Canciones

Bebe es una de mis cantantes preferidas. aquí les dejo las letras de algunas de sus canciones. Ojalá puedan escucharlas.

SIEMPRE ME QUEDARÁ

Cómo decir que me parte en mil la esquinita de mi hueso,

que han caído los esquemas de mi vida ahora que todo era perfecto,

y algo más que eso, me sorbiste el seso y me desciende el peso

de este cuerpecito mío que se ha convertido en río,

de este cuerpecito mío que se ha convertido en río.

 

Me cuesta abrir los ojos y lo hago poco a poco,

no sea que aún te encuentre cerca,

me guardo tu recuerdo como el mejor secreto,

que dulce fue tenerte dentro,

hay un trozo de luz en esta oscuridad para prestarme calma,

el tiempo todo calma, la tempestad y la calma,

el tiempo todo calma, la tempestad y la calma.

 

Siempre me quedará la voz suave del mar,

volver a respirar la lluvia que caerá sobre este cuerpo

y mojará la flor que crece en mí y volveré a reír

y cada día un instante volveré a pensar en ti

y en la voz suave del mar y volver a respirar

la lluvia que traerá sobre este cuerpo y mojará

la flor que crece en mí y volveré a reír

y cada día un instante volveré a pensar en ti.

 

Cómo decir que me parte en mil la esquinita de mi hueso,

que han caído los esquemas de mi vida ahora que todo era perfecto

y algo más que eso me sorbiste el seso y me desciende el peso

de este cuerpecito mío que se ha convertido en río.

 

Siempre me quedará la voz suave del mar,

volver a respirar la lluvia que caerá sobre este cuerpo

mojará la flor que crece en mí y volveré a reír

y cada día un instante volveré a pensar en ti

y en la voz suave del mar, volver a respirar

la lluvia que traerá sobre tu cuerpo y mojará

la flor que crece en mí y volveré a reír

y cada día un instante volveré a pensar en ti.

 

RAZONES

 

Te echo de menos, le digo al aire, te busco, te pienso, te siento

y siento que como tú no habrá nadie y aquí te espero con mi cajita de la vida

cansada, a oscuras, con miedo y este frío nadie me lo quita.

 

Tengo razones para buscarte, tengo necesidad de verte, de oírte, de hablarte.

Tengo razones para esperarte porque no creo que haya en el mundo nadie más a quien ame.

Tengo razones, razones de sobra para pedirle al viento que vuelvas aunque sea como una sombra.

Tengo razones para no quererte olvidar porque el trocito de felicidad fuiste tú quien me lo dio a probar.

 

El aire huele a ti, mi casa se cae porque no estás aquí, mi sábana, mi pelo, mi ropa te buscan a ti.

Mis pies son como de cartón que voy arrastrando por cada rincón, mi cama se hace fría y gigante, en ella me pierdo yo.

Mi casa se vuelve a caer, mis flores se mueren de pena, mis lágrimas son charquitos que caen a mis pies.

 

Te mando besos de agua que hagan un hueco en tu calma.

Te mando besos de agua pa que bañen tu cuerpo y tu alma.

Te mando besos de agua para que curen tus heridas.

Te mando besos de agua, de esos con los que tanto te reías.

 

TU SILENCIO

 

Como quien tira de una cuerda que se romperá, tirá, tirá, tirá, tirá, como sin darse cuenta arrasa un poquito más, los ojos son cerrados pa no afrontar que el aire es de cristal que puede estallar y aunque parezca extraño te quiero devorar, que el aire es de cristal y que puede estallar y aunque parezca extraño te quiero devorar.

 

Y en la esquina de su boca bien se dejó estrellar como la ola que se entrega a la roca, perdida en el abismo de una mano sin final, tan grande que abrazaba todo su planeta.

 

Ahora no estás aquí, ahora no estoy aquí, pero el silencio es la más elocuente forma de mentir. Ahora no estás aquí, ahora yo no estoy aquí, pero el silencio es la más elocuente forma de mentir.

 

En tu silencio habita el mío y en alguna parte de mi cuerpo habitó un trozo de tu olor. En tu silencio habita el mío y en alguna parte de mis ojos habitó un trozo de dolor.

 

Ahora estás aquí, ahora estoy aquí, abrázame pa que yo piense alguna vez en ti. Ahora estás aquí, ahora yo estoy aquí, abrázame pa que yo piense alguna vez en ti.

 

Que mira que tristeza y que pena, penita, penita, pena, que estoy sintiendo como te alejas y ayayay pena, penita, penita, pena, que estoy sintiendo cómo te alejas.

 

Y en tu silencio habita el mío y en alguna parte de mi cuerpo habitó un trozo de dolor. Y en tu silencio habita el mío y en alguna parte de mis ojos habitó un trozo de dolor Y en tu silencio habita el mío y en alguna parte de mi cuerpo habitó un trozo de tu olor. Y en tu silencio habita el mío y en alguna parte de mis ojos habitó pa siempre un trozo de dolor.

 

Que el aire es de cristal que puede estallar y aunque mis labios no hablen te quiero devorar. Que el aire es de cristal que puede estallar y aunque mis labios no hablen te quiero devorar.

 

 

SIN PALABRAS

 

Si tuviera por un momento el tiempo en mis manos no diría nada, no diría nada.

Si tuviera por un momento el tiempo en mis manos solo te miraría, lo haría todo más fácil sin palabras.

 

Sin palabras para no herir, pa no conocer nada de ti.

Sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos.

Sin palabras para no herir, pa no conocer nada de ti.

Sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos.

 

Tú me decías carita linda cuando dormía en tu cama, ahora no dices nada, ahora no dices nada.

Tú me decías carita linda cuando dormía en tu cama, mejor no digas nada, las balas no hieren a los fantasmas.

 

Van sin palabras para no herir, pa no conocer nada de ti.

Sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos.

Sin palabras para no herir, pa no conocer nada de ti.

Sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos.

 

Estoy subida en un columpio que está parado todo se balancea a mi alrededor y hoy hace frío en la calle, hace frío en mi casa, hace frío, no quiero oír ni una palabra más, voy a borrar cada sonido de mi voz.

 

Sin palabras para no herir, pa no conocer nada de ti.

Sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos.

Sin palabras para no herir, pa no conocer nada de ti.

Sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos.

 

Sin palabras para no herir, pa no conocer nada de ti.

Sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos.

Sin palabras para no herir, pa no conocer nada de ti.

Sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos.

 

BÚSCOME

 

Algún día aprenderé el por qué de algunas cosas entiendo a, empiezo a aprender como camina mi corazón, me precipito y salto al vacío, luego me siento y me pongo a buscarme y no me encuentro.

 

Busco, me busco y no me encuentro, yo busco, me busco y no me encuentro, busco, me busco y no me encuentro, y yo busco, me busco y no me encuentro, y busco, yo busco y me busco y no me encuentro, y busco, me busco y no me encuentro, y busco, me busco y no me encuentro, y busco y me busco.

 

Y no paro de buscarme más y de vuelta y pienso sin parar y me miro en el espejo despacito, me analizo y me enfado otra vez conmigo y me digo: anda ya mujer, si todo tiene solución menos la muerte, y me levanto muy segura y me echo a llorar como una niña a oscuras.

 

Ya no me divierto pienso algunos días y al otro día mi sol quema fuerte, me echo a correr buscando no sé qué, pensando que tal vez es posible reponerse.

Ya no me divierto, pienso algunos días y al otro día mi sol quema fuerte, me echo a correr buscando no sé qué, pensando que tal vez es posible reponerse.

 

Yo mientras busco, me busco y no me encuentro, yo busco, me busco y no me encuentro, y busco, me busco y no me encuentro, y yo busco y me busco y me busco

 

Y cuando mi cuerpo termine de llorar echaré una ramita al mar que sea balsa pa marinero o náufrago y pa que no vaya a tientas le pondré yo un faro y ahora que he caído al fondo de una piscina que ni una gotita de agua tenía, voy a recoger mis alitas rotas y las pegaré trocito a trozo y volaré.

 

Yo soy una montaña rusa que sube, que baja, que ríe que calla confusa, me dejo de llevar, llevar por lo que los días me quieran mostrar.

Soy una montaña rusa que sube, que baja, que ríe, que calla confusa, me dejo de llevar, por lo que los días me quieran mostrar.

 

Y yo busco, me busco y no me encuentro, y yo busco, me busco y no me encuentro, y yo busco, me busco y no me encuentro, y yo busco, me busco y me busco

 

Y ya no me divierto pienso algunos días y al otro día mi sol quema fuerte. me echo a acorrer pensando no sé, qué pensando que es posible reponerse y yo mientras

 

Busco, me busco y no me encuentro, y yo busco, me busco y no me encuentro, y yo busco, me busco y no me encuentro, y yo busco, me busco y me busco y me busco y me busco y me busco y no me encuentro, y busco, me busco y no me encuentro, y busco, me busco y no me encuentro y yo me busco, me busco, me busco, me busco y me busco.

 

 

Una vez

Una vez llegó alguien como un huracán, sin avisar, violentamente, y se metió en mi vida y lo revolvió todo. Y yo no podía aceptarlo, mi vida era tranquila, estaba bien como estaba. Sin miedos y sin ataduras. Y me asusté. Pero ese huracán era tan encantador y avasallaba todo a su paso, que fue imposible no sucumbir ante él. Y lo hice.

 

Una vez alguien me dijo que podría hacerme feliz. Y le creí. Y abrí las alas de mi corazón y dejé que volara hacia el suyo. Pero su corazón no estaba tan dispuesto como el mío, ya estaba blindado, porque había caído muchas veces en el infierno, porque no tenía ganas de caer otra vez. Y estuve tratando de entrar. Y lo intenté una y otra vez. Y en esos intentos cometí mil errores. Porque a un corazón que ha sido herido no se puede entrar tan fácilmente. Porque hay heridas que te dejan cicatrices que no se borran. Y las alas de mi corazón se rompieron en el intento. Traté de curarlas con lágrimas, pero no funcionaban.

 

Me obsesionaba con ese corazón que no quería abrirse a mí. Me costaba aceptar que a pesar de darle todo, ese corazón se negaba a quererme y huía una y otra vez. Se alejaba cada día más, me olvidaba, se me iba de las manos y yo no podía hacer nada contra ello. Solo tratar maniáticamente de encontrar cuáles eran los errores que había cometido. Buscar incansablemente razones por las cuales no me quería, o si lo hacía, por qué no me lo decía. Y en mi mente me preguntaba qué había hecho mal: ¿mi falta de experiencia?, ¿mi estúpida ingenuidad?, ¿mi forma de entregarme?, ¿mi idiotez sentimental?, ¿mis contradicciones?, ¿mi rara forma de explicar las cosas y hacerlas más confusas?

 

Una vez alguien me dijo que si estábamos juntas todo se iba a ir a la mierda. Y no le creí. Porque supuse ingenuamente que las cosas no tenían porqué ser siempre así. Que a veces es diferente. Que se puede vivir en una nube por siempre. Pero no fue así. Y mi corazón, con las alas rotas, se dio cuenta de que ella tenía razón, que muchas veces la experiencia en estas cosas es vital, te da perspectiva, no permite que creas en tonterías como que el amor lo puede todo, porque muchas veces no lo puede todo y otras veces no puede nada.

 

Y lo único que hacía era esperar y ser infeliz. Esperaba palabras. Esperaba señales. Esperaba cualquier cosa. Cosas que no llegaron. Y conocí el infierno del desamor. Y estuve explorando en ese infierno un buen tiempo. Porque era necesario que estuviera aquí para no volver otra vez, para saber cómo es y tomar mis precauciones. Para prometerme incansablemente que sería la última vez que alguien rompiera mis alas. O si se volvían a romper que ya no fuera como esta vez. Sino simplemente que me llegara. Todo. Totalmente.

 

Y las heridas cerraron. Pero quedó una cicatriz que esta vez blindó mi corazón. Y simplemente ya no quiso desplegar sus alas. Ya no voló más. Ahora iba con cuidado. Estaba con licencia por mantenimiento. Había recibido clases de vuelo intensivas y se cansó de volar.

 

Una vez llegó alguien que no prometía nada. Llegó suavemente, tan ligera como un mar en calma. Y refrescó por un momento mi corazón cansado. Se posó sobre mis alas cerradas y llenas de cicatrices y les dio un respiro. Mis alas comenzaron a moverse cuando yo las creía paralizadas. Ella solo me daba sonrisas. Miradas llenas de ternura. Palabras que quería dejar en el olvido. Iba a mi lado como flotando, tan callada y tan dispuesta a sacarme del infierno en el que seguía metida porque tenía que conocerlo bien, porque tenía que entrar a todos sus recovecos. Porque tenía que vivirlo.

 

Yo me negaba a que mi corazón volviera a volar. Me niego aún. El miedo es más fuerte. No quiero que me rompan las alas otra vez. Me costó mucho curarlas. Me cuesta mucho tenerlas tranquilas, cerraditas y en reposo.

 

Una vez alguien me preguntó que a qué le tengo miedo. Tengo miedo de querer otra vez, pero me da más miedo que alguien me quiera porque no sería justo para ella ni para mí. Tomo mis precauciones. Me alejo. Dejo que las cosas vayan con calma. Trato de no apurarme. Ya no soy tan irreflexiva ni tan ingenua. Me pregunto continuamente ¿qué le pasa a mi corazón? Que ya no quiere sentir nada. Que quiere quedarse quieto. Que no tiene ganas de latir por nadie otra vez.

 

El olvido es un proceso lento. Es tan lento que le pido al tiempo que ayude, que de una vez se decida a sacarme todos los recuerdos de la cabeza. El tiempo no sabe qué hacer. Está más jodido que yo.

 

Una vez alguien me dijo que cuando se ama de verdad el amor era para siempre. Espero que no.

Si no me amas

Si no me amas

cuál es el sentido de ocupar

en la misma casa, el mismo aire.

 

Siendo sincera

la magia que por mucho nos unió

se fue de largo, se nos perdió.

 

De nada sirve un beso sin amor,

cuando hay dos almas destempladas.

Bajo la almohada

se agazapa la pasión desafinada.

 

Lo más sensato es darle al corazón

su libertad que estuvo esclavizada,

aferrarnos a vivir un gran error,

ya lo ves, de qué me sirve tanto,

para qué, si no me amas.

 

Háblame claro,

no me cuentes más historias,

estoy segura

que te guardas algo serio

soy insegura

pero tiendo a ser madura

por eso pido

que te salgas de lo oscuro.

 

No tengas miedo,

no se puede ser violenta

cuando el orgullo

ha quedado por el suelo.

 

Es preferible

que me digas: no te quiero

a que me sigas arrastrando

por el suelo.

 

Por eso dímelo tranquila

mientras acomodaré

mi cabeza en esta guillotina

piensa que yo soy la culpable

y que tú tan solo el juez

y termina con esta horrible pesadilla.

 

Es preferible que me digas no te quiero

a que me sigas arrastrando por el suelo.

 

PD: Esta letra es de una canción.

 

Bueno, lo siento Y, no puedo escribir nada alegre ahora, te lo prometí pero ya sabes, esa conversación me dejó jodida. No entiendo que sentido tenía remover todo eso justo ahora. Porque pudieron decirse tantas cosas y no se dijo nada y ahora estoy molesta con todo esto. Será para la próxima, te lo vuelvo a prometer.

Volviendo a vivir

Volver a vivir es empezar otra vez, de cero. Eso es imposible porque nadie puede comenzar de cero. Una carga con un pasado que muchas veces no te deja salir de donde tu mente te ha metido. Y ese pasado va contigo a donde vayas, silencioso y discreto hasta que aparece algo que puede hacer que el pasado se quede atrás, entonces despierta, malhumorado y egoísta, para devolverte al mundo de los recuerdos que quieres olvidar, o no olvidar necesariamente pero que ya no pesen tanto en tu vida como pesaban antes. Por lo menos eso.

Y el pasado hace que uno haga o deje de hacer cosas que podría hacer si este no estuviera ahí. Una cree que aún hay cierto compromiso con el pasado porque hubo tanto que cuesta dejarlo atrás, duele dejarlo atrás, y en el fondo, una se niega a dejarlo atrás, no quiere. Y todo eso no te deja vivir. No te deja respirar sin que cada brisa del aire te traiga a la memoria el aire que respiraban juntas, y que sientas que cada canción se refiere a ti, retrata tu vida y te lastima.

Y yo sé que el pasado sigue ahí, esperando para meter un zarpazo al corazón desgastado. Pero sé también que ese pasado ha creado anticuerpos y cada día le resulta más difícil volver a alojarse en la vida de una, y sientes cómo se diluye, casi como lava ardiente que se va enfriando, esa pesadez. El problema es cuando las defensas bajan. Todo tiene un ciclo, y a veces estás muy bien, con todas tus fuerzas y ganas, y en el siguiente ciclo los que se encargan de proteger tu cuerpo desaparecen como por arte de magia. Y es ahí cuando el pasado vuelve con todas sus fuerzas para contraatacar porque sabe que estás débil. Y en esos momentos no hay ninguna medicina que pueda inyectarse en el corazón, solo queda esperar a que el ciclo pase y las fuerzas vuelvan y los anticuerpos se renueve.

El viernes salí con S. Era la primera vez que nos veíamos después de haber terminado. Nos encontramos en Risso (a ella le gusta ese lugar). De ahí nos pusimos a buscar un sitio a donde ir. Yo propuse la 13. ¿La 13? No. ¿Por qué? Incómodas ex que pueden aparecer por ahí. Eso a veces resulta peligroso. Ok, ¿entonces?. El 259 (o algo así, no recuerdo bien el número). Nop, aburrido, no me gustan los karaokes. ¿El Príncipe? Claro, hace mucho tiempo que no voy, además, la calle Berlín estaba hecha un desastre. Ahora se ve mejor. Así que fuimos a El Príncipe. Interesantes recuerdos, sobre todo del baño.

Pedimos una cerveza, conversábamos amenamente. Siempre me siento tranquila cuando no hay nada que reclamarse y ya habíamos hablado bastante por msn para saber que no podían haber reclamos de parte de ninguna. Por suerte ella es de las que trata de explicar sus sentimientos y no los guarda en el misterio más absoluto como para dejarme colgada sin saber qué pensar. Luego llegó su amiga N, súper extrovertida, tanto que ya no tuve necesidad de hablar por un buen tiempo. Pedimos otra cerveza. Era la última porque queríamos ir al Twin.

Lo anecdótico de ese rato es que mientras íbamos por la segunda cerveza llega la ex de S con sus amigas y se sientan en la mesa del lado. Y luego veo también a mi exexex conversando con sus amigas unas mesas más allá. Fue gracioso. El Príncipe llenos de ex y Miraflores ya está quedando chico.

Terminamos la cerveza y nos quitamos al Twin. Ahí pedimos unas jarras y seguíamos con la conversa, aunque la verdad yo no conversaba mucho. Cuando hay alguien que conversa más que yo para mí es suficiente, ya puedo quedarme callada. En el Twin había poca gente, primero estábamos en la barra, ahí vuelvo a ver a K, la chica que estaba llorando por su ex. Me saluda contenta, la verdad pensé que ni me recordaría porque ese día estaba tan metida en sentimientos tan tristes que nada podía hacerla reaccionar y yo imaginaba que todo en su mente era solo pensar en su ex y nada más. Pero me recordó. Luego, con S y N nos vamos a sentar en la pista de baile.

N se va al baño. Estoy tan cerca de S que puedo sentir su perfume. Ella me mira, me pregunta todo el tiempo si estoy bien. Pone una de sus manos en mi pierna, se acerca a comentarme algo y me besa. Yo la sigo. Y nos detenemos. Vuelve su amiga y seguimos conversando como si nada. Ellas bailan. Seguimos tomando. N se va al baño otra vez, S me vuelve a besar, esta vez nos demoramos más porque mientras estamos así escuchamos: ¡Ah, pendejas!. N había vuelto y nos estaba viendo. Luego S se va al baño y N me pregunta: ¿Por qué terminaste con S? Le digo que íbamos muy aceleradas, que me sentía muy abrumada y que la experiencia me ha enseñado que las cosas deben comenzar a tomarse con calma porque sino todo se va a la mierda muy rápido, y eso es lo que estábamos haciendo: tomar las cosas como vienen, pero tranquilamente. Asiente silenciosamente.

Así seguimos tomando y besándonos casi toda la noche. N está triste. Lamenta su mala suerte en el amor, quizás el hecho de que S y yo estuviéramos besándonos era incómodo para ella porque no tenía a quién besar. O muchas cosas venían a su memoria (el alcohol a veces ayuda con eso: te trae todo de vuelta). No sé. La cosa es que estaba triste, y nos comentaba que si tomaba la decisión de casarse y llevar una vida heterosexual y tener hijos y todo eso que podemos creer que es perfecto pero que al final es una reverenda mierda, no la juzgáramos, porque lo habría pensado mucho, habría analizado todo y no quería ni una sola puta palabra de reproche. Ok, le decimos.

Luego nos juntamos con K y su amiga J. Con ellas estamos un rato más. J me dice que la ex de K había quedado en ir pero que la había dejado plantada. Lo imaginaba. Aunque K hace como si nada le importara y que todo está bien y que se divierte mucho. Y me recuerda tanto a mí hace algún tiempo, actuando a que todo va bien cuando todo está cagado.

Ya para irnos N nos dice que podemos quedarnos en su departamento, que no hay problema, y nosotras: Ok. Y como ya era tarde la seguimos. Vamos a pie porque el depa estaba en un edificio a unas calles del Twin. El portero nos queda mirando pero no nos dice nada. Subimos al ascensor hasta el octavo piso. Realmente era un depa muy lindo, espacioso (imagino que carísimo). N se va a una habitación. S se queda despidiéndose de ella. Yo me voy a la otra habitación y cierro con seguro. Claro, en mi mente alucinada y medio ebria (y eso que yo no era así, pero muchas cosas han cambiado en mí) imagino que S está agarrando con N y simplemente no quiero ni enterarme de ello (además, no es que esté reloca, sé que hubo un pasado muy, muy pasado entre ellas, pero igual no era razón para sospechar nada, simplemente tenía ganas de una tragedia, la idiotez de siempre que no me abandona). S vuelve y me pide que abra la puerta. Me pregunta por qué la he cerrado. Se lo digo. No recuerdo qué me contesta, pero todo me parece tan tonto que la verdad ya no tenía ninguna importancia.

La cama solo tenía una ligera sábana y hacía un frío de mierda, pero no nos importó porque nuestra mente solo estaba concentrada en una cosa, siiiii, en eso. Así que nos quitamos la ropa y comenzamos lo que queríamos hacer desde la primera vez que nos vimos pero que por ciertas apariencias que se deben guardar para no dañar la imagen que los demás se construyen de una o hacer lo que se supone que es correcto y las hipocresías de siempre una tiene que esperar cierto tiempo para poder hacer lo que realmente quiere hacer.

Y esta vez sí sentí su aroma invadiendo mi cuerpo, mientras sucumbíamos al deseo de poseernos y sus labios recorrían milimétricamente cada parte de mí, y su cuerpo suave y delgado se acomodaba al mío sutilmente pero con pasión, como una ligera lluvia refrescante que de pronto se convierte en tempestad, que llega justo en el momento en que más necesito sentir esa sensación de ser de alguien, de ser en el otro una unidad sin medida, como si todo hubiese estado dispuesto para ese día en que nos encontraríamos piel con piel y sabríamos lo que teníamos que hacer. Y la vida se daría vuelta otra vez para mostrarnos las partes agradables de la existencia.

Aún estoy tratando de dejar atrás todo ese blindaje del que estoy compuesta ahora, ese blindaje que me protege contra el dolor, pero que tampoco deja que el amor se acerque demasiado, porque lo primero que hará es espantarlo. Y sé que eso lo lograré poco a poco. Tampoco me apuro. Tiempo al tiempo.

Exorcizando recuerdos

En Harry Potter, el director de la Escuela de Magia, Albus Dumbledore (quien es gay) se saca los recuerdos de la mente y los coloca en una fuente, esa fuente guarda todos sus recuerdos, malos y buenos, y cualquiera que pueda acercarse a ellos los revivirá como los vivió Albus. Eso es lo que yo hago con este blog, me saco los recuerdos de la mente, lindos y feos,  para dejarlos atrás y llenarlos con otros recuerdos, más presentes y más bonitos, y cualquiera puede acceder a ellos.

 

Hay recuerdos que son muy fuertes y que no quieren irse de la mente, esos recuerdos que generalmente vienen en las noches, cuando una está tirada en la cama fumando un cigarrillo, uno más de los varios que ya se van fumando. Y se recuerda y no se puede dejar de recordar, y luego se sale a la calle tratando de pensar en otra cosa, y se va a la disco y se llena de alcohol el cuerpo para que el corazón se vacíe de sentimientos.

 

Y los recuerdos que persiguen más son aquellos en los que uno puso todo y se entregó totalmente, y esos necesariamente tienen que ver con dos cuerpos desnudos fundiéndose por unos minutos, y en esa unión se va el universo entero como por un tubo porque solo importan las dos y nada más.

 

Más aún si fue la verdadera primera vez que haces el amor con alguien, porque lo demás solo fueron simulacros de actos, pero no el acto total, íntegro y avasallador que significa “hacer el amor”, en donde por lo menos sabes que hubo un sentimiento fuerte por parte de las dos personas. Y la palabra exorcizar es la correcta porque es como sacarte fantasmas del pasado que lo único que hacen es atormentarte aunque una quisiera que solo contaran como experiencia, pero no es así porque se vuelven obsesivos en su rememoración, en la enumeración constante de lo que se vivió, buscando más detalles, cosas que se escaparon de la mente.

 

Entonces, para exorcizar mis recuerdos enumero aquí las veces que hice el amor con la única mujer con la que hice el amor… hasta el viernes, día en el que el tiempo, que todo calma, me dio la oportunidad de respirar otra vez sin que pesen los recuerdos y el cerebro no siga recordando y el aire ya no tenga su aroma. Y los recuerdos tengan ahora otro cuerpo, otro aroma y otras palabras.

 

1.      La primera vez que nos conocimos, cuando un Cupido equivocado nos dio la oportunidad de mezclar nuestras vidas sin querer queriendo. Además, yo estaba muy hot, y quizás en el fondo, era lo que necesitaba.

2.      La segunda vez que nos volvimos a ver después de ese fugaz encuentro de la primera vez. Había pasado más de un mes en el que me mandaba larguísimos mensaje de textos, que no decían nada pero que con el tiempo se hicieron tan necesarios que dolía cuando no llegaban.

3.      La tercera nos encontramos frente al hotel al que fuimos la segunda vez. Esa no la recuerdo bien (ella me lo dijo cuando conversábamos por msn, parece que tiene mejor memoria que la mía).

4.      En el aniversario del Twin. Tenía que decidir entre ir a mi sitio favorito su día más importante o quedarme con ella. Obviamente me quedé con ella.

5.      En mi cumpleaños. Dejé todo (sí que estaba templada) y la pasé con ella en el mismo hotel de siempre.

6.      Cuando volvió de Pisco. Yo lamentaba su partida y todavía no me hacía a la idea de que ya no estuviera en Lima, y todavía habitaba en mí la esperanza de que algún día se decidiera a volver.

7.      En la casa de su prima en donde me quedé a dormir. Nos acomodaron un colchón viejo en el que se resumía que lo único que necesitábamos para ser felices era un lugar en donde colocar nuestros cuerpos.

8.      En la casa de su prima otra vez, al día siguiente. Después de eso la acompañé a tomar el bus de regreso a Pisco y con ella se fue un pedacito de mi vida y en su reemplazo solo quedó una lágrima.

9.      En Pisco, cuando fui a visitarla. Me alojé en un hotel y ella se quedó conmigo un rato porque tenía que regresar a su casa. Aprovechamos ese rato.

10.  Luego regresó para ir a la disco, y al volver de ahí lo hicimos otra vez, la última. Estiramos tanto la soga que se rompió por el lado más débil: el de los sentimientos. Y por ese lado andaba yo, y me rompí toda.

En la universidad

Toda esta semana ha estado muy tranqui, más de lo común. El lunes tenía que encontrarme con una amiga, pero nunca llegó, y eso que la esperé más de media hora. Ni un mensaje de texto, ni una llamada, ni un correo. Desierto total. Bueno, allá ella. A la mierda,me cansé d eesperar, además me cagaba de frío, así que me fui.

El martes me reuní con la pareja que tenía que fotografiar, todo mi grupo falló, ninguno llegó, asíque yo estuve sola con ellas. Les tomé unas cuantas fotos pero como recién nos conocíamos no podía haber mucha confianza. espero verlas otra vez para seguir tomándoles  fotos. Una de ellas tenía que estudiar así que me quedé con la otra casi todo el día, fuimos a almorzar juntas, luego una amiga la llamó paa que la ayude a comprarle algo a su novia, así que fuimos las tres al Saga del centro. Ahí nos demoramos un montón, luego cada una a su sitio. Yo me fui a mi clase de fotografía.

El miércoles recogí mis revistas impresas para comenzar a repartirlas por la universidad. Llevé unas cuantas a la cato, otras a san marcos, y así todo el rato. El jueves lo mismo.

El viernes tengo un paseo a Chosica con el colegio de Cami, de ahí tengo que ir a la universidad para una puta clase, luego, el Twin, siiiii, para despejar la mente, y en buena compañía.

Espero relajarme, pasarla bien, nada de complicaciones. Ahora estoy en una etapa de mi vida en la que solo quiero tranquilidad y pasarla bien, estoy desacelerando poco a poco, y yo sé que los compromisos aceleran muchas cosas que al final pueden no funcionar. Estoy un poco cansada de que las cosas no funcionen, asíque mejor me tranquilizo y solamente la paso bien.

Otra vez en el Twin

A mí me gusta Miraflores, pero específicamente el Óvalo de Miraflores, y más específicamente el cine El Pacífico. ¿Por qué?, pues porque ahí siempre veo parejas gays, chicas y chicos. Todas las veces que he estado ahí he visto por lo menos dos o tres parejas, más de chicas. Yo siempre quedo para encontrarme ahí con mis amigas o amigos. Y parece que muchas otras chicas hacen lo mismo. El Pacífico es el point de las citas gays, generalmente a ciegas. Aunque deben haber otros sitios, ese es mi sitio. Veo a las chicas encontrarse, veo a las parejas pasar, es supertransitado y nadie se fija en una.

El sábado estuve otra vez en el Twin, pero no es porque me muero por estar en la disco, tenía que buscar parejas que se dejaran fotografiar, así que fui con mi grupo del curso de Fotografía, y estuvimos ahí insistiendo para que nos hagan el favor, varias nos dijeron que no, otras nos dieron su número telefónico porque lo iban a pensar, solo una pareja de chicas aceptó.  Al día siguiente mi amiga llamó a todos los que nos dieron sus números, y solo las últimas confirmaron que sí, que no hay problema.

Sabíamos que iba a ser difícil, muchos tienen miedo de mostrarse, o de ser descubiertos. Yo no tengo pareja porque sino me hubieran tomado las fotos a mí. Pero como ahora estoy en nada, no sirvo de mucho. Aunque me hubiera gustado ser fotografiada.

El sábado todo estuvo tranquilo, aunque la música ha mejorado bastante en el Twin, el nuevo DJ tiene su estilo. Mis amigos se sorprendieron, les gustó la música y el lugar, y ahora quieren ir a cada rato.

Habían unas señoras que estaban bien borrachas, una me sacó a bailar, pero le dije que no. Después se puede poner espesa o melosa, o quién sabe qué.  La mayoría, borracha o no, me dice: ¿Por qué no bailas? Y yo les respondo: Estoy bailando (por lo menos lo intento). Después siguen jodiendo: Baila pues amiga. Ahí ya dejo de intentarlo y me voy a sentar. Al final uno debe bailar como le da la gana y no como quieren los demás.

Bailando por un sueño

Yo no veo mucha televisión, es más solo veo los noticieros y los programas de los domingos por las mañanas. De ahí, nada. Pero ahora trato de ver Bailando por un sueño, y no porque me guste el programa en sí, que la verdad no me interesa tanto, sino por el jurado, es supergay. De los cuatro que los conforman tres son homosexuales, el otro no sé. Está Carlos Cacho, Pachi Valle Riestra y Morella Petrozzi, y si lo veo ahora, es solo por la última.

Morella escribió en el 96: 56 días en la vida de un frik, yo tenía 17 cuando lo compré y lo leí. No recuerdo cómo supe del libro, pero como en ese tiempo era muy literaria y me la pasaba con un libro detrás de otro, me enteré de que era lesbiana y que hablaba un poco sobre eso y me picó la curiosidad, además yo ya sabía hace tiempo que el tema me atraía demasiado, si me la pasaba soñando con mujeres.

Entonces lo compré y me lo leí de un tirón, y cada vez que ella hablaba de Franca, su amada, yo me emocionaba. Además, el nombre me encantaba, quería llamar a mi hija así, que bueno que no se lo puse porque la hubieran molestado con la cerveza.

En definitiva, el libro es una pequeña maravilla, completamente extraño, no es una obra como uno está acostumbrado a leer, es muchas cosas más, medio sucio y medio inocente, con mucha rabia pero también muy lúcido. Ternura y maldad conjugados en 100 páginas de capítulos muy cortos, pero completamente acelerados.

Pensaba copiar algo del libro para que se hagan una idea, pero es imposible, lo que me gusta a mí no significa que le pueda gustar a otros. Además, mucho trabajo. Pero se los recomiendo, léanlo, es muy bueno.

Morella es mi ídolo desde que tengo 17, y siempre es bueno volver a verla.

Otra cosa, me acabo de enterar por el periódico que Melissa Ghezzi ha obtenido una mención honrosa, la única, en el concurso Poeta Joven del Perú 2008 (ganó una trujillana). Ella hace poco escribió el poemario Lesmotiv (superlésbico). Creo que también ha ganado el premio Dorian. Me alegra mucho porque ayuda a visibilizarnos.

Morella y Melissa, son dos mujeres, bailarina una y poeta la otra, escritoras ambas, talentosísimas en todo lo que hacen, y como que estoy llena de orgullo por todo lo que representan para nosotras.

Volviendo al Twin

Este viernes tenía una reunión con las chicas de mi taller de mujeres escritoras (o algo así). Estuve desde las 8 hasta las 10 y 30 conversando y tomando sangría y de ahí ya no tenía nada que hacer así que me fui al Twin. Hacía un buen tiempo que no iba, generalmente cuando tengo pareja no voy. Carmen, la dueña, me pregunta: ¿Estás con pareja? No, le respondo. Entonces estás tranquila, concluye. Me río y le respondo: Cuando tengo pareja estoy tranquila, cuando no, me vuelves a ver por acá. Se ríe y sigue haciendo sus cosas.

Al entrar veo a una chica hablando por teléfono en la puerta. Saludo a Maribel y conversamos un rato. La chica deja de hablar y me mira. La reconozco, es mi amiga Paola. Nos saludamos, entramos, está con su pareja y una amiga. Me quedo con ellas. Conversamos un rato y veo a mi exexex, que está con su pareja, con la que estuvo al poco tiempo que terminamos. Parece que les va bien. Me alegro por ella. Creí que estaba molesta conmigo por una discusión que tuvimos por msn, pero eso ya fue, por suerte.

Entonces estoy ahí tomando unas cervezas, con la sangría de antes siento que mi cabeza comienza a dar vueltas. Veo a una chica que está sola, fumando en un rincón. Mis amigas ya se iban y era tarde para encontrar carro, así que me acerco y le pregunto si está tan sola como yo. Me responde que si. Me quedo con ella conversando. Se llamaba K.

Está inquieta, fuma y fuma, la veo nerviosa, habla apurada y mira fijamente a alguien. No me presta la menor atención. Pero no me importa mucho tampoco. De pronto se para y me dice: sígueme. Voy detrás de ella. Está siguiendo a una chica. Salen. La chica está con sus amigas y no le hace caso. K va detrás y le pregunta algo. Yo me quedo en la puerta con Maribel viendo lo que pasa. K sigue insistiendo con su ex. Ella la bota y la rechaza, las amigas de ella le dicen que se vaya. Están ya a dos cuadras de nosotras. K sigue insistiendo. Me da un poco de pena, el amor hace que una se humille de una forma increíble. La chica para un taxi, sus amigas agarran a K para que no la detenga. Todas suben al taxi y se van. K mira como se alejan. Maribel me dice que ya va a cerrar, que entre. Le digo que no la puedo dejar así. Está sola y está sufriendo. No puedes hacer nada. Ya lo sé, pero a mí me hubiera gustado que alguien se me acercara cuando estaba así, que alguien me dijera: ven, vamos, te entiendo, tu dolor es mi dolor, no te sientas sola, yo he pasado por lo mismo y bla bla bla. Voy a traerla, le digo. Voy a cerrar, me dice. Espérame diez minutos. Estoy contando.

Voy a la esquina, no la veo, avanzo otra cuadra, nada. Doy media vuelta y la veo caminando hacia el óvalo. La sigo. Camina lento, sé que está llorando. ¿Quién no lloraría en su situación? La llamo. Se detiene, pero sigue de espaldas. Se está limpiando las lágrimas.

Yo: ¿Cómo estás?

K: Me ha hecho llorar, ¿puedes creerlo?

Yo: Sí

K: No entiendo, se fue, me dejó, sus amigas casi me pegan.

Yo: ¿Y qué vas a hacer ahora?

K: No sé, ir a mi casa imagino

Yo: Vamos al Twin un rato

K: Pero no tengo plata

Yo: A veces, en el Twin, eso no es problema

La abrazo y comenzamos a caminar. Sé que a veces necesitamos ese abrazo y alguien que nos escuche. Sigue limpiándose las lágrimas. Entramos, conversamos hasta las 5 de la mañana. La veo más tranquila, pero igual de triste por dentro. Una de las peores cosas que te puede pasar es que dejen de quererte, cuando no te han querido las cosas no duelen tanto, te repones, pero cuando sabes que hubo amor y que después no hay nada todo se hace insoportable, te resulta increíble, no lo entiendes, buscas respuestas, razones, motivos y no encuentras nada, nada a qué aferrarte, nada que te pueda explicar lo que pasó, asida de inútiles recuerdos, imaginando situaciones que pudieron ser, buscando detalles nimios, rendijas y grietas por donde pudo escaparse el amor, te quedas como un cuerpo sin alma y así vas caminando por la vida.

En el cine

La semana pasada, al revisar el periódico, veo un sorteo de entradas para ver una película y como estaba horriblemente aburrida mando el mensaje TROPA con mi DNI, a los dos días me llaman y me dicen que gané dos entradas. Yo feliz, y como había mandado el mensaje del teléfono del papá de Cami, lo invité. Vimos Tropa de Élite en el centro cultural de la cato. Luego, salió otra vez el sorteo, esta vez para Búsqueda implacable, así que mandé otra vez un mensaje BÚSQUEDA con mi DNI, esta sí de mi cel, a los dos días volvieron a llamarme para decirme que había ganado dos entradas libres.

 

O nadie participa en esos sorteos o yo soy muy suertuda. En mi vida no he ganado muchas cosas. Ni cuando rifaban canastas por el Día de la Madre, en el colegio toda la primaria y secundaria nunca gané nada. Ahora, con Cami en el nido, tampoco he ganado nada, y eso que ella está ahí desde que tiene un año, ya son cuatro años concursando y nada. Cuando ella va con su papá o con su abuela ganan, pero cuando voy yo ni un chupetín nos llevamos.

 

Las entradas las tenía que recoger de 10 a 12 o de 2 a 5 en el centro de Lima. Estoy desde las 12 dando vueltas por ahí, me meto al cine, veo Mentes diabólicas (no me gustó), pero quiero juntar las 24 asistencias para ganarme la tarjeta Premium Oro. Creo que ya voy a 5 así que me faltan 19 idas más. Salgo y llego a las 2 al lugar, el vigilante llama a la oficina, pero nadie contesta, le digo que me han dicho ese horario, me dice que seguro están en refrigerio, le digo que por qué me dicen una hora si no van a cumplirla, me dice que espere hasta las 3, le digo que no puedo perder mi tiempo. Se alza de hombros y le llega totalmente.

 

Estoy molesta, pero ya conocía el sitio porque había ido antes a recoger las primeras entradas. Veo a un chico pasar por la oficina en donde debo recogerlas, le pregunto si hay gente. Están todos, me dice. Ok, gracias. Veo al vigilante, está conversando con un tipo a unos metros de mí. Me meto a la oficina. Hola, para recoger unas entradas, digo. Si, pasa, me responde una señora. El vigilante corre detrás de mí diciéndome: Señorita, usted no puede entrar así. Está molesto. No le hago caso. Miro a la señora que me atiende y le digo: Gracias, y me siento. Ella saca su lista con los nombres de los ganadores, señala el mío, firmo, me entrega mis entradas y me voy. Paso delante del vigilante para subir al ascensor, le digo adiós con la entrada.

 

Entonces, llamé a S para invitarla, me pregunta la hora, 7 y 45 me dice que puede en la tarde, pero no en la noche, era el cumpleaños de su sobrina o algo así, y ella es su madrina. Bueno, entonces le digo al papá de Cami, primero me dice que no puede, me pongo a pensar a quién invito, pero luego dice que sí. Ya ok, entonces nos encontramos a las 7 y 30. Ok. Estoy a las 7 y 30 en el Cineplanet de San Miguel, esperando y él me llama y me pregunta si ya estoy llegando. Ya llegué hace rato, le digo, ¿en dónde estás?. En el Cineplanet Alcázar. ¿En dónde? ¿por qué estás ahí?. ¿Aquí no era?. No, es en San Miguel. Pucha, ya no llego, ni con taxi. No, ya no llegas. Ya pues, me voy a mi casa nomás. Ok.

 

Al final, vi la película sola.

El profe

La semana pasada me encontré con un profesor de la universidad en el msn, conversamos un rato y me invitó a tomar un café. Y acepté. Porque no tiene nada de malo tomar un café con un profesor, además, me cae bien, nunca antes habíamos conversado mucho, solo algunos intercambios comunicacionales en clase respondiendo algunas de sus preguntas o al entregar un examen o un trabajo, pero de ahí nada de nada. Entonces vamos a tomar un café, pero ya era la hora de comer algo así que fuimos a una cebichería, y en el transcurso de la larga conversa me invita al cine, y ahí como que las cosas daban un giro un poco extraño. Puedo comprender que el hombre se sienta solo a pesar de estar casado, que quiera conversar con sus alumnos, pero no sé, yo suelo confiar en la gente y pienso que no tienen ninguna malicia en sus actos, por eso me costaba mucho no aceptar. Y también sabía que si aceptaba me podía meter en problemas que no buscaba, pero si no aceptaba podía resultar muy descortés de mi parte. Acepté, le dije que sí, que tal día, que bacán, porque si le decía que no iba a seguir insistiendo e insistiendo e iba a ser muy molesto. Al día siguiente le mandé un mensaje en el que le decía que no podía, que tenía un compromiso, que me disculpara. Esperaba que todo terminara ahí, pero parece que no porque me mandó dos mensajes que aún no contesto. Y la verdad son bien alucinantes:

 

Lunes 8/9/8

 

Inquietud

 

¡Hola, chiquilla!

 

          Fue muy corta la comunicación que tuvimos algunos momentos, pero justificado porque primero están las clases. Para mí ha sido un hecho que ha aumentado la expectativa que me está más que angustiando.  Primero, porque después de la Curva Azul, esperé ansioso tu comunicación; era una espera que segundo a segundo hacía crecer mis esperanzas de volverte a ver, pero eso nunca ocurrió.  En la soledad de mis cavilaciones quise convencerme que ese primer encuentro en la cebichería, sólo había sido un invento de mi cerebro; y  que ello nunca ocurrió realmente; que nunca tuve al frente a la guapa V cuya presencia me hizo sentir un como un mozuelo dedicado a la Lingüística y bañado en la ilusión de justicia social, impregnado de repudio a la discriminación, el abuso y de todo lo que signifique desconocer los derechos naturales y sociales del hombre.  El lento reloj ha marcado miles de minutos y cuanto más lento avanzaban sus agujas, más grande se tornaba mi angustia por el deseo de seguir rejuveneciendo junto a la musa ¿de sólo un día? Ojalá que no.  ¿Cuánto tiempo más pasará para recibir el impacto de una esperanza?  Solo tú lo sabes.  Una sala de cine y mil espacios más podrían ser escenarios de un milagro en setiembre; yo entregando lo que sé, tú brindándome tu juventud y tu belleza ¿es eso milagro? Bueno, si en octubre no hay milagros, podría haberlos en setiembre; entonces, ya no serás un espejismo en un caliente desierto sin fin, serás el oasis fresco, la causa  y la continuación de vida… Aunque el reloj tenga agujas cada vez más lentas, seguiré soñando iluso que en algún momento lograré beber de su fresca fuente, entonces, remojaré mis partidos labios con agua cristalina y pura.

  
Espero que el timbre del ######### amengüe las ansias de verte.

 

Martes 9/9/8

 

Razones y sentimientos

 

¡Hola!


        Quizá los breves contactos no físicos que tenemos estén aumentando superlativamente mis anhelos de verte más tiempo y con más frecuencia. No lo sé con seguridad. Lo cierto es que desde ese primer encuentro, se me ha dado por contar las horas, los minutos y aún los segundos que pasan en espera de tu llamada. Me imagino a tu lado comentando parte de una película o hablando sobre derechos humanos, discriminaciones, corrupción y sobre mil temas más, entre los cuales, por supuesto, sobre Lingüística. V, cerca a ti siento ciertos sentimientos renovados, frescos y hasta estimulantes para trabajar.  Sé que son tu juventud, belleza y sapiencia el origen de ello; por eso me gustaría seguir nutriéndome de esa vitamina “Veroquín”, a cambio pondría a tu servicio mi experiencia, algo de conocimientos que son lo único que poseo.  Espero que no hayas olvidado que mi teléfono es el #########. Yo no te llamo porque la disposición de tiempo y deseos de vernos  los señalas tú. Sigo esperando tu contacto. Hasta siempre.


Ta bien crazy el profe, ¿no es cierto? No sé si en la conversación le habré dado alguna mínima esperanza, pero realmente no lo creo, yo suelo ser amable con las personas en general, y muy, muy amable con las chicas, pero con los hombres, y especialmente con los hombres de cierta edad, mantengo cierta distancia casi insalvable. Tengo buenos amigos, pero siempre me sorprende encontrar hombres que, a pesar de ser muy cultos o muy inteligentes, cuando ven a una mujer solo piensan con el pene.

Ya no estoy

No, a pesar de que recibí clases maestras, simplemente no pude. No tengo corazón para ser mierda, para ilusionar a alguien y después quitarle todas las ilusiones y romperle el corazón. 

 

Simplemente no me nace hacer esas cosas y por eso he terminado con S, porque ella dio más de lo que yo di, porque ella esperaba más de lo que yo podía dar, porque ella me miraba dulcemente a los ojos y me contemplaba de un manera tan tierna que me sentía incapaz de mirarla de la misma forma y lo único que hacía era abrazarla y decirle que no se preocupe, que me gustaba, que todo estaba bien.

 

Pero no, las cosas no estaban bien, yo no podía permitir que ella pase por lo que yo pasé. Que cada minuto de espera en la calle sea un tormento, que la ansiedad en el teléfono sea interminable, que mi indiferencia o mi estupidez fueran minando su espíritu como se fue minando el mío. Decirle que venga a mi casa o a la universidad y que sea únicamente ella la que fuera y viniera a donde yo quisiera. No quería actuar de forma tan egoísta, porque yo ya estuve en su posición, y esa situación es dolorosa y muy jodida. Tampoco mandarle mensajes de texto que solo hicieran que se ilusionara más, porque es tan fácil escribir las cosas, pero luego somos incapaces decirlas o hacerlas y eso es un gran problema.

 

No podía dejar que la relación avanzara si yo no podía retribuir su amor con amor, su entrega con entrega y su deseo con deseo. Que ella sacrificara tiempo y dinero por mí, cuando yo no iba a hacer lo mismo, me parecía insoportable.

 

Lo que menos quería era lastimarla, pero sé que ahora está triste y se siente mal, y ya ni quiere ser mi amiga, no por el momento, no mientras le duela lo que ha pasado, no hasta que asimile la idea de que ya no estaremos juntas.

 

Solo llevábamos una semana y no podía permitir que se aferrara más a mí, y luego dejar que se cayera sin poder hacer nada por evitarlo, sin poder recogerla, sembrando un poco más de tristeza en un mundo que ya es una porquería, no quiero ser responsable de algo así, algo tan injusto que ella no merecía.

 

Y hubiese querido ser yo la lastimada, porque estoy acostumbrada a eso, porque sé lo que siento, porque puedo manejarlo, porque a veces puedo controlarlo, pero no soporto el causar dolor a otros, porque no sé cómo hacer para revertir lo que hice, porque no puedo controlarlo, porque no puedo saber la medida del dolor de los demás y eso me da mucha rabia. No puedo consolarla, solo dejar que pase el tiempo y que las cosas vuelvan a su cauce normal y que ella haya olvidado todo esto, y que quiera a otra persona que no sea yo.

Nada de Amor

Primera cagada

 

Quedamos para las seis en Risso. A las cinco ya estoy lista para irme, pero una pequeña discusión hace que pierda más tiempo del que creía. Me llama y me dice que ya está ahí. Mierda, yo recién estoy saliendo. La llamo de nuevo y le digo que me espere, que igual llegue. Ya antes me había dicho que odiaba la impuntualidad, como yo. Paro un taxi. Llego en veinte minutos: 6 y 30. Ella está en la boletería. Molesta. No me quiere ni mirar. Le doy un beso en la mejilla y le digo ¿muy tarde?. Recuerdo que yo esperaba más y que ahora no lo haría.

 

Ayer que vi a mi amiga M me contaba las dos cosas que más odia: que me cambien de tema cuando estoy contando algo personal y que sean impuntuales. La primera porque demuestran que les importas un pito; la segunda, porque aparte que te hacen perder el tiempo, te enseñan a ser impuntual, ya sabes que si te dice una hora va a llegar a otra y simplemente te acostumbras a eso.

 

S está molesta y no puedo hablarle. Solo me pongo a su lado y miro al suelo. Vamos por allá, me dice. Yo la sigo. Qué pasó, me pregunta. Le explico. Ya estamos normal. Pensamos a dónde vamos. Al final llegamos a un karaoke y ahí nos quedamos hasta las 12.

 

Segunda cagada

 

La palabra “amor” es muy complicada, no creo que solo para mí. Es una palabra que significa muchas cosas. Está cargada y es pesada. No es una palabra simple que yo pueda decir fácilmente, puedo escribirla, pero no decirla, y creo que nunca se lo he dicho a nadie, aunque a mí sí me la han dicho. Y cuando la escuchaba yo sentía que algo no estaba bien, no comprendía cómo pueden usar esa palabra que significa tanto, tan fácilmente. No la comprendo porque yo no la uso ni la puedo usar todavía, pero quizás ellas si la conocen y están más familiarizadas con ella. No lo sé.

 

S: ¿Te molesta?

Yo: No es que me moleste, es que no la entiendo

S: Cómo que no la entiendes

Yo: No entiendo cómo se puede usar tan fácilmente

S: ¿Por qué?

Yo: Porque no es simple, no es una palabra que se deba decir así nomás

S: ¿No quieres que te diga “amor”?

Yo: No

 

Siento que la estoy impactando de alguna forma y me detesto. Siento cómo su cuerpo se hace hacia atrás y se endurece. Veo su rostro y me digo: Eres una completa idiota. No quiero lastimarla de ninguna forma y sé que lo estoy haciendo.

 

S: Entonces no te lo digo

Yo: Gracias

 

Mira la televisión. Sé que está triste, que la he hecho sentir mal, pero no puedo hacer nada. En estos momentos la palabra “amor” se me hace insoportable. Simplemente no soporto escucharla.

 

S: Entonces cómo te digo

Yo: Por mi nombre

S: Ok

Yo: No te molesta ¿verdad?

S: No

 

Tercera cagada

 

Luego hablamos de otras cosas. De mi celular que cuando manda un mensaje llega nueve horas después, generalmente en la madrugada. Le escribo un mensaje ahí mismo: hola amoooorrrrr (mala broma), a ver si llega más rápido, pero nada. Ella no sabe lo que le he escrito, ni se lo digo.

 

Tratamos de conocernos un poco más, porque realmente no nos conocemos casi nada. Y así va toda la conversación. Luego, quedamos en claro sobre lo del sexo

 

Yo: Nada de sexo ¿no es cierto?

S: No es que nada, sino que he tenido relaciones que solo se basaban en eso y no quiero que pase otra vez

Yo: Yo tampoco

S: Por eso te lo dije

Yo: Entonces esperaremos unos meses

S: ¿Meses?

Yo: ¿Años?

S: Nooo

Yo: ¿Semanas?

S: Jajaja

Yo: ¿Seis meses?

S: Mucho

Yo: ¿Tres?

S: Todavía es mucho

Yo: Dos meses

S: Mes y medio

Yo: Ok

 

Por lo que veo, no creo que soportemos ni dos semanas

 

Al final, vamos al paradero y nos despedimos. Ella se va en taxi, yo en bus. A diez minutos de llegar a casa me llega un mensaje: Amor, solo quería saber si has llegado bien a casa. Avísame ok.

 

No mando nada porque sé que es inútil, no llegará nunca. El mensaje que le mando en el karaoke a las 11 de la noche llega a las 2 de la tarde de hoy. Me contesta: No que no te gustaba la palabra “amor”??? ayer me mataste con eso, me hiciste sentir mal por un momento cuando me lo dijiste.

 

Lo sé y lo siento. ¿Me estaré volviendo mierda?

Ya estoy

De ahí me mandó varios mensajes en el que me certificaba la calidad de mis besos (jaja, eso sonó mal), bueno, solo me dijo que le gustó mucho lo que pasó el viernes y que ese día tenía que irse así no quisiera. Yo le dije lo mismo: también me gustó mucho (parece que para los sms no tengo imaginación).

Quedamos en que debíamos conversar (qué serio) y acordamos el lunes. Ok, ¿vienes o voy?. Voy. Y vino. Yo estaba en clase de Etno cuando me llama y me dice que ya está en el primer piso de la Facultad de Letras. Salgo volando del aula. Y la busco y nuevamente no la reconozco. Estaba con un traje sastre porque iba a ir a una misa, pero se le hizo tarde. Buscamos un sitio tranquilo para conversar (seeeee) y que nadie joda. Segundo piso de Letras, antigua Facultad de Educación. Las bancas han sido hechas para las parejas que no tienen plata para el telo y que les da frío el pastito o no pueden ensuciarse la ropa.

Estamos un poco nerviosas. Para mí no es fácil eso de hablar con una chica con la que me di tremendo agarre en una noche de copas, y creo que para ella tampoco. Conversamos y conversamos pero no de lo que realmente queríamos conversar. Y el tiempo pasaba y se hacía tarde y nada de nada.

Y llegaron las diez. Ya tengo que irme, me dice, más tarde ya no hay carro para mi casa. ¿Por dónde vives? A veinte minutos de acá. Está cerca, yo tengo que ir hasta La Molina. Mejor vamos yendo. Ok. Y comenzamos a caminar hacia la salida de la universidad.

Y bueno, en qué quedamos. ¿Ah? ¿tenemos que quedar como algo?. Pues sí. ¿Quieres que sea algo formal? No necesariamente, yo no lo llamaría así, pero…

Entonces, se lo pregunté, aunque ya era solo un convencionalismo, pero siempre queremos escucharlo completamente y de una forma bonita, pero me salió hasta las patas: ¿Quieres estar conmigo? Me sentía como una extraña adolescente. Era la primera vez que se lo pedía a alguien de una forma tan clara. Ya estábamos llegando a la salida. Sí, me responde. Haberlo dicho antes, regresemos. Pero se me hace tarde. Es solo un toque. Bueno.

Me pongo a buscar un salón vacío, encuentro uno cerca del baño, la hago pasar, cierro la puerta, apago la luz (para que no vean de afuera), dejo mi mochila en una carpeta, tomo la de ella y la pongo en otra, la hago retroceder hacia la pared y comienzo a besarla.

S: ¿Estás segura de que no va a venir nadie?

Yo: Si vienen tocarán

S: Pero me da miedo

Yo: No te preocupes, no va a pasar nada

S: ¿Y si entran?

Yo: Te pones a llorar y yo hago como que te consuelo

S: ¿Y si nos encierran con llave?

Yo: Pues mejor… no, escucharemos el ruido y saldremos corriendo

S: Te puedo decir una cosa, pero no te molestas

Yo: Claro, no me voy a molestar (ya me estaba molestando)

S: No sé cómo decírtelo

Yo: De frente y sin preámbulos (mientras pensaba, uhmm ¿será mi aliento?, no creo, ¿la forma en que beso?, ¿mi perfume natural?, ¿mi forma de vestir?, ¿le dije algo que no le gustó y quiere que no lo haga otra vez?, ¿hice algo malo?, ¿qué mierda será?)

S: ¿Podemos no tener sexo todavía?

Yo: ¿Eso era? (¿me habrá visto cara de pervertida sexual?)

S: Sí

Yo: Pues claro, me evita un montón de problemas

S: ¿En serio?

Yo: Sí, además no sabría qué hacer (y parece que yo estoy llevando la batuta, así que simplemente me da pánico)

S: Sí sabrías qué hacer

Yo: Te aseguro que no lo sé (pero creo que no me cree)

Así que ya estamos desde el 1 y será más fácil recordar la fecha cuando cumplamos un mes (claro, considerando que lleguemos al mes), fecha crítica para mí por mi ¿enorme? experiencia cumpliendo meses. Nos estamos conociendo de a poquitos y no estamos para nada apuradas, por suerte. Deséenme suerte (a veces la necesito).

El destino

Cuando terminó la conferencia S se acercó y no recuerdo si me pidió mi correo o mi blog. Ella dice que el blog. Pero le di los dos. Luego me escribió, quedamos para vernos un día y ese día nos encontramos en el Twin. Yo no la recordaba muy bien. O es que siempre tengo una imagen diferente de ella o solo se me graban ciertas cosas que después se convierten en fijaciones. El día de la conferencia la recuerdo pequeña, porque yo estaba en la parte alta. El día que nos vimos en el Twin la recuerdo delgada, porque estaba sin casaca. La segunda vez que la volví a ver, el viernes 30 de agosto, casi dos meses después, recuerdo sus ojos y su cabello castaño, porque ella estaba con sus amigos en la pista de baile y la pista estaba semioscura.

 

No pensaba volverla a ver, es más yo ya descartaba cualquier tipo de relación. La primera vez que nos vimos era la primera vez que terminaba la relación con B (ella terminó conmigo), entonces estaba un poco apenada, y quedamos en vernos en el Twin. Ese día también apareció mi amiga V. Y estuvimos ahí las tres conversando, recuerdo que me dolía la muela, que V comía unos chicharrones de pollo, que S hablaba con M, que las tres estábamos en nuestro propio mundo, pero tratábamos de pasarla bien. Yo hablaba más con V porque tenía más confianza con ella, y pensé que S se aburría. Luego ella me dijo que pensaba que era yo la que me aburría. Pero lo que pasaba era que cuando alguien me parece linda y siento que me comienza a gustar me vuelvo idiota (más) y no sé qué hacer y lo único que hago es tratar de escapar. Además, lo de B me había dejado muy mal así que lo único que hacía en ese tiempo era descartar posibilidades.

 

Pasaron unas semanas y yo estaba en la marcha del orgullo, no recuerdo si había regresado con B, pero creo que no, porque sino no hubiera pensado en ella ni le mandaba un mensaje.  Necesitaba conversar con alguien y tenía una buena excusa: M me había pedido que la llame y le diga que vaya al Twin. Entonces le escribo: qué tal si vamos al Twin. Me responde al rato: lo siento, no puedo, tengo un compromiso (o algo así). Bueno, entonces me fui al Vale con otras chicas. Y siguió pasando el tiempo.

 

Yo había regresado con B, y una noche, me llega un mensaje de ella diciéndome algunas cosas que no entendí muy bien, que estaba mal por algo, pero yo no tenía crédito para contestarle. Cuando ya tuve ella me dijo que no me preocupara, que estaba en el cine con V, que ya estaba mejor.

 

Y todo quedó ahí otra vez. Porque yo era feliz con B. Y ella estaba reponiéndose de una tragedia al lado de una buena persona. Y de nuevo, las cosas de la vida nos volvían a alejar.

 

Hablábamos muy poco por msn, yo andaba ocupada tratando de forjar algo, ella salía con V. Cada una andaba por su lado y no había forma de cruzarnos. Luego, lo de B terminó definitivamente (porque ella no vuelve dos veces con nadie). S aún salía con V y en eso yo no podía meterme, y se lo dije en un comentario cundo me dijo para salir un día las tres. Niet, no tenía ganas de andar de violinista, no me gusta jugar con fuego y conociéndome fijo que me quemo Y S con V estuvieron bien un tiempo, pero no pudieron hacer que las cosas fueran a otro nivel y quedaron como ¿amigas? Y en el transcurso de esas semanas fue que la volví a ver. Pequeña, delgada, con sus ojitos traviesos y su cabello castaño. Y me dije: este es el día de mi suerte (mentira, no dije nada).

 

El viernes iba a ir al Twin a relajarme un rato. Era mi último día de trabajo formal, porque informal hay un montón. V me dijo que también iba y entonces quedamos en encontrarnos ahí. Yo llego, claro, puntual, y V todavía no llegaba. M se me acerca y me dice emocionada: ahí está. ¿Quién?, le pregunto. Ahí está, me dice, en la pista. Ok, voy a ver. Paso por la pista y veo a una chica bailando y un grupo sentado. Y nada más. Entro al baño. Salgo. Vuelvo a la barra. ¿La viste? Nop, pero voy a  pasar de nuevo, ¿ok? Ya, me dice. Y se preguntarán por qué M se emocionaba tanto de verla, pero es que a ella también le gustaba. Y ya éramos tres.

 

Volví a dejar mi mochila en el vestuario. Y ahí la veo. La saludo de lejos con la mano. Ella se acerca. Me pregunta cómo estoy y esas cosas. Le respondo que bien y esas cosas. Me pregunta si estoy sola. Y le digo la verdad: sí. Puedes estar con nosotros, me dice. Y yo no me hago de rogar: ok, voy a traer mi jarra. Y vuelvo a la barra. M y Y me sonríen y levantan su pulgar. Yo les digo: deséenme suerte. Y vuelvo con ella.

 

Me presenta a sus amigos. Eran cuatro, dos hombres, dos mujeres. Estudiantes de Lingüística de la Villa, igual que ella. Luego llega V y se une a nosotras. Las dos somos de San Marcos. Así que había un ambiente muy universitario. Y no sé si será el destino o algo muy parecido a ello, pero que las dos estudiemos lingüística es muy bueno, sobre todo para el trabajo de campo (ejem, ejem) en donde hay que saber usar la lengua. Y ese día sí que la usamos.

 

Generalmente yo bailo cuando alguien me guía, porque sino simplemente me pierdo. Así que bailé con su amigo. Luego le digo para bailar (y no se imaginan el enorme esfuerzo que eso representa para mí), pero ni me escucha. Luego V se lo dice y salen a bailar. Bueno, creo que es mejor. Luego salimos a bailar, no sé si yo se lo pedí o si fue ella. Pero igual ya estábamos ahí. Y no recuerdo bien la conversación, así que el alcohol ya estaba haciendo estragos con mi cerebro, pero aquí va lo poco que pude encadenar:

 

Yo: Te dije para bailar hace un rato y ni caso

S: Lo siento, no te escuché

Yo: No importa

S: De veras, no me di cuenta

Yo: Ok

 

Y aquí viene una parte que es mitad recreada, porque no la recuerdo exacta, pero sino no habría sentido en lo que viene después

 

S: ¿Y la chica con la que salías?

Yo: Ya fue

S: ¿Ya fue?

Yo: Sí

S: ¿Te gusta alguna chica ahora?

Yo: No

S: ¿Nadie?

Yo: Nadie, ¿y a ti?

S: Tampoco

Yo: ¿Nadie?

S: No

 

Yo: Bueno, me gustaba una chica, pero no se pudo

S: ¿Por qué?

Yo: El destino

S: ¿Crees que fue el destino?

Yo: Sí

S: ¿Por qué dices eso?

Yo: Generalmente juega en contra

S: ¿Tú crees?

Yo: Sí, ¿y a ti?

S: También me gustaba una chica

Yo: ¿Y?

S: No pasó nada

Yo: Bueno, esa oportunidad se perdió, pues

S: Pero a veces aparecen segundas oportunidades

Yo: Sí

S: Y no hay que dejarlas pasar

Yo: Ajá

 

Y nos miramos y no decimos nada más

 

S: ¿Sabes como te das cuenta que le gustas a una chica?

Yo: No

S: Están bailando, y tú la tomas de la cintura así, y ella te sigue el ritmo y no se aleja

Yo: ¿Con cualquier música?

S: Sí

 

Y me tenía de la cintura y yo seguía su ritmo

 

Yo: Entonces, si la chica sigue mi ritmo significa que le gusto

S: Así es

Yo: Y la puedo besar

S: Exacto

Yo: Y se va a dejar

S: Es lo más seguro

 

Y seguimos pegadas bailando no sé qué, y yo me decía:

 

Te está diciendo que la beses, oye, idiota, despierta. La beso o no la beso. Ahí están sus amigos, si se aleja, qué roche. Pucha, que cagaa. Y ahí está V, pero ella me ha dicho que no le importa, entonces, la beso, o no. La beso, no, mejor le pregunto, pero esas cosas no se preguntan, por qué eres tan monse, la beso, no, y si después se molesta, pero me tiene de la cintura, significa que le gusto, además está bailando a mi ritmo, significa que la puedo besar y se va a dejar. Mejor le pregunto, para evitar problemas.

 

Yo: ¿Te gusto?

S: Sí

 

Yo: Entonces, te puedo besar

S: Sí (y sonríe, y yo imagino mi cara de sonsa)

 

Y nos acercamos y nos besamos, y el beso solo dura cinco segundos, pero fue suficiente para saber que podía seguir besándola. Nos separamos, nos miramos, nos sonreímos, y la jalo y nos recostamos contra la pared, y volvemos a besarnos, y ahí solo recuerdo, besos, abrazos, su perfume y su cabello y sus brazos en mi cuello y mis manos en su cintura, y las manos sin querer queriendo (en serio) bajaron un poco más y toqué la parte en donde termina la espalda, y ella se ríe y me sube las manos otra vez a la cintura, y de nuevo se me olvida (en serio) y las bajo otra vez, pero cuando me percato yo misma las levanto y no entiendo porqué a cada rato bajaban mis manos si es que yo no suelo hacer esas cosas, pero bueno ahí estaban mis manos bajando inconcientemente y volviendo a subir concientemente (por suerte no se molestó).

 

Y luego se fue con sus amigos. Yo me emborraché con una amigas. V volvió a recogerme y llevarme en taxi a mi casa y yo se lo agradezco infinitamente. Y también lamento si le he causado alguna molestia y todo eso que ya le dije. Y así terminó la fiesta. Y al día siguiente lo único que hacía era recordar su cintura y su lengua y sus suaves besos en mi cuello y su abrazo y su adiós.