trocito a trozo y volaré.

 

Yo soy una montaña rusa que sube, que baja, que ríe que calla confusa, me dejo de llevar, llevar por lo que los días me quieran mostrar.

Soy una montaña rusa que sube, que baja, que ríe, que calla confusa, me dejo de llevar, por lo que los días me quieran mostrar.

 

Y yo busco, me busco y no me encuentro, y yo busco, me busco y no me encuentro, y yo busco, me busco y no me encuentro, y yo busco, me busco y me busco

 

Y ya no me divierto pienso algunos días y al otro día mi sol quema fuerte. me echo a acorrer pensando no sé, qué pensando que es posible reponerse y yo mientras

 

Busco, me busco y no me encuentro, y yo busco, me busco y no me encuentro, y yo busco, me busco y no me encuentro, y yo busco, me busco y me busco y me busco y me busco y me busco y no me encuentro, y busco, me busco y no me encuentro, y busco, me busco y no me encuentro y yo me busco, me busco, me busco, me busco y me busco.

 

 

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Una vez

Una vez llegó alguien como un huracán, sin avisar, violentamente, y se metió en mi vida y lo revolvió todo. Y yo no podía aceptarlo, mi vida era tranquila, estaba bien como estaba. Sin miedos y sin ataduras. Y me asusté. Pero ese huracán era tan encantador y avasallaba todo a su paso, que fue imposible no sucumbir ante él. Y lo hice.

 

Una vez alguien me dijo que podría hacerme feliz. Y le creí. Y abrí las alas de mi corazón y dejé que volara hacia el suyo. Pero su corazón no estaba tan dispuesto como el mío, ya estaba blindado, porque había caído muchas veces en el infierno, porque no tenía ganas de caer otra vez. Y estuve tratando de entrar. Y lo intenté una y otra vez. Y en esos intentos cometí mil errores. Porque a un corazón que ha sido herido no se puede entrar tan fácilmente. Porque hay heridas que te dejan cicatrices que no se borran. Y las alas de mi corazón se rompieron en el intento. Traté de curarlas con lágrimas, pero no funcionaban.

 

Me obsesionaba con ese corazón que no quería abrirse a mí. Me costaba aceptar que a pesar de darle todo, ese corazón se negaba a quererme y huía una y otra vez. Se alejaba cada día más, me olvidaba, se me iba de las manos y yo no podía hacer nada contra ello. Solo tratar maniáticamente de encontrar cuáles eran los errores que había cometido. Buscar incansablemente razones por las cuales no me quería, o si lo hacía, por qué no me lo decía. Y en mi mente me preguntaba qué había hecho mal: ¿mi falta de experiencia?, ¿mi estúpida ingenuidad?, ¿mi forma de entregarme?, ¿mi idiotez sentimental?, ¿mis contradicciones?, ¿mi rara forma de explicar las cosas y hacerlas más confusas?

 

Una vez alguien me dijo que si estábamos juntas todo se iba a ir a la mierda. Y no le creí. Porque supuse ingenuamente que las cosas no tenían porqué ser siempre así. Que a veces es diferente. Que se puede vivir en una nube por siempre. Pero no fue así. Y mi corazón, con las alas rotas, se dio cuenta de que ella tenía razón, que muchas veces la experiencia en estas cosas es vital, te da perspectiva, no permite que creas en tonterías como que el amor lo puede todo, porque muchas veces no lo puede todo y otras veces no puede nada.

 

Y lo único que hacía era esperar y ser infeliz. Esperaba palabras. Esperaba señales. Esperaba cualquier cosa. Cosas que no llegaron. Y conocí el infierno del desamor. Y estuve explorando en ese infierno un buen tiempo. Porque era necesario que estuviera aquí para no volver otra vez, para saber cómo es y tomar mis precauciones. Para prometerme incansablemente que sería la última vez que alguien rompiera mis alas. O si se volvían a romper que ya no fuera como esta vez. Sino simplemente que me llegara. Todo. Totalmente.

 

Y las heridas cerraron. Pero quedó una cicatriz que esta vez blindó mi corazón. Y simplemente ya no quiso desplegar sus alas. Ya no voló más. Ahora iba con cuidado. Estaba con licencia por mantenimiento. Había recibido clases de vuelo intensivas y se cansó de volar.

 

Una vez llegó alguien que no prometía nada. Llegó suavemente, tan ligera como un mar en calma. Y refrescó por un momento mi corazón cansado. Se posó sobre mis alas cerradas y llenas de cicatrices y les dio un respiro. Mis alas comenzaron a moverse cuando yo las creía paralizadas. Ella solo me daba sonrisas. Miradas llenas de ternura. Palabras que quería dejar en el olvido. Iba a mi lado como flotando, tan callada y tan dispuesta a sacarme del infierno en el que seguía metida porque tenía que conocerlo bien, porque tenía que entrar a todos sus recovecos. Porque tenía que vivirlo.

 

Yo me negaba a que mi corazón volviera a volar. Me niego aún. El miedo es más fuerte. No quiero que me rompan las alas otra vez. Me costó mucho curarlas. Me cuesta mucho tenerlas tranquilas, cerraditas y en reposo.

 

Una vez alguien me preguntó que a qué le tengo miedo. Tengo miedo de querer otra vez, pero me da más miedo que alguien me quiera porque no sería justo para ella ni para mí. Tomo mis precauciones. Me alejo. Dejo que las cosas vayan con calma. Trato de no apurarme. Ya no soy tan irreflexiva ni tan ingenua. Me pregunto continuamente ¿qué le pasa a mi corazón? Que ya no quiere sentir nada. Que quiere quedarse quieto. Que no tiene ganas de latir por nadie otra vez.

 

El olvido es un proceso lento. Es tan lento que le pido al tiempo que ayude, que de una vez se decida a sacarme todos los recuerdos de la cabeza. El tiempo no sabe qué hacer. Está más jodido que yo.

 

Una vez alguien me dijo que cuando se ama de verdad el amor era para siempre. Espero que no.

Si no me amas

Si no me amas

cuál es el sentido de ocupar

en la misma casa, el mismo aire.

 

Siendo sincera

la magia que por mucho nos unió

se fue de largo, se nos perdió.

 

De nada sirve un beso sin amor,

cuando hay dos almas destempladas.

Bajo la almohada

se agazapa la pasión desafinada.

 

Lo más sensato es darle al corazón

su libertad que estuvo esclavizada,

aferrarnos a vivir un gran error,

ya lo ves, de qué me sirve tanto,

para qué, si no me amas.

 

Háblame claro,

no me cuentes más historias,

estoy segura

que te guardas algo serio

soy insegura

pero tiendo a ser madura

por eso pido

que te salgas de lo oscuro.

 

No tengas miedo,

no se puede ser violenta

cuando el orgullo

ha quedado por el suelo.

 

Es preferible

que me digas: no te quiero

a que me sigas arrastrando

por el suelo.

 

Por eso dímelo tranquila

mientras acomodaré

mi cabeza en esta guillotina

piensa que yo soy la culpable

y que tú tan solo el juez

y termina con esta horrible pesadilla.

 

Es preferible que me digas no te quiero

a que me sigas arrastrando por el suelo.

 

PD: Esta letra es de una canción.

 

Bueno, lo siento Y, no puedo escribir nada alegre ahora, te lo prometí pero ya sabes, esa conversación me dejó jodida. No entiendo que sentido tenía remover todo eso justo ahora. Porque pudieron decirse tantas cosas y no se dijo nada y ahora estoy molesta con todo esto. Será para la próxima, te lo vuelvo a prometer.

Volviendo a vivir

Volver a vivir es empezar otra vez, de cero. Eso es imposible porque nadie puede comenzar de cero. Una carga con un pasado que muchas veces no te deja salir de donde tu mente te ha metido. Y ese pasado va contigo a donde vayas, silencioso y discreto hasta que aparece algo que puede hacer que el pasado se quede atrás, entonces despierta, malhumorado y egoísta, para devolverte al mundo de los recuerdos que quieres olvidar, o no olvidar necesariamente pero que ya no pesen tanto en tu vida como pesaban antes. Por lo menos eso.

Y el pasado hace que uno haga o deje de hacer cosas que podría hacer si este no estuviera ahí. Una cree que aún hay cierto compromiso con el pasado porque hubo tanto que cuesta dejarlo atrás, duele dejarlo atrás, y en el fondo, una se niega a dejarlo atrás, no quiere. Y todo eso no te deja vivir. No te deja respirar sin que cada brisa del aire te traiga a la memoria el aire que respiraban juntas, y que sientas que cada canción se refiere a ti, retrata tu vida y te lastima.

Y yo sé que el pasado sigue ahí, esperando para meter un zarpazo al corazón desgastado. Pero sé también que ese pasado ha creado anticuerpos y cada día le resulta más difícil volver a alojarse en la vida de una, y sientes cómo se diluye, casi como lava ardiente que se va enfriando, esa pesadez. El problema es cuando las defensas bajan. Todo tiene un ciclo, y a veces estás muy bien, con todas tus fuerzas y ganas, y en el siguiente ciclo los que se encargan de proteger tu cuerpo desaparecen como por arte de magia. Y es ahí cuando el pasado vuelve con todas sus fuerzas para contraatacar porque sabe que estás débil. Y en esos momentos no hay ninguna medicina que pueda inyectarse en el corazón, solo queda esperar a que el ciclo pase y las fuerzas vuelvan y los anticuerpos se renueve.

El viernes salí con S. Era la primera vez que nos veíamos después de haber terminado. Nos encontramos en Risso (a ella le gusta ese lugar). De ahí nos pusimos a buscar un sitio a donde ir. Yo propuse la 13. ¿La 13? No. ¿Por qué? Incómodas ex que pueden aparecer por ahí. Eso a veces resulta peligroso. Ok, ¿entonces?. El 259 (o algo así, no recuerdo bien el número). Nop, aburrido, no me gustan los karaokes. ¿El Príncipe? Claro, hace mucho tiempo que no voy, además, la calle Berlín estaba hecha un desastre. Ahora se ve mejor. Así que fuimos a El Príncipe. Interesantes recuerdos, sobre todo del baño.

Pedimos una cerveza, conversábamos amenamente. Siempre me siento tranquila cuando no hay nada que reclamarse y ya habíamos hablado bastante por msn para saber que no podían haber reclamos de parte de ninguna. Por suerte ella es de las que trata de explicar sus sentimientos y no los guarda en el misterio más absoluto como para dejarme colgada sin saber qué pensar. Luego llegó su amiga N, súper extrovertida, tanto que ya no tuve necesidad de hablar por un buen tiempo. Pedimos otra cerveza. Era la última porque queríamos ir al Twin.

Lo anecdótico de ese rato es que mientras íbamos por la segunda cerveza llega la ex de S con sus amigas y se sientan en la mesa del lado. Y luego veo también a mi exexex conversando con sus amigas unas mesas más allá. Fue gracioso. El Príncipe llenos de ex y Miraflores ya está quedando chico.

Terminamos la cerveza y nos quitamos al Twin. Ahí pedimos unas jarras y seguíamos con la conversa, aunque la verdad yo no conversaba mucho. Cuando hay alguien que conversa más que yo para mí es suficiente, ya puedo quedarme callada. En el Twin había poca gente, primero estábamos en la barra, ahí vuelvo a ver a K, la chica que estaba llorando por su ex. Me saluda contenta, la verdad pensé que ni me recordaría porque ese día estaba tan metida en sentimientos tan tristes que nada podía hacerla reaccionar y yo imaginaba que todo en su mente era solo pensar en su ex y nada más. Pero me recordó. Luego, con S y N nos vamos a sentar en la pista de baile.

N se va al baño. Estoy tan cerca de S que puedo sentir su perfume. Ella me mira, me pregunta todo el tiempo si estoy bien. Pone una de sus manos en mi pierna, se acerca a comentarme algo y me besa. Yo la sigo. Y nos detenemos. Vuelve su amiga y seguimos conversando como si nada. Ellas bailan. Seguimos tomando. N se va al baño otra vez, S me vuelve a besar, esta vez nos demoramos más porque mientras estamos así escuchamos: ¡Ah, pendejas!. N había vuelto y nos estaba viendo. Luego S se va al baño y N me pregunta: ¿Por qué terminaste con S? Le digo que íbamos muy aceleradas, que me sentía muy abrumada y que la experiencia me ha enseñado que las cosas deben comenzar a tomarse con calma porque sino todo se va a la mierda muy rápido, y eso es lo que estábamos haciendo: tomar las cosas como vienen, pero tranquilamente. Asiente silenciosamente.

Así seguimos tomando y besándonos casi toda la noche. N está triste. Lamenta su mala suerte en el amor, quizás el hecho de que S y yo estuviéramos besándonos era incómodo para ella porque no tenía a quién besar. O muchas cosas venían a su memoria (el alcohol a veces ayuda con eso: te trae todo de vuelta). No sé. La cosa es que estaba triste, y nos comentaba que si tomaba la decisión de casarse y llevar una vida heterosexual y tener hijos y todo eso que podemos creer que es perfecto pero que al final es una reverenda mierda, no la juzgáramos, porque lo habría pensado mucho, habría analizado todo y no quería ni una sola puta palabra de reproche. Ok, le decimos.

Luego nos juntamos con K y su amiga J. Con ellas estamos un rato más. J me dice que la ex de K había quedado en ir pero que la había dejado plantada. Lo imaginaba. Aunque K hace como si nada le importara y que todo está bien y que se divierte mucho. Y me recuerda tanto a mí hace algún tiempo, actuando a que todo va bien cuando todo está cagado.

Ya para irnos N nos dice que podemos quedarnos en su departamento, que no hay problema, y nosotras: Ok. Y como ya era tarde la seguimos. Vamos a pie porque el depa estaba en un edificio a unas calles del Twin. El portero nos queda mirando pero no nos dice nada. Subimos al ascensor hasta el octavo piso. Realmente era un depa muy lindo, espacioso (imagino que carísimo). N se va a una habitación. S se queda despidiéndose de ella. Yo me voy a la otra habitación y cierro con seguro. Claro, en mi mente alucinada y medio ebria (y eso que yo no era así, pero muchas cosas han cambiado en mí) imagino que S está agarrando con N y simplemente no quiero ni enterarme de ello (además, no es que esté reloca, sé que hubo un pasado muy, muy pasado entre ellas, pero igual no era razón para sospechar nada, simplemente tenía ganas de una tragedia, la idiotez de siempre que no me abandona). S vuelve y me pide que abra la puerta. Me pregunta por qué la he cerrado. Se lo digo. No recuerdo qué me contesta, pero todo me parece tan tonto que la verdad ya no tenía ninguna importancia.

La cama solo tenía una ligera sábana y hacía un frío de mierda, pero no nos importó porque nuestra mente solo estaba concentrada en una cosa, siiiii, en eso. Así que nos quitamos la ropa y comenzamos lo que queríamos hacer desde la primera vez que nos vimos pero que por ciertas apariencias que se deben guardar para no dañar la imagen que los demás se construyen de una o hacer lo que se supone que es correcto y las hipocresías de siempre una tiene que esperar cierto tiempo para poder hacer lo que realmente quiere hacer.

Y esta vez sí sentí su aroma invadiendo mi cuerpo, mientras sucumbíamos al deseo de poseernos y sus labios recorrían milimétricamente cada parte de mí, y su cuerpo suave y delgado se acomodaba al mío sutilmente pero con pasión, como una ligera lluvia refrescante que de pronto se convierte en tempestad, que llega justo en el momento en que más necesito sentir esa sensación de ser de alguien, de ser en el otro una unidad sin medida, como si todo hubiese estado dispuesto para ese día en que nos encontraríamos piel con piel y sabríamos lo que teníamos que hacer. Y la vida se daría vuelta otra vez para mostrarnos las partes agradables de la existencia.

Aún estoy tratando de dejar atrás todo ese blindaje del que estoy compuesta ahora, ese blindaje que me protege contra el dolor, pero que tampoco deja que el amor se acerque demasiado, porque lo primero que hará es espantarlo. Y sé que eso lo lograré poco a poco. Tampoco me apuro. Tiempo al tiempo.

Exorcizando recuerdos

En Harry Potter, el director de la Escuela de Magia, Albus Dumbledore (quien es gay) se saca los recuerdos de la mente y los coloca en una fuente, esa fuente guarda todos sus recuerdos, malos y buenos, y cualquiera que pueda acercarse a ellos los revivirá como los vivió Albus. Eso es lo que yo hago con este blog, me saco los recuerdos de la mente, lindos y feos,  para dejarlos atrás y llenarlos con otros recuerdos, más presentes y más bonitos, y cualquiera puede acceder a ellos.

 

Hay recuerdos que son muy fuertes y que no quieren irse de la mente, esos recuerdos que generalmente vienen en las noches, cuando una está tirada en la cama fumando un cigarrillo, uno más de los varios que ya se van fumando. Y se recuerda y no se puede dejar de recordar, y luego se sale a la calle tratando de pensar en otra cosa, y se va a la disco y se llena de alcohol el cuerpo para que el corazón se vacíe de sentimientos.

 

Y los recuerdos que persiguen más son aquellos en los que uno puso todo y se entregó totalmente, y esos necesariamente tienen que ver con dos cuerpos desnudos fundiéndose por unos minutos, y en esa unión se va el universo entero como por un tubo porque solo importan las dos y nada más.

 

Más aún si fue la verdadera primera vez que haces el amor con alguien, porque lo demás solo fueron simulacros de actos, pero no el acto total, íntegro y avasallador que significa “hacer el amor”, en donde por lo menos sabes que hubo un sentimiento fuerte por parte de las dos personas. Y la palabra exorcizar es la correcta porque es como sacarte fantasmas del pasado que lo único que hacen es atormentarte aunque una quisiera que solo contaran como experiencia, pero no es así porque se vuelven obsesivos en su rememoración, en la enumeración constante de lo que se vivió, buscando más detalles, cosas que se escaparon de la mente.

 

Entonces, para exorcizar mis recuerdos enumero aquí las veces que hice el amor con la única mujer con la que hice el amor… hasta el viernes, día en el que el tiempo, que todo calma, me dio la oportunidad de respirar otra vez sin que pesen los recuerdos y el cerebro no siga recordando y el aire ya no tenga su aroma. Y los recuerdos tengan ahora otro cuerpo, otro aroma y otras palabras.

 

1.      La primera vez que nos conocimos, cuando un Cupido equivocado nos dio la oportunidad de mezclar nuestras vidas sin querer queriendo. Además, yo estaba muy hot, y quizás en el fondo, era lo que necesitaba.

2.      La segunda vez que nos volvimos a ver después de ese fugaz encuentro de la primera vez. Había pasado más de un mes en el que me mandaba larguísimos mensaje de textos, que no decían nada pero que con el tiempo se hicieron tan necesarios que dolía cuando no llegaban.

3.      La tercera nos encontramos frente al hotel al que fuimos la segunda vez. Esa no la recuerdo bien (ella me lo dijo cuando conversábamos por msn, parece que tiene mejor memoria que la mía).

4.      En el aniversario del Twin. Tenía que decidir entre ir a mi sitio favorito su día más importante o quedarme con ella. Obviamente me quedé con ella.

5.      En mi cumpleaños. Dejé todo (sí que estaba templada) y la pasé con ella en el mismo hotel de siempre.

6.      Cuando volvió de Pisco. Yo lamentaba su partida y todavía no me hacía a la idea de que ya no estuviera en Lima, y todavía habitaba en mí la esperanza de que algún día se decidiera a volver.

7.      En la casa de su prima en donde me quedé a dormir. Nos acomodaron un colchón viejo en el que se resumía que lo único que necesitábamos para ser felices era un lugar en donde colocar nuestros cuerpos.

8.      En la casa de su prima otra vez, al día siguiente. Después de eso la acompañé a tomar el bus de regreso a Pisco y con ella se fue un pedacito de mi vida y en su reemplazo solo quedó una lágrima.

9.      En Pisco, cuando fui a visitarla. Me alojé en un hotel y ella se quedó conmigo un rato porque tenía que regresar a su casa. Aprovechamos ese rato.

10.  Luego regresó para ir a la disco, y al volver de ahí lo hicimos otra vez, la última. Estiramos tanto la soga que se rompió por el lado más débil: el de los sentimientos. Y por ese lado andaba yo, y me rompí toda.

En la universidad

Toda esta semana ha estado muy tranqui, más de lo común. El lunes tenía que encontrarme con una amiga, pero nunca llegó, y eso que la esperé más de media hora. Ni un mensaje de texto, ni una llamada, ni un correo. Desierto total. Bueno, allá ella. A la mierda,me cansé d eesperar, además me cagaba de frío, así que me fui.

El martes me reuní con la pareja que tenía que fotografiar, todo mi grupo falló, ninguno llegó, asíque yo estuve sola con ellas. Les tomé unas cuantas fotos pero como recién nos conocíamos no podía haber mucha confianza. espero verlas otra vez para seguir tomándoles  fotos. Una de ellas tenía que estudiar así que me quedé con la otra casi todo el día, fuimos a almorzar juntas, luego una amiga la llamó paa que la ayude a comprarle algo a su novia, así que fuimos las tres al Saga del centro. Ahí nos demoramos un montón, luego cada una a su sitio. Yo me fui a mi clase de fotografía.

El miércoles recogí mis revistas impresas para comenzar a repartirlas por la universidad. Llevé unas cuantas a la cato, otras a san marcos, y así todo el rato. El jueves lo mismo.

El viernes tengo un paseo a Chosica con el colegio de Cami, de ahí tengo que ir a la universidad para una puta clase, luego, el Twin, siiiii, para despejar la mente, y en buena compañía.

Espero relajarme, pasarla bien, nada de complicaciones. Ahora estoy en una etapa de mi vida en la que solo quiero tranquilidad y pasarla bien, estoy desacelerando poco a poco, y yo sé que los compromisos aceleran muchas cosas que al final pueden no funcionar. Estoy un poco cansada de que las cosas no funcionen, asíque mejor me tranquilizo y solamente la paso bien.

Otra vez en el Twin

A mí me gusta Miraflores, pero específicamente el Óvalo de Miraflores, y más específicamente el cine El Pacífico. ¿Por qué?, pues porque ahí siempre veo parejas gays, chicas y chicos. Todas las veces que he estado ahí he visto por lo menos dos o tres parejas, más de chicas. Yo siempre quedo para encontrarme ahí con mis amigas o amigos. Y parece que muchas otras chicas hacen lo mismo. El Pacífico es el point de las citas gays, generalmente a ciegas. Aunque deben haber otros sitios, ese es mi sitio. Veo a las chicas encontrarse, veo a las parejas pasar, es supertransitado y nadie se fija en una.

El sábado estuve otra vez en el Twin, pero no es porque me muero por estar en la disco, tenía que buscar parejas que se dejaran fotografiar, así que fui con mi grupo del curso de Fotografía, y estuvimos ahí insistiendo para que nos hagan el favor, varias nos dijeron que no, otras nos dieron su número telefónico porque lo iban a pensar, solo una pareja de chicas aceptó.  Al día siguiente mi amiga llamó a todos los que nos dieron sus números, y solo las últimas confirmaron que sí, que no hay problema.

Sabíamos que iba a ser difícil, muchos tienen miedo de mostrarse, o de ser descubiertos. Yo no tengo pareja porque sino me hubieran tomado las fotos a mí. Pero como ahora estoy en nada, no sirvo de mucho. Aunque me hubiera gustado ser fotografiada.

El sábado todo estuvo tranquilo, aunque la música ha mejorado bastante en el Twin, el nuevo DJ tiene su estilo. Mis amigos se sorprendieron, les gustó la música y el lugar, y ahora quieren ir a cada rato.

Habían unas señoras que estaban bien borrachas, una me sacó a bailar, pero le dije que no. Después se puede poner espesa o melosa, o quién sabe qué.  La mayoría, borracha o no, me dice: ¿Por qué no bailas? Y yo les respondo: Estoy bailando (por lo menos lo intento). Después siguen jodiendo: Baila pues amiga. Ahí ya dejo de intentarlo y me voy a sentar. Al final uno debe bailar como le da la gana y no como quieren los demás.