En el MHOL

Llego temprano, pero ya hay unas cinco chicas, lo cual me sorprende. Luego vienen más,  la sala se llena y faltan sillas, tienen que sentarse en cojines en el suelo o quedarse paradas. El tema es identidad y nos reparten papelitos para llenar unas diez líneas con nuestra descripción. Tenemos que poner lo que más nos gusta hacer, cómo somos, cosas por el estilo.

 

Luego nos piden los papelitos y los van repartiendo, cada una lee una descripción diferente y luego debemos adivinar de quién se trata. Algunas ponen su rol sexual, lo que me parece un poco infidente, debe ser que no estoy acostumbrada a decirlo ni siquiera cuando me preguntan:

 

– ¿Tú que eres?

– ¿Cómo que soy?

– ¿Activa o pasiva pues, o moderna?

– Ninguno

– Cómo que ninguno

– Hasta ahora me han agarrado de pasiva pero no creo que lo “sea” ¿entiendes?

– ¿Eres pasiva pero quieres ser activa?

– Nop

– ¿Eres activa pero haces de pasiva?

– Nop

– ¿Eres moderna?

– No creo ser antigua

– ¿Entonces?

– Entonces nada pues, todos esos títulos nos limitan y no me gustan los límites

 

Todas esas preguntas me aburren terriblemente y me parece una falta de educación, es como querer saber que poses hago o cuáles me gustan más, y que a la primera me pregunten eso me hace sentir como si fuera un objeto sexual o si lo único que le interesara fuera saber eso como para ir descartando posibilidades o ir filtrando información, quién sabe.

 

La cosa es que cuando digo que no quiero llamarme de determinada forma y que si digo que soy lesbiana es más como una cuestión de identidad política para lograr ciertos derechos que se nos restringen o para reconocerse dentro de un grupo y ser una unidad para afrontar problemas y conseguir ciertas reivindicaciones, pero solo para eso, parece que no me entendieran y me dicen:

 

– Ah, entonces todavía no sabes lo que eres

– ¿Cómo que no sé lo que soy?

– Claro, pues, todavía no te defines

– No es eso, es que ya debemos pasar a otro nivel, luego de reconocernos como algo, por ejemplo “mujer” o “lesbiana”, deberíamos problematizar el hecho de qué es ser mujer y qué es ser lesbiana, y explorar otras posibilidades de conocimiento

– Lo que pasa es que tú aún no estás segura de lo que eres o lo que quieres

– Por lo menos sé lo que no quiero, y eso ya es bastante.

 

El año pasado, cuando vine por primera vez a la charla sobre identidad yo me reconocía como hembra, mujer, lesbiana, estudiante, madre. Habían un cúmulo de identidades que asumir, pero esa asunción solo dependía de con quién interactuara. No sé si todo el tiempo soy todo eso que digo. Por ejemplo, si la cuestión es asumir cosas, puedo asumir que el año pasado era recontra fácil (jeje). Y eso puede cambiar (o no). Pero lo de ser madre no, aunque todos sabemos que ser madre implica mucho más cosas que parir, pero puedo ser madre simplemente pariendo, pero una buena o mala madre también puedo ser, o una madre rebelde, o una madre open mind. La cosa es que somos muchas cosas, muchos tipos de personas por grados y niveles, fluctuamos de un lado a otro y según lo que nos guste nos vamos quedando más de un lado o de otro, no somos totalmente algo o totalmente nada y negarnos la posibilidad de ser o hacer algo más o algo menos de lo que ahora hacemos o somos es subestimarnos demasiado.

 

Personalmente, emocionalmente, sentimentalmente, interiormente no quiero colocarme ni el título de mujer, ni el de homosexual, ni el de lesbiana, ni el de bisexual, trisexual o plurisexual. Y mucho menos el de pasiva, activa, moderna, versátil, diversa, queer, activista, pacifista, azulita, rosadita, pasita“dame que te doy”, “doy y pido vuelto”, etc, etc. Pero políticamente, para la lucha por una ciudadanía libre y total, me reconozco como todo eso y mucho más.

 

Y si me contradigo, puedo asumir una identidad contradictoria en este momento. Si alguien puede sentirse traicionado porque digo que no soy lesbiana en mi intimidad, pero sí públicamente, es su problema.

 

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One comment

  1. Anónimo · febrero 3, 2009

    que interesante… te siento mas madura, reflexiva, ya no con esa narrativa tan pesimista que grita “doy lastima”. me da gusto, ahora creo que si podre leerte con mayor interés, y con respecto a la identidad, tienes razón, suficiente con que tu sepas lo que eres y lo que quieres. hasta la proxima.

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