¿mala?

Tenía dos amigas que eran ex pareja, pero siempre salían juntas. Una de ellas, pongámosle H seguía templada de O, pero O ya no, solo la quería como amiga. Igual iban a todos lados, porque se conocían, porque se tenían confianza y porque, en el fondo, se querían. Las conocí por el blog cuando una de ellas me escribió y luego nos conocimos personalmente en el Twin o cualquier otro lado, no lo recuerdo bien.

 

La cosa es que íbamos muy bien las tres, salíamos de vez en cuando y nos emborrachábamos, pero la última vez que salí con ellas, que fue casi terminado el año pasado, la cagué.

 

Todo comenzó cuando me encontré con O para ir un rato al Twin. Las dos solas, no sé en donde andaba H. Estuvimos tomando un buen rato y luego aparece H y se une a nosotras. O ya estaba medio ebria o bastante, y yo también. Estábamos las tres sentadas en el sillón y comiendo algo, cuando O quiere ir al baño. Yo toda servicial me ofrezco a acompañarla (sin ninguna mala intención).

 

Pero H me mira maliciosamente y me pregunta si voy a intentar algo, algo así como aprovecharme de O. Le digo que no. Pero parece no confiar en mí. Por qué piensas eso, le pregunto. No sé, por tu blog (qué mala fama que tengo). No pienso hacer nada, en serio, le digo. Y por qué no harías nada. Porque eres mi amiga. Yo creo que si vas a hacer algo. Bueno, entonces haré algo, pues. No lo harás. Si lo haré. No. Por qué. Porque eres mi amiga. Ok, ok, le digo.

 

Mientras tanto la pobre O se orinaba, y por cierto ella estaba en medio de nosotras pero como si no existiera nosotras discutíamos sobre lo que iba o no iba a pasar. Al fin, me decidí a llevarla y en mi mente estaba el no hacer nada. La acompaño, entro con ella al baño, me volteo para no incomodarla y cuando termina la llevo hacia la pared y comienzo a besarla, ella primero dice que no pero luego me sigue. Y estamos en el baño un buen rato hasta que alguien nos toca la puerta.

 

Salimos y vamos hacia el sillón. Nos sentamos. H nos mira con ojos inquisidores. No hemos hecho nada, le digo. O se ríe con esa risita que me parece graciosa y me hace reír. En serio, le digo a H, pero no me cree.

 

Después de un rato O quiere ir al baño otra vez. Mucha cerveza dice. Creo que tomamos como seis jarras y por eso estábamos tan ebrias. Y solo entre las dos, así que era demasiado. Entonces vamos y nos encerramos otra vez en el baño como media hora. Realmente la estábamos pasando bien hasta que una mesera toca la puerta y nos interrumpe. Tuvimos que salir nomás. Y ahí ya H no tenía la menor duda, pero no nos dijo nada.

 

Salimos del Twin y en el taxi O se orinaba otra vez y paramos en un grifo, me pide que la acompañe al baño, yo voy y de nuevo comenzamos a besarnos, ahí si no recuerdo cuánto tiempo, porque el aire ya me estaba afectando. Volvemos al auto y seguimos en ruta a La Molina en donde vivía Q para quedarnos a dormir en su cuarto.

 

Llegamos y no estaba, pero yo tenía la llave del edificio así que la esperamos en la puerta mientras ella regresaba de no sé donde. Entramos. H y mi amiga se fueron a comprar gaseosa y yo seguía con o haciendo lo poquito que se podía hacer con el tiempo tan ajustado.

Después de eso quedé palteada con las tres y no volvimos a salir ni a vernos. El viernes que pasó me dijeron que Q y H me estuvieron esperando en el Twin porque habíamos quedado así a la volada pero nada confirmado. Así que me esperaron por gusto porque mientras yo estaba esperando a otra fucking en la calle de las pizzas (y casi me levantan en un operativo antiprostitución, lacagaa) ellas me esperaban a mí y yo no encontré a nadie y me sentí como una peste.

 

Recordé toda esta historia porque volví a ver a O en el Vale y estaba con su pareja, y se le veía contenta, y nos saludamos normal y todo bien entre nosotras. Lo bueno del tiempo es que ayuda a curar ciertas faltas con las personas. Hace que las cosas se tranquilicen. Cuando pasó esto yo me sentía terrible y mala, porque lastimé a H y quizás a O, y tener una amiga como yo que puede lastimar de esa manera (o de cualquier manera) no era buena idea. Luego de eso me prometí no cagarla más con las amigas. Hasta ahora estoy cumpliendo.

 

Sexo, sexo, sexo

Encontré a una amiga de la U almorzando en el parquecito y me senté un rato a conversar con ella. Luego de los temas de siempre, sobre cómo estás y que estás haciendo (nos vemos todos los días pero siempre nos preguntamos las mismas huevaas), me dice:

 

C: Oye, todavía sigues medio lesba.

Yo: Claro, eso no creo que se vaya así tan fácil

C: Y estás con alguien ahora

Yo: No, ni pienso estarlo

C: Qué, ya extrañas el pene seguro

Yo: Después de saber cómo es el asunto, no extrañas nada, ni lo uno ni lo otro

C: Yo sí, yo no podría vivir sin eso

Yo: ¿Así? No creo ah

C: ¿Por qué?

Yo: Porque si estás templada y tu gil por un accidente pierde el pene, y lo amas, seguirás con él y verían la forma de arreglar el pequeño problema.

C: Si lo amo, sí pues

Yo: Y ahí te das cuenta que el pene no es tan importante para ti

C: Puede ser

Yo: En cambio el clítoris si es importante para ti

C: Pucha, entonces, sin clítoris no podría vivir

Yo: Algo así, porque sin clítoris estarías jodida con chico o con chica.

C: O sea, si mi novio pierde su pene realmente no importa, pero si yo pierdo el clítoris me jodo.

Yo: Claro porque si él no tiene pene por lo menos te puedes masturbar y seguir amando al hombre de tu vida

C: Ya, entonces sin la masturbación no puedo vivir.

Yo: Así parece. Puedes vivir sin chico, sin chica, sin consolador, sin lo que quieras, pero el clítoris que no te falte. Yo creo que habría que reivindicarlo.

C: Un Día del Clítoris

Yo: Claro, o el Día del placer sexual femenino o el Día del placer clitoridiano, o cualquier nombre de esos

C: Y ese día se le enseñaría a las mujeres lo que pueden hacer con su clítoris sin necesidad del pene de un hombre o del dedo de una chica o ninguno de esos artilugio que venden por ahí.

Yo: Clarín, ya estás pensando como mujer independiente.

 

Luego la muy pendeja quiere saber cómo es acostarse con una chica. Y la verdad no sé como decirle que tampoco es gran cosa. No sé si mis experiencias fueron muy decepcionantes o soy yo la del problema (creo que ese último va mejor para no herir susceptibilidades).

 

C: No se compara un pene a un dedo, pues

Yo: No creo que el dedo sea tan importante como tu pene. Es más, en la relación entre chicas el dedo es algo muy secundario

C: Pero no es lo mismo pues

Yo: Claro que no, es diferente en cierta forma, es una cuestión más global, más total. Por lo mismo, imagino, que no hay pene y tenemos que reconstruir nuestro acto sexual yendo más allá de eso y no nos centramos en un órgano privilegiado del cuerpo.

C: ¿Así medio budista?

Yo: Lo que para ustedes es un mete y saca, para nosotras es un proceso continuo en donde interviene casi todo el cuerpo (creo que estoy idealizando mucho el sexo entre mujeres, pero me permito fantasear) y donde el elemento clave es el clítoris.

C: Yo no lo entiendo

Yo: Si pruebas lo sabrás, pero tienes que encontrar a la adecuada, sino estás jodida

C: ¿Y así te vienes?

Yo: Yo no me vengo ni con hombre ni con mujer

C: Lo que pasa es que tú eres una reprimida, tienes que soltarte

Yo: No sabes cuánta gente me dice la misma huevada, y todos creen que es así de fácil, pero no me parece, yo creo que hay más que eso. Yo siento que algo falta y no sé qué es. Quizás algún día lo descubra.

 

Al final con mi amiga C siempre terminamos hablando de sexo. Somos un par de enfermitas.

 

¿Aclarando?

Mi amiga J cree que a mí me gusta S, pero que es un amor en silencio. Yo me río. No sé cómo responder ese tipo de cosas. No sé si decir no y pensar que estoy mintiendo a medias o decir sí y sentir que estoy mintiendo a medias. Porque me gusta y no me gusta a la vez. Por ejemplo. Me gusta la parte superficial (el físico) e idealista de ella. No me gusta su juventud y que a veces se aloca y no sabe qué hacer. Me gusta su forma de ser y a veces también me disgusta. Así que yo creo que el nombre ideal para lo que yo siento por ella es amistad. Porque, primero, no la deseo. Lo que sería un primer síntoma de “gusto”, pero sí me gusta su compañía porque me relaja y refresca. Segundo, no me imagino una relación con ella, lo que sería un segundo síntoma de “gusto”, lo único que me imagino es pasarla bien y conversar, aparte de aprender las dos de cada una de nosotras, y ayudarnos mutuamente como hacen las amigas. Cuando veo que las chicas la persiguen o gilean no me molesta ni me pongo celosa, lo que sería un tercer síntoma de “gusto”

 

Yo quiero que se divierta todo lo que pueda, que aprenda bastante y que se cuide. Está aprendiendo rápido. No recuerdo quién me dijo que en el ambiente lésbico aprendes en un año lo que debes aprender en 10, y tiene toda la razón, todo viene como un huaico y tienes que procesarlo rápido porque sino metes la pata a cada rato (como yo y laca).

 

Además, la veo tan chiquita y aún en su madurez precoz una cierta inocente inmadurez, que lo primero que me hace sentir es como que soy su hermana mayor. Entonces, ese sentimiento fraternal y protector, es diferente al otro sentimiento un poco compulsivo de buscar su presencia en todos lados.

 

Así que naa de naa oe ya (a no ser que ella quiera). Y ahí cambia todo, jajaja.

Su mano en la mía por 20 segundos (por fiiiiinnnnn). Algo es algo

Todo comenzó con unas papitas. S y yo caminamos desde el ccespaña hasta la cuadra 14 o 15 de arenales en donde siempre comemos y de ahí nos alcanzó T.  Luego de comer algunas papas que S nos dejó (porque come rapidísimo), nos fuimos al Vale, pero en la entrada nos pidieron dni y T no tenía. Entonces hicimos rato un toque en El Purgatorio. Donde tomamos una cerveza y el ingreso es libre. El problema de los sitios con ingreso libre es que te presionan para que tomes y eso jode. En cambio en el Vale pagas tu entrada y nadie te jode si no quieres comprar algo.

 

Salimos del Purgatorio y fuimos al Vale pero S y yo entramos primero enseñando dni (no puedo creer que aún me pidan dni) y luego T y no le pidieron. Adentro nos encontramos con varios amigos. A S la mayoría de chicas la miraba (obvio, porque es simpática así toda chiquita y con esos ojos coquetos), además baila bonito y tiene cierto ángel que hacen que se fijen en ella chicas y gays también.

 

También vi a la chica que me gusta: P, a la que he visto en un campeonato de fútbol y luego volví a ver en el Vale unas dos veces. Y claro, ni me mira. Siempre está con un grupo de chicas diferentes, y siempre afanando a varias. La veo en la caja comprando cervezas y voy a la caja como comprando cerveza. La veo en el baño haciendo la cola y me pongo en la cola también. Ella ni caso. Al final me canso y vuelvo a mi grupo.

 

A S le gusta bailar y está todo el rato que baila, que baila, y a mí no me gusta tanto como a ella, es más, muchas veces me aburre. Pero bailo porque no queda otra tampoco. Cuando S baila con T voltea y comienza a bailar conmigo y se acerca así peligrosamente y yo le sigo el juego (porque al final es un juego nada más). Después, cuando ya hay más confianza por las bromas que le hago, me dice: ¿puedo perrearte? Claro, le digo, puedes hacer lo que quieras. Entonces se pone detrás de mí y comienza a moverse y yo la sigo y estamos así un ratazo hasta que se acaban todos los perreos. Luego yo me recuesto contra la pared para tomar mi cerveza y ella se pone delante de mí a bailar, pero no al frente sino pegada a mí y de espaldas y de nuevo sigue y sigue hasta que se acaba la música que le gusta. ¿Y yo? Pues feliz de que una chica bonita me baile todo el rato y así tan juntito.

 

Pero no puedo evitarlo y sigo mirando a P, de cabello corto, lentes raros, con cara de conejo que me gusta tanto y no me hace el menor caso. Veo con quién habla, hacia donde va, cuándo vuelve, y así sucesivamente llegan las 4 de la mañana y comienzan a botarnos del Vale. Prenden la luces y entonces salimos a recoger nuestras cosas. En el camino la veo persiguiendo a una chica y jalándola, y la chica está recontra fastidiada y todo el rato le dice que no la moleste, que la deje en paz, pero como P está ebria, no le hace caso. Yo me acerco a P así toda valiente (y cojuda) y le digo: mejor déjala, no ves que no quiere irse contigo (además quería añadir: acá estoy yo, jalonéame a mí jajajaja, pero claro, no lo hice). Entonces P me mira por fin, con una mirada medio perdida y me dice: No, ven. Me toma de la mano y me lleva hacia la salida, en donde ve a la chica y me suelta (bububu, yo decía, ya la hice por fin.). Ahí insiste con la chica y salen juntas. Yo sigo esperando que recojan las cosas porque hay una colaza y se demoran un montón en entregar. Pero ya nada me importa, P me agarró de la mano, siiiiii, por fin, me miró así con sus ojos de loca y me dijo Ven y yo feliz. Aunque ahora ni me recuerde, ni sepa mi nombre ni nada de mí, por lo menos yo recuerdo eso. Y a veces me pone contenta.

Golpeada

Una amiga me pregunta si alguna vez me han pegado por una chica. Y yo le respondí que no, que aún no he tenido la oportunidad (jaja). Pero que por chicos sí me han golpeado: dos veces, a los 18 o 19. 

 

Y todo este asunto de los celos o pelearse por eso me parece estúpido, pero uno no puede evitar que la gente se moleste por mirar mucho a alguien o por solamente bailar o preguntar algo.

 

A mí me dejaron un ojo morado una vez que bailé con un chico y la novia (que realmente no era la novia, pero quería serlo) se puso celosa, y vino hacia mí con su amiga y me tiró tremendo puñete, y yo la veía venir, le decía a mi amiga: oye, está viniendo, fijo que me pega. Y así fue.

 

Y como se armó el despelote, los de seguridad nos botaron a mí, a mi amiga, a la golpeadora y a su amiga. Yo logré sacar un poco de hielo de un vaso, pero me dolía tanto que hacía muchos esfuerzos por no llorar aunque las lágrimas igual se salían.

 

Estaba molesta con la idiota que me golpeó, con el idiota con el que bailé, con la idiota de mi amiga que no me hizo caso, con los idiotas de seguridad por botarme sin que yo haya hecho nada y conmigo por ser tan idiota y dejarme golpear. Sentada fuera de la discoteca, en unos escalones, me lamentaba de mi mala suerte, pero mi amiga también estaba molesta.

 

Se paró, se acercó al chico con el que bailé, que era mi amigo y al que yo le gustaba, y le dijo algo, el se fue a la esquina y regresó con la chica esta que me golpeó, de la mano, se acercó a mi amiga y le dijo: aquí está. Mi amiga la miró y le tiró un puñete que le dio entre ojo y nariz.

 

Después de eso se agarraron las dos y comenzaron a forcejear y la gente que estaba afuera se metió y las separó. Yo solo miraba con un ojo, pero me dio pena la chica esta. Que el chico que te gusta te traiga para que te pegue otra porque su amiga (o sea, yo) le gusta debe ser una de las peores experiencias al corazón que le puede pasar a una.

 

La segunda vez que me golpearon por un chico, fue la ex de este, que era mi amiga y a la que yo le había preguntado si podía estar con él. A mí me gustaba mucho este pata, porque tenía ciertas cualidades que me gustaban en ese tiempo, como liderazgo natural (tenía su manchita que lo seguía a todos lados y ser la pareja del líder te da ciertas ventajas, no sé, cuestiones de presunción), estaba haciendo el servicio militar y tenía un cuerpazo y su personalidad era bastante atractiva. Pero también era mujeriego, borracho, buscapleitos y vago; y eso también me gustaba.

 

Bueno, mi amiga me dijo que no había problema porque ellos habían terminado hacía tiempo, pero una vez que se emborrachó me siguió hasta mi casa, y cuando yo estaba a punto de entrar, me agarra de los pelos por atrás, me golpea contra la pared y luego de eso me tira al suelo y me sigue golpeando, mi cabeza rebotaba lindamente en el piso y yo ya no podía hacer nada para defenderme porque estaba completamente aturdida y casi inconciente.

 

Luego solo sé lo que me contaron. Los vecinos nos separaron, me levantaron y me ayudaron a entrar en mi casa, me tiré en la cama, me quedé dormida y luego desperté con dolor de cabeza, chichones y menos cabello. Pero viva, porque pude haber muerto.

 

¿Volver a amar? Naa (eso espero)

Este post se lee escuchando Volverte a amar de Alejandra Guzmán

 

Cuando terminé con una chica a la que quería mucho, me prometí, al cambiar de año, dejar de quererla. No era posible que yo siguiera sintiendo algo por alguien que no sentía nada por mí. Y no solo no era posible, sino que no era sano, no era bueno tanta huevada y tanta cojudez. Y me preguntaba, claro, cómo lo lograría.

 

Porque aún quería tener su amistad, porque aún quería sentir su presencia, porque aún la extrañaba.

 

Desde el primero de enero comencé el trance dejar de querer a alguien. Primero, entraba desconectada al msn. Y claro, la veía, pero no le hablaba. Además, la última vez que habíamos hablado la conversación no había sido muy amable.

 

Me ocupaba de mis cosas, leía mis libros, y la tarde se pasaba tranquila, porque el peligro no era la tarde, era la noche y volver a pensar en ella.

 

Y yo me decía, como sucedió con la primera, que esto pasaría y luego me sorprendería de haber estado con ella y todo (como ahora me sorprendo). Entonces, cuando me iba a dormir pensaba en ella, pero no cosas feas o tristes, sino cosas bonitas, como que conversábamos normal y salíamos a caminar, todo muy tranquilo y hasta soñaba con ella, pero lo que soñaba si era triste (pero es que los sueños uno no los puede controlar), y así pasaron los meses y poco a poco dejé de pensar en ella en las noches. Fue de repente y por eso no lo recuerdo, pero cuando me di cuenta que ya habían sido muchas noches sin pensar en ella al acostarme supe que había logrado por lo menos uno de mis objetivos, el otro, el de dejar de extrañarla, iba a ser más complicado. Porque yo extraño mucho a la gente que quiero.

 

Y entonces me puse a prestarle atención a la letra de una canción de Alejandra Guzmán que había escuchado un montón de veces pero para nada había reflexionado en la letra. Y dije: mierda, la mitad de lo que dice me está pasando.

 

Cuando comencé en esto iba de prisa  y siempre  en contra del reloj (jeje), todo lo que viví nunca fue para mí, e hice muchas huevadas y lastimé y me lastimaron.

 

Y no sé si fueron tonterías lo que nos separaron (creo que sí), pero lo hecho, hecho está. Y a veces es lo mejor (como ella me dijo). Y la historia sin fin se volvió a repetir, pero ya no soy parte de nadie.

 

Y también es verdad que después de su amor ya no hay nada. Porque desde esa vez nadie me ha vuelto a gustar como me gustaba ella.

 

Y la última vez que la vi, cuando vino por aquí, me llamó y me pidió que la acompañara a hacer unas compras y yo caí rendida a su llamada (según la canción claro), acepté porque quizás esa era la prueba final, y caminé como un asno casi todo el día con ella, esperando sentir esa emoción que recordaba del pasado y no sentí nada, pero en lugar de sentirme feliz de que por fin me haya librado de este sentimiento, me sentía triste. Lo que es paradójico porque yo quería sacármelo del pecho con tanta ansia que sufría y ahora que se fue me siento como vacía  y no me gusta.

 

Y también es verdad lo del miedo, pero en mí, me muero de miedo de que vuelva a pasar y otra vez sentirme así. Volver a amar, volver a apostar por esa idealización de las personas, volver a perder la razón y caer otra vez. Porque es lindo y es feo. Porque te llena de felicidad y también de dolor. Porque no quiero vivir entre dos polos, si ya solita me siento viviendo la mitad de todo. Porque ya estoy dividida yo misma y no quiero dividirme más. Y además, no confío en mí ni en mis decisiones y creo que solo lastimaría a otra persona si me vuelvo a involucrar en algo que se parezca un poco al amor.

Confundida

Mi amiga Y me dice desde ayer y casi todo el día de hoy (viernes) que es su cumple, que tenemos que vernos, que vaya a saludarla, que nos tomemos unas chelas, que quiere usar mi lengua (esa es una broma por el post anterior, ella es superbromista).

 

Yo le digo: ya, claro, chévere, bacán.

 

Entonces, nos vemos el viernes en Cuadros a las 11.

 

Ok, a las 11 en Cuadros.

 

Luego me dice, mejor en El Príncipe a las 10 y 15.

 

Mejor, le digo yo, así me voy más temprano a mi casa.

 

Me baño, me pongo linda, o sea, la ropa de siempre y salgo para llegar temprano (mi puntualidad de mierda). Llego a las 10, faltan 15 minutos así que me doy una vuelta por el parque, paso por el Vale, chequeo a todas las lesbianas que hay por el camino (bastantes eh) y luego me dirijo a El Príncipe. Eran las 10 y 30 cuando llego y veo a sus amigas, que las conozco, pero no son necesariamente mis amigas, y me acerco pensando que quizás ahí esté ella, pero la fucking no está, y si ella no está qué hago yo ahí (además no me invitaron a sentarme juju).

 

Saludo a todas, así medio palteada, pregunto por Y y me dicen que va a llegar a las 11. Les digo que ya vuelvo y Bette me dice: en serio vuelves (ella es muy amable) y yo le digo: sí, claro (yo soy supermentirosa). Entonces, me voy a la Calle de las Pizzas a esperarla, pero en el camino me pierdo y de nuevo estoy frente al Príncipe (qué roche). Retomo el camino y llego a la Calle de las Pizzas y me quedo esperando ahí a que pase Y.

 

Es que una vez que paseaba por ahí con mi amiga K (la poli), me encontré con Y, y suponiendo que las personas somos animales de costumbres (yo siempre entro por esa calle para ir a Berlín) me dije que quizás, en el mejor de los casos, ella pase por ahí y por lo menos la salude, porque no pensaba volver al bar.

 

Estuve esperando hasta las 11 y 15 y nada de nada. Mientras esperaba yo veía el movimiento de la gente. Bastantes chicas estaban paradas como yo esperando algo. Estaba recostada en una rejita detrás de un teléfono público fumando un cigarrillo, había una chica a mi derecha y otra a la izquierda. De pronto se acerca un tipo así todo grandote, enseña su placa y le dice a la chica de mi izquierda: señorita, su documento por favor. Estoy esperando a mi hermana, le dice ella. Muéstreme su documento, insiste él, y añade, estamos haciendo un operativo, por favor, acompáñeme al patrullero. La chica le dice que se ha olvidado el documento, que por qué le hacen eso. El policía insiste y la chica va tras él. La chica de mi derecha había desaparecido.

 

Yo seguía esperando a Y. Por suerte había llevado mi dni (aunque realmente siempre lo llevo, así que no era una suerte). Y poco a poco caigo en la cuenta que el asunto era por la prostitución. Había muchos policías de civiles y muchas prostitutas. Y era fácil reconocerlos, no sé si porque uno adquiere ciertas características después de ejercer mucho tiempo cierto oficio, pero parece que así es, como el señor que vende pescado y está todo el día oliendo a pescado así se bañe veinte veces.

 

Luego un tipo grandote, gordo y viejo se acerca a mí y me dice hola. Yo no lo miro ni le contesto y sigo fumando. Se para a un metro de mí. Total, todo el mundo está apachurrado en la calle esa. Viene otro, que era superevidente que era policía, me mira un rato como esperando que yo haga algo, no sé, guiñarle un ojo y sacarle la lengüita o sonreírle coquetamente o las cosas que hacen las chicas que ofrecen sus servicios sexuales (no sé cuáles son los códigos ahí). ¿Pensaría que soy prostituta? La cosa es que como no hago nada y solo miro a las chicas que pasan a ver si una de ellas era la fucking de mi amiga, se fue a buscar otra. 

 

En la universidad ya me ven raro, sino, porqué una de mis amigas me enseñó el anuncio del grupo de gays, o la otra me dijo que imaginaba que yo estaba en eso. Y ahora en la calle creen que soy prosti, laca. Y no creo que esté mal ser prosti (yo creo que es el sistema patriarcal opresor el culpable de casi todo), sino que me sorprende lo que puede pensar la gente de los demás (yo también hago eso, pero no me veo reflejada en ello hasta que lo vivo).

 

La verdad no me ofende que crean que soy lesbiana, rara, prosti, promiscua, loca, cojuda, viva o monse, pero hay algo que sí me jode un montón, y no sé porqué (o creo que sí lo sé): que crean que pueda robar algo. Eso me desequilibra totalmente y me pone furiosa, pero me aguanto. Imagino que es porque creo que es lo más bajo que puede hacer alguien.  Cuando en los supermercados los vigilantes están detrás de mí y me ven con cara de sospechosa, o cuando en la U revisan mis cosas para entrar o salir, o cualquiera de esas cosas que demuestran que no confían en una, todo se me hace bilis.

 

Mientras divagaba, terminé mi cigarro (que realmente fueron tres) y comencé a caminar al paradero, esperando que de un momento a otro Y mandara un mensaje diciéndome: ya llegué oe, vente pacá. Pero nones, no llegó nada, ni un misio siquiera. Así que me fui como vine: sola. Bueno, con mi libro, los dos solos.

Semana ocupada

El jueves en la U, cuando estaba yendo al baño con una amiga, me dice: mira, seguro esto te interesará. Entonces me acerco al panel de noticias y veo un anuncio que decía: ¿Deseas pertenecer a un grupo gay, lésbico, trans, hetero y otros?, ¿deseas participar en un gran cambio en la U? Escríbeme a inversiones.09@hotmail.com. Te esperamos.

 

Y claro, ni corta ni perezosa, mandé mi correo. Me contestó un muchacho llamado O con el que quedé en conectarme el sábado a las 10 p.m. por msn. Yo estaba muerta el sábado, no recuerdo por qué, y desperté a las 11, me conecto y él todavía estaba ahí. Me habla de su idea y de lo que quiere hacer. Entonces quedamos en encontrarnos el miércoles en la mañana. Nos reunimos en la U y conversamos bastante sobre el asunto gay. Le dije que había visto su anuncio de casualidad y que si una amiga no me avisaba ni me fijaba. Él me dijo que había pegado pocos, pero que fueron arrancados y que el único que sobrevivió fue ese. Me ofrecí a acompañarlo y pegar más anuncios con él, así que fuimos a la fotocopiadora, sacamos 20 copias y pegamos 10 anuncios en Letras y 10 en Sociales. Otra amiga me vio pegando un anuncio en el baño y me dijo: Imaginaba que estabas en eso. ¿Así?, le digo. Claro, esas son tus investigaciones, y me sonríe. Luego de eso, fui a mis clases.

 

En la noche del mismo miércoles fui al mhol. Iban a pasar una película llamada Amor de mujer, pero pasaron XXY. La primera vez que fui a ver una pela ahí era en una tele y no se podía ver bien porque la gente te tapaba. Ahora tienen un reproductor que permite ver en la pared con mayor nitidez y sin que nadie tape. La película es muy buena, derramé mis lagrimitas y todo. Y te hace pensar en la imposibilidad de ciertas cosas, como el hecho de negar tus deseos más profundos, porque en algún momento van a aparecer y no podrás hacer nada por evitarlo.

 

Hoy, jueves, quedé en reunirme otra vez con O. Ahora irían más chicos que querían integrar el grupo. Cuando llegué al lugar de reunión eran las 10:30 a.m. y ya estaban ahí unos 4, luego llegaron 2 más, éramos 4 chicos y 2 chicas. O me pidió que hablara un poco sobre lo que hacía en el mhol. Ninguno de ellos había ido nunca, y tampoco a ninguna asociación, colectivo o institución gay. Conversamos sobre los objetivos del grupo y las actividades que haríamos. Resultó bastante relajante conversar con ellos, aunque uno es estudiante de psicología y los psicólogos no me caen bien (y tengo mis razones), y no pude evitar discutir con él sobre algunas cosas. Quedamos par reunirnos otra vez el sábado a las 3 p.m. y llenar la U de carteles.

 

A las 11:30 me quité a un curso que llevo en la cato de 12 a 1 todos los jueves hasta junio, de ahí regresé a mi U para la ayudantía de cátedra que voy a hacer, se supone que primero me tienen que tomar un examen escrito y luego uno oral, pero yo ya estoy revisando las prácticas de los estudiantes. Terminé eso y fui a la clase de italiano. En mi U se ha abierto un curso de italiano para estudiantes de lingüística (por el convenio que ha firmado mi U con U italianas), completamente gratis y es 2 veces a la semana, pero yo solo puedo ir una, hablé con la profesora y me dijo que si me nivelo no hay problema. Le pasé la voz a L para ver si quiere estudiar italiano y me dijo que ya así que la inscribí. Ella me pondrá al día los días que falto.

 

Luego del italiano que dura hora y media nos fuimos a Sociales en donde había una reunión en el Programa de Estudios de Género, ahí nos encontramos con A, quien es asistente en ese programa. Él nos contó qué es lo que hacen y nos preguntó cuáles eran nuestras inquietudes, hablamos un buen rato y nos regaló varios libros a mí, a L y también para el mhol. Ellos están organizando un ciclo de cine que empieza mañana viernes 24 (a las 6 p.m. en el aula 33 del cuarto piso de Sociales en San Marcos) con La teta asustada, sigue el viernes 8 de mayo con Persépolis y el viernes 15 con Fóllame. Les puedo asegurar que las tres son magníficas películas, Persépolis es una belleza y Fóllame es completamente subversiva, provocadora y maldita. Yo tengo las dos pelas, menos la primera (por obvias razones), y las he visto varias veces. Super recomendables.

 

Después de la conversación con A, en donde L le explicó la problemática de su U en cuestiones de Género y Sexualidad (o sea, están en nada), nos fuimos al mhol a grabar otro programa de EsD’Les para perunet.tv. Ahora sí aparezco yo, con mi pánico escénico a cuestas, e imagino que el programa saldrá la próxima semana.

 

El próximo taller sobre Judith Butler en la cato será el 15 de mayo así que los que puedan colarse, suerte.

 

Morella Petrozzi está organizando un taller de danza feminista (creo que así se llama) y mis amigas están yendo, así que esperaré a que me cuenten porque yo para bailar no soy muy buena.

 

El viernes tengo Chino de 2 a 4 y también es el cumpleaños de Y, así que me la encontraré en Cuadros a las 11 p.m. para saludarla y tomar unas cervezas (espero). Luego, ella y sus amigas se quitan al Vale a seguir celebrando, pero yo tengo que regresar a casita. El sábado L, P, Q y yo vamos al Vale con la excusa del cumple de X. Ojalá que salga algo bueno. Pero primero a las 6 p.m. me voy a ver Trainspotting. Tengo la pela, pero quiero verla en pantalla grande, hay más emoción.

Lunes de coraje

Como sabrán, tengo fobia social, así como tengo extremidades, órganos y aparatos, y por eso huyo de los grupos grandes (y hasta de los grupos pequeños) aunque me sigo enfrentando a eso todos los días. Y este lunes fue uno de esos días en que enfrenté una vez más esta fobia (claro que bien dopada, pero eso es secundario, muchas veces no funciona)

 

M, la capacitadora del mhol se fue de viaje y nos dejó encargado el taller de este lunes a P, L y yo. Las tres teníamos que manejar a un grupo de 25 lesbianas en promedio, de todas las edades y para todos los gustos. Muchas mayores que nosotras y otras muy jóvenes.

 

Las tres estábamos palteadas, porque no estábamos muy seguras de lo que íbamos a hacer. Yo me la pasé todo el día pensando en eso, hasta pensé en chistes, tratando de encontrar ideas de por qué tenemos internalizada la lesbofobia (ese era el tema del taller) y cómo explicárselo a las chicas y cómo controlar que el grupo no se desbande y se desordene. Porque cuando hay un tema que genera controversia todas quieren hablar sin respetar el derecho de las demás de terminar su discurso.

 

Cuando ya hubo un buen grupo, cerca de las 8, salimos las tres. Yo fui la primera que habló. Me puse entre L y P y dije:

 

Bienvenidas lesbianas, bisexuales y ¿gay? (había un chico que acompañaba a su amiga), hoy M no podrá hacer el taller porque está de viaje así que lo vamos a hacer nosotras. Vamos a presentarnos. Nosotras somos integrantes de la Unidad de lesbianas y bisexuales del mhol. Ella es P, es enfermera, así que si alguien quiere hacerse un papanicolao le pasan la voz; ella es L, es estudiante de comunicación y es vegetariana, así que si alguien quiere hablar de vegetales, ahí esta ella; y yo soy V, estudio lingüística y si alguna quiere hacer uso de la lengua yo no tengo ningún problema (por suerte todas se rieron y como que se rompió el hielo). El tema de hoy es lesbofobia interiorizada así que vamos a comenzar presentándonos. Vamos a decir nuestros nombres, qué hacemos, de dónde venimos, si queremos decimos nuestra edad y al final nos levantamos y abriendo los brazos diremos:  SOY LESBIANA o  SOY BISEXUAL o lo que sean (la dinámica era una estrategia para que se elimine el importante obstáculo de las palabras pensadas, pero no enunciadas, y mucho menos enunciadas a viva voz, nuestra relación con la palabra lesbiana es conflictiva y genera sufrimiento por lo que nos han hecho creer de ella, y si una sola palabra genera todo eso cómo será todo lo demás, el objetivo era decir que somos lesbianas sin miedo, sonriendo y abriendo los brazos hacia las demás). Comenzaremos nosotras.

 

Hola, soy V, soy estudiante de lingüística en san marcos, me gusta leer y escribir y soy lesbiana.

 

Hola, soy P, soy enfermera, estudio inglés, y soy lesbiana,

 

Hola, soy L, soy estudiante de Comunicación en la Villarreal, soy vegetariana y soy lesbiana.

 

(Yo ya había quedado con L en que teníamos que decir que éramos lesbianas, ya que técnicamente somos bisexuales,  por una cuestión de política, de coherencia con nuestros ideales y por empoderamiento, si nosotras que somos las capacitadoras no lo decimos, imagínense las chicas que vienen por primera vez y tienen un montón de miedo).

 

Por suerte la dinámica salió bien y nos dimos cuenta que muchas chicas temen decir que son lesbianas hasta en círculos “seguros” como el mhol.

 

Luego de presentarnos, formamos grupos de 5 y repartimos papelógrafos para que escriban las causas que no nos permiten decir que somos lesbianas o bisexuales libremente y luego, qué nos hacían sentir estas causas. La estrategia aquí era exteriorizar nuestras emociones más profundas y sacar a la luz los conceptos preconcebidos que vienen con las palabras que escribimos, por ejemplo, muchas pusieron como causa el miedo y la vergüenza, y nos hicimos la pregunta: por qué miedo y por qué vergüenza, porque en el fondo seguimos pensando que lo que somos es malo, es equívoco, es abyecto, seguimos sintiéndonos extraterrestres en un mundo que no nos acepta totalmente, nos desvalorizamos porque no cumplimos con nuestro rol en la sociedad, pero cuál es ese rol, ser productoras de hijos, mantener el sistema tal como está, ser subalternas al hombre y marginales dentro de marginales (porque la mujer heterosexual también es marginalizada y subalternizada) y esta doble subalternización no consigue hacernos menos, sino que, peor aún, nos invisibiliza, nos hace nada, el objetivo último es desaparecernos, aniquilarnos, reformarnos, normalizarnos, curarnos. Entender que el mal no está en nosotros sino en los demás es un proceso largo y doloroso, pero que si logramos pasarlo conseguirá liberarnos de pesadas cadenas, y así por fin seremos fuertes, libres y felices.

 

La discusión dio para rato, todas querían opinar, a veces no nos hacían ni caso y tratábamos de mantener el orden, por suerte lo pudimos controlar lo mejor que pudimos. Y nos divertimos bastante. La opinión que caldeó el debate fue cuando una chica dijo que a ella no le gustaban las machonas porque si eres mujer por qué te vas a vestir como hombre. Y explicarle en ese momento que esas son construcciones culturales impuestas por un poder mayor, occidental, hegemónico, opresivo, patriarcal, machista y mierda, como que no me daba el tiempo ni las ganas. Así que todas se pusieron a discutirle y se armó el cambalache.

 

P pedía respeto a las opiniones. L decía que hagan silencio para poder escuchar y yo con mi “lesbianas, lesbianas” trataba de que se callaran. Al final hicimos la dinámica de los saludos y besos. Las chicas se fueron y no sé si volverán, si se habrán quedado contentas o traumadas con todo lo que pasó. Y terminó todo. Para ser la primera vez no estuvo tan mal, pero tampoco tan bien. Ya era supertarde, como las 10 y 15, así que nos fuimos a comer papitas. Me dormí en el carro y llegué a mi casa a las 12. Muerta, pero feliz.

 

PD: Este miércoles 22 se proyecta en el mhol la película “Amor de mujer” a las 7:30 pm.  Este es el resumen: Película francesa. Jeanne, esposa, madre y osteópata, se siente sola e insatisfecha viendo como su juventud se escabulle. Su marido e hijo le dan estabilidad, pero siente que algo le falta. Cuando Jeanne, en un baile, conoce a Marie, una bailariana profesional, se matricula en la clase de baile de Marie, donde las pasiones estallan. Marie, una mujer de espíritu libre, seductora y segura de sí misma vuelve a encender el amor de Jeanne por el romance, el sexo y el baile.

(Pucha, parece mi historia)

  

El sábado 25 en el centro cultural de España a las 6 pm (tienen que ir a las 5 por la cola) van a pasar Trainspotting, una película sensacional por ser el reflejo desgarrador y cruel de la vida de unos jóvenes perdidos entre la droga y el sinsentido de la existencia, además de una crítica feroz al sistema capitalista en que vivimos . Completamente recomendable.

 

Este jueves 30 en el mhol a las 7 pm, el Bloque Lésbico está convocando a un conversatorio sobre lo que queremos hacer en la próxima Marcha del Orgullo.

Doctor psiquiatra

En toda mi vida he ido a 6 psiquiatras. No sé si eso esté bien o mal pero así pasó. El primero fue en el Hospital de Chosica cuando vivía por allá. Me dijo que lo mío tenía solución. Yo le pregunté que era y me dijo: Fobia social. Y de ahí mi cerebro quedó marcado con esa frase.  Me recetó dos pastillas, un antidepresivo y un ansiolítico (ya no recuerdo sus nombres). Así habré estado dos meses, tomando pastillas y creyendo que iba a sanar. El decía que era una cuestión de autoestima y que quizás me habían traumado de chiquita. La verdad el psiquiatra no me prestaba mucho caso. Como era un hospital y había un montón de pacientes no había forma de hacer una buena consulta.

 

Entonces decidí cambiar de psiquiatra, y aprovechando que tenía que llevar a mi hermano al Rebagliati, yo también me apunté a la consulta de psiquiatría. El doctor me invitó a unos talleres de habilidades sociales (invitar es un decir porque se paga) y me recetó unas cuantas pastillas. El creía que el problema se solucionaba con práctica, y colocándome en la situación que me causaba desasosiego: estar frente al público. Lo que había llegado a extremos de no querer no siquiera estar en una reunión familiar ni en un grupo de amigos. El primer taller me gustó, todo estuvo bien, los 6 que participábamos éramos todos fóbicos sociales. Pero en el segundo taller estuvo una chica q no era fóbica sino depresiva, y yo me sentí incómoda. El doctor nos dio unas indicaciones y yo no las hacía correctamente, entonces se acercó a mí y me hizo repetir la acción hasta que me saliera bien, yo me sentía mal pero lo intentaba. En la segunda parte hizo que lo mirara a los ojos fijamente y estuvimos así unos 3 minutos, luego se dirigió a todos y les dijo: ¿vieron como se pone roja?. Y todos dijeron sí. Claro, era sumamente obvio. No volví más.

 

El tercero fue en la universidad, era joven y serio. Me dijo que todo era mental y que con unas técnicas de relajación las cosas mejorarían, así que me pidió colocarme en la camilla y comenzar a pensar en cosas bonitas y relajantes. Luego trató de enseñarme a controlar mi respiración. El problema es que con él yo estaba tranquila, y eso no corre si no es en el momento más álgido de mi fobia. Me atendió unas tres veces y a la cuarta, cuando volví a consulta, él había renunciado

 

Me pasaron a otro psiquiatra que me dijo que yo no tenía nada, que poco a poco se me iba a quitar (sí, claro). Me recetó otras pastillas y así seguí hasta que me aburrí porque no sentí ningún avance.

 

Cuando se acabaron mis pastillas fui al hospital que está cerca de mi casa y ahí también había como 20 esperando a ser atendidos así que el psiquiatra me escuchó rapidísimo, me recetó rapidísimo y me despidió rapidísimo.

 

Ahora, para ser más específica, el jueves, volví al psiquiatra aprovechando que la profesora no apareció. Me atendió un viejito que me preguntó cuál era el problema, le dije: no me gusta ser el centro de atención aunque en el fondo realmente quiero serlo, no tengo buena aceptación de la frustración y tengo temor al ridículo. Luego me preguntó por mis padres. Le conté los entretelones de mi bonita familia y me dijo que ahí estaba una parte de mi problema.

 

En resumen: mis padres siempre fueron el centro de atención en es pequeño pueblito llamado Chosica ya que mi madre tenía 19 y mi padre 50 cuando se juntaron. El se había separado de su esposa con la que tuvo tres hijos, y mi madre era la soltera más codiciada del barrio. Desde que nacimos fuimos el centro de atención de la gente. Luego mi padre tuvo varias amantes y mi madre, imagino que en venganza, también tuvo uno. Y todo el pueblucho lo sabía, entonces seguíamos siendo la comidilla de los chismes del barrio y de toda la gente que nos mirara cuando salíamos a pasear.

 

Yo no recordaba nada de esto, eso de ser el centro de atención, hasta que el médico me lo sacó. Me dijo que yo nunca quise ser el centro de atención pero que por culpa de mis padres me puse en una posición desventajosa para mí que no pude afrontar las miradas de los otros. Aún más, yo sentía vergüenza y culpa por lo que mis padres hacían, pero mi vergüenza y culpa era inconsciente y se manifestaba en mi nerviosismo, timidez, ganas de esconderme de todo el mundo y refugiarme en mi cuarto y mis libros. Quería huir de ellos y de sus vidas, y no pertenecer en nada a lo que representaban.

 

Todo eso para mí fue otro enfoque a la fobia y me pareció interesante. Yo estoy pagando la culpa, frustración y vergüenza de otros, específicamente mis padres y sus vidas disipadas. Pero por qué. El psiquiatra me lo explicó. Soy una persona que tiene valores superiores a otros (eso dijo él) y que por eso me afectó tanto lo que hicieron ellos, porque si yo hubiese sido una persona inmoral o amoral me llegaría completamente todo y sería feliz. Pero no. Me creé una especie de principios que me protegieran de la “inmoralidad” que me rodeaba pero que la vez me negaron para el mundo. Luego me dijo que yo era como la flor de loto, esa que crece en medio de la basura pero se mantiene intacta. Y un montón de floro más, creo que para aumentar mi autoestima.

 

Se me hizo un nudo en la garganta cuando me dijo que ya era el momento de ser yo y de pagar mis propias culpas y de dejar de pagar la culpa de otros. Que comience a ser la persona que siempre he querido ser y que deje de refugiarme en mi encanto o inteligencia porque eso no me ayudaba en nada (y yo me preguntaba ¿qué encanto?), que me sacara todos esos pesos que han estado torturándome tanto tiempo y comience a ser feliz. Y cuando dijo que sea feliz de una vez mis ojitos se llenaron de lágrimas pero me aguanté. Claro que él se dio cuenta pero no dijo nada. Parece un viejito bueno, pero no sé. Me ha citado para la próxima semana y veré qué de nuevo me dice. Este no me quiere recetar pastillas.

 

Después de eso me fui al mhol a ayudar en otro programa de EsD’Les, que al final no se grabó completo porque lo hacíamos pésimo. Y ahí terminó mi noche de jueves.

 

 

Tercero

El viernes fui a la primera sesión del taller de género que está dictando un muchacho que es sociólogo de la cato, es gay y es especialista en teoría queer. El taller es principalmente para profundizar en el conocimiento de las obras de Judith Butler, quien es una de las teóricas más importantes del movimiento feminista, los estudios gays lésbicos y los estudios de género. Es lingüista y filósofa postestructuralista. Son tres sus libros clásicos e imprescindibles: El género en disputa; Cuerpos que importan y Deshacer el género. Pero hay más igual de apasionantes como: Mecanismos psíquicos del poder; Lenguaje, poder e identidad y El grito de Antígona.

 

Para comenzar a leerla primero debemos leer sus antecedentes y por eso nos dio las lecturas de Gayle Rubin: “El tráfico de mujeres: Notas sobre la economía política del sexo” y “Reflexionando sobre el sexo: Notas para una teoría radical de la sexualidad”. Además de una entrevista de JB a GR: “Sexual Traffic: Interview” de 1994.

 

Seríamos unos 20 estudiantes (o más) entre sociólogos, antropólogos, comunicadores, lingüistas, educadores, psicólogos, economistas, literatos, etc. (muchos, gays, lesbianas y bisexuales) Mis amigos N y E también estaban ahí. Además de Ruth Ramos, una de las personas que dirige el mhol.

 

Todos tuvimos que presentarnos. Cuando me presenté dije mi nombre, que soy lingüista y que pertenecía al mhol (si, yo, que soy una cobarde, lo dije, pero es que el ambiente era propicio, jojo, ya lo haré en un ambiente menos propicio a ver que tal).

 

El profesor nos explicó cómo sería la dinámica del curso, prepondera el trabajo grupal (y yo creo que nos subestima), pero no escuché cuándo sería la próxima clase porque el viaja a EUA a seguir un curso con la misma Butler (siiiiii, envidia feroz de mi parte). Ya nos enviará un correo avisándonos. También proyectarán películas, documentales y nos prestará sus libros para sacarles copia así que nos llenaremos de Butler este año. Eso es para andar precavidos. Para los que no pudieron ir y puedan colarse a la U (porque a veces se ponen exquisitos), las clases se dictan en las facultad de sociales, aula j-202.

 

Después del taller me fui con E al Twin, ahí me encontré con mi amiga K, y luego llegó P. Me da un poco de risa E porque como es nueva todo le asusta y no quería dejar su chompa en el vestuario, ni su bolso. Al final la convencí porque se iba a morir de calor ahí dentro. Antes de entrar al Twin fuimos al Lez4Lez, pero estaba cerrado (seguro era muy temprano), de ahí pasamos por el vale, pero la hora de ingreso libre ya había pasado hacía apenas 10 minutos, luego fuimos al Purgatorio en donde nos dijeron que hasta las 12 podíamos entrar sin problema, pero enseñando el dni. De ahí caminamos un rato y como ella se orinaba fuimos al burger king a dejar nuestras reservas de agua. De ahí fuimos al Twin, cansadas de tanta vuelta. Dos horas después E y P se fueron y yo me quedé un rato más con K, a la hora nosotras también nos fuimos.

 

Segundo

El miércoles fui a la conferencia que dio Susana Reisz, una literata que es lo máximo en su campo, me encontré con mi amigo N y estuvimos conversando un buen rato.

 

Ella nos dice que la voz poética no tiene vida propia sino que se proyecta mediante máscaras, y la mirada (frente al espejo) tiene un alto grado de violencia en los grupos minoritarios. Esa violencia, en cierta forma, obliga a que el yo lírico minoritario se colectivice y reemplace su voz con un coro polifónico: la metáfora del coro es la construcción de una persona poética en conflicto con su imagen social.

 

También busca demostrar que en las literaturas minoritarias esa obsesión de coro se exacerba por la necesidad de elaborar una colectividad conflictiva. Es decir, si hay una generalizada hostilidad hacia lo no idéntico manifestada en homofobia, marginación, descrédito, discriminación; entonces, se enfatizan los rasgos distintivos de esa identidad desvalorizada. La parodia y la ironía son formas de resistencia sin chocar frontalmente, y por lo tanto, revelan pudor y desconfianza hacia el público al que va dirigido.

 

La hipótesis de la intelectual es que la literatura femenina (la banal, convencional) trata de encajar dentro del canon masculino. El lenguaje y su construcción poética tienen ese derrotero, situarse en un mundo ya construido en el cual lo femenino auténtico no existe. En cambio, la literatura femenina no tradicional utiliza un lenguaje desterritorializado (arrancado de su origen y plantado en territorio ajeno), un lenguaje chirriante, molesto, que resulta chillón o que se resiste al lenguaje mayor y pretendidamente universal, es un lenguaje de lucha y tirantez, angustioso y torturante, inquietante y de consecuencias devastadoras, corrosivo y cruel, pero que se regocija y que confronta, y por lo tanto transgrede, asusta, repugna, asquea y es rechazado por la oficialidad (que claro, la construyen los hombres, pero no todos los hombres porque entre ellos también se marginan, solo los hombres que ostentan el poder).

 

La presentadora dijo que falta teoría literaria feminista aquí y ahora (tiene razón) y que estaba muy feliz porque la Reisz viene a vivir en el Perú dentro de dos años. Ella enseña en una universidad de EUA. Ojalá venga.

 

Una pena que no fuera mucha gente. Que vengan este tipo de intelectuales es muy difícil.

Primero

El lunes en el taller del mhol las chicas discutieron por el tipo de lesbiana que se supone debemos ser. Algo así como si somos respetables se nos respetará. En cambio si andamos borrachas, drogadas o acostándonos con un montón de mujeres o haciendo escándalo pues tendrían toda la razón de pensar mal de nosotras y considerar que somos unas enfermas anormales. Por suerte no todas piensan así, pero sí una gran mayoría. Y aquí el error empieza en el momento de querer establecer una norma de conducta para las personas.

 

En el mhol no se enseña cómo debe comportarse la gente ni mucho menos cómo deben vivir su vida. Las personas son libres de hacer lo que les dé la gana siempre y cuando, y eso siempre aparecerá, el prójimo no salga perjudicado. De ahí para adelante todo está permitido.

 

En todas partes se cuecen habas. Por un lado y por el otro hay gente buena y gente mala, pero cuando se hacen las leyes no se piensa en lo bueno o lo malo sino en lo que se considera justo dentro de una sociedad determinada (por eso pueden diferir tanto de un lugar a otro), y lo justo es que todas tengan los mismos derechos y los mismos deberes, sin importar cómo se comportan, visten o viven. Todas somos iguales ante la ley (se supone, aunque eso es una gran mentira). Y todas merecemos respeto sin importar el estilo de vida que se quiera llevar. No estamos para pontificar o para establecer reglamentos o crear manuales de buena conducta.

 

La segunda discusión fue: si eres un personaje público y con tu visibilización lésbica puedes ayudar a las lesbianas a sentirse más fuertes y a ganar más territorio, por qué no lo haces, se supone que por cobardía. Entonces algunas chicas dijeron que no se puede obligar a nadie a salir del clóset. Eso nadie lo niega, no se puede obligar a nadie a hacer lo que no quiere. Solo se están poniendo los puntos sobre las íes. ¿Por qué no revelan su identidad? Porque, primero, a nadie le importa; segundo, no quieren problemas (y en el Perú, ser lesbiana es un problema); tercero, no les da la gana; cuarto, tienen miedo. Y si eres una persona que ha triunfado, que ha ganado los títulos más altos, que académicamente eres lo máximo o que deportivamente ya alcanzaste tu cima, pues por simple y pura cobardía. Y no digo que esté mal, pero hay que ponerle nombre a las cosas de vez en cuando (y luego destruir ese nombre).

 

Y yo me agrego al grupo de las cobardes. No le digo a todo el mundo lo que soy, porque no quiero discutir, ni confrontar, porque me da roche, porque me evito problemas, porque mientras menos se enteren menos raro me miran, porque tengo miedo, porque soy una huevona que al parecer aún siente algo por lo que opina la gente de mí. Y no debería serlo, no debería sentir nada malo por esto porque ser lesbiana o bisexual o lo que sea no es nada malo, eso yo lo tengo muy claro, y además soy muy feliz sabiéndolo. Pero como muchas sabemos: las palabras destruyen, y no me gusta ser destruida. Y necesito un proceso aún un poquito largo para poder soportar las palabras (ya me lo dijo el psiquiatra).

 

Hace poco salió el Chato Grados (el cantante folclórico) por televisión a decir que había ganado el juicio por difamación que le interpuso a otra cantante que lo había llamado mentiroso y homosexual. Estaba feliz enseñando la sentencia en la que seguro decía que no era mentiroso ni homosexual. No sé cómo habrá corrido ese juicio, pero si llamarte homosexual es difamar que miedo (y vergüenza) me dan algunos jueces en el Perú, que no saben que ser homosexual no es un insulto ni una mella en el honor de nadie.

Conversaciones

Conversación 1

 

Estamos caminando para ir a comprar los periódicos del domingo y nos cruzamos con unos niñitos que están comprando en una tienda. Ella se emociona. Son sus amiguitos del colegio. No se saludan, pero se miran sonriéndose. Seguimos caminando y los niñitos vienen detrás de nosotras. Ella me mira y yo le pregunto quiénes son:

 

C: Es el niño nuevo

V: ¿Le hablas?

C: Se junta con los niños

 

C: Mamá, ¿cuando yo sea grande voy a tener novio?

V: Pues claro, si quieres… o novia.

 

Me mira con cara de que le estoy gastando una broma. Me río y seguimos caminando.

 

C: ¿Novia?

V: Solo si quieres y si eso te hace feliz.

C: ¿En serio?

V: Sí

C: Pero yo no soy chico.

V: No es necesario ser chico para tener novia o novio o lo que quieras tener, pero cuando seas más grandecita te vas a dar cuenta de ello, y harás lo que tu corazón quiera hacer, y te juro, te juro, que yo seré feliz con las decisiones que tomes si realmente las haces de corazón.

 

Me pide un helado, compro dos. Los niños siguen detrás de nosotras y ya vamos avanzando dos cuadras. Se suelta de mi mano y va corriendo hacia ellos. Se miran y casi no se dicen nada, solo corren uno detrás de otro. Cuando se cansa se acerca a mí.

 

C: Jossi es más bonita.

V: ¿Así?

C: Sí.

 

Conversación 2

 

Estamos en el McDonald con una amiga. Al despedirnos yo le digo que le mande mis saludos a su pareja. Ok, me dice y nos alejamos.

 

C: ¿Quién es su pareja?

V: Su novia

C: ¿Tu amiga tiene novia?

V: Sí

C: ¿Están casadas?

V: Pues no

C: ¿Se van a casar?

V: La verdad no creo, pero espero que sí, tal vez, algún día

 

C: Mamá, ¿por qué tengo bigote? ¿soy chico?

V: Jajajaja, no, mi amor, todas las mujeres tenemos un poquito de pelito ahí, algunas más, otras menos, algunas se los sacan, otras no (?), pero al fin y al cabo todas nacemos con eso.

C: Ufff, no quiero ser chico

V: Yo tampoco

 

PD: Si conversáramos de cualquier tema con los niños y les explicáramos las cosas con tolerancia, compasión, humildad y sencillez quizás las cosas fueran diferentes. Menos personas en el mundo crecerían infelices y sintiéndose extraterrestres. Tendríamos menos suicidios, menos hipocresía, menos maldad, menos dolor. Tendríamos gente comprometida con un futuro más aceptable para todos. Gente que no cargaría en sus labios palabras de odio, de desprecio o de humillación. Individuos formados para aceptar y no para rechazar. Para abrazar y no apuñalar. Para besar y no escupir. Personas felices con sonrisas dispuestas a consolar, con palabras dispuestas a acariciar, con manos dispuestas a acompañar, con miradas dispuestas a serenar. Seres humanos hermosos por dentro. Seres humanos felices comprometidos con la felicidad de los demás.

¿Bi?

Recuerdo la primera vez que fui al mhol (el año pasado), y solté las cadenas que me ataban a un deseo inconcluso. Fue a los 28 años. Me paré en la puerta y me atreví a tocar el timbre. Algo que estuve esperando por casi 10 años cuando me acerqué por primera vez a esa puerta con una amiga del cole, las dos teníamos 17 y estábamos terminando el cole (o ya lo habíamos terminado) y creo que mi amiga ya sabía de mi asunto o fue con unas amigas de la universidad cuando estudiaba Derecho y la excusa era el curso de Medicina Legal. No lo sé, pero la cosa es que estaba ahí parada luego de las 5 vueltas que le di a la cuadra y no me atreví. Diez años después volví a pararme en esa puerta, con toda una vida a mis espaldas, y por fin mi brazo reaccionó a lo que quería mi cerebro y mi dedo presionó el timbre.

 

Pero sobrevivir todo este tiempo, después de darme cuenta a los 8 años que yo no era como las otras niñitas coqueteando con niñitos, sino escondiéndome de todas y mirando a las chicas bailar, pero sobre todo, a ella, no fue difícil, y ahora, 20 años después analizo porqué fue tan fácil sobrevivir sin cumplir todos mis deseos. O sea, los que no son tan difíciles de cumplir pues, como acostarse con alguien.

 

Y lo analicé porque recordé la conversación con un amigo gay que no cree en los hombres bisexuales. Y yo tampoco creo mucho en ellos. Es decir, sí creo que puedan acostarse con hombres y mujeres, lo que no creo es que prefieran a las mujeres antes que a los hombres. Entonces, un hombre bisexual es un gay que de vez en cuando se acuesta con mujeres (según yo). Aunque cerrarme en esa idea sería ir contra mis principios.

 

Pensaba en este asunto de la bisexualidad porque técnicamente yo soy bisexual (y creo que hasta legalmente lo sería), pero no me gusta aceptarlo por eso de los términos medios. Y es más, las primeras veces que fui al mhol yo me denominaba lesbiana y me sentía muy orgullosa de ello y a las que eran bisexuales las miraba raro y como que las discriminaba un poco.

 

Y digo técnicamente porque las categorizaciones siempre son complicadas ya que limitan el espectro de posibilidades que uno quiere mantener lo más abierto posible en su vida (me refiero a mí, no a todas) y no me gusta denominarme de ninguna forma posible, esa es mi política, y si al final tengo que hacerlo doy múltiples posibilidades. Y además creo que existen muchos tipos de bisexualidad y es por eso que sobreviví todo este tiempo sin ningún problema así terrible y pude enamorarme de hombres y mujeres también sin ningún problema. Están las bisexuales a las que les gustan las chicas heteros, las que le gustan chicos que parecen chicas, las que les gustan chicas que parecen chicos, y muchas formas más.

 

Mi tipo de bisexualidad iba dirigida a hombres heteros y mujeres lesbianas. Es decir, no me gustan los hombres gays, que pueden ser muy varoniles o no. No me gustan los chicos superguapos ni los afeminados ni los delicados. Me gustan (o me gustaban porque hace tiempo que me dejó de interesar el asunto con los chicos) los varoniles o viriles o como se les diga. Y me gustan las lesbianas, de eso no hay duda. Y ahí está la clave de mi superviviencia: no se han cruzado muchas lesbianas por mi vida.

 

Esa es la purita verdad. Después del primer chispazo de lesbianismo en la infancia nunca otra chica me llegó a gustar de una forma que me hiciera renunciar a todo. A pesar de estudiar en un colegio de mujeres desde sexto grado de primaria hasta terminar. O simplemente ninguna lesbiana se cruzó por mi camino. O cuando lo hizo yo no le interesaba. O simplemente yo no me di cuenta. Y cuando por fin decidí dar ese paso que fue tocar el timbre del mhol, y ver tantas lesbianas ahí de todas las formas y colores y me sentí tan en casa, tan cómoda (con las obvias incomodidades derivadas de mi persistente fobia social) fue que descubrí porqué pude llevar una vida cuasi normal.

 

Me gustan las lesbianas, me gustan las lesbianas, siiiiiiiiii. Aquellas que en sus ojitos reflejan un no-sé-qué que no tienen las heteros. Ese no-sé-qué que solo podemos reconocer entre nosotras y que nos hace tan especiales. Y cuando lo descubrí se abrió un mundo de posibilidades desconocido para mí. Y el camino que recorrí fue esperanzado e ingenuo al principio, inhóspito y desesperado en el intermedio, y tranquilo y pausado actualmente. Después de ser alumna aprovechada ahora puedo ser maestra. Porque cargué con todo lo que tenía que venir después de tocar el timbre y decidir dar el paso definitivo, y seguiré cargando con ello, de eso no hay  la menor duda, pero mis hombros ya se curtieron y mi corazón ya está maduro. Y mi cerebro, bueno, él sigue raro.

 

Mucho por hacer

Hola chicas, qué raro, esta es la primera vez que me comunico así con las que leen el blog (si todavía queda alguna). Es decir, escribir como si fuera una especie de carta abierta y no una especie de diario abierto (como se supone debe ser un blog personal). Bueno, rompamos las reglas.

 

Como en el post anterior, no tengo gran cosa que decir (o escribir). La verdad no sé porqué, deben ser los últimos días de verano que me siguen atormentando o el inicio de clases que me exalta por unos días y luego me deprime totalmente o lo absurdo de mis horarios que me joden demasiado, les explico.

 

Mis clases comienzan a las 2 y 30 de la tarde, entonces tengo que salir a la 1 de mi casa para llegar temprano a la universidad porque hay que caminar harto, llenarse de tierra, sudar y renegar para llegar a la facultad. Si salgo a la 1 significa que estoy sin almorzar y debo almorzar entre clase y clase, también significa que no puedo recoger a cami del cole porque ella sale a las 2 (ya está en primer grado), también significa que llego a mi casa como a las 10 porque las clases terminan como a las 9, eso significa que no puedo ayudar cami con sus tareas porque ya la encuentro durmiendo. Entonces, está superjodido. Por suerte este año termino.

 

Trataré de hacer un recuento de lo que hice estas semanas que no escribí casi nada.

 

El jueves 2 me encontré con las chicas del mhol para ayudar en la grabación del programa, pero la gente de la página web nos falló, además llegué tarde. Las encontré en Vivanda comiendo pollito. De ahí nos fuimos a conocer Jueves de chicas en el Legendaris, pero era muy temprano, entonces nos fuimos al Twin, pero estaba aburrido, de ahí cada una a su casa.

 

El domingo, 5 de abril, fui con M a ver y tomar fotos de una exposición llamada El túnel de la memoria. Allí ofrecían un paseo en bus a los lugares (más representativos) de Lima en donde se violaron derechos humanos. Luego M se fue. Había una cola cuando me di cuenta que ya estaban llamando para subir. La cola estaba grande y yo al último. El bus era pequeño. Mientras caminábamos para llegar hasta él, la gente se iba rezagando y yo adelantando, casi cerca de la puerta la cola se detuvo y se escucharon frases como: “Ya está lleno”, “ya no hay asiento”. Como no pensaba hacer otra cola y no me importaba ir parada, me adelanté y subí. Lo bueno es que sí había asiento (yupi).  Fuimos a varios sitios, pero el más estremecedor fue el solar de Barrios Altos en donde mataron a 16 personas (incluido un niño) cuando celebraban una pollada. El patio era bien chiquito y yo me preguntaba cómo habrá podido entrar tanta gente en ese lugar. Tomé varias fotos. Entraron varios periodistas tras de nosotros. Se habló un poco sobre lo que ocurrió y se prendieron unas velas en honor a los caídos. También hubo una pequeña escaramuza con algunos vecinos, que por suerte no llegó a mayores. Al regreso me encontré con L, estuvimos dando vueltas un rato y de ahí cada una se quitó.

 

El lunes no pude ir al mhol, tenía unas conferencias imperdibles en la U, el miércoles no pude ir al cine-foro, porque fui con cami al cine a ver Monstruos vs Aliens, el jueves me perdí lo de Juaneco que se veía interesante, porque comencé a sentir un leve acceso de fiebre y escalofríos que se ha convertido en dolor de garganta y quizás empeore.

Ayer o anteayer tuve una rara conversación con una chica que dice conocerme o por lo menos conocer a un amigo mío que piensa mal de mí porque hice algo malo en la U (parece que soy famosa por las cosas malas que hago) y aunque traté de que me contara qué era lo que había hecho (porque la verdad no lo recuerdo, yo creía ser un angelito) no me dijo ni pío.

 

También me dijo que tengo un amigo que es despreciable (o sea, una mierda, en pocas palabras) y como me relacionan con él me salpica un poco de su despreciabilidad (si esa palabra existe). Le mencioné a dos personas que conozco que pueden llamarse despreciables (¿?) por diversos motivos, pero no eran ellos (y se me acabaron los despreciables de la mente así que ahí lo dejé).

 

Esa conversación me dejó con una sensación muy rara, porque lo último que quiere saber una es que es conocida por cosas malas que se supone ha hecho. La molestia no se iba porque por lo menos quería saber qué era para defenderme (aunque me dijera que no era necesario). Aparte del blog, no recuerdo otra cosa que realmente se pueda llamar con esas palabras. Así que me dio insomnio. Pensaba y pensaba en cosas malas, pero nada, solo me acordaba de cosas cojudas. Tuve que dejarlo ahí otra vez. Quedará en el misterio mi maldad.

 

Hoy viernes fui al cine para ver La teta asustada pero ya estaban vendidas todas las entradas (qué joda). Sábado y domingo dormiré largo y tendido, excepto por las interrupciones de una niña de 5 años que fastidia bastante.  No he viajado a ningún lado ni salido a ninguna fiesta ni encontrado con ninguna amiga ni conversado con ningún contacto. Me estoy volviendo monja o jubilada.

 

Les dejo la agenda para la próxima semana. Trataré de dividirme para estar en todos ellos o simplemente me destruiré en el intento:

 

Lunes 13: Taller de lesbianas y bisexuales en el mhol. Como todos los lunes un tema diferente para interactuar con chicas como nosotras. El de esta semana va a estar interesante por varias razones.

 

Miércoles 15: “Yo es otra(s). Voces sexuadas y escrituras del yo”. Conferencia dictada por Susan Reisz en el Centro cultural peruano japonés a las 7:30 p. m. Ingreso libre.

Ese mismo día empieza un curso en el Porras Barrenechea sobre los poetas del 50 dictado por Ana María Gazzolo. A las 7 p. m.

Seguramente habrán programado alguna película en el mhol. En la página salen todas sus actividades.

 

Jueves 16: a las 4 a. m. (sí, en la mañana) pasarán por HBO un documental llamado “When I knew” (Cuando lo supe) de temática LGBT.

 

Viernes 17: Empieza el taller de lectura sobre teoría y estudios de género centrados en Judith Butler, dictado por Giancarlo Cornejo, sociólogo, que ha hecho una tesis sobre los travestis de Lima. Si no saben quién es la Butler están en nada. Es de 6 a 8 p. m. en la cato. Escribir a debatesgenero@gmail.com si quieren inscribirse.

 

PD: Si ustedes saben de algún curso, actividad o exposición interesante y relacionado escríbanme para enterarme ps.

 

En el ccespaña están organizando un taller postporno dos españolas (creo que son lecas). Está interesantísimo y que se haga en el Perú, seguido del primero que se hizo en España, dice mucho de cómo hemos avanzado en el imaginario sexual nacional (espero). Después de todo, es una suerte que se hagan aquí ese tipo de eventos. Porque son rompecerebros y destruyeprejuicios. Porque son inesperados y fugaces. Porque son locos e inspiradores.

 

Ahí les dejo la convocatoria y les deseo mucha suerte si quieren inscribirse (y cuenten si lo logran). Yo no pienso hacer el menor intento para participar (aunque lo pensé bastante) porque me descarto automáticamente (no soy desinhibida), así digan que aceptan a reprimidas (me quedo con la masturbación).

 

TODXS SOMOS PORNOSTARS a cargo de POST OP

Revista Postporno busca guarrxs, desgeneradxs, transmarikabollos, desviadxs, viciosxs, reprimidxs, desnaturalizadxs, perversxs, putxs, zorrxs, dudosxs, Drag Queens, Drag Kings, marimachos, camioneras, afeminadxs, ursulas, osos y demás especies.

Interesadxs acudan al taller.

Buscamos gente desinhibida para realizar un taller postporno, necesitamos que lleves todo el material con el k te apetezca jugar, recuerda todo objeto es susceptible de ser sexualizado y puede convertirse en fuente u objeto de placer (desde un ratón de ordenador, a un huevo, a un dildo, a un teléfono móvil …)

La genitalidad es opcional pero no obligatoria.

Lleva tus mejores galas, puedes buscar tu propio personaje con corporalidades irreales, cuerpos mutantes o sé tu mismx. Montatelo solx o busca alguien o algo con quien te apetezca jugar.

Genera personajes y situaciones que desestabilicen el sistema sexo-género-práctica (hombre, masculino, hetero) (mujer, femenina, hetero). No somos hombres o mujeres sino un amplio abanico de posibilidades. Da importancia a las prótesis, descentra tus genitales, todo tu cuerpo es un dildo gigante o un agujero listo para ser penetrado.


Crea tu propio imaginario pornográfico, sé directorx de tu propia Revista Postporno.

http://www.postporno.blogspot.com/

http://www.myspace.com/postop

TALLER POSTPORNO

Dirigido al público en general, pero con poco pudor.

Fecha: Día 6 de mayo de 6:00 a 9:00 p.m. Máximo de 15 asistentes

Fin de convocatorias: 22 de abril

Aviso a seleccionados: 29 de abril

Para participar: Mandar CURRICULUM al mail: ccelimatalleres@gmail.com con asunto: “Taller Postporno”.

Libre de casi todo

Terminé el trabajo que me tenía loca tres semanas, bueno, realmente dos, porque la primera semana perdí mi tiempo ricamente. Ahora ya comenzaron mis clases. Quise inscribirme al francés pero no han abierto mi aula, todas las chicas se fueron porque comienzan sus clases en las mañanas y yo era la única que quedaba, así que a esperar otro mes. Los viernes llevo Chino I en la cato. Todo está demasiado tranquilo, lo que ya me está asustando.

No quiero a nadie y nadie me gusta, hasta cuándo durará esto? no lo sé, espero que un buen tiempo. Libre de problemas, pero también libre de sentir cosas bonitas, por lo menos al inicio (como siempre).

Podré dormir toda la mañana después de llevar a cami al cole. En la tarde a la U y nada más hasta que me den otro trabajo y de nuevo a amanecerme. Y de nuevo a no escribir en el blog o a escribir cosas tan inútiles como estas.

Estoy ayudando en el mhol, tipo voluntaria o algo así, tipo activista. Ya saben que me gusta ayudar.