Por fin

Terminaron las clases, por fin, aunque en enero la primera semana entregaremos dos trabajos que dejamos en stand by y el último examen que ya no es tan complicado. Pero ya terminó casi todo. Fuera stress. Solo me falta mi último examen de francés que ya no es tan difícil. Y fin. Claro que en enero comenzaré un curso de Paleografía y luego a repasar el inglés. El francés seguirá como siempre todo el verano. También tengo que apoyar en un proyecto de lingüística en la U, pero eso es fácil, y las correcciones de siempre. Pero ya todo es más relajado.

 

Hoy es la fiesta de promoción de Cami y tengo que dar el discurso, ya lo preparé así que no estoy tan nerviosa. La fiesta comienza a las 4 y 30. Mi hermana es la madrina de mi hija. Quizás eso es lo que me pone más nerviosa, ella para mí es lo máximo, ha logrado casi todo lo que ha querido, siempre ganando becas, presidenta de su promoción, la mejor alumna, la que dio el discurso final en la graduación y líder nata. Parece que no le tuviera miedo a nada (aunque debe tenerlos, pero los disimula muy bien).

 

Convivir con ella fue un poco complicado porque éramos completamente diferentes, ella era extrovertida, sociable, fiestera, amiguera y sin el menor miedo al ridículo (todo lo que yo quería ser) y yo era (y aún soy, a veces) introvertida, tímida, lejana, silenciosa, con demasiados temores y un poco patética. Así que las comparaciones no se hacían esperar y yo siempre terminaba mal parada. Ella actuaba y participaba en todo en el colegio y yo en nada. Solo imagínenselo.

 

Bueno, la cosa es que mi hermana (a quien creo que siempre quiero impresionar) y el papá de Cami, que es profesor y no tiene el menor temor de hablar en público (y que siempre se ríe de mi nerviosismo) y mi hija, que es tímida como yo y le da terror el público (y a quien quiero enseñarle que no debe tener miedo a nada) estarán mirándome hoy y escuchando todo lo que voy a decir sobre la responsabilidad de los padres y demás floro. Espero que salga bien.

 

De ahí, a descansar. No tengo ganas de salir a ningún lado. Además no tengo con quién, todo el mundo me aburre y estoy misia, otra razón más. No puedo creer que solo falten diez días para que termine este año. Solo diez días. Me asusta, no me siento bien en el asunto de los sentimientos y no quiero terminar así este año, pero creo que no quedará otra. Navidad la pasaré con mi familia y Año Nuevo, durmiendo. Así la paso todos los años, no quiero cambiar la costumbre. Detesto salir en Año Nuevo con toda la gente amontonándose para tratar de disfrutar el último día del año porque quizás no han disfrutado nada en todo el año, pagando un montón de plata para entrar a las discotecas y todas aplastadas y ebrias. No me parece un buen final, a no ser que se esté con la persona que se ama. Solo así todo eso es soportable.

 

Son tres los meses que me bajan el ánimo. Febrero: por el día del amor. Junio: por mi cumpleaños. Diciembre: por todo lo que la gente hace y siente ese mes. Cuando comienzan quiero que se acaben lo más pronto posible. El 2008 se va y con él muchas de las cosas en las que creía, como que las mujeres eran mejores que los hombres, ja. Lo que si es cierto es que son más lindas. Otra cosa que ha cambiado en mí es que antes, en mi juventud, siempre pensaba románticamente en hombres, esa era mi ilusión, ahora solo pienso en mujeres y a los hombres ni los miro ni me causan el menor interés. Las películas románticas sobre hombres y mujeres que se enamoran las siento tan lejanas a mí. Es tan raro cómo he cambiado en tan solo un año.

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