Primeras veces

No sé si lo ideal hubiese sido que mi primera vez con una mujer hubiese sido la PRIMERA VEZ. Me refiero a que mi historia personal se redujera a una sola persona con la que aprendiera todo y a la que nunca olvidaría justo por eso. Pero no. Mi historia no se reduce a una sola persona porque tuve varias primeras veces, y recién lo noté ayer cuando me hicieron la pregunta, y creo que tendré muchas primeras más.

 

Estábamos hablando de lo difícil que es olvidar a alguien, especialmente a la primera con la que pasó mucho y te dejó una historia tatuada en la piel. Sé que es difícil, que cuesta mucho, pero sigo trabajando en ello. Por suerte ya no siento con la misma intensidad y ya estoy más tranquila. Los recuerdos ya no me persiguen insistentemente. Simplemente mi corazón, que sigue vendado, se acostumbró a la imposibilidad de muchas cosas. Me hice a la idea de aceptar calmadamente que muchas veces lo que uno quiere, desea, sueña o anhela NO se cumple y otras muchas veces SI y que ya llegará otra vez aquella que me devuelva las ganas de seguir queriendo. Y esa idea me dio la paz que estaba buscando casi desesperadamente.

 

A lo que iba es que yo tuve varias primeras, no solo una. La primera que me llevó a una disco de ambiente fue mi primera amiga. La primera con la que salí en plan de ligue fue mi primer beso, pero quedamos como amigas, también fue la primera con la que “dormí” en un telo, la primera que se templó de mí, la primera y la única, hasta ahora, a la que vi llorar por todo eso.

 

La primera chica que fue mi pareja no fue la primera con la que “hice el amor”, para hablar educadamente, pero hicimos otras cosas interesantes y fue la primera en una serie de experiencias increíbles, aunque fue la primera con la que me sentí muy miserable.

 

La primera con la que lo “hice” no fue mi pareja sino mi primera amante y cuando lo hicimos no éramos ni eso y acabábamos de conocernos, así que en cierta forma también fue mi primera aventura sexual. La primera que terminó conmigo fue ella. Fue la primera con la que volví. Y fue también la primera que me rompió el corazón. Fue la primera chica por la que me tomé el trabajo de viajar (porque yo soy bien floja, esa es la purita verdad) y fue la primera vez que yo pagué un hotel (lo que también es bien raro). Así que con ella se acumulan varias primeras veces.

 

Ahora, que me rompan otra vez el corazón está bien verde.  Me he vuelto más dura, consecuencia inevitable de las malas experiencias, para consuelo de mí, pero para desgracia de aquella que se dé el trabajo de querer curarme la herida. Así que si aparece alguna valiente por ahí, no dejaré de prevenirla contra mí. Porque sé cómo soy cuando alguien me gusta, y cuando no quiero, o cuando quiero, pero no amo. O cuando amo, pero igual me dan ganas de complicarme la vida.

sincorazon

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