Sin tiempo

Un poquitín atrasada con los trabajos, quizás porque siempre creo que lo terminaré y hago las cosas a última hora y la presión de que el tiempo se termina ayuda bastante, pero no es bueno. Simplemente no duermo y no puedo dejar mis otras actividades de lado. Ya terminará.

 

El viernes fui con E a ayudar con la edición del programa del mhol “EsD’Les”, el gerente nos miraba cuando estábamos sentadas con el editor, un muchacho muy joven y que estudia en mi universidad y que conoce a todos mis amigos (laca). Luego se fue, cuando volvió nos seguía mirando raro. Entonces ya no se aguanta y pregunta: ¿ustedes también son del mhol? Sí, le contestamos. Nos mira con cara de incredulidad (parece que no entramos en su estereotipo de lesbiana). Parece no creernos, dice algunas cosas sin importancia y se va. De vez en cuando se da una vuelta para ver cómo va avanzando el trabajo, pero sigue con ese rostro de incredulidad intransferible. E y yo nos reímos de él.

 

El domingo fui a ver la presentación de teatro gay en el ccespaña. Me encontré con A que también escribe un blog lésbico y con la cual hablaba hace buen tiempo por msn, pero a quien no había visto nunca, excepto por foto. Yo iba a ir con E pero ella tuvo que ir a una misa o no sé qué y canceló. Luego entré al msn, me encontré con A y quedamos en ir juntas. Me parece que tomó valor y se decidió de una vez a conocerme a pesar de sus temores razonables.

 

Porque esto de conocer a gente extraña no solo es peligroso, sino muchas veces decepcionante. Por suerte, a mí nunca me ha pasado decepcionarme terriblemente aunque siempre en mi imaginación me inventaba otras cosas. Luego simplemente aceptaba la realidad y me divertía. Al final nunca me pasó nada malo.

 

Imagino que ese era el temor de ella, encontrarse con una loca psicópata o con una acosadora obsesiva, o qué se yo. Por suerte, o por obra de mis padres, no soy nada de eso. Soy supertímida y apenas se acercó a la cola (porque ahí en el ccespaña, si quieres entrar a algo que es interesante la cola ya se está formando una hora antes de que empiece) me puse roja (lo de siempre) y no sabía qué hacer, no la miraba de frente a los ojos como con cualquiera sino que estaba con mi clásica conversación lateral. Luego de unos minutos la cosa ya iba corriendo y la adrenalina bajando así que normal, conversamos bastante, vimos la obra que estaba bien loca y la contaría, pero este domingo la van a pasar otra vez en el ccespaña así que mejor no arruino el final. Después al paradero y tranquila cada una a su casa. Se puede decir que sobrevivió a este extraño encuentro del tercer tipo.

 

El lunes en el mhol la dinámica fue un vacilón. Éramos unas 15 chicas. La capacitadora puso nuestros nombres en un baldecito y teníamos que sacar una por una un nombre y luego saludarnos según lo que indicaban unas tarjetas de colores que también teníamos que escoger al azar. Hicimos un círculo, sacamos un nombre y según la tarjeta nos dábamos los siguientes saludos: el saludo sexy (en cada lóbulo de la oreja), el saludo español, el saludo de madre, el saludo de osa, el saludo de miss mundo, el saludo de telenovela mexicana, el saludo esquimal (ese me tocó a mí). No recuerdo más saludos, creo que esos eran todos.

 

Se rompió un poco la tensión luego de la presentación de cada una en la que las chicas se ponen nerviosas por ser o la primera vez que están ahí o una cuestión de personalidad. Luego hablamos del tema a tratar en el taller de ese día: ¿por qué escogemos mal a la pareja? (o algo así).

 

Ahora, encerrada en mi casa tratando de terminar la tarea. Y deseando que el día tenga más de 24 horas para poder dormir un poco más.

 

PD:

– Los talleres programados y las actividades a realizarse en el mhol pueden encontrarlos en lesbianasmhol.blogspot.com

– Los programas de EsD’Les están en la sección gayfriendly de perunet.tv

– Este viernes 27 el Festival Clitoria (búsquenlo en google)

– Este domingo 29 a las 8 pm en el ccespaña (cuadra 6 de arequipa frente al parque de los emos) teatro: “El homosexual o la dificultad de expresarse”. No se decepcionarán.

– Este lunes a las 7:30 (y todos los lunes como siempre) los talleres para chicas en el mhol.

– Para responder a los comentarios: X no se llama Ximena.

– Me suena más bonito “damos” que “demos”, creo que damos indica un tiempo presente, algo que está sucediendo, ejm: Juan me pregunta ¿qué están haciendo? Y yo le respondo “le damos una mano a M para que termine pronto”; en tiempo pasado suena “le dimos una mano para que termine pronto”;  en tiempo futuro como expresión de un deseo puede sonar: “él espera que le demos una mano para que termine pronto”. Pero no estoy segura de cuál será el correcto o el mejor. Escribo rapidísimo tratando de quitarle tiempo al tiempo así que si hay errores discúlpenlos.

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Entrevistas de trabajo

Aprovechando que estoy de vacaciones y para dejar un poco la vagancia general fui a dos entrevistas de trabajo para dos editoriales conocidas.

 

En la primera pedían un corrector de estilo. Fui con mi CV y de lo más informal, con mi polito, mi jean y mis zapatillas viejas porque, supongo yo, que al final de todo pesará la inteligencia sobre la apariencia (qué pretenciosa eh). Además, no me interesaba vestirme (o mejor sería decir disfrazarme y comenzar siendo insincera en donde se supone podría trabajar) cuando no necesito de ningún tipo de ropa especial para hacer el trabajo que se supone debo hacer. Así que fui como me visto siempre. Me recibió el editor general, revisó mi CV, conversó conmigo, me hizo algunas preguntas y me tomó un examen. Terminé el examen, se lo entregué y me dijo que me llamarían (la clásica). Me despedí y me fui. 

 

Luego fui a la siguiente editorial. Me entrevistó el gerente, me hizo bastantes preguntas sobre mis fortalezas y debilidades, yo estaba coloradota porque aparte de haber caminado un montón para encontrar la dirección, hacía calor y yo siempre soy medio rochoza. Y estaba ahí sentada en la oficina respondiendo las preguntas del tipo, también me tomaron un test. Cuando terminó me dijo que vaya a otra oficina a que me hicieran otra prueba. Fui, estaba a unas 10 cuadras. Ahí me recibió la editora general que me explicó lo que tenía que hacer: redactar como condenada. Me tomó la prueba y me dijo que me llamaría (lo de siempre).

 

En eso estuve perdiendo mi tiempo un día entero y no pude ir al mhol (pipipipipi), al día siguiente me llamaron de las dos editoriales. La primera me dijo que había pasado la prueba y que fuera inmediatamente, la segunda me dijo que me acerque apenas me desocupe.

 

Voy a la primera, me dicen que hice muy bien el examen, que mi CV es muy bueno, que todo chévere y bonito y que el puesto era mío. Yo estaba esperando escuchar las condiciones de trabajo, pero nada. El editor sonreía como si me hubiese ganado la lotería. Me pregunta: ¿algo que quieras saber? Si, le digo (como quien no quiere la cosa), el horario es? De lunes a viernes de 8 a 5 y los sábados hasta el mediodía. Bueno, hasta las 5 normal porque como está en el centro de Lima llego en media hora a la universidad cuando comiencen las clases. ¿El sueldo? El pago es de 600 soles, pero a los tres meses entras a planilla con todos los beneficios de ley.

 

Yo pensaba, asu, 600 soles, mierda, qué miseria, y voy a matarme leyendo cuchumil libros hasta que mi cerebro esté seco por 600 lucas que realmente no serán 600 porque entre pasajes y comidas (3) se me irían 200 y neto solo tendría 400 y por esos miserables 400 me voy  a matar todos los días, ver poco a mi hija y estar con los estudios siempre a medias?  Nica.

 

El editor me ve pensativa y no percibe en mi rostro muestras de alegría desbordante sino de ¿qué michi sigo haciendo aquí? Así que me pregunta si estoy de acuerdo. Le digo que no, que el sueldo me parece muy poco. Me dice que hay unas cinco personas más que esperan tomar mi lugar (como diciéndome que estoy desperdiciando la gran oportunidad de mi vida). Le digo que quizás ellos necesiten el trabajo en forma más urgente que yo así que no tendría ningún problema en dejarles el trabajo a ellos (la crisis pues). Me levanto para despedirme, el editor también se levanta. Le doy la mano y le digo que cuando decidan subir los sueldos me pase la voz. No me dice nada. Salgo.

 

Voy a la otra editorial. Ahí pregunto por el horario a la editora: de lunes a viernes de 8 a 6 y los sábados hasta el mediodía. ¿De 8 a 6? ¿ 10 horas? ¿eso no es ilegal? ¿no se supone que son 8 horas de trabajo? ¿en dónde están los derechos humanos? Y el sueldo, pregunto. El sueldo es de 800 soles. Uhmm, 800 soles que neto serían 600 por gastos en movilidad y alimentación. 600 por 30 días de trabajo, ¿eso es 20 soles diarios? ¿no es una completa miseria? Niet.

 

Le digo que pensándolo bien, reflexionando así concienzudamente, no me parece redituable, es decir, que el gasto en tiempo y el gasto intelectual no se condicen con lo que me van a pagar. Es decir la inversión en tiempo y esfuerzo, el sacrificio de mis estudios y del cuidado de mi hija, el cansancio y las pocas ganas de vivir que vienen después e todo eso no son equiparables a 800 lucas así que prefiero agarrar mi orgullo, meterlo en un pan, echarle limón y sal y comérmelo a diario antes que sentir que estoy siendo explotada (total, para eso no me he matado estudiando toda la vida).

 

Así que otra vez desempleada. Al día siguiente me llama el gerente de la segunda editorial y me pregunta que porqué no acepté el trabajo, si no me gustó el ambiente de trabajo o si la editora me dijo algo que no me gustó. Le dije que nada de eso sino que como es hasta las 6 y mis clases en la universidad comienzan a las 5 imposible que pueda aceptar, no quiero perder el año, y más aún si me falta solo este para terminar de una vez.

 

Me dijo que tenía otra propuesta para mí, y yo pensé o mi trabajo es muy bueno o están completamente desesperados o las dos cosas o ninguna. Me dice que trabaje free lance y por objetivos. De esa forma cada dos semanas podré ganar 500 soles si completo los objetivos. El trabajo lo hago en mi casa y a las horas que quiera con tal que cumpla con los plazos dispuestos. Me pareció bacán, cómodo y poco perjudicial para mí, y hasta iba a ganar más que si me encerraba en una oficina por 10 horas muriendo de sueño, cansancio y hambre porque ese es mi estado habitual, podía seguir estudiando francés e ir a mis clases de la universidad puntual sin faltar a ninguna de ellas. Entonces, acepté.

 

Tengo trabajo lero lero, y en mi casa, lero lero, y puedo dormir hasta tarde, lero lero, y el trabajo es papaya aunque es un montón pero papaya igual, lero lero y me pagan más que si estoy en oficina lero lero y puedo tirarme en mi cama cuando quiera lero lero y prepararme mi cafecito y recoger a mi hija del cole y prepararle su lechecita y su comidita, y ayudarle con las tareas lero lero y hacer mi voluntariado con los ciegos lero lero.

 

Parece que estoy contenta. Y es demasiado bueno para ser cierto, así que vamos a ver cómo va todo. Espero que bien, pero mi tendencia al pesimismo me jala como una especie de defensa para no terminar muy decepcionada con las cosas que suceden a mi alrededor. Ahora, a trabajar.

Mujeres (las que no están)

Me hacen tres preguntas por el día de la mujer:

 

1. ¿qué le falta a estas celebraciones por el día de la mujer?

2. ¿qué tendría que tener para que yo me sienta identificada con eso?

3. o si ya lo tiene, desde su posición como mujeres lesbianas ¿qué más le agregarían?

 

1.      No sé qué le falta en realidad, aunque siempre veo lo mismo, las mujeres exitosas y que han sobresalido a problemas, obstáculos y dificultades para lograr sus sueños, y también leo lo mismo, estadísticas de la situación de desigualdad en la que siguen las mujeres a pesar de todos los esfuerzos que se siguen haciendo al respecto y comentarios varios al respecto. La historia de siempre.

 

Y recuerdo que hace poco salió un reportaje sobre si había discriminación en la tele. Le hacen entrevistas a cuatro personas: Verónica Linares, Federico Salazar, Raúl Romero y al Angelito de la tele (no sé cómo se llama). La primera dice que obviamente SI, que quizás si ella no fuera simpática no estaría dando las noticias aunque se necesitan más cosas que la simple belleza para hacer lo que hace. Los otros tres dicen que NO porque sino ellos no estarían en la tele. Es obvio que si hubiese discriminación ellos no estarían en la tele, pero también es absolutamente obvio que ellos son EXCEPCIONES. La regla no son ellos, ellos son particularidades, extravagancias de nuestra díscola televisión. Y también es obvio que las mujeres que aparecen en los periódicos, las revistas, los noticieros, las premiaciones, etc., etc., por este magno día son excepciones.

 

El asunto es que yo cuestiono el concepto de mujer como lo hemos visto desde que tenemos historia por ser un concepto reduccionista, como casi todos los conceptos que categorizan dentro de ciertas características generales y particulares a algo o alguien. Y no me gusta ser mujer así, aunque yo sé que prácticamente (didácticamente, pragmáticamente) el mundo se divide en dos y de ahí puede salir diversidad de categorías. Y si me pongo aquí a reflexionar sobre qué es ser mujer o qué no lo es no acabo nunca. Y si yo cuestiono el concepto ya no me siento tan feliz de celebrarlo porque siento que las cosas están mal desde la raíz y en el momento en que llegamos a destruir estos conceptos que estrechan la mente de las personas quizás lograremos ser un poco más felices. Entonces, yo uso el concepto mujer, así no me guste nadita, con un fin político que es resaltar aquello que se nos niega.

 

  1. Tendría que tener imágenes, entrevistas, reportajes, etc., etc., de las mujeres que no triunfan, de las que no tienen éxito, de las perdedoras, de las pobres, de las discriminadas, de las marginadas, de las despreciadas…

 

Y también de las derrotadas por la vida, de las que tienen miedo, de las locas, de las vagabundas, de las alcohólicas, de las drogadictas, de las presas, de las enfermas, de las trabajadoras sexuales, de las que no se bañan, de las que no tienen talento para escribir poesía, de las que no sirven para los números, de las que no tienen quien les pague la universidad, de las abandonadas, de las huérfanas, de las que nunca publicarán un libro, de las que nunca saldrían en los periódicos, de las promiscuas, de las ignorantes, de las cobradoras de combi, de las chismosas, de las asistentes dentales, de las asistentes contables, de las asistentes de oficina, de las vendedoras de caramelos en los buses, de las bibliotecaria, de las que cobran 50 céntimos por entrar al baño de un supermercado, de las que los limpia, de las que hacen encuestas, de las que van casa por casa hablando de la palabra de Dios, de las jubiladas, de las perdidas, de las ilusas, de las confiadas, de las ingenuas, de las feas, de las gordas, de las que tienen granos, de las que tienen lunares con pelo, de las que no tienen poto, de las que no tienen tetas, de las que no ganan nada, de las que venden canchita afuera de los cines, de las que no van al colegio, de las desempleadas, de las histéricas, de las inútiles, de las bizcas, de las miopes, de las tuertas, de las ciegas, de las que no tienen un brazo o una pierna o los dos o los tres o los cuatro, de las que no tienen encanto, de las que no tienen simpatía, de las cojudas, de las que no quieren comer, de las que comen y vomitan, de las que se pintan el pelo de azul, de las que se pintan los ojos y las uñas de negro, de las que no tienen talento para cantar, de las que no tienen talento para actuar, de las que no tienen talento para hablar, de las que no tienen talento para cocinar, de las que no nacieron para ser madres, de las que son madres pero hasta las huevas, de las que no quieren a nadie, de las que quieren demasiado, de las que hablan una lengua que nadie entiende ni quiere entender,  de las infieles, de las lesbianas, de las que se visten como hombre, de las que actúan como hombre, de las que piensan como hombre, de las sensibles, de las insensibles, de las malditas, de las mentirosas, de las deshonestas, de las asesinas, de las ladronas, de las mendigas, de las burriers, de las violadas, de las que abortaron, de las que dijeron alguna vez la verdad y por eso se jodieron, de las que no van a la universidad, de las que nunca conseguirán un trabajo honesto, de las que no logran sus sueños, de las que no alcanzan sus metas, de las insomnes, de las fumadoras, de las cornudas, de las paranoicas, de las esquizofrénicas, de las que no tienen talento para el arte, de las que nunca tuvieron útiles escolares, de las que caminan descalzas, de las que tienen piojos, de las que no saben sumar, de las que no saben leer, de las que no tomaron la píldora del día siguiente, de las que no tienen orgasmos, de las que no están enamorada de la vida, de las que tienen un trabajo que apesta, de las que odian a su jefe, de las que odian a su marido, de las que odian a su profesor o profesora, de las castigadas, de las inmigrantes, de las indocumentadas, de las provincianas, de las que no tienen hogar, de las que no tienen padres, de las que no tienen hijos, de las que apestan, de las que sudan de las que babean, de las que roncan, de las que se tiran pedos, de las que tienen mal aliento, de las que tienen dientes cariados, de las que moquean,, de las alérgicas a todo, de las que no saben bailar, de las que bailan todo, todo igual, de las que comen grasas, de las recontra misias, de las recontra rucas, de las recontra putas, de las recontra perras, de las angurrientas, de las alienadas, de las lloronas, de las gritonas, de las chinchosas, de las odiosas, de las que penan en vida…

 

Entonces, si aparecen todas ellas, yo me pondría al costadito y con una gran sonrisa diría: aquí es donde pertenezco.

 

  1. Agregaría a todas las de mi lista y a las que me olvidé de nombrar en el colmo de la invisibilidad.

 

Ahí

Este lunes en el mhol comenzamos el taller con una dinámica de grupo. Teníamos que sentarnos en círculo cinco chicas y una decía lo que le gustaba físicamente (o la ropa o el look) de las otras cuatro. En mi grupo las chicas no se decidían a comenzar y como yo sé que me pongo nerviosa si espero mucho, dije para empezar. Así que comencé y con todas mentí, a la de mi costado le dije que me gustaba su cabello corto y su cabello era lo que menos me gustaba de ella, de la siguiente dije que me gustaban sus aretes y no me gustaban para nada, de la tercera que me gustaba su estatura y no es cierto, es más, me incomoda para conversar porque es superalta, y de la última que me gustaba su look, porque la verdad no encontraba nada que me gustara.

 

Y no fue que entendí mal la dinámica sino que era en lo único en lo que me fijaba al momento de decirlo. No entiendo hasta ahora porqué mentí tanto. Pero yo sospecho que las demás también mintieron y algunas ni entendieron la dinámica porque a mí tres me dijeron que les gustaba mi sencillez, mi buen humor y el hecho de parecer una chica super buena gente y una dijo que le gustaban mis zapatillas (¿?) cuando la capacitadora señaló específicamente que no dijeran ese tipo de gustos sino solo los físicos o superficiales. Y yo no creo ser una belleza pero tampoco está para que nada físico se me resalte o ¿es que las otras características son tan abrumadores que opacan mi hermosura? Naaaa, no lo creo. Al final solo me dio risa. Mentir y que me mientan claro.

 

También voy a participar en un curso sobre género, ciudadanía y derechos humanos de dos días en Cieneguilla. Estoy en la edad límite para participar (ya casi estoy en el límite de todo).

 

No estoy de un humor exultante, mi ánimo parece de invierno y no sé porqué, imagino que es porque a veces me aburro mucho o porque ya nací con esta cuestión de la depresión que va y viene y se convierte en algo crónico.

 

Cami ya está yendo al colegio y está muy contenta, le gusta el colegio (¡!), pero hoy faltó porque le contagié el resfrío. Hoy en la tarde nos fuimos a cortar el cabello, las dos hemos cambiado un poco de look y esa es una muestra de mi terrible aburrimiento, aunque el cambio no ha sido para nada radical. La joven que me cortó el cabello me contaba que los chicos creen que ella es lesbiana por su cabello corto y porque no acepta sus invitaciones a salir a la disco, al cine o a tomar algo. Yo pensaba: y a mí no me creen que soy lesbiana porque tengo el cabello largo y soy madre. Pero solo lo pensé.

 

Novedades conmigo, ninguna, cotidianidad a la vista, ya que estoy obligada por época de crisis a dejar el francés este mes (la prioridad son los libros de Cami), por lo menos avanzaré en algo la tesis o las lecturas que debo terminar, porque después aparece algo que me quita el tiempo y no lo hago nunca.

 

Una amiga me preguntó si voy a dejar el mundo lésbico, yo me pregunto si eso se puede dejar. No entiendo porqué cree que eso puede pasar, será porque estoy sola y tranquila y medianamente contenta y ella no soporta la soledad ni estar sin alguien que la quiera? Tal vez. Me suena a como si me preguntaran si es posible dejar la Mafia. Sí, es posible, pero muerto.

Presentación

El sábado tenia que ir a la presentación del libro de Esther Vargas (“No busco novio”). Ya me había comprometido con las chicas de EsDLes en llevar mis cámaras y grabar la presentación, pequeñas entrevistas y saludos al programa que va por Internet (perunet.tv).

 

Habíamos quedado en encontrarnos a las 6 y 30 en la puerta de la iglesia del parque Kennedy. Llego a las 7 y todavía ninguna había llegado. A los diez minutos llega C y 40 minutos después Q. De ahí nos vamos al Lola Bar que era el sitio en donde se iba a presentar el libro.

 

Caminamos varias cuadras y llegamos. Ya estaba la escritora ahí pero aún no llegaban los presentadores del libro. Haré la pequeña lista de personas que entrevistamos y que mandaron sus saludos al programa:

 

         Esther Vargas

         Melissa Ghezzi

         Pachi Valle Riestra

         Analía Saettone

         Doris Moromisato

 

Luego grabamos la presentación, las presentadoras eran la Saettone y Bibiana Melzi (la pareja de Pachi). Todo estuvo muy bonito. Bastante gente joven. Chicas muy lindas. También estuvo la familia de la autora (lo que es algo muy emotivo). Fue gracioso (y tierno) cuando una chica se declaró fan de Esther y le dio un regalo (son detalles que hacen la diferencia). Se habló bastante del amor, de los derechos, de la visibilidad, de salir o no del clóset, de la amistad y de otros temas. Yo solo tomaba fotos mientras C grababa porque tenía que sonarme la nariz constantemente.

 

Varias de mis amigas fueron. Terminó la presentación y a la media hora el lugar se fue vaciando. Tomé dos cervezas y de ahí mis amigas dijeron para ir a La santa sede. En el camino compraron cervezas en latas. Mientras tomábamos nos pusimos en camino. Llegamos y en la entrada nos dijeron que el ingreso costaba 15 soles, así que nos fuimos al Twin. Yo solo me dejaba llevar, si sale algo chévere, y sino, normal. Hablaba con T que hacía mucho tiempo no veía.

 

En el Twin vi a otras amigas y me iba un rato de grupo en grupo. En uno de esos grupos hubo una chica que me gustó. Lo que realmente es un milagro (y ahora no me acuerdo de su nombre así que le pondré X). Pero X estaba afanando a F. Le pregunté a mi amiga G si eran pareja y me dijo que no pero que estaban en esas. Entonces le pregunto a X, porque un rato antes había estado besándose con F, si eran pareja. Me contesta que no. ¿No? Le vuelvo a preguntar. No, me dice, y sonríe. Me pregunta mi nombre (cuando te presentan a alguien en una disco ni escuchas los nombres pero saludas y conversas). Se lo digo. Le pregunto el suyo. Me lo dice. Me pregunta qué edad tengo. Le digo que más que ella. Me pregunta en dónde vivo (“para ir a buscarme”). Le digo que lejos, pero con una sonrisa. Estoy en plan de evitarme complicaciones aunque realmente me gusta mucho. Me enumera varios distritos tratando de adivinar. Al final se lo digo. Bailamos y se pega bastante a mí (aunque lo hace con todas las que baila). Coquetea sin parar y yo le sigo el juego un rato. No me importa que F, su casi pareja, esté ahí. Es evidente que la va a engañar con la primera que se presente. Yo solo soy una casualidad en ese momento. Le comento eso a G y se ríe, me dice que no todas son iguales y se mata de risa.

 

G se va y solo quedan X y F. Otra chica también me conversaba, parecía que yo le gustaba, pero no le hice mucho caso. Vuelvo al grupo de T. Como algo y luego nos vamos al paradero. Tomamos el mismo carro pero ella se baja antes. Llego a mi casa cansadísimo y con los pies adoloridos. Pero me divertí bastante, volví a ver a un montón de gente que ya no veía. Y volvió a gustarme alguien, que obviamente es del tipo de chicas que me gustan: coquetas, con una personalidad avasalladora y medio tramposas.  Pero por suerte, no recuerdo su nombre, no tengo su teléfono ni su email y no creo que la vuelva a ver.

Resfriada

Y por eso no escribí nada esta semana y recién me pongo al día. El jueves estuve tirada en mi cama todo el día sintiéndome pésima (dolor de cabeza, dolor muscular, exactamente todos los músculos, dolor de garganta, moco, estornudo, diarrea, inapetencia, sueño, escalofríos, etc.). Hice simplemente nada.

 

El viernes estaba igual solo que el dolor de garganta pasó a ser tos y tenía fiebre. Una amiga me llama y me dice que necesita hablar conmigo, y le digo que ya aún muriéndome y sin ganas de nada. Así que voy a su encuentro (antes había tomado un antigripal que ya estaba haciendo efecto). En la mitad del trayecto la fucking me manda un mensaje diciéndome que mejor nos vemos más tarde cuando esté completamente libre porque le había dicho que de 7 a 9 tenía clases. Yo ya estaba en el carro y sin crédito en el celular así que no había forma de avisarle que ya estaba en camino. Me bajé en donde habíamos quedado encontrarnos y traté de llamarla pero no contestaba así que seguramente le había salido un plan y ya no necesitaba conversar conmigo.

 

Entré a ver una exposición fotográfica (que ya he visto decenas de veces) pues tenía que hacer tiempo hasta las 7 que comenzaba mi clase de crónicas, mientras miraba las fotos una chica se me acercó y me comentó sobre una. Era la foto que me gustaba más. Dos mujeres abrazadas y desnudas sobre una cama. Me dijo: qué hermosa foto. Yo la miré y solo dije: ajá. Y seguí caminado. En esos momentos sale de mí mi extrema timidez. Salgo y me siento en los escalones y ella también sale y se sienta a un metro de mí en el mismo escalón. Yo saco un libro y comienzo a leer, ella también saca un libro (era Sexografías). Me pregunta la hora, se la digo y sigo leyendo. Escribo algunas cosas en mi cuadernito:

 

1.      Otra vez esperando algo / ese algo encierra demasiado / tanto que le tengo miedo / pero lo sigo esperando / porque sé que si no lo espero / mi vida no sería nada. / Aunque no sé lo que es ese algo / lo imagino sorprendente / deslumbrante a la primera mirada / como una exhalación de esas / en las que parece que se saliera el alma. / Espero que ese algo no me defraude / aunque no creo que ocurra / porque por algo ese algo es especial / no me defraudará / pero quizás con el tiempo / me deje tirada en medio de la calle.

2.      Ser nada es difícil / porque uno siempre está tratando / de ser algo / cualquier cosa / “ser algo” / esa famosa frase / que siempre repiten los padres y los profesores. / Me gustaría ser algo / sin esforzarme mucho / o haber nacido siendo algo / para no tener que esforzarme / por serlo / pero no, / me tocó la mala suerte / de ser como los demás / una nada más.

 

La fiebre había regresado, me sentía mal otra vez y pensar en esperar en la calle dos horas hasta que comenzara mi clase me parecía una eternidad. Regresé a casa. Y me zambullí en mi cama otra vez sudando frío y con escalofríos.