Renunciando

Renuncio a mis manos sin estrellas

renuncio a mis pies marchitos de espinas

renuncio a los golpes contra la noche

y a la maldición del día siguiente

renuncio a la música de mis sueños

y al descanso del amor

renuncio a la apatía de los lunes

y a la algarabía de los “nunca otra vez”

renuncio a las manchas de sangre

y a los amigos que jamás están

renuncio a la lucha contra el temor

a la inmensidad de la incertidumbre

a la soledad que me envuelve

a la alegría de la fatiga y del llanto

renuncio a mis labios de palabras

a los sin sentido, a las mentiras paranoicas

renuncio a mis hijos y a los hijos

de mis hijos y a los hijos de estos

renuncio al futuro, al mañana,

al tal vez, al quizás, al a lo mejor,

renuncio a la paz, a la guerra

a la noche, al día,

a la vida,

a la muerte

renuncio al padre y a la madre

renuncio a los hermanos del ayer

renuncio a la búsqueda de placeres

y al encuentro con mis demonios

renuncio a dios y a las tinieblas

renuncio a mí y a los demás

y me despido de ustedes con un beso.

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2 comments

  1. galletatuerta · noviembre 15, 2008

    Pero este siempre está aquí.

    Un abrazo,

    Neto

  2. exploradora · noviembre 15, 2008

    Lo sé.

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