Días de feria

Jueves, viernes y sábado me la pasé vagando con mis amigas K y Ch, la primera viene de Trujillo y la segunda de Bagua, las dos son policías jóvenes y están de vacaciones, así que vienen a Lima porque aquí se sienten más libres para hacer lo que quieren: ir de cacería. Y yo las acompaño, como buena huevona que soy estoy con ellas viendo como se agarran a las flacas y se las llevan al hotel. Claro que yo me quito a mi casa tranqui, será porque no tengo suerte o no tengo ganas, pero conmigo no pasa nada, y creo que así está mejor, nada de problemas, nada de ir tan acelerada como antes que hacía cualquier cosa y agarraba con todo el mundo, quizás ellas están como yo al comienzo de todo, yo ya me calmé, en algún momento tal vez ellas se calmen.

 

Ellas me caen superbien, son graciosas y mujeriegas, nunca pensé decir esa palabra sobre una mujer pero es cierto, se la pasan viendo a las flacas y diciendo que están ricas y matándose de risa de todo, debe ser por eso que ando con ellas, me relajan y me hacen olvidar el aburrimiento.

 

Ahora quieren pedir su cambio a lima, dicen que aquí la gente es más abierta, en donde viven a veces no pueden salir de sus casas y todo el mundo las conoce. Lima es tan grande que nadie se fija en ti, acá se sienten bien, además que hay más que ver.

 

El sábado fui a la Feria del Libro con el papá de mi hija, compramos como 15 libros, luego él regresó a la casa porque era el cumpleaños de su mamá y yo me quedé un rato en el Twin con mis amigas, pero solo un par de horas porque tenía que volver a casa a cantar el “Cumpleaños feliz”. 

 

Ellas estaban afuera esperándome, no querían entrar porque ahí estaban las ex, pero igual entramos, yo me fui y ellas se quedaron no sé hasta qué hora.

 

El domingo traté de ver alguna película con mi hija por el día del cine, hicimos la enorme cola y cuando llegamos a la ventanilla nos dijeron que solo había función para las 10 de la noche. Tiempo perdido, entramos a Metro, compramos algunas cosas y nos regresamos a casa.

 

El jueves 4 de diciembre a las 7 pm se presenta en la feria del libro una escritora lesbiana de Chile, Antonia algo, así que ahí estaré, espero ver a muchas chicas. Estoy apurada, por eso cuento todo rápido. Nos vemos.

Días ocupados

Estoy muy cansada y muy aburrida de todo. Los últimos días de universidad me ponen así, se juntan exámenes y entrega de trabajos de investigación, y se me recarga el cerebro. Tenía que ir con el psiquiatra para que me recete los antidepresivos y ansiolíticos de siempre, estuve retrasando la cita todo el semestre y ahora que siento que voy a explotar recién me decido a ir. El miércoles me aparecí en su consultorio pero el fucking no estaba, ese día que por fin me decido a verlo otra vez se quitó no se adónde, así que yo solita fui a la farmacia a comprar lo que sé que tengo que comprar, antes me pedían receta, pero como ya me conocen no me piden nada, puedo comprar 20 pastillas de cada una y ni les importa, parece que tienen la seguridad de que uno no tiene ganas de matarse en estos días.

 

Así que de nuevo con las benditas pastillas, dejé de tomarlas como cinco meses y se supone que estropeé toda la terapia, pero bah, comenzaré de nuevo.  Cuando tenga ánimos volveré a buscar al psiquiatra, ahora no tengo tiempo. Comencé a tomarlas el lunes, en la mañana el antidepresivo y en la noche el ansiolítico, no sé cómo funcionan emocionalmente porque se supone que hacen lo contrario, una tiene que ponerme alegre o algo así, es decir, hacerme reaccionar de buen humor, tomar las cosas de forma ecuánime y equilibrada para no mandar todo a la mierda, la otra tiene que calmarme y no dejar que las cosas me afecten mucho, en cierta forma doparme para no reaccionar mal. Una me alegra, me mantiene despierta  y me pone dinámica, la otra me calma y me da sueño. Una me da hambre y la otra me lo quita. Así que mientras me preocupo en si como o no como, o si duermo o no duermo, los problemas van y vienen como si nada.

 

El jueves quedé en verme con mi ex, quería hablar conmigo no sé de qué, así que le dije ok, ven a mi universidad. Ya, me dijo. Quedamos a las 8 y 30. Ese día tenía examen de 7 a 8 así que fácil la esperaba media hora. Pero me llama una amiga de Trujillo y me dice que está en Miraflores y que vaya a buscarla, y ella viene una vez al mes y a veces ni eso, así que le digo que voy en una hora cuando termine mi examen. Entonces le mando un mensaje a mi ex y le digo que mejor nos vemos en Miraflores. Y se molestó.

 

El asunto se a puesto medio trágico porque el viernes que fui al Twin un rato, que es donde ella trabaja, me acerqué para saludarla y me volteó la cara, no me quiso saludar ni nada. Entiendo que esté molesta, pero por eso uno no es descortés, ¿o sí? Yo no cancelé la cita del jueves, solo la cambié de lugar, y claro, está mal porque quizás ella tenía hechos sus planes, no sé, pero si no hubiera querido hablar con ella, le hubiese dicho que no podía, que me sentía mal o cualquier mentira y todo hubiera sido más fácil.

 

En la breve semana que estuvimos nos dimos cuenta que no nos conocíamos bien y que habíamos apresurado las cosas, entonces decidimos volver a salir y conocernos un poco más, y ver si las cosas funcionaban, así que en esas estábamos, y las cosas iban bien, ella me gusta, es linda y todo, pero somos muy diferentes, y no me refiero a que tenemos que ser iguales ni nada, sino a que debe haber algo más que una a las personas, algo como metas en común, o cosas por realizar juntas o sueños que compartir, además de esa sensación que hace que cuando esa persona aparece todo lo demás se hace nada, y esa química que hace que cuando estás junto a ella te derrites todita a su lado. Y yo sentía que eso faltaba, y se lo expliqué. Le dije que no se entregue demasiado, que mantenga las cosas con calma porque yo no sentía igual que ella, y lo dejé todo bien clarito para que después no haya problemas, pero eso era inevitable.

Después de una conferencia en su universidad, estábamos yendo al cine, y le cuento que había cambiado el equipo de mi celular y me pregunta quién me lo vendió y le digo que una amiga y ella me pregunta que qué amiga, y yo le digo una que no conoce, y luego de un rato me vuelve a preguntar y entonces le digo que me lo vendió mi ex, porque no veo nada malo en decirle la verdad aunque sé que se molesta cuando la nombro, entonces se molestó y se puso de mal humor y estuvo seria todo el camino y yo trataba de arreglar las cosas conversando pero no se podía, entonces le pregunto que cuál es el problema mientras tomamos un café esperando que empiece la función, pero no me lo quiere decir, y a mí me molesta mucho no arreglar las cosas en su momento y estar molesta un ratazo, cuando las cosas se pueden conversar en su momento.  Ya dentro del cine le pregunto otra vez si está molesta y me responde que tal vez, y le pregunto si es por mí, y me dice que quizás, y yo ya me estaba comenzando a  molestar cansada de ese juego estúpido de palabras, y justo un rato antes de que empiece la película le pido por último vez que me diga qué es lo que pasa para conversarlo y poder arreglarlo, y me dice que me lo va a decir después, y yo le digo que después yo voy a estar molesta y no voy a querer escucharla porque eso me va a joder toda la película, y nada, simplemente no me lo quiere decir, entonces me molesto.

 

En el transcurso de la película ella quiere agarrarme la mano y yo no la dejo, y estamos así todo el rato, cuando termina la película y caminamos hacia el paradero, me pregunta si la quiero, y yo le digo que sí, y me pregunta que por qué hablo todo el tiempo de mi ex, y le digo que eso no es cierto, que yo solo hablo cuando ella me pregunta, y ese era el problema: estaba celosa por mi ex, cuando nada de eso ya tenía sentido, y eran unos celos completamente inútiles, estaba molesta porque le había comprado el celular precisamente a ella, que podía comprarlo en otra parte, que porqué a ella, y yo le digo que si la ocasión se presenta no la voy a desaprovechar, me lo está vendiendo barato y yo necesitaba con urgencia cambiar de equipo el celular porque el antiguo era una verdadera porquería pero no entendía, o yo no la entendía a ella, y no nos entendíamos nada.

 

Entonces cuando trato de explicarle las cosas me dice que lo olvide, y yo detesto que me digan “olvídalo”, cuando nada está resuelto y las cosas tienen que conversarse, no se pueden simplemente olvidar así nomás como si nada hubiera pasado, pero niet, se queda callada, como siempre, y no me dice nada, y yo ya no sé qué hacer. Estamos paradas esperando el carro. Dejo pasar algunos que me llevarían solo esperando que ella se anime a decirme algo, pero silencio otra vez, me canso y me subo al carro. En el camino pienso que yo ya no estoy para soportar ese tipo de cosas tan infantiles, simplemente me aburre todo ese asunto de hacer drama por cosas tontas, y estoy molesta todo el camino.

 

Al día siguiente me llama y le digo eso, que yo no soporto ese tipo de cosas, o quizás las soportaría si fueran por una buena razón, si realmente hubiera hecho algo muy malo, pero no por tonterías. Y también le explico el asunto de las diferencias y las cosas en común y que mejor lo dejamos ahí. Y así quedamos. Pero ahora está asada y no sé, es la primera vez que no le hablo a una de mis ex, se siente raro.

Lejos de ti

Alejarse es siempre dejar un poquito de una atrás. Y cuesta separarse de ese poquito porque con solo eso fuiste muy feliz, así sea por breves instantes, así todo haya sido una ilusión o una gran mentira.

 

Alejarse es dejar atrás sentimientos que no volverán, porque fueron entregados a una persona única que los recibió de una forma completamente personal, y esa única persona, con sus defectos y virtudes y con sus simplezas y contrariedades, es un mundo que no se repite.

 

Y así como las huellas dactilares son únicas y le pertenecen a una única persona, así determinados recuerdos solo le pertenecen a una sola persona y con ella se quedarán.

Si yo uso esa especie de estrategia para que se olviden de mí, y me alejo totalmente de aquellas que dicen quererme (hasta que terminan con esa ilusión), porqué me resulta tan difícil usarla conmigo misma. No lo entiendo, o quizás sí, pero no quiero aceptarlo, soy débil y puede más mi deseo y eso me jode.

 

 

A veces me gustaría quedarme vacía de recuerdos, pero solo a veces, no todo el tiempo. Solo cuando siento que todo ha sido completamente inútil, que me he mentido continuamente, que me he engañado una y otra vez, que he estado ciega y sorda a la realidad y que las cosas no eran como yo creía.

 

Cambiar el querer por la duda no es nada agradable, no solo eso, es triste, pero muchas veces sucede. Después de la tristeza se abren dos opciones: el continuo rencor o la insondable indiferencia. Espero que esta última sea la opción que la vida me dé.

Droga

Siempre he creído que la mejor solución para olvidar a alguien es cortar todas las cosas que las unen, como el hecho de frecuentar los mismos sitios. La distancia ayuda bastante. Lo puedo analogar a la forma en que uno se cura de las adicciones. Te encierran en un sitio para que no tengas el menos contacto con el vicio. Y estás ahí hasta que te curas.

 

Con el “enamoramiento” sucede lo mismo que con la droga. Lo pruebas como sin querer queriendo, ni siquiera te das cuenta del lío en el que te estás metiendo. Te gusta, te hace sentir bien, te hace feliz. Cuando lo tienes cerca tu vida es lo máximo y cuando lo dejas tu vida se va a la mierda. Y entonces necesitas tenerlo otra vez dentro de ti. Y vas y lo buscas. Y te dan nuevamente una pequeña dosis. Y de nuevo te sientes la persona más feliz del mundo, pero necesariamente se acaba y todo se vuelve miserable otra vez. Y así sucesivamente hasta que te das cuenta que estás arruinando tu vida, que ya es hora de dejar todo eso que solo te hace daño y empezar otra vez.

 

Las opciones son varias: alejarse y no saber nada de nada de esa droga (lo intenté), buscar otra droga (traté de hacerlo), lamentarse, recordar y analizar hasta que solito se vaya diluyendo todo lo que se siente (lo hice) y esperar (lo hago).

 

El proceso es lento porque uno no quiere alejarse, uno quiere estar ahí prendido del dolor porque es lo que te mantiene vivo, aunque sea paradójico. Cuando una relación termina y uno sabe que aún siente muchas cosas está pendiente de todo, de la más mínima palabra, del más mínimo gesto, cuando para la otra persona eso es lo menos importante en su vida. La persona enamorada lo ve todo en tercera dimensión y la otra ni siquiera está viendo.

 

Luego, con una enorme fuerza de voluntad, decides alejarte, porque sabes que es lo mejor, porque no tiene sentido seguir lamentándose, aunque claro, eso nunca tuvo sentido, creo que sufrir no tiene sentido y por eso uno lo hace, lo sinsentido nos jala mucho (y disculparán todo este sinsentido, pero todavía estoy ebria).

 

Pero en el proceso de alejarse y lamentarse que muchas veces se da junto (creo que la mayoría de veces) buscamos desesperadamente algo que sustituya esa droga tan difícil de abandonar. Y es ahí cuando la recagamos, porque solo hacemos que otra persona se sienta tan miserable como una, y eso no es justo ni agradable ni bueno para nadie, mucho menos para la otra persona. Entonces, vuelves a meter la pata porque lastimas a otra solo porque te sientes muy lastimada y estás buscando desesperadamente consuelo.

 

Y esa persona que fue solo un tránsito para ti, ahora está en la misma situación que tú, y te recuerda el tiempo en que una también estabas de tránsito para alguien y lo mal que te sentías. Pero no te importa. Es completamente diferente estar en una y otra posición. 

 

Y uno pasa de ser víctima de sus propios sentimientos a ser victimaria de los sentimientos de otra. Y yo me imagino que así habrán estado mis dos primeras exs conmigo. Y así es como estoy yo ahora con la última.

 

 

 

Ayer en el Vale

Ayer fui al Vale. Dos chicas que leen mi blog me invitaron, querían conocerme y conversar. Me cayeron muy bien. Son pareja desde hace dos años o más, no lo recuerdo bien. No sé mucho de su relación, no sé mucho de ellas realmente, pero por lo poquito que hablamos puedo intuir muchas cosas, y a veces es mejor guardarse las intuiciones porque pueden estar completamente equivocadas.

 

Y tienen razón en eso de pescar a alguien: pesqué a mi profesor de francés, jajajaja. Cuando salía del baño me encontré con una amiga y mientras la saludaba y conversaba con ella, escuché que alguien mencionaba mi nombre, volteo y era él, yo lo abracé (soy muy cariñosa) y él se alegró y me dijo: Ya lo sabía, ya lo sabía, con algunas preguntas que te hice ya te había sacado.

 

Yo también le dije que ya lo sabía (habían algunos pequeños detalles delatores), que me había dado cuenta desde el primer día (ojo de loca no se equivoca). Ya, me dice, pero chitón boca. Claruuuu. Yo te había visto hace rato, me dice. ¿Así?, le contesto. ¿Tú no me habías visto?. No, respondo(era verdad). Me mira y se despide para irse con sus amigos.

 

Así que creo que él me saludó solo porque pensaba que ya lo había visto, pero no. Imagino que ahora estará pensando si hizo bien en saludarme o no, aunque los dos estamos en la misma situación. De ahí no lo volví a ver. Creo que trató de estar lejos de mí y en el Vale eso es fácil.

 

Y se preguntarán porqué no fui al Twin. Pues simplemente porque no tengo ganas de ver a mi ex. Creo que ella siente aún algunas cosas por mí y lo mejor, para las dos, es no vernos.

 

Luego, mientras conversaba con mis amigas vi a una chica a la que ya había visto antes en un campeonato de fulbito, justo del equipo que ganó. La primera vez que la vi me gustó bastante (porque me recordaba a alguien) y ahora la volví a ver, después de más de un mes. No sé cómo se llama ni nada de ella, solo sé que me parece simpática. Entonces la miraba y la miraba, porque las tímidas solo tienen esa alternativa (y yo soy tímida aunque no me crean). Y ella también me miraba, claro que puede que me mirase porque yo la miraba y no porque yo le gustara. Pero nuestras miradas se cruzaban a cada rato. Y en una de esas, justo cuando pasaba por mi lado, me miró de una forma sumamente evidente (¿o estaría alucinando?). Bueno, esa mirada me mató.

 

La verdad no creo que la vuelva a ver en mucho tiempo. Yo no soy de ir mucho al Vale y parece que ella sí. Además, las miradas no son nada. Todas las chicas en el Vale se la pasan mirándose, escrutándose, olfateándose. Así que el hecho de que alguien te mire no significa nada. Nada de nada.

Les dejo mi mano

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Teoría sobre el orgasmo

Lacan es un psicoanalista francés que tiene unas teorías sobre la mente muy complejas pero sumamente interesantes. Su lectura es realmente difícil, pero algo se entiende de todo eso. Y creo que su teoría psicoanalítica puede explicar lo que pasa conmigo y el orgasmo, o sea, mi imposibilidad de tener un orgasmo con alguien. Así que aquí va.

 

Yo creo que el acto sexual casi siempre empieza con dos personas, las tres cuartas partes del tiempo que demora son estas dos personas las que están realizándolo. Las dos pueden gustarse mucho o quererse mucho o lo que sea, y pueden estar muy felices o muy enamoradas o muy excitadas casi todo el tiempo otorgándose todo lo que se puede dar en un momento así. Unidas y comprometidas con ese momento mágico.

 

Pero en la última cuarta parte, están las mismas dos personas, pero ya no están juntas, están muy separadas, cada una pensando en sí misma, pensando en otorgarse a sí mismas su propio placer, sin pensar en la otra, la otra pasa al olvido en ese momento, se convierte en un objeto que solo sirve para dar placer, para conseguir un fin, se convierte en algo, en una cosa, en nada.

 

Ese cuarto de egoísmo completamente natural no lo tengo yo, pero siento que la otra persona sí. En ese momento yo me convierto en un OBJETO para el otro que pasa a ser un SUJETO. Un sujeto de dominación. El otro, convertido en sujeto, ejerce su poder sobre mí, soy objeto de su placer, soy el otro, estoy fuera, soy nada.

 

Pero a mí, el papel de objeto me gusta, concientemente lo acepto, me causa satisfacción, me excita, lo disfruto. Me gusta sentirme bajo el dominio de un sujeto que está más allá de mí, y más allá de todo en ese momento, más allá de sí misma también. Disfruto el hecho de convertirme en objeto, un objeto que mira, observa, analiza y estudia cómo la otra se aleja, como desaparece de su mente la persona que soy yo, como pasa a ser única y se crea una barrera entre nosotras. Una barrera que solo se rompe cuando ella llega al orgasmo. Momento en el que yo no estoy como parte integrante de ese suceso.

 

Como digo, concientemente lo acepto y lo disfruto, pero inconcientemente no lo acepto, mi mente se niega totalmente al hecho de convertirme en objeto de otro/a. Simplemente esa idea le parece completamente repulsiva y la rechaza. Pero cómo la rechaza si concientemente yo, y por ende mi cuerpo la acepta. Pues la rechaza sintomáticamente. Mi cuerpo manifiesta un síntoma de mi negación y mi repudio a convertirme en objeto de otro/a. Y esto es negándose a tener un orgasmo.

 

Concientemente quiero, inconscientemente lo rechazo. Mi cuerpo y mi mente se encuentran en una lucha constante en esos momentos. Mi ser y mi placer se debaten en un conflicto continuo. Al final gana mi ser y mi placer pierde. Aunque quizás inconscientemente sea placentero para mí no tener el orgasmo, esa es otra cuestión de la mente que tengo que dilucidar. El goce es una cosa muy compleja, y puede darse en forma negativa como positiva. Placer del bueno o placer del malo. El placer de la ausencia. El placer de lo negado. El placer de lo imposible. El placer del sufrimiento. El placer de mentirse a uno mismo. El placer egoísta. El placer equívoco. El placer frustrante. El placer efímero.

 

El asunto aquí también es porqué otras sí pueden tener orgasmos y yo no. Creo que es porque las otras, en ese cuarto de tiempo que falta para llegar al orgasmo también se convierten en sujetos, o sea, comparten ese momento de egoísmo. Se separan de la otra pero no dejan de ser SUJETOS, en ningún momento se convierten en objetos porque también buscan otorgarse su propio placer. Las dos tienen el mismo objetivo en ese momento. Y creo que pensar así hace que todo en la vida sea más fácil. Y como no pienso así, se me complica todo.mujer2

Primeras veces

No sé si lo ideal hubiese sido que mi primera vez con una mujer hubiese sido la PRIMERA VEZ. Me refiero a que mi historia personal se redujera a una sola persona con la que aprendiera todo y a la que nunca olvidaría justo por eso. Pero no. Mi historia no se reduce a una sola persona porque tuve varias primeras veces, y recién lo noté ayer cuando me hicieron la pregunta, y creo que tendré muchas primeras más.

 

Estábamos hablando de lo difícil que es olvidar a alguien, especialmente a la primera con la que pasó mucho y te dejó una historia tatuada en la piel. Sé que es difícil, que cuesta mucho, pero sigo trabajando en ello. Por suerte ya no siento con la misma intensidad y ya estoy más tranquila. Los recuerdos ya no me persiguen insistentemente. Simplemente mi corazón, que sigue vendado, se acostumbró a la imposibilidad de muchas cosas. Me hice a la idea de aceptar calmadamente que muchas veces lo que uno quiere, desea, sueña o anhela NO se cumple y otras muchas veces SI y que ya llegará otra vez aquella que me devuelva las ganas de seguir queriendo. Y esa idea me dio la paz que estaba buscando casi desesperadamente.

 

A lo que iba es que yo tuve varias primeras, no solo una. La primera que me llevó a una disco de ambiente fue mi primera amiga. La primera con la que salí en plan de ligue fue mi primer beso, pero quedamos como amigas, también fue la primera con la que “dormí” en un telo, la primera que se templó de mí, la primera y la única, hasta ahora, a la que vi llorar por todo eso.

 

La primera chica que fue mi pareja no fue la primera con la que “hice el amor”, para hablar educadamente, pero hicimos otras cosas interesantes y fue la primera en una serie de experiencias increíbles, aunque fue la primera con la que me sentí muy miserable.

 

La primera con la que lo “hice” no fue mi pareja sino mi primera amante y cuando lo hicimos no éramos ni eso y acabábamos de conocernos, así que en cierta forma también fue mi primera aventura sexual. La primera que terminó conmigo fue ella. Fue la primera con la que volví. Y fue también la primera que me rompió el corazón. Fue la primera chica por la que me tomé el trabajo de viajar (porque yo soy bien floja, esa es la purita verdad) y fue la primera vez que yo pagué un hotel (lo que también es bien raro). Así que con ella se acumulan varias primeras veces.

 

Ahora, que me rompan otra vez el corazón está bien verde.  Me he vuelto más dura, consecuencia inevitable de las malas experiencias, para consuelo de mí, pero para desgracia de aquella que se dé el trabajo de querer curarme la herida. Así que si aparece alguna valiente por ahí, no dejaré de prevenirla contra mí. Porque sé cómo soy cuando alguien me gusta, y cuando no quiero, o cuando quiero, pero no amo. O cuando amo, pero igual me dan ganas de complicarme la vida.

sincorazon