Braille y crónica

El lunes fui a recoger unos libros a la universidad, más concretamente, 7 copias de libros. El martes fui al Reniec a sacarle su DNI a Cami, como su papá está asegurado desde el año pasado, ella también puede ser atendida, y de colada yo que paso como conviviente, así que el miércoles fui a hacer mi cambio de domicilio. Todo los años que vivimos juntos nunca cambié mi domicilio y ahora que estamos separados se supone que legalmente somos convivientes, con tal que me arreglen las muelas yo feliz.

 

El jueves andaba por Abancay perdiendo mi tiempo y entro un rato a la Biblioteca Nacional, tengo mi carné caducado y pensé en renovarlo, pero antes me metí por todas las salas para chequear los cambios. En una de esas que andaba de sapa entro a la sala de invidentes. Una señorita me pregunta qué deseo y yo, como si nada, le pregunto si hay cursos de Braille. Me dice que si, pero que comenzaron dos días antes, es decir, el martes. Me lamento rápidamente y me dispongo a salir, pero un señor con lentes negros se me acerca y me dice: yo te puedo ayudar, en la primera clase solo han hecho las 10 primeras letras, no es muy difícil. Levanto los hombros como diciendo “bueno” y me dispongo a dejarme guiar, pero el señor no se mueve, sigue ahí frente a mí como esperando algo. A veces puedo ser así tan estúpidamente distraída. El hombre no había visto mi gesto de aceptación, era imposible que me entendiera. Era ciego. Ok, le digo. Sonríe. Era la 1, la clase comienza a las 3 así que me dice que vuelva a las 2 para empezar la primera lección y no esté retrasada.

 

Vuelvo a las 2, le paso la voz, me saluda y se dispone a enseñarme, me guía hacia su escritorio, saca unas hojas, una cajita con huequitos llamada regleta (creo) y un punzón. Me siento y comienza a explicarme. Lo hace de una forma bien simple y entiendo todo. La hora se pasa volando. A las 3 comienzan a llegar los demás alumnos. La secretaria ve en la lista a una chica que tiene mi mismo apellido, me pregunta si somos familiares y le digo que no. Luego tenemos que ir a otro salón en donde se dicta la clase, el señor me toma del brazo y vamos juntos, veo que ahí está la hija de mi hermano por parte de mi padre, es decir, mi sobrina. Sí era mi familiar, aunque casi nunca nos hablamos, y eso que vivimos como 20 años una al lado de la otra, nuestras casas eran contiguas.

 

El profesor es joven y ciego (obviamente), me explica algunas cosas, pero no entiendo nada. Me dice que con la práctica voy a entender. Eso es seguro, le contesto. Practico y practico hasta las 5, hago bien todas las tareas, solo con algunos pequeños errores naturales por ser la primera vez, el profe me felicita y me dice que avanzo muy rápido, pero la verdad es que no es muy difícil tampoco. Las cosas se hacen fáciles cuando puedes ver, así que la última media hora traté de hacerlo con los ojos cerrados, me demoro más y lo hago mal, pero sino no tiene sentido, tengo que ponerme en la piel de ellos. Mi próxima clase es el sábado, dos clases más, martes y jueves, y se termina.

 

El viernes acompañé al papá de Cami a un curso de Gramática del español (sigue también el 23 y 27 de febrero y el 2 de marzo) en el Centro de investigaciones lingüísticas, él necesita certificados de capacitación, y yo de paso visitaba a mi profesora que es la directora del centro. Vi a varias personas conocidas y conversé un rato con ellas. De paso mi profesora me regaló un disco sobre unas conferencias en Colombia sobre revitalización de lenguas que están por desaparecer, así que salí ganada. Me dijeron que podía quedarme sin pagar, que no había ningún problema (eso es lo bueno de ser medianamente conocida), pero yo quería ir a un taller de crónica que está dictado por Esther Vargas en la Cámara Peruana del Libro. Así que después de despedirme de todos me fui para allá.

 

Llego puntual, pero me demoro pagando, el taller está 60 soles pero yo pago 30 y dejo debiendo para la próxima semana, solo es los viernes y sigue los días 27 de febrero, 6 y 13 de marzo. Cuando entro al salón la profesora ya está conversando con los alumnos, les pregunta qué es una crónica, la mayoría dice que es una historia, un relato, una narración, que puede se cronológico de un hecho necesariamente verídico, porque sino traspasaría los límites y se convertiría en literatura.

 

Yo digo que es literatura de algún hecho periodístico, primero porque rompe las reglas de un simple reportaje. Eso es lo que yo creo, que el periodista que escribe la crónica quiere hacer literatura de no ficción, así como algunos cineastas hacen biopics, que no es lo mismo que documentales que serían la analogía del reportaje. Es decir, crónica es a biopic como reportaje es a documental.

 

¿Que es lo que caracteriza a una crónica y a un biopic? que el periodista necesita de la belleza del lenguaje como el cineasta necesita de la belleza de las imágenes, me refiero a que hay algo de montaje en todo eso, así sea basado en hechos verídicos, hay subjetividad y una necesidad conciente o inconsciente de ponerse del lado de alguien, sea del bueno o del malo. Ejemplos de ello son Truman Capote y Susan Orlean, en el lado de la crónica, en donde han creado obras literarias de indudable valor como A sangre fría y El ladrón de orquídeas. Y en el cine, podemos ver The Doors de Oliver Stone y Yo no estoy aquí de Todd Haynes. En cambio, un reportaje es una narración fría, imparcial y distante de algún hecho actual que conmocionó a la sociedad y en el cual se puede rescatar algún problema de fondo de la estructura social, por ejemplo, todos los reportajes que se han hecho sobre Uchuraccay; y el documental es muy parecido, como los que hace Michael Moore.

 

Bueno, nos ofrecieron gaseosas y galletas, por suerte, ya que me moría de hambre; nos dejaron una tarea que es ir pensando en un tema para una crónica y el tema es algo sobre Lima, cualquier cosa. Un rato no sabía que hacer, la mayoría de alumnos son periodistas aunque me sorprendió encontrar dos estudiantes de lingüística (eso sí que es raro), así que me puse a dibujar a la profesora. La organizadora también intervenía de vez en cuando y decía cosas graciosas, parece medio hiperactiva en comparación con la profesora. Fue entretenido. Al despedirme le regalé el dibujo.

 

Así que ya tengo mi tiempo un poco ocupado mientras dejo el francés (ojalá que solo por este mes), aunque aún tengo esperanzas de continuarlo, espero un milagro.

 

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