Días de feria

Jueves, viernes y sábado me la pasé vagando con mis amigas K y Ch, la primera viene de Trujillo y la segunda de Bagua, las dos son policías jóvenes y están de vacaciones, así que vienen a Lima porque aquí se sienten más libres para hacer lo que quieren: ir de cacería. Y yo las acompaño, como buena huevona que soy estoy con ellas viendo como se agarran a las flacas y se las llevan al hotel. Claro que yo me quito a mi casa tranqui, será porque no tengo suerte o no tengo ganas, pero conmigo no pasa nada, y creo que así está mejor, nada de problemas, nada de ir tan acelerada como antes que hacía cualquier cosa y agarraba con todo el mundo, quizás ellas están como yo al comienzo de todo, yo ya me calmé, en algún momento tal vez ellas se calmen.

 

Ellas me caen superbien, son graciosas y mujeriegas, nunca pensé decir esa palabra sobre una mujer pero es cierto, se la pasan viendo a las flacas y diciendo que están ricas y matándose de risa de todo, debe ser por eso que ando con ellas, me relajan y me hacen olvidar el aburrimiento.

 

Ahora quieren pedir su cambio a lima, dicen que aquí la gente es más abierta, en donde viven a veces no pueden salir de sus casas y todo el mundo las conoce. Lima es tan grande que nadie se fija en ti, acá se sienten bien, además que hay más que ver.

 

El sábado fui a la Feria del Libro con el papá de mi hija, compramos como 15 libros, luego él regresó a la casa porque era el cumpleaños de su mamá y yo me quedé un rato en el Twin con mis amigas, pero solo un par de horas porque tenía que volver a casa a cantar el “Cumpleaños feliz”. 

 

Ellas estaban afuera esperándome, no querían entrar porque ahí estaban las ex, pero igual entramos, yo me fui y ellas se quedaron no sé hasta qué hora.

 

El domingo traté de ver alguna película con mi hija por el día del cine, hicimos la enorme cola y cuando llegamos a la ventanilla nos dijeron que solo había función para las 10 de la noche. Tiempo perdido, entramos a Metro, compramos algunas cosas y nos regresamos a casa.

 

El jueves 4 de diciembre a las 7 pm se presenta en la feria del libro una escritora lesbiana de Chile, Antonia algo, así que ahí estaré, espero ver a muchas chicas. Estoy apurada, por eso cuento todo rápido. Nos vemos.

Días ocupados

Estoy muy cansada y muy aburrida de todo. Los últimos días de universidad me ponen así, se juntan exámenes y entrega de trabajos de investigación, y se me recarga el cerebro. Tenía que ir con el psiquiatra para que me recete los antidepresivos y ansiolíticos de siempre, estuve retrasando la cita todo el semestre y ahora que siento que voy a explotar recién me decido a ir. El miércoles me aparecí en su consultorio pero el fucking no estaba, ese día que por fin me decido a verlo otra vez se quitó no se adónde, así que yo solita fui a la farmacia a comprar lo que sé que tengo que comprar, antes me pedían receta, pero como ya me conocen no me piden nada, puedo comprar 20 pastillas de cada una y ni les importa, parece que tienen la seguridad de que uno no tiene ganas de matarse en estos días.

 

Así que de nuevo con las benditas pastillas, dejé de tomarlas como cinco meses y se supone que estropeé toda la terapia, pero bah, comenzaré de nuevo.  Cuando tenga ánimos volveré a buscar al psiquiatra, ahora no tengo tiempo. Comencé a tomarlas el lunes, en la mañana el antidepresivo y en la noche el ansiolítico, no sé cómo funcionan emocionalmente porque se supone que hacen lo contrario, una tiene que ponerme alegre o algo así, es decir, hacerme reaccionar de buen humor, tomar las cosas de forma ecuánime y equilibrada para no mandar todo a la mierda, la otra tiene que calmarme y no dejar que las cosas me afecten mucho, en cierta forma doparme para no reaccionar mal. Una me alegra, me mantiene despierta  y me pone dinámica, la otra me calma y me da sueño. Una me da hambre y la otra me lo quita. Así que mientras me preocupo en si como o no como, o si duermo o no duermo, los problemas van y vienen como si nada.

 

El jueves quedé en verme con mi ex, quería hablar conmigo no sé de qué, así que le dije ok, ven a mi universidad. Ya, me dijo. Quedamos a las 8 y 30. Ese día tenía examen de 7 a 8 así que fácil la esperaba media hora. Pero me llama una amiga de Trujillo y me dice que está en Miraflores y que vaya a buscarla, y ella viene una vez al mes y a veces ni eso, así que le digo que voy en una hora cuando termine mi examen. Entonces le mando un mensaje a mi ex y le digo que mejor nos vemos en Miraflores. Y se molestó.

 

El asunto se a puesto medio trágico porque el viernes que fui al Twin un rato, que es donde ella trabaja, me acerqué para saludarla y me volteó la cara, no me quiso saludar ni nada. Entiendo que esté molesta, pero por eso uno no es descortés, ¿o sí? Yo no cancelé la cita del jueves, solo la cambié de lugar, y claro, está mal porque quizás ella tenía hechos sus planes, no sé, pero si no hubiera querido hablar con ella, le hubiese dicho que no podía, que me sentía mal o cualquier mentira y todo hubiera sido más fácil.

 

En la breve semana que estuvimos nos dimos cuenta que no nos conocíamos bien y que habíamos apresurado las cosas, entonces decidimos volver a salir y conocernos un poco más, y ver si las cosas funcionaban, así que en esas estábamos, y las cosas iban bien, ella me gusta, es linda y todo, pero somos muy diferentes, y no me refiero a que tenemos que ser iguales ni nada, sino a que debe haber algo más que una a las personas, algo como metas en común, o cosas por realizar juntas o sueños que compartir, además de esa sensación que hace que cuando esa persona aparece todo lo demás se hace nada, y esa química que hace que cuando estás junto a ella te derrites todita a su lado. Y yo sentía que eso faltaba, y se lo expliqué. Le dije que no se entregue demasiado, que mantenga las cosas con calma porque yo no sentía igual que ella, y lo dejé todo bien clarito para que después no haya problemas, pero eso era inevitable.

Después de una conferencia en su universidad, estábamos yendo al cine, y le cuento que había cambiado el equipo de mi celular y me pregunta quién me lo vendió y le digo que una amiga y ella me pregunta que qué amiga, y yo le digo una que no conoce, y luego de un rato me vuelve a preguntar y entonces le digo que me lo vendió mi ex, porque no veo nada malo en decirle la verdad aunque sé que se molesta cuando la nombro, entonces se molestó y se puso de mal humor y estuvo seria todo el camino y yo trataba de arreglar las cosas conversando pero no se podía, entonces le pregunto que cuál es el problema mientras tomamos un café esperando que empiece la función, pero no me lo quiere decir, y a mí me molesta mucho no arreglar las cosas en su momento y estar molesta un ratazo, cuando las cosas se pueden conversar en su momento.  Ya dentro del cine le pregunto otra vez si está molesta y me responde que tal vez, y le pregunto si es por mí, y me dice que quizás, y yo ya me estaba comenzando a  molestar cansada de ese juego estúpido de palabras, y justo un rato antes de que empiece la película le pido por último vez que me diga qué es lo que pasa para conversarlo y poder arreglarlo, y me dice que me lo va a decir después, y yo le digo que después yo voy a estar molesta y no voy a querer escucharla porque eso me va a joder toda la película, y nada, simplemente no me lo quiere decir, entonces me molesto.

 

En el transcurso de la película ella quiere agarrarme la mano y yo no la dejo, y estamos así todo el rato, cuando termina la película y caminamos hacia el paradero, me pregunta si la quiero, y yo le digo que sí, y me pregunta que por qué hablo todo el tiempo de mi ex, y le digo que eso no es cierto, que yo solo hablo cuando ella me pregunta, y ese era el problema: estaba celosa por mi ex, cuando nada de eso ya tenía sentido, y eran unos celos completamente inútiles, estaba molesta porque le había comprado el celular precisamente a ella, que podía comprarlo en otra parte, que porqué a ella, y yo le digo que si la ocasión se presenta no la voy a desaprovechar, me lo está vendiendo barato y yo necesitaba con urgencia cambiar de equipo el celular porque el antiguo era una verdadera porquería pero no entendía, o yo no la entendía a ella, y no nos entendíamos nada.

 

Entonces cuando trato de explicarle las cosas me dice que lo olvide, y yo detesto que me digan “olvídalo”, cuando nada está resuelto y las cosas tienen que conversarse, no se pueden simplemente olvidar así nomás como si nada hubiera pasado, pero niet, se queda callada, como siempre, y no me dice nada, y yo ya no sé qué hacer. Estamos paradas esperando el carro. Dejo pasar algunos que me llevarían solo esperando que ella se anime a decirme algo, pero silencio otra vez, me canso y me subo al carro. En el camino pienso que yo ya no estoy para soportar ese tipo de cosas tan infantiles, simplemente me aburre todo ese asunto de hacer drama por cosas tontas, y estoy molesta todo el camino.

 

Al día siguiente me llama y le digo eso, que yo no soporto ese tipo de cosas, o quizás las soportaría si fueran por una buena razón, si realmente hubiera hecho algo muy malo, pero no por tonterías. Y también le explico el asunto de las diferencias y las cosas en común y que mejor lo dejamos ahí. Y así quedamos. Pero ahora está asada y no sé, es la primera vez que no le hablo a una de mis ex, se siente raro.

Lejos de ti

Alejarse es siempre dejar un poquito de una atrás. Y cuesta separarse de ese poquito porque con solo eso fuiste muy feliz, así sea por breves instantes, así todo haya sido una ilusión o una gran mentira.

 

Alejarse es dejar atrás sentimientos que no volverán, porque fueron entregados a una persona única que los recibió de una forma completamente personal, y esa única persona, con sus defectos y virtudes y con sus simplezas y contrariedades, es un mundo que no se repite.

 

Y así como las huellas dactilares son únicas y le pertenecen a una única persona, así determinados recuerdos solo le pertenecen a una sola persona y con ella se quedarán.

Si yo uso esa especie de estrategia para que se olviden de mí, y me alejo totalmente de aquellas que dicen quererme (hasta que terminan con esa ilusión), porqué me resulta tan difícil usarla conmigo misma. No lo entiendo, o quizás sí, pero no quiero aceptarlo, soy débil y puede más mi deseo y eso me jode.

 

 

A veces me gustaría quedarme vacía de recuerdos, pero solo a veces, no todo el tiempo. Solo cuando siento que todo ha sido completamente inútil, que me he mentido continuamente, que me he engañado una y otra vez, que he estado ciega y sorda a la realidad y que las cosas no eran como yo creía.

 

Cambiar el querer por la duda no es nada agradable, no solo eso, es triste, pero muchas veces sucede. Después de la tristeza se abren dos opciones: el continuo rencor o la insondable indiferencia. Espero que esta última sea la opción que la vida me dé.

Droga

Siempre he creído que la mejor solución para olvidar a alguien es cortar todas las cosas que las unen, como el hecho de frecuentar los mismos sitios. La distancia ayuda bastante. Lo puedo analogar a la forma en que uno se cura de las adicciones. Te encierran en un sitio para que no tengas el menos contacto con el vicio. Y estás ahí hasta que te curas.

 

Con el “enamoramiento” sucede lo mismo que con la droga. Lo pruebas como sin querer queriendo, ni siquiera te das cuenta del lío en el que te estás metiendo. Te gusta, te hace sentir bien, te hace feliz. Cuando lo tienes cerca tu vida es lo máximo y cuando lo dejas tu vida se va a la mierda. Y entonces necesitas tenerlo otra vez dentro de ti. Y vas y lo buscas. Y te dan nuevamente una pequeña dosis. Y de nuevo te sientes la persona más feliz del mundo, pero necesariamente se acaba y todo se vuelve miserable otra vez. Y así sucesivamente hasta que te das cuenta que estás arruinando tu vida, que ya es hora de dejar todo eso que solo te hace daño y empezar otra vez.

 

Las opciones son varias: alejarse y no saber nada de nada de esa droga (lo intenté), buscar otra droga (traté de hacerlo), lamentarse, recordar y analizar hasta que solito se vaya diluyendo todo lo que se siente (lo hice) y esperar (lo hago).

 

El proceso es lento porque uno no quiere alejarse, uno quiere estar ahí prendido del dolor porque es lo que te mantiene vivo, aunque sea paradójico. Cuando una relación termina y uno sabe que aún siente muchas cosas está pendiente de todo, de la más mínima palabra, del más mínimo gesto, cuando para la otra persona eso es lo menos importante en su vida. La persona enamorada lo ve todo en tercera dimensión y la otra ni siquiera está viendo.

 

Luego, con una enorme fuerza de voluntad, decides alejarte, porque sabes que es lo mejor, porque no tiene sentido seguir lamentándose, aunque claro, eso nunca tuvo sentido, creo que sufrir no tiene sentido y por eso uno lo hace, lo sinsentido nos jala mucho (y disculparán todo este sinsentido, pero todavía estoy ebria).

 

Pero en el proceso de alejarse y lamentarse que muchas veces se da junto (creo que la mayoría de veces) buscamos desesperadamente algo que sustituya esa droga tan difícil de abandonar. Y es ahí cuando la recagamos, porque solo hacemos que otra persona se sienta tan miserable como una, y eso no es justo ni agradable ni bueno para nadie, mucho menos para la otra persona. Entonces, vuelves a meter la pata porque lastimas a otra solo porque te sientes muy lastimada y estás buscando desesperadamente consuelo.

 

Y esa persona que fue solo un tránsito para ti, ahora está en la misma situación que tú, y te recuerda el tiempo en que una también estabas de tránsito para alguien y lo mal que te sentías. Pero no te importa. Es completamente diferente estar en una y otra posición. 

 

Y uno pasa de ser víctima de sus propios sentimientos a ser victimaria de los sentimientos de otra. Y yo me imagino que así habrán estado mis dos primeras exs conmigo. Y así es como estoy yo ahora con la última.

 

 

 

Ayer en el Vale

Ayer fui al Vale. Dos chicas que leen mi blog me invitaron, querían conocerme y conversar. Me cayeron muy bien. Son pareja desde hace dos años o más, no lo recuerdo bien. No sé mucho de su relación, no sé mucho de ellas realmente, pero por lo poquito que hablamos puedo intuir muchas cosas, y a veces es mejor guardarse las intuiciones porque pueden estar completamente equivocadas.

 

Y tienen razón en eso de pescar a alguien: pesqué a mi profesor de francés, jajajaja. Cuando salía del baño me encontré con una amiga y mientras la saludaba y conversaba con ella, escuché que alguien mencionaba mi nombre, volteo y era él, yo lo abracé (soy muy cariñosa) y él se alegró y me dijo: Ya lo sabía, ya lo sabía, con algunas preguntas que te hice ya te había sacado.

 

Yo también le dije que ya lo sabía (habían algunos pequeños detalles delatores), que me había dado cuenta desde el primer día (ojo de loca no se equivoca). Ya, me dice, pero chitón boca. Claruuuu. Yo te había visto hace rato, me dice. ¿Así?, le contesto. ¿Tú no me habías visto?. No, respondo(era verdad). Me mira y se despide para irse con sus amigos.

 

Así que creo que él me saludó solo porque pensaba que ya lo había visto, pero no. Imagino que ahora estará pensando si hizo bien en saludarme o no, aunque los dos estamos en la misma situación. De ahí no lo volví a ver. Creo que trató de estar lejos de mí y en el Vale eso es fácil.

 

Y se preguntarán porqué no fui al Twin. Pues simplemente porque no tengo ganas de ver a mi ex. Creo que ella siente aún algunas cosas por mí y lo mejor, para las dos, es no vernos.

 

Luego, mientras conversaba con mis amigas vi a una chica a la que ya había visto antes en un campeonato de fulbito, justo del equipo que ganó. La primera vez que la vi me gustó bastante (porque me recordaba a alguien) y ahora la volví a ver, después de más de un mes. No sé cómo se llama ni nada de ella, solo sé que me parece simpática. Entonces la miraba y la miraba, porque las tímidas solo tienen esa alternativa (y yo soy tímida aunque no me crean). Y ella también me miraba, claro que puede que me mirase porque yo la miraba y no porque yo le gustara. Pero nuestras miradas se cruzaban a cada rato. Y en una de esas, justo cuando pasaba por mi lado, me miró de una forma sumamente evidente (¿o estaría alucinando?). Bueno, esa mirada me mató.

 

La verdad no creo que la vuelva a ver en mucho tiempo. Yo no soy de ir mucho al Vale y parece que ella sí. Además, las miradas no son nada. Todas las chicas en el Vale se la pasan mirándose, escrutándose, olfateándose. Así que el hecho de que alguien te mire no significa nada. Nada de nada.

Les dejo mi mano

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Teoría sobre el orgasmo

Lacan es un psicoanalista francés que tiene unas teorías sobre la mente muy complejas pero sumamente interesantes. Su lectura es realmente difícil, pero algo se entiende de todo eso. Y creo que su teoría psicoanalítica puede explicar lo que pasa conmigo y el orgasmo, o sea, mi imposibilidad de tener un orgasmo con alguien. Así que aquí va.

 

Yo creo que el acto sexual casi siempre empieza con dos personas, las tres cuartas partes del tiempo que demora son estas dos personas las que están realizándolo. Las dos pueden gustarse mucho o quererse mucho o lo que sea, y pueden estar muy felices o muy enamoradas o muy excitadas casi todo el tiempo otorgándose todo lo que se puede dar en un momento así. Unidas y comprometidas con ese momento mágico.

 

Pero en la última cuarta parte, están las mismas dos personas, pero ya no están juntas, están muy separadas, cada una pensando en sí misma, pensando en otorgarse a sí mismas su propio placer, sin pensar en la otra, la otra pasa al olvido en ese momento, se convierte en un objeto que solo sirve para dar placer, para conseguir un fin, se convierte en algo, en una cosa, en nada.

 

Ese cuarto de egoísmo completamente natural no lo tengo yo, pero siento que la otra persona sí. En ese momento yo me convierto en un OBJETO para el otro que pasa a ser un SUJETO. Un sujeto de dominación. El otro, convertido en sujeto, ejerce su poder sobre mí, soy objeto de su placer, soy el otro, estoy fuera, soy nada.

 

Pero a mí, el papel de objeto me gusta, concientemente lo acepto, me causa satisfacción, me excita, lo disfruto. Me gusta sentirme bajo el dominio de un sujeto que está más allá de mí, y más allá de todo en ese momento, más allá de sí misma también. Disfruto el hecho de convertirme en objeto, un objeto que mira, observa, analiza y estudia cómo la otra se aleja, como desaparece de su mente la persona que soy yo, como pasa a ser única y se crea una barrera entre nosotras. Una barrera que solo se rompe cuando ella llega al orgasmo. Momento en el que yo no estoy como parte integrante de ese suceso.

 

Como digo, concientemente lo acepto y lo disfruto, pero inconcientemente no lo acepto, mi mente se niega totalmente al hecho de convertirme en objeto de otro/a. Simplemente esa idea le parece completamente repulsiva y la rechaza. Pero cómo la rechaza si concientemente yo, y por ende mi cuerpo la acepta. Pues la rechaza sintomáticamente. Mi cuerpo manifiesta un síntoma de mi negación y mi repudio a convertirme en objeto de otro/a. Y esto es negándose a tener un orgasmo.

 

Concientemente quiero, inconscientemente lo rechazo. Mi cuerpo y mi mente se encuentran en una lucha constante en esos momentos. Mi ser y mi placer se debaten en un conflicto continuo. Al final gana mi ser y mi placer pierde. Aunque quizás inconscientemente sea placentero para mí no tener el orgasmo, esa es otra cuestión de la mente que tengo que dilucidar. El goce es una cosa muy compleja, y puede darse en forma negativa como positiva. Placer del bueno o placer del malo. El placer de la ausencia. El placer de lo negado. El placer de lo imposible. El placer del sufrimiento. El placer de mentirse a uno mismo. El placer egoísta. El placer equívoco. El placer frustrante. El placer efímero.

 

El asunto aquí también es porqué otras sí pueden tener orgasmos y yo no. Creo que es porque las otras, en ese cuarto de tiempo que falta para llegar al orgasmo también se convierten en sujetos, o sea, comparten ese momento de egoísmo. Se separan de la otra pero no dejan de ser SUJETOS, en ningún momento se convierten en objetos porque también buscan otorgarse su propio placer. Las dos tienen el mismo objetivo en ese momento. Y creo que pensar así hace que todo en la vida sea más fácil. Y como no pienso así, se me complica todo.mujer2

Primeras veces

No sé si lo ideal hubiese sido que mi primera vez con una mujer hubiese sido la PRIMERA VEZ. Me refiero a que mi historia personal se redujera a una sola persona con la que aprendiera todo y a la que nunca olvidaría justo por eso. Pero no. Mi historia no se reduce a una sola persona porque tuve varias primeras veces, y recién lo noté ayer cuando me hicieron la pregunta, y creo que tendré muchas primeras más.

 

Estábamos hablando de lo difícil que es olvidar a alguien, especialmente a la primera con la que pasó mucho y te dejó una historia tatuada en la piel. Sé que es difícil, que cuesta mucho, pero sigo trabajando en ello. Por suerte ya no siento con la misma intensidad y ya estoy más tranquila. Los recuerdos ya no me persiguen insistentemente. Simplemente mi corazón, que sigue vendado, se acostumbró a la imposibilidad de muchas cosas. Me hice a la idea de aceptar calmadamente que muchas veces lo que uno quiere, desea, sueña o anhela NO se cumple y otras muchas veces SI y que ya llegará otra vez aquella que me devuelva las ganas de seguir queriendo. Y esa idea me dio la paz que estaba buscando casi desesperadamente.

 

A lo que iba es que yo tuve varias primeras, no solo una. La primera que me llevó a una disco de ambiente fue mi primera amiga. La primera con la que salí en plan de ligue fue mi primer beso, pero quedamos como amigas, también fue la primera con la que “dormí” en un telo, la primera que se templó de mí, la primera y la única, hasta ahora, a la que vi llorar por todo eso.

 

La primera chica que fue mi pareja no fue la primera con la que “hice el amor”, para hablar educadamente, pero hicimos otras cosas interesantes y fue la primera en una serie de experiencias increíbles, aunque fue la primera con la que me sentí muy miserable.

 

La primera con la que lo “hice” no fue mi pareja sino mi primera amante y cuando lo hicimos no éramos ni eso y acabábamos de conocernos, así que en cierta forma también fue mi primera aventura sexual. La primera que terminó conmigo fue ella. Fue la primera con la que volví. Y fue también la primera que me rompió el corazón. Fue la primera chica por la que me tomé el trabajo de viajar (porque yo soy bien floja, esa es la purita verdad) y fue la primera vez que yo pagué un hotel (lo que también es bien raro). Así que con ella se acumulan varias primeras veces.

 

Ahora, que me rompan otra vez el corazón está bien verde.  Me he vuelto más dura, consecuencia inevitable de las malas experiencias, para consuelo de mí, pero para desgracia de aquella que se dé el trabajo de querer curarme la herida. Así que si aparece alguna valiente por ahí, no dejaré de prevenirla contra mí. Porque sé cómo soy cuando alguien me gusta, y cuando no quiero, o cuando quiero, pero no amo. O cuando amo, pero igual me dan ganas de complicarme la vida.

sincorazon

Domingo

Hemos caminado interminablemente buscando un sitio en donde dormir. Solo dormir. Ambas estamos cansadas, muy cansadas. No hemos dormido toda la noche. Son las siete de la mañana y seguimos en la calle. Salimos a las seis de la disco y seguimos andando. Parece que encontrar un sitio un domingo es casi imposible, todo el mundo quiere tirar los sábados. Todos los sitios están llenos. Ya casi nos damos por vencidas. Decidimos que será el último sitio en dónde preguntar. Si no hay nada cada quien se quita a su casa. Yo solo quiero un sitio en donde orinar y luego dormir. Nada más. Creo que ella también.

 

Vemos ese toldito horrible que tienen los hoteles más misios de Lima. Nos acercamos. Estamos cerca del Museo de Arte, por Paseo Colón. Filas de pirañas pasan por nuestro lado pero sorprendentemente no nos hacen nada, ni nos dicen nada. Cada vez estamos más cerca. Casi camino dormida.

 

La señorita que nos recibe dice que sí hay lugar. Nos alivia saber eso. Le da la llave a ella, con el control remoto. Veo el número: 206. Me dirijo hacia la puerta. Está sin seguro. Entro. Ella viene después. Lo primero que hago es entrar al baño. Tengo que expulsar toda la cerveza acumulada a lo largo de la noche. Salgo. Ella está sentada en la cama mirándome. Me parece ver una sonrisa en su rostro. Trato de no mirarla. Esas situaciones me ponen tensa. Toda la timidez que se había ido vuelve en ese momento y simplemente busco la forma de huir, pero sé que es imposible, ya estamos ahí, solo debo esperar.

 

Ella sigue sentada mirándome. Su cabello castaño cae suavemente sobre su rostro. Tomo el control remoto y prendo la tele. Pongo el canal de música, lo cual tiene dos funciones: distraer para quitar la tensión y no escuchar ruidos extraños. Me saco las zapatillas, pero no las medias (me da frío). Me echo en la cama y me tapo con la frazada. Escucho su voz: ¿vas a dormir con pantalón? ¿no te incomoda? Me levanto y me lo saco (la verdad sí me incomoda, pero no quiero que piense nada). Me vuelvo a echar. ¿Vas a dormir con brassiere?, vuelvo a escuchar, porque yo no puedo. Lo pienso un rato, yo tampoco puedo, me lo saco y lo guardo en mi mochila. Suficiente, pienso.

 

Giro y le doy la espalda. Escucho que ella se saca el pantalón y se echa a mi lado. Siento su cuerpo acercándose. Siento su respiración en mi cuello. Pero no me toca. Su sola respiración hace que me humedezca. Me pregunto a qué hora me comenzará a acariciar. La ansiedad hace que me excite más, pero no me muevo. Sigo esperando. Sorpresivamente todo el cansancio y las ganas de dormir se me han quitado. Solo deseo que me toque de una vez.

 

Ahora sí siento sus manos. El deseo es casi desesperación. Sus manos realmente saben por dónde van. Conoce el tiempo justo en el que deben seguir acariciando cada parte de mi cuerpo. Sus caricias se hacen cada vez más intensas. Nuestros cuerpos están casi completamente pegados. Se mueven a un mismo ritmo. Nos deslizamos por las sábanas como pequeñas serpientes muriendo de calor.

 

Giro esta vez hacia ella. Nuestras bocas se encuentran y no quieren soltarse. Su lengua se ha convertido en un delicado instrumento de dominio. Me incita a desear cada vez más. Recorre mi cuello y mis hombros. Parece que no se cansara nunca. Luego baja hacia mis senos. Los absorbe con placer. Con una desesperada fruición. Como si no pudiera vivir sin ellos. Como si fuera lo único que había estado esperando para quedar rendida ante mí. Pero sus labios siguen bajando. Lo que ella hace es casi un culto hacia mi cuerpo. Un ritual lleno de erotismo y pasión. Y su lengua se hunde en mí y yo siento cómo esa desesperación que se albergaba en mi cuerpo va desapareciendo, se va escapando lentamente y me someto a ella y quiero más de sus labios y de su lengua y de su forma encarnizada de amar. Y quiero tenerla dentro por siempre, amándome, saboreándome, devorándome, consumiéndome. Llenándome de ella, de su cuerpo y de su alma. Y quiero que su olor sea mi olor y no se vaya nunca de mi piel. Y que su saliva no se seque. Y que sus labios no se aparten. Y que su mundo siempre gire alrededor de mí como si yo fuese el sol y ella la tierra.

Prófugo

Soy un prófugo, una moneda batiéndose en el aire

y el suave tin tin que hace al caer no resuelve nada

sólo la esperanza de caer de costado

y el largo ruego de no ser ni cara ni sello

puede ser el grito de una desgarrada certidumbre

o el lacónico llanto de una mirada femenina

pero estoy huyendo, eso lo sé muy bien

y no esperen que regrese, pues no quiero,

soy un prófugo y esta sombra que ven a mi costado

no es más que un señuelo para los tontos

para que crean que vivo y que respiro

que las moscas pueden posarse en mi nariz

y que una mano las espantará enfurecida

porque yo soy yo, eso lo sé muy bien, pero puedo ser otra

puedo ser un animal o un insecto y puedo ser un monstruo,

pero no soy más que yo en este momento, y lo lamento,

porque hubiera querido ser cualquier cosa menos esto,

cualquier cosa pero sin un alma enferma y con sonidos huecos

cualquier cuerpo, cualquier hoyo, cualquier mueca

pero sigo huyendo y nadie se percata

de un pequeño rumor en el cuarto de arriba

ni en los pasos lejanos de la acera de enfrente

nadie retorna la mirada ni se sorprende de los hechos cotidianos

ni de los días reciclados, ni de las noches homicidas

sólo soy un prófugo y más allá está mi mano.

Soñando

Ayer soñé con ella. Yo estaba en mi casa (que no era mi casa exactamente, ya saben como son los sueños) y me llama por teléfono (¿será un deseo oculto?). La cosa es que hablábamos y me comenta sobre un viaje en barco, un paseo o algo así. Le digo que no sabía nada. Me entero que lo estaba organizando mi hermana (que realmente no es mi hermana, pero ya saben como son los sueños). Me dice que va a ir a ese paseo y me pregunta si me animo yo también. Le digo que sí (no cambio eh). Entonces, el día del paseo nos encontramos ahí, en el puerto. La vuelvo a ver después de tiempo y me alegro. La abrazo largo rato y conversamos. Cuando alguien pregunta quiénes son las que van a ir de paseo. La mayoría levanta sus manos. Yo también la levanto. Pero ella no. Le pregunto por qué no levanta su mano. Me dice que no va a ir, que no le alcanza el dinero. Mierda, pienso, yo ya compré el boleto, por la put. Solo había comprado el boleto porque iba a ir ella (en mi sueño), y al final no iba, qué sentido tenía todo. Me sentía molesta (obvio). Entonces voy a devolver el boleto. Veo a mi hermana (que no es mi hermana pero en el sueño sí) hablando con unas chicas. Me acerco para decirle que ya no viajo y escucho la conversación. Se lamenta porque tampoco irán, trata de convencerlas, les dice que si no llega a un cupo no habría paseo, las convence. Está con las personas justas para emprender el viaje. Guardo mi boleto, no puedo hacerle eso a mi hermana. La hora del paseo llega, ya no la veo a ella. Estoy parada mirando como la gente comienza a embarcar. Me siento sola. Me decepciono de mí misma otra vez. Vuelvo a sentir esa sensación de vacío, de abandono, de falta de voluntad. Me siento ausente, incorpórea. Camino lentamente hacia el barco. Subo y el barco comienza a partir. Me voy y otra vez me siento sola.

PD: Les dejo mis pies vagabundos (y mis zapatillas sucias). Estaba en el carro aburriéndome enormemente.

pies1

Mujer amante

Porque cada noche somos seres diferentes

que se buscan entre mares empedrados

que destruyen cercos de intimidad esclava

descubro a cada instante nuevas amantes

solitarias compañeras de emociones

que me dicen que me aman y me desnudan

con suaves gestos e incomprensibles caricias

limpiando las escasas lágrimas derramadas

y analizando la sangre que corre por las venas.

No eres más que la mujer deseada

aquella a la que puedo decirle te amo

ante quien me muestro desnuda y rendida

a la que asusto con mis gestos de niña

a la que acaricio todas las mañanas.

Qué esperas que te diga sino eso

qué sentido tiene la poesía si uno no siente

esas ansias de morir entre los brazos

de aquella que entre millones de personas

es la escogido para cambiarte la vida

la que está autorizada por la inclemencia de dios

a traerte y dejarte, a quererte y burlarse

a existir contigo y sin ti sin medidas

a beber de tus emanaciones sin tino

a bañarse en tus lágrimas de fiesta

a matarte cada tarde con bostezos

a buscarte en cada hoyo, en cada huella

a pisarte sin pensar en todo el daño

que su dulce pie hace en tu cuerpo

la que mira, la que recita, la que retuerce

tu fino cuello envuelto en terciopelo

a la que le debes la vida.

Tal vez

Tal vez yo muera de repente y no me importa

en un abismo de tristeza insuperable

tal vez mis manos que una vez palparon el amor

se confundan en la oscuridad con otras manos,

manos agrietadas y callosas

huesos que son dedos, que me arrebatan

de mí, de mi lugar en este mundo

de noches enloquecidas por el alcohol

donde mi sangre derramada buscaba ciegamente

las huellas de tus pasos para empozarse en ellas.

Tal vez yo muera de repente y no me importa

no vine aquí a ser feliz y nada más

llegué con la simple curiosidad del gato

que satisface su ambición con una rata,

sé que necesito un árbol donde apoyarme

y tu cuerpo de niña grande era más que suficiente

como un tronco clavado entre la tierra

llenando de ilusión y buenos días mi camino

y sé también, como la noche sabe de la luna,

y las estrellas de la luz que se desvanece cada día,

que la sangre se confunde y se pierde entre las grietas

que el dolor no es más que un náufrago en un vaso sin agua,

y que los recuerdos, si los hay, serán como tu rostro.

PD: Todos estos poemas los escribí hace ocho años, no crean por fa, que ando depre, no, para nada, pero así como hay compositores que no pueden escribir canciones felices, yo tampoco puedo escribir poemas felices, aunque me gustaría.

Renunciando

Renuncio a mis manos sin estrellas

renuncio a mis pies marchitos de espinas

renuncio a los golpes contra la noche

y a la maldición del día siguiente

renuncio a la música de mis sueños

y al descanso del amor

renuncio a la apatía de los lunes

y a la algarabía de los “nunca otra vez”

renuncio a las manchas de sangre

y a los amigos que jamás están

renuncio a la lucha contra el temor

a la inmensidad de la incertidumbre

a la soledad que me envuelve

a la alegría de la fatiga y del llanto

renuncio a mis labios de palabras

a los sin sentido, a las mentiras paranoicas

renuncio a mis hijos y a los hijos

de mis hijos y a los hijos de estos

renuncio al futuro, al mañana,

al tal vez, al quizás, al a lo mejor,

renuncio a la paz, a la guerra

a la noche, al día,

a la vida,

a la muerte

renuncio al padre y a la madre

renuncio a los hermanos del ayer

renuncio a la búsqueda de placeres

y al encuentro con mis demonios

renuncio a dios y a las tinieblas

renuncio a mí y a los demás

y me despido de ustedes con un beso.

El problema soy yo

Lo voy entendiendo de a pocos. Sé que generalmente el problema soy yo.  Que hago muchas cosas mal. Que no hago lo suficiente. Que no me gusta la soledad pero no puedo evitar volver a ella. Que me gusta que me quieran pero apenas se aparece alguien con un poco de afecto la mando lejos. Porque tengo miedo, porque me asustan los sentimientos de los demás. Mis propios sentimientos no me asustan, los disfruto con cierto placer culposo, me regodeo en el amor que creo sentir y luego en la tristeza o el dolor que me hace sentir el ser rechazada. He creado un círculo vicioso alrededor de mis emociones. Me gusta sufrir, que me lastimen, que me rechacen, porque solo me confirma que soy yo la del problema. Que lleno mal mis vacíos. He creído desde pequeña que no era querida por mis padres, y así ellos me dijeran lo contrario yo no podía creerles, simplemente me parecía imposible que pudieran querer a un ser como yo, con sentimientos tan malos hacia los demás. Con envidias profundas y egoísmos superficiales. Con falsedades e hipocresías. Callada, tímida, introvertida, llena de máscaras de normalidad, de felicidad, de inteligencia. Me asusta pensar qué aparecería cuando me quite todas las máscaras. Quién sería yo. Qué sería. Sería aún un ser humano. O sería un monstruo.

 

Me siento oscura y lejana como un foco quemado en la penumbra. Me siento indefinida y sin nombre, un absurdo cruce de animales erróneos. Me siento perdida y vacía, atravesada por una espina inmensa.

Controversia

Esta es un carta aparecida en la revista Domingo del periódico La República el día de hoy. Dice así:

Matrimonio gay

Señor Director:

En referencia a la nota “La reina polémica” quisiera precisar dos cuestiones: primero, que la palabra que más se adecúa a la legalización de la vida en común de dos personas homosexuales sería el “contrato gay”. El matrimonio es exclusivo del amor conyugal, propio entre el varón y la mujer. Segundo, que siempre que alguien no está de acuerdo con los activistas gay, es tildado de homofóbico. Creo que uno tiene derecho a estar en desacuerdo con la ideología gay sin ser vilipendiado por ello.

La respuesta del periódico es la siguiente:

Si la legalización de la vida en común de dos personas del mismo sexo genera similares derechos que en un matrimonio heterosexual por qué no llamarlo igual? Habría que precisar que se trata de una opción sexual y no de una ideología. Frente a esta opción hay quienes se muestran tolerantes y quienes no.

Ahora mis precisiones:

Etimológicamente “matrimonio” significaba la posibilidad para la mujer de ser madre legítimamente. Lo legal era casarse (por la iglesia) con un hombre y luego tener los hijos de este y bajo su protección, la mujer gozaba de ciertos privilegios de los que se veía privada si permanecía soltera o concebía un hijo fuera del “matrimonio”. La carga ideológica viene del derecho y de la religión, no a priori sino a posteriori, con un fin determinado explícito para cada una de estas instituciones patriarcales: mantener a las personas dentro del orden social establecido y asumir el control del cuerpo de las mujeres.

 

Uno, al contraer “matrimonio”, lo que realmente está haciendo es firmar un contrato, pero lo llamamos “matrimonio” porque contiene una carga espiritual trascendente que no posee la segunda, más fría y economicista. Esta carga semántica es lo que separa el  romántico “matrimonio” del pragmático “contrato”.

 

¿Por qué muchos gays y lesbianas luchan para que se reconozca el “matrimonio” entre ellos? Porque creen y sienten que su unión va más allá de un contrato. Es una unión basada en el amor, la fidelidad y la realización de una vida en común. Lo que buscan es gozar de los mismos derechos ciudadanos y que estos sean reconocidos dentro de las leyes de su país, no piden privilegios sino igualdad legal. No quieren tolerancia sino reconocimiento. Una ciudadanía auténtica que solo se logrará cuando sus relaciones y afectos estén amparados bajo la legalidad estatal. 

 

No podríamos hablar de una opción sexual en este caso, no se elige “de pronto” ser “hetero” u “homo”, las identidades se construyen basándose, entre otras, en razones biológicas, culturales y discursivas, es un proceso largo y muchas veces doloroso. El cuerpo y el deseo contribuyen a la adquisición de una identidad determinada. El comportamiento sexual da lugar a una o más orientaciones sexuales. Las diversas formas de vivir la sexualidad, más allá de los límites impuestos por la heteronormatividad, son completamente respetables, mientras no produzcan daño a nadie y se vivan de forma íntegra y digna.

 

Sobre la ideología, la “homosexualidad” claramente no es una ideología, es una orientación sexual, pero su discurso está cargado de ideología. Esto no es una particularidad, todo discurso está cargado de ideología, dependiendo de nuestra cultura y nuestros valores.  Así como existen discursos políticos, capitalistas, neoliberales, socialistas, feministas, machistas, periodísticos, académicos, también existen los discursos gays y lésbicos. Cuando hablamos transmitimos ideas a través de nuestras palabras. No existe palabra neutral ni discurso neutral. La neutralidad no es posible en un mundo en donde coexisten opresores y oprimidos, dominantes y dominados, poderosos y débiles. Ser neutral es estar de parte de los primeros en perjuicio de los segundos.

matri-gay

PD: Personalmente, a mí no me interesa esto del matrimonio, debe ser porque soy muy pragmática, para mí eso es un contrato sin más, pero si hay gente que quiere casarse y a eso quiere llamarlo matrimonio y cree que eso le va a dar mayor igualdad ante la ley está en todo su derecho de luchar por ello. No creo en el matrimonio, ni en el contrato, ni en ninguna religión, casi no creo en las personas y mucho menos en el amor uuuuuu.

Algunos vacíos por llenar 1

Este tema del vacío afectivo siempre nos lleva a una gran cantidad de acciones que solo nos envuelven en un círculo vicioso. La gran mayoría de nosotros tiene este vacío, es una consecuencia de mucho factores que se pueden generalizar un poco:

 

1.      Nuestros padres no nos dieron, no supieron o no quisieron darnos la dosis de amor necesaria para hacernos unos individuos emocionalmente sanos, estables, seguros y dignos.

2.      Nosotros no pudimos, no supimos o no quisimos aceptar el poco amor que se nos daba y crecimos con la insatisfacción y la creencia de que no nos quisieron lo suficiente.

 

El primero es comprensible, a nuestros padres los criaron casi igual que ellos a nosotros, y sus taras emocionales se reflejan luego en la crianza que les dan a sus hijos. Lo general es que un mutilado emocional críe un hijo con la misma mutilación. Lo particular es que a pesar de haber sido mutilado emocionalmente, el padre o la madre haya superado esta situación, haya sanado casi completamente o trate de curarse a diario con la única medicina que lo salvará: el amor que se da a los demás.

 

Lo segundo también es comprensible, el 50% de nuestra carga genética física y emocional la heredamos de nuestro padres. Así como podemos heredar enfermedades o condicionamientos físicos, también heredamos sus miedos y sus angustias. Heredamos sus ansiedades y sus depresiones y también heredamos sus alegrías y sus afectos. El otro 50% depende de cómo socializamos, y aprendemos a socializar en el hogar, bajo la tutela de los padres. Lo general es que así como a ellos los educaron nos educarán. Con los mismos temores y los mismos prejuicios. Lo particular es que un padre comprenda la necesidad de superar las carencias que le acontecieron y logre criar hijos libres de expresar sus sentimientos, sin temor a reproches, decepciones, humillaciones o insultos, libres de soñar con lo que quieran, libres de decir y de sentir.

 

De esto saco que andar por la vida con este vacío emocional es completamente comprensible. Buscar llenar ese vacío también lo es. El gran problema es que llenamos ese vacío mal, generalmente.

 

Los seres humanos somos seres vacíos y nos vamos completando a lo largo de toda nuestra existencia. Me pregunto si habrá alguno que haya logrado llenar totalmente su vacío. Solo he conocido gente vacía como yo. No digo que estar vacío sea malo. Solo digo que es una de las condiciones humanas con las que nos enfrentamos a nuestra existencia.

 

Nuestro cuerpo es un gran contenedor. Contiene huesos, músculos, órganos que necesitan ser nutridos. El cuerpo siente ese vacío y reclama alimento, líquido, sangre, calor, etc. Paradójicamente, luego de llenarse, comienza a desechar todo: alimento, líquido, sangre y calor.

 

Dividimos nuestro ser en dos grandes zonas: la corporal y la espiritual. Así como la corporal reclama llenar su vacío, la espiritual también lo reclama. Y es esta última la que reclama con más intensidad, porque nadie nos enseña cómo llenarla.

 

De pequeños nos enseñan cómo comer y cómo beber y qué comer y qué beber. Nos enseñan qué es lo que nos alimenta y qué es lo que no. Nos enseñan a preparar nuestros alimentos y lo aprendemos sistemáticamente, se vuelve parte de nuestra cotidianeidad. Casi como respirar. Nos enseñan a protegernos de las inclemencias del clima. Nos enseñan qué podemos tocar y qué no, qué es peligroso y qué no, qué está permitido en el mundo físico y qué no. Para vivir y sobrevivir aprendemos todo esto y mucho más.

 

Claro que esta cuestión del cuerpo tampoco es perfecta. Sabemos qué es lo que nos alimenta y qué no, pero muchas veces no nos importa y comemos aquello que nos perjudica, que nos llena de grasa, que no nutre. Sabemos que el alcohol es letal para nuestro hígado, el órgano más noble de nuestro organismo, el que soporta hasta el final, pero igual consumimos alcohol. Sabemos que la nicotina destruye nuestros pulmones y seguimos fumando cada vez que podemos. Llenamos nuestro vacío corporal con comida inútil y grasosa, con alcohol, con nicotina, con gaseosas y colorantes.

 

¿A que se debe este gusto por arruinar nuestro organismo?, ¿qué vacío estamos tratando de llenar con esta especie de placer tanático que solo nos acerca a la muerte?, ¿por qué llenamos este vacío corporal con sustancias que nos lastiman y nos destruyen? No lo sé con seguridad, pero deben haber razones culturales y emocionales en todo ello.

 

Cuerpo y espíritu van más unidos de lo que creemos. En el fondo son relaciones indisolubles. A la vez que crece nuestro cuerpo crece ese gran vacío corporal por llenar, y crecen las necesidades espirituales que también buscan ser llenadas. Muchas patologías mentales están basadas en el daño que le hacemos a nuestro cuerpo por culpa de nuestras emociones.

 

Y así como llenamos mal nuestro cuerpo también llenamos mal nuestro espíritu. Cómo saber qué es la alegría si no sabemos cómo es la tristeza, y cómo nos enteraríamos de lo que es la felicidad sin el dolor, o lo que es el amor sin haber odiado, y muchos sentimientos más. Esto es lo normal. Nuestra vida está dividida en pares binarios fronterizos, que son recorridos por  una gama variada de sentimientos y emociones en diferentes niveles y grados.

 

La gran diferencia entre las dos partes en que se divide nuestra existencia, la corporal y la espiritual, radica en que una de ellas puede llegar a reponerse con unos cuantos cambios en la rutina diaria. Si nos decidimos, de nuestro cuerpo serán despedidos grasas, falsos nutrientes, alcohol, nicotina y todo aquello que solo nos daña. Solo tomando la decisión y siendo lo suficientemente disciplinados para llevarlo a cabo. Y nuestro cuerpo quedará libre de daños.

 

Con la cuestión espiritual, en cambio, no sucede lo mismo. No sacamos de nosotros los sentimientos ni las emociones que vamos aprendiendo en el transcurso de nuestra existencia. Estas se procesan de otra forma. Como compartimientos estancos van acumulándose en nuestro interior.

 

Imaginemos que cada emoción y cada sentimiento son como libros en un estante. Solo hace falta abrir uno de esos libros para volver a vivir con la misma intensidad lo que sentimos hace muchos años. Pero esta repetición de sentimientos nunca es la misma. Nuestra experiencia llenará de sentido el libro que hemos cogido. Si una vez abrimos un libro con mucha inocencia, ingenuidad o inexperiencia, la próxima vez que lo volvamos a abrir ya no será con inocencia, ni ingenuidad ni inexperiencia, si aprendimos bien las lecciones de la vida, creceremos espiritualmente y esta nueva lectura del libro nos beneficiará, si aprendemos mal las lecciones nos llenaremos de penas y rencores, y nuestro crecimiento espiritual se detendrá o involucionará.

 

No podemos sacarnos los malos sentimientos y emociones como sacamos las grasas o las toxinas.vacio-2 Con el cuerpo tendremos siempre la oportunidad de limpiarnos por dentro y empezar de nuevo, así, limpios. Con el espíritu solo podemos volver a intentarlo con toda la experiencia a cuestas, con cosas buenas y malas juntas, curados o heridos, sanos o enfermos.

 

 

El primer beso de Z

 

Z era una niña muy inocente y muy miedosa también. Tenía unos 11 años cuando conoció a su tío materno. Ella había oído hablar de él, pero nunca lo había visto. Esta era la primera vez que lo veía. Todo lo que había escuchado de él era muy misterioso. Su madre nunca le mencionó en qué trabajaba, a qué se dedicaba ahora y en dónde había estado todo ese tiempo.

 

Se enteró de muchas cosas cuando su primo le contó lo que nadie le quería contar. Su tío era un peligroso criminal, respetado en el mundo del hampa y acababa de salir de prisión. Era lo que ahora se conocería como injerto o marca. Su tío era un delincuente, un ladrón. Había salido en los periódicos. Su primo se los mostró. No lo podía creer, aunque había sospechado algo muy oscuro. Pero ella no sentía la menor vergüenza por ello.

 

Pensaba que no era necesario ni siquiera tener miedo. Imaginaba que había sufrido mucho en la cárcel. Era su tío, el hermano de su madre. quería quererlo. Él llegó y se instaló en una habitación del primer piso. Cada fin de semana lo veía llegar desde la ventana de su habitación en el segundo piso. Lo veía con diferentes mujeres. Muy guapas, muy bien vestidas. Él también siempre andaba elegante, comprando cosas, llevando una buena vida.

 

Un día abrió el ropero de su madre y encontró grandes cantidades de dinero amontonadas en un cajón. Nunca había visto tanto dinero junto. Fajos y fajos de billetes. Tuvo la tentación de tomar uno de ellos. Su madre nunca se daría cuenta. Pero no lo hizo. Era demasiado niña buena.

 

Le tenía cariño a su tío, pero también cierto rechazo. Pero eso sucedía con todos. La gente le gustaba, pero huía de ella. Simplemente era insoportable entablar relaciones de cualquier tipo. Era un esfuerzo que no se quería tomar. No le nacía. Pero por su madre y porque en el fondo era muy buena hizo el intento de por lo menos caerle bien. Lo acompañaba y conversaba con él. Veían televisión juntos. Jugaban. Salían de compras.

 

Un día, cuando ella estaba sentada viendo tele, él llegó. Ella se alegró y se levantó para saludarlo. Él se acercó a ella para darle un beso en la mejilla, pero sus labios se fueron a la boca. Sus labios casi devoraron los pequeños labios de Z. Ella estaba paralizada del terror. Sentía su saliva, su lengua y sus manos en su cara. También su aliento a licor y pánico de que entrara alguien y la viera en esa situación vergonzosa. Pero a la vez con unos deseos inmensos de que alguien se acercara para sacarla de esa situación.

 

Cuando terminó de besarla se tiró en su cama y se quedó dormido. Ella seguía paralizada. Cuando reaccionó se fue a su habitación, se tiró en su cama y se puso a llorar. Su primer beso se lo había dado su tío. No fue nada romántico, ni bonito ni ideal como ella había soñado. Fue un beso sexual, arrecho, maleado. Un beso lleno de malas intenciones.

 

Estaba aterrorizada. Si había llegado a besarla, cualquier día podían pasar cosas peores. Entonces deseó que se muera, lo deseó con todas su fuerzas. Se concentró toda la noche en ese pensamiento: que se muera, que se muera, que se muera,, que se muera.

 

Pero sus deseos de niña no eran tan fáciles de cumplir. Ahora lo evitaba, huía de su presencia. Él actuaba como si nada hubiera pasado. Como si no recordara nada. Y quizás era cierto. Estaba ebrio. La memoria se pierde. Pero ella no olvidaba, no podría olvidarlo nunca.

 

Toda la semana siguió deseando su muerte. Aunque le pareciera imposible de cumplir  no perdía nada deseándolo, soñando con que fuera posible. Había prometido a quien sea que la escuchara que sería más buena que nunca, más estudiosa que nunca, más obediente e inteligente que nunca. Y se cumplió.

 

Su tío salió con su banda y lo mataron en pleno asalto a un banco. Salió en todos los periódicos. Ella usó sus propinas para comprarlos todos. Recortó las noticias y las guardó. Nada le pudo borrar la sonrisa esos días. Toda la familia se reunió para llorarlo y ella era la única que saltaba, jugaba y hacía otras cosas en lugar de lamentarse por la muerte del tío. Ella estaba feliz, su más profundo deseo se había cumplido.

 

Z creció con la idea de que había muerto gracias a ella, a su intenso deseo, a haberlo pedido tan insistentemente. Aún lo cree.

 

 

Vagando

No pienso aparecerme por la universidad toda esta semana. Simplemente no tengo ganas. El lunes fui al cine con S, vimos Dioses. Estamos tratando de ser amigas, de conocernos y ver si las cosas van mejor, que no todo quede en un simple agarre y una muy, pero muy corta relación. Ella es una chica muy buena y no quiero que salga lastimada ni nada. Le he aclarado muchas veces las cosas y ya me siento mal por eso: que no se ilusione, que no s  involucre, que no se entregue tanto. Aconsejar estas cosas son tonterías, diga lo que diga no me va a hacer caso, a mí también me lo decían y simplemente no me importaba y me entregaba. Pero ya está avisada.

El martes fui otra vez al cine. Ahora con M. Lo bueno con M es que después de un poco de conflicto hemos quedado como muy buenas amigas. Y ella es un cague de risa. A mí no me gusta perder amigas, es muy triste. Por suerte no la perdí. Hace poco tuvo un accidente con la moto y se rompió la cara, creo que ahora está más linda (jaja). Me conmovió mucho un comentario que me mandó desde el hospital. Le enyesaron la cara, no sabía que eso se podía hacer. Ahora ya está mejor.

Vimos Escalofríos. No compramos nada para comer porque íbamos a almorzar fuera. Pero saliendo del baño, la puerta de otra sala estaba abierta, así que nos metimos para ver qué estaba dando. Pasaban los comerciales así que nos sentamos un rato para ver qué era. Y era Mamma mía, así que nos quedamos ahí plantadas para verla todita. Gratiiiiiisssssss. Nos colamos. Y no pagamos nada. Claro que M salió para comprar canchita y gaseosa porque nos moríamos de hambre. Al terminar fuimos a comer más: papas fritas y ensalada. Luego la acompañé a comprarse un carné universitario. Ahí terminó el paseo, estaba cansadísima y ya no podía más. Ya estoy vieja.

Mi profe de francés me dice “malade”, o sea, enferma, imagino que es porque hago bromas en doble sentido o digo las cosas de una forma muy maliciosa, casi sexual. Las clases son un cague de risa cuando hago esas huevaas. 

Miércoles, jueves y viernes tengo un evento en el centro cultural de la pucp, así que no pienso pasar por mi U.  Me extrañarán, claro que sí.palma 

Les dejo la palma de mi mano. Me estoy entregando de a pocos.

 

Niveles de ESO

¿Cuándo se supone que algo es SEXO? Me puse a pensar en eso cuando recibí un comentario de alguien que me dijo que ni eso hubo o algo por el estilo. Así que trataré de dilucidar un poco todo este asunto de cuándo es sexo y cuándo no.mujer1

 

Los besos no son sexo, eso es obvio. Un beso no representa una relación sexual. Claro que hay besos y besos. Hay besos muy inocentes, muy tiernos, muy suaves y muy cortos. Hay otros beso medios, casi como cumpliendo cierto compromiso con alguien, besos que no duran muy poco pero que tampoco duran mucho. Y están los besos larguísimos, esos que pueden comenzar muy suavemente y se van intensificando, no sabes que hacer con las manos, abrazas, acaricias, metes la lengua, te deshidratas y puede durar ufffff.

 

Pero nada de eso es sexo. ¿Por qué? Porque no están comprometidos los genitales. Y esa es una parte importante del sexo. Los genitales hacen que lo que comienza con un beso casi ingenuo se vaya convirtiendo en una relación sexual. 

 

Ahora, cuando uno se masturba también están involucrados los genitales necesariamente. Me pregunto ¿puedo tener sexo conmigo misma?

 

¿Qué es tener sexo? Una acción en donde obligatoriamente esté presente el contacto con los genitales. En la masturbación ocurre eso, los genitales están en contacto con los dedos o algún otro objeto X.  Hay roce entre genitales, hay excitación, hay orgasmo, ¿es sexo? No sé.

 

Cuando otra persona entra en el juego de la sexualidad hablamos de una RELACIÓN sexual. Obligatoriamente una relación involucra dos o más personas. Si se involucran los genitales está presente lo sexual. Los genitales externos solo son dos, eso lo sabemos todos: vulva y pene. No hay más así quisiéramos. Y estos dos no necesitan estar juntos para que haya sexo. Por ejemplo, los gays tienen sexo pene-ano, las lesbianas vulva-vulva.

 

La mayoría cree que SEXO es eso. Pero así como los géneros hombre-mujer son difusos, también el sexo es difuso, hay una gama de variedades que pueden llamarse sexo sin que sea necesario, en nuestro caso, el involucrar una vulva con la otra. Sino, no existiría lo que todas conocemos como SEXO ORAL. 

 

En el sexo oral, para nosotras, participan la lengua, los labios y la vulva. ¿Eso es sexo? Pues parece que sí. Entonces, solo es necesario que esté involucrado uno de los genitales para que sea sexo. Desde el momento en que la vulva entra en contacto con la lengua, los dedos o cualquier otro objeto, se está manteniendo una relación sexual. Creo.

 

Recapitulando:

 

1. El beso no es sexo, así sean besos en la boca, el cuello, los hombros, los pechos, la espalda, el vientre, las piernas, etc. Pero si ese beso se acerca peligrosamente (o gratificantemente) a la vulva, el asunto cambia radicalmente. Desde el momento en que la lengua o los labios hacen contacto con la vulva, ahí comienza a ser SEXO. Pero ese acercamiento debe ser más largo que un simple beso tipo piquito, ¿por qué? el sexo oral involucra más cosas que un simple beso fugaz, es necesario un beso más intenso o el recorrido con la lengua por entre los bordes o el interior de los labios y el clítoris y todo eso de absorber, lamer, succionar o lo que se quiera hacer.

 

2. Creo que la masturbación sí es SEXO aunque no sea una RELACIÓN sexual. Aunque esta afirmación es muy discutible. Es SEXO PERSONAL, como dice una amiga.. Lo que sí es sexo con seguridad es masturbar al otro. Desde el momento en que la mano (o los dedos o cualquier otro objeto) de alguien X toma contacto con los genitales de otro Z ya hay una relación sexual. Desde el instante en que alguien toca mis genitales y realiza una acción en ellos, o viceversa, hay una relación sexual entre nosotras.

 

3. Pensar que SEXO involucra una vulva frotándose con la otra y toda la diversidad de cosas que pueden hacerse en ese momento es muy limitante. El sexo es mucho más que vulva contra vulva, para suerte de todas nosotras.

 

PD: Parece que estoy obsesionada con ESO y es cierto, ESO me obsesiona, pero más por el hecho de que siempre hay algo nuevo que descubrir.  Y porque no pierdo las esperanzas de algún día conseguir un orgasmo con alguien.

 

 

Más de ESO

Hablando de ESO, hay varias formas de decirlo, la primera vez que hablé de ESO fue con mi exexex, creo que ella pensaba que yo estaba loca por ESO porque en mi blog escribí sobre ESO y que quería bastante ESO; pero igual así estuvo conmigo, claro que con ella fue con la que menos ESO tuve, para ser sincera casi nada, literalmente. Ene se tiempo lo llamaba sexo a secas.

 

Fue con mi exex con la que si tuve bastante de ESO. Uffff, realmente fue la primera (no literalmente) con la que yo lo hice. Y ella lo llamaba “hacer el amor”, lo que me parecía realmente exagerado, porque yo sí lo tomaba literalmente, eso de HACER EL AMOR, es decir, una acción a tomar para conseguir un fin. Hacer, construir, formar, transformar. Construir el amor. Formar el amor. Transformar SEXO en AMOR. AMOR, palabra poderosa. Hacerlo para mí era lo máximo. Lograr HACER el amor, asu, qué fuerte.

 

Me parecía casi imposible poder decir esa frase. Así como me resulta difícil decir AMOR a alguien, también me resulta difícil decir HACER el amor. Así que prefería no decirlo.

 

Yo utilizaba una palabra más procaz, un verbo rápido y práctico, pero a la vez frío y a veces sin sentido. Yo decía: TIRAR. ¿Vamos a tirar? Yap. Chévere. Nada de HACER EL AMOR ni qué ocho cuartos. Yo quería TIRAR, después si quería tratábamos de HACER el amor, pero terminaba tan cansada (y eso que yo no hacía mucho) que eso de HACER el amor quedaba pendiente para otra ocasión.

 

Bueno, este verbo TIRAR a mí me gusta bastante, aunque para muchas suene feo. A mí me parece supersexy, solo de escucharla me excito. Qué loco. También está la palabra COGER, pero no me parece tan sexy como TIRAR. Me gusta TIRAR.

ESO

Escribo algo rápido porque no tengo mucho tiempo. Es domingo. Termino algunas tareas. Preparo mis cosas para mañana. Tengo que ir temprano a inscribirme al francés, pero primero debo pagar en el banco.

No sé de que escribir. Me acostumbré demasiado a contar mis intimidades. Tanto, que cuando quiero escribir de otras cosas todo se me complica y mi mente se queda vacía. No hay nada que decir.

He estado pensando mucho en algunas cosas. Por ejemplo, creo ser anorgásmica. Nunca he tenido un orgasmo con una persona. Sí los he tenido sola, cuando me masturbaba (o me masturbo jeje), pero con alguien, con mi pareja o con lo que sea, no. Nada de nada. He estado varias veces cerca pero al final nada.

Cuando lo comento no me creen. Suena increíble? No lo sé. Nunca me he cruzado con nadie que me diga que tampoco los tiene. Debe haber por ahí alguien pero no lo sé. La cosa es que yo no los tengo.

Luego de pensar en eso y de sentir mucha envidia por las que si lo tienen (y hasta múltiples) me propuse cambiar de posición. Es decir, yo todo este tiempo he sido rosadita, entienden? pacífica o algo así. Bueno, ahora quiero ser más activista a ver si las cosas cambian. Me pregunto si cambiarán.  Voy a ser azulita, eh, o sea, convertirme en el príncipe azul de la historia. Asumir otra posición en el tema del sexo. Quiero saber qué se siente estar en esa posición.

Me dicen que está complicado porque soy bien floja (lo que es cierto), pero haré el intento. Tengo que comprar varios red bulls, porque me canso rápido. Además, y lo más importante, encontrar a la persona adecuada (aunque ya sé quién va a ser jaja).

Así que esa es mi nueva meta de estos días, semanas o meses en que eso esté metido en mi cabeza. A esto creo que se le llama ser moderna: alguien que puede asumir varios roles en el momento de ESO.

ESO es el SEXO. Ahora lo llamo así: ESO. No sé por qué me gusta esa palabra. Me parece sensual aunque no significa nada, pero cuando lo menciono y sale esa sonrisa y el movimiento de los ojos, ya saben a qué me refiero. A ESO.

Y no sé si antes hablaba así. No sé si al sexo le decía ESO. Pero ahora es ESO, y ESO me gusta un montón, pero como ya dejé el cuarto de La Molina ya no tengo un sitio tranquilo en donde podría hacer ESO. Ahora tengo que volver a ese asunto de los hoteles (que son caros y yo ando misia). Aunque todavía no hay una gran necesidad de ESO. Estoy tranquila. Esperando a alguien para ESO. Yo sé que está ahí esperándome a mí también.

PD: Les dejo mi cuello.

Congelada

Estoy metida dentro de una nevera. Congelada. Me despierto a las 7 para preparar mis cosas y las de Cami. La llevo al colegio a las 8 y de ahí me voy al paradero. Espero el bus que me llevará a mi clase de francés. Siento que todo lo que hago es para escapar de algo, y no estoy segura de que es lo que hace que me sienta en esta especie de huída. Pero sigo huyendo.

 

Llego a mi clase a las 9. Dos horas aprendiendo a conjugar los verbos. Es mi primer ciclo y ya está terminando. Nos tomaron tres exámenes: dos escritos y un oral. En los tres saqué 18. Promedio: 18. Pasé al básico 2.

 

Vuelvo a casa a las 12. Los lunes me toca cocinar a mí. La abuela de Cami siempre se va de viaje a Chincha los sábados y regresa los lunes a las 11 de la noche. Yo cocino domingo y lunes. No sé cocinar. No me gusta. No me atrae para nada. Hago lo más simple y rápido que se me ocurra. Antes me esmeraba un poco más. Pero la comida siempre sobraba. Estoy negada para estas cuestiones femeniles. Me aburren y siento que pierdo el tiempo.

 

Cocino. Recojo a Cami. Almorzamos. Me baño. Alisto mis cosas. Llega su papá. Me voy a estudiar. Nuevamente mis pasos lentamente me dicen que voy a un lugar. Que a ese lugar llegaré en hora y media. Y camino otra vez al paradero. Subo al bus. Llego a otro paradero. Bajo. Subo a otro bus. Llego a la universidad.  Estoy ahí desde las 4 hasta las 9.

 

Vuelvo a casa. Cansada. Solo quiero dormir. Huir de todo. No saber nada de nada. Pero viene Cami y quiere que le explique algunas cosas. Me llaman por teléfono. Tengo que preparar mis trabajos y tareas para el día siguiente. Estudiar lo que siempre debo estudiar. Me conecto al msn tratando de escapar, de encontrar palabras que me devuelvan a la vida. Revuelvo todas las cosas y las vuelvo a ordenar. Debo estar mal de la cabeza.

 

Empiezan mis clases y todo comienza a dar vueltas otra vez. Aparece esa espantosa ansiedad que se oculta cuando estoy de vacaciones. Esa horrible ansiedad que me desestabiliza todo y me hace querer salir corriendo de todas partes. De las conversaciones, de las clases, del salón, del baño, de la facultad. Y me hace ocultarme en sitios solitarios y vacíos o tirarme en el pasto y quedarme dormida huyendo de todos pero sobre todo huyendo de mí.