¿mala?

Tenía dos amigas que eran ex pareja, pero siempre salían juntas. Una de ellas, pongámosle H seguía templada de O, pero O ya no, solo la quería como amiga. Igual iban a todos lados, porque se conocían, porque se tenían confianza y porque, en el fondo, se querían. Las conocí por el blog cuando una de ellas me escribió y luego nos conocimos personalmente en el Twin o cualquier otro lado, no lo recuerdo bien.

 

La cosa es que íbamos muy bien las tres, salíamos de vez en cuando y nos emborrachábamos, pero la última vez que salí con ellas, que fue casi terminado el año pasado, la cagué.

 

Todo comenzó cuando me encontré con O para ir un rato al Twin. Las dos solas, no sé en donde andaba H. Estuvimos tomando un buen rato y luego aparece H y se une a nosotras. O ya estaba medio ebria o bastante, y yo también. Estábamos las tres sentadas en el sillón y comiendo algo, cuando O quiere ir al baño. Yo toda servicial me ofrezco a acompañarla (sin ninguna mala intención).

 

Pero H me mira maliciosamente y me pregunta si voy a intentar algo, algo así como aprovecharme de O. Le digo que no. Pero parece no confiar en mí. Por qué piensas eso, le pregunto. No sé, por tu blog (qué mala fama que tengo). No pienso hacer nada, en serio, le digo. Y por qué no harías nada. Porque eres mi amiga. Yo creo que si vas a hacer algo. Bueno, entonces haré algo, pues. No lo harás. Si lo haré. No. Por qué. Porque eres mi amiga. Ok, ok, le digo.

 

Mientras tanto la pobre O se orinaba, y por cierto ella estaba en medio de nosotras pero como si no existiera nosotras discutíamos sobre lo que iba o no iba a pasar. Al fin, me decidí a llevarla y en mi mente estaba el no hacer nada. La acompaño, entro con ella al baño, me volteo para no incomodarla y cuando termina la llevo hacia la pared y comienzo a besarla, ella primero dice que no pero luego me sigue. Y estamos en el baño un buen rato hasta que alguien nos toca la puerta.

 

Salimos y vamos hacia el sillón. Nos sentamos. H nos mira con ojos inquisidores. No hemos hecho nada, le digo. O se ríe con esa risita que me parece graciosa y me hace reír. En serio, le digo a H, pero no me cree.

 

Después de un rato O quiere ir al baño otra vez. Mucha cerveza dice. Creo que tomamos como seis jarras y por eso estábamos tan ebrias. Y solo entre las dos, así que era demasiado. Entonces vamos y nos encerramos otra vez en el baño como media hora. Realmente la estábamos pasando bien hasta que una mesera toca la puerta y nos interrumpe. Tuvimos que salir nomás. Y ahí ya H no tenía la menor duda, pero no nos dijo nada.

 

Salimos del Twin y en el taxi O se orinaba otra vez y paramos en un grifo, me pide que la acompañe al baño, yo voy y de nuevo comenzamos a besarnos, ahí si no recuerdo cuánto tiempo, porque el aire ya me estaba afectando. Volvemos al auto y seguimos en ruta a La Molina en donde vivía Q para quedarnos a dormir en su cuarto.

 

Llegamos y no estaba, pero yo tenía la llave del edificio así que la esperamos en la puerta mientras ella regresaba de no sé donde. Entramos. H y mi amiga se fueron a comprar gaseosa y yo seguía con o haciendo lo poquito que se podía hacer con el tiempo tan ajustado.

Después de eso quedé palteada con las tres y no volvimos a salir ni a vernos. El viernes que pasó me dijeron que Q y H me estuvieron esperando en el Twin porque habíamos quedado así a la volada pero nada confirmado. Así que me esperaron por gusto porque mientras yo estaba esperando a otra fucking en la calle de las pizzas (y casi me levantan en un operativo antiprostitución, lacagaa) ellas me esperaban a mí y yo no encontré a nadie y me sentí como una peste.

 

Recordé toda esta historia porque volví a ver a O en el Vale y estaba con su pareja, y se le veía contenta, y nos saludamos normal y todo bien entre nosotras. Lo bueno del tiempo es que ayuda a curar ciertas faltas con las personas. Hace que las cosas se tranquilicen. Cuando pasó esto yo me sentía terrible y mala, porque lastimé a H y quizás a O, y tener una amiga como yo que puede lastimar de esa manera (o de cualquier manera) no era buena idea. Luego de eso me prometí no cagarla más con las amigas. Hasta ahora estoy cumpliendo.

 

Sexo, sexo, sexo

Encontré a una amiga de la U almorzando en el parquecito y me senté un rato a conversar con ella. Luego de los temas de siempre, sobre cómo estás y que estás haciendo (nos vemos todos los días pero siempre nos preguntamos las mismas huevaas), me dice:

 

C: Oye, todavía sigues medio lesba.

Yo: Claro, eso no creo que se vaya así tan fácil

C: Y estás con alguien ahora

Yo: No, ni pienso estarlo

C: Qué, ya extrañas el pene seguro

Yo: Después de saber cómo es el asunto, no extrañas nada, ni lo uno ni lo otro

C: Yo sí, yo no podría vivir sin eso

Yo: ¿Así? No creo ah

C: ¿Por qué?

Yo: Porque si estás templada y tu gil por un accidente pierde el pene, y lo amas, seguirás con él y verían la forma de arreglar el pequeño problema.

C: Si lo amo, sí pues

Yo: Y ahí te das cuenta que el pene no es tan importante para ti

C: Puede ser

Yo: En cambio el clítoris si es importante para ti

C: Pucha, entonces, sin clítoris no podría vivir

Yo: Algo así, porque sin clítoris estarías jodida con chico o con chica.

C: O sea, si mi novio pierde su pene realmente no importa, pero si yo pierdo el clítoris me jodo.

Yo: Claro porque si él no tiene pene por lo menos te puedes masturbar y seguir amando al hombre de tu vida

C: Ya, entonces sin la masturbación no puedo vivir.

Yo: Así parece. Puedes vivir sin chico, sin chica, sin consolador, sin lo que quieras, pero el clítoris que no te falte. Yo creo que habría que reivindicarlo.

C: Un Día del Clítoris

Yo: Claro, o el Día del placer sexual femenino o el Día del placer clitoridiano, o cualquier nombre de esos

C: Y ese día se le enseñaría a las mujeres lo que pueden hacer con su clítoris sin necesidad del pene de un hombre o del dedo de una chica o ninguno de esos artilugio que venden por ahí.

Yo: Clarín, ya estás pensando como mujer independiente.

 

Luego la muy pendeja quiere saber cómo es acostarse con una chica. Y la verdad no sé como decirle que tampoco es gran cosa. No sé si mis experiencias fueron muy decepcionantes o soy yo la del problema (creo que ese último va mejor para no herir susceptibilidades).

 

C: No se compara un pene a un dedo, pues

Yo: No creo que el dedo sea tan importante como tu pene. Es más, en la relación entre chicas el dedo es algo muy secundario

C: Pero no es lo mismo pues

Yo: Claro que no, es diferente en cierta forma, es una cuestión más global, más total. Por lo mismo, imagino, que no hay pene y tenemos que reconstruir nuestro acto sexual yendo más allá de eso y no nos centramos en un órgano privilegiado del cuerpo.

C: ¿Así medio budista?

Yo: Lo que para ustedes es un mete y saca, para nosotras es un proceso continuo en donde interviene casi todo el cuerpo (creo que estoy idealizando mucho el sexo entre mujeres, pero me permito fantasear) y donde el elemento clave es el clítoris.

C: Yo no lo entiendo

Yo: Si pruebas lo sabrás, pero tienes que encontrar a la adecuada, sino estás jodida

C: ¿Y así te vienes?

Yo: Yo no me vengo ni con hombre ni con mujer

C: Lo que pasa es que tú eres una reprimida, tienes que soltarte

Yo: No sabes cuánta gente me dice la misma huevada, y todos creen que es así de fácil, pero no me parece, yo creo que hay más que eso. Yo siento que algo falta y no sé qué es. Quizás algún día lo descubra.

 

Al final con mi amiga C siempre terminamos hablando de sexo. Somos un par de enfermitas.

 

¿Aclarando?

Mi amiga J cree que a mí me gusta S, pero que es un amor en silencio. Yo me río. No sé cómo responder ese tipo de cosas. No sé si decir no y pensar que estoy mintiendo a medias o decir sí y sentir que estoy mintiendo a medias. Porque me gusta y no me gusta a la vez. Por ejemplo. Me gusta la parte superficial (el físico) e idealista de ella. No me gusta su juventud y que a veces se aloca y no sabe qué hacer. Me gusta su forma de ser y a veces también me disgusta. Así que yo creo que el nombre ideal para lo que yo siento por ella es amistad. Porque, primero, no la deseo. Lo que sería un primer síntoma de “gusto”, pero sí me gusta su compañía porque me relaja y refresca. Segundo, no me imagino una relación con ella, lo que sería un segundo síntoma de “gusto”, lo único que me imagino es pasarla bien y conversar, aparte de aprender las dos de cada una de nosotras, y ayudarnos mutuamente como hacen las amigas. Cuando veo que las chicas la persiguen o gilean no me molesta ni me pongo celosa, lo que sería un tercer síntoma de “gusto”

 

Yo quiero que se divierta todo lo que pueda, que aprenda bastante y que se cuide. Está aprendiendo rápido. No recuerdo quién me dijo que en el ambiente lésbico aprendes en un año lo que debes aprender en 10, y tiene toda la razón, todo viene como un huaico y tienes que procesarlo rápido porque sino metes la pata a cada rato (como yo y laca).

 

Además, la veo tan chiquita y aún en su madurez precoz una cierta inocente inmadurez, que lo primero que me hace sentir es como que soy su hermana mayor. Entonces, ese sentimiento fraternal y protector, es diferente al otro sentimiento un poco compulsivo de buscar su presencia en todos lados.

 

Así que naa de naa oe ya (a no ser que ella quiera). Y ahí cambia todo, jajaja.

Su mano en la mía por 20 segundos (por fiiiiinnnnn). Algo es algo

Todo comenzó con unas papitas. S y yo caminamos desde el ccespaña hasta la cuadra 14 o 15 de arenales en donde siempre comemos y de ahí nos alcanzó T.  Luego de comer algunas papas que S nos dejó (porque come rapidísimo), nos fuimos al Vale, pero en la entrada nos pidieron dni y T no tenía. Entonces hicimos rato un toque en El Purgatorio. Donde tomamos una cerveza y el ingreso es libre. El problema de los sitios con ingreso libre es que te presionan para que tomes y eso jode. En cambio en el Vale pagas tu entrada y nadie te jode si no quieres comprar algo.

 

Salimos del Purgatorio y fuimos al Vale pero S y yo entramos primero enseñando dni (no puedo creer que aún me pidan dni) y luego T y no le pidieron. Adentro nos encontramos con varios amigos. A S la mayoría de chicas la miraba (obvio, porque es simpática así toda chiquita y con esos ojos coquetos), además baila bonito y tiene cierto ángel que hacen que se fijen en ella chicas y gays también.

 

También vi a la chica que me gusta: P, a la que he visto en un campeonato de fútbol y luego volví a ver en el Vale unas dos veces. Y claro, ni me mira. Siempre está con un grupo de chicas diferentes, y siempre afanando a varias. La veo en la caja comprando cervezas y voy a la caja como comprando cerveza. La veo en el baño haciendo la cola y me pongo en la cola también. Ella ni caso. Al final me canso y vuelvo a mi grupo.

 

A S le gusta bailar y está todo el rato que baila, que baila, y a mí no me gusta tanto como a ella, es más, muchas veces me aburre. Pero bailo porque no queda otra tampoco. Cuando S baila con T voltea y comienza a bailar conmigo y se acerca así peligrosamente y yo le sigo el juego (porque al final es un juego nada más). Después, cuando ya hay más confianza por las bromas que le hago, me dice: ¿puedo perrearte? Claro, le digo, puedes hacer lo que quieras. Entonces se pone detrás de mí y comienza a moverse y yo la sigo y estamos así un ratazo hasta que se acaban todos los perreos. Luego yo me recuesto contra la pared para tomar mi cerveza y ella se pone delante de mí a bailar, pero no al frente sino pegada a mí y de espaldas y de nuevo sigue y sigue hasta que se acaba la música que le gusta. ¿Y yo? Pues feliz de que una chica bonita me baile todo el rato y así tan juntito.

 

Pero no puedo evitarlo y sigo mirando a P, de cabello corto, lentes raros, con cara de conejo que me gusta tanto y no me hace el menor caso. Veo con quién habla, hacia donde va, cuándo vuelve, y así sucesivamente llegan las 4 de la mañana y comienzan a botarnos del Vale. Prenden la luces y entonces salimos a recoger nuestras cosas. En el camino la veo persiguiendo a una chica y jalándola, y la chica está recontra fastidiada y todo el rato le dice que no la moleste, que la deje en paz, pero como P está ebria, no le hace caso. Yo me acerco a P así toda valiente (y cojuda) y le digo: mejor déjala, no ves que no quiere irse contigo (además quería añadir: acá estoy yo, jalonéame a mí jajajaja, pero claro, no lo hice). Entonces P me mira por fin, con una mirada medio perdida y me dice: No, ven. Me toma de la mano y me lleva hacia la salida, en donde ve a la chica y me suelta (bububu, yo decía, ya la hice por fin.). Ahí insiste con la chica y salen juntas. Yo sigo esperando que recojan las cosas porque hay una colaza y se demoran un montón en entregar. Pero ya nada me importa, P me agarró de la mano, siiiiii, por fin, me miró así con sus ojos de loca y me dijo Ven y yo feliz. Aunque ahora ni me recuerde, ni sepa mi nombre ni nada de mí, por lo menos yo recuerdo eso. Y a veces me pone contenta.

Golpeada

Una amiga me pregunta si alguna vez me han pegado por una chica. Y yo le respondí que no, que aún no he tenido la oportunidad (jaja). Pero que por chicos sí me han golpeado: dos veces, a los 18 o 19. 

 

Y todo este asunto de los celos o pelearse por eso me parece estúpido, pero uno no puede evitar que la gente se moleste por mirar mucho a alguien o por solamente bailar o preguntar algo.

 

A mí me dejaron un ojo morado una vez que bailé con un chico y la novia (que realmente no era la novia, pero quería serlo) se puso celosa, y vino hacia mí con su amiga y me tiró tremendo puñete, y yo la veía venir, le decía a mi amiga: oye, está viniendo, fijo que me pega. Y así fue.

 

Y como se armó el despelote, los de seguridad nos botaron a mí, a mi amiga, a la golpeadora y a su amiga. Yo logré sacar un poco de hielo de un vaso, pero me dolía tanto que hacía muchos esfuerzos por no llorar aunque las lágrimas igual se salían.

 

Estaba molesta con la idiota que me golpeó, con el idiota con el que bailé, con la idiota de mi amiga que no me hizo caso, con los idiotas de seguridad por botarme sin que yo haya hecho nada y conmigo por ser tan idiota y dejarme golpear. Sentada fuera de la discoteca, en unos escalones, me lamentaba de mi mala suerte, pero mi amiga también estaba molesta.

 

Se paró, se acercó al chico con el que bailé, que era mi amigo y al que yo le gustaba, y le dijo algo, el se fue a la esquina y regresó con la chica esta que me golpeó, de la mano, se acercó a mi amiga y le dijo: aquí está. Mi amiga la miró y le tiró un puñete que le dio entre ojo y nariz.

 

Después de eso se agarraron las dos y comenzaron a forcejear y la gente que estaba afuera se metió y las separó. Yo solo miraba con un ojo, pero me dio pena la chica esta. Que el chico que te gusta te traiga para que te pegue otra porque su amiga (o sea, yo) le gusta debe ser una de las peores experiencias al corazón que le puede pasar a una.

 

La segunda vez que me golpearon por un chico, fue la ex de este, que era mi amiga y a la que yo le había preguntado si podía estar con él. A mí me gustaba mucho este pata, porque tenía ciertas cualidades que me gustaban en ese tiempo, como liderazgo natural (tenía su manchita que lo seguía a todos lados y ser la pareja del líder te da ciertas ventajas, no sé, cuestiones de presunción), estaba haciendo el servicio militar y tenía un cuerpazo y su personalidad era bastante atractiva. Pero también era mujeriego, borracho, buscapleitos y vago; y eso también me gustaba.

 

Bueno, mi amiga me dijo que no había problema porque ellos habían terminado hacía tiempo, pero una vez que se emborrachó me siguió hasta mi casa, y cuando yo estaba a punto de entrar, me agarra de los pelos por atrás, me golpea contra la pared y luego de eso me tira al suelo y me sigue golpeando, mi cabeza rebotaba lindamente en el piso y yo ya no podía hacer nada para defenderme porque estaba completamente aturdida y casi inconciente.

 

Luego solo sé lo que me contaron. Los vecinos nos separaron, me levantaron y me ayudaron a entrar en mi casa, me tiré en la cama, me quedé dormida y luego desperté con dolor de cabeza, chichones y menos cabello. Pero viva, porque pude haber muerto.

 

¿Volver a amar? Naa (eso espero)

Este post se lee escuchando Volverte a amar de Alejandra Guzmán

 

Cuando terminé con una chica a la que quería mucho, me prometí, al cambiar de año, dejar de quererla. No era posible que yo siguiera sintiendo algo por alguien que no sentía nada por mí. Y no solo no era posible, sino que no era sano, no era bueno tanta huevada y tanta cojudez. Y me preguntaba, claro, cómo lo lograría.

 

Porque aún quería tener su amistad, porque aún quería sentir su presencia, porque aún la extrañaba.

 

Desde el primero de enero comencé el trance dejar de querer a alguien. Primero, entraba desconectada al msn. Y claro, la veía, pero no le hablaba. Además, la última vez que habíamos hablado la conversación no había sido muy amable.

 

Me ocupaba de mis cosas, leía mis libros, y la tarde se pasaba tranquila, porque el peligro no era la tarde, era la noche y volver a pensar en ella.

 

Y yo me decía, como sucedió con la primera, que esto pasaría y luego me sorprendería de haber estado con ella y todo (como ahora me sorprendo). Entonces, cuando me iba a dormir pensaba en ella, pero no cosas feas o tristes, sino cosas bonitas, como que conversábamos normal y salíamos a caminar, todo muy tranquilo y hasta soñaba con ella, pero lo que soñaba si era triste (pero es que los sueños uno no los puede controlar), y así pasaron los meses y poco a poco dejé de pensar en ella en las noches. Fue de repente y por eso no lo recuerdo, pero cuando me di cuenta que ya habían sido muchas noches sin pensar en ella al acostarme supe que había logrado por lo menos uno de mis objetivos, el otro, el de dejar de extrañarla, iba a ser más complicado. Porque yo extraño mucho a la gente que quiero.

 

Y entonces me puse a prestarle atención a la letra de una canción de Alejandra Guzmán que había escuchado un montón de veces pero para nada había reflexionado en la letra. Y dije: mierda, la mitad de lo que dice me está pasando.

 

Cuando comencé en esto iba de prisa  y siempre  en contra del reloj (jeje), todo lo que viví nunca fue para mí, e hice muchas huevadas y lastimé y me lastimaron.

 

Y no sé si fueron tonterías lo que nos separaron (creo que sí), pero lo hecho, hecho está. Y a veces es lo mejor (como ella me dijo). Y la historia sin fin se volvió a repetir, pero ya no soy parte de nadie.

 

Y también es verdad que después de su amor ya no hay nada. Porque desde esa vez nadie me ha vuelto a gustar como me gustaba ella.

 

Y la última vez que la vi, cuando vino por aquí, me llamó y me pidió que la acompañara a hacer unas compras y yo caí rendida a su llamada (según la canción claro), acepté porque quizás esa era la prueba final, y caminé como un asno casi todo el día con ella, esperando sentir esa emoción que recordaba del pasado y no sentí nada, pero en lugar de sentirme feliz de que por fin me haya librado de este sentimiento, me sentía triste. Lo que es paradójico porque yo quería sacármelo del pecho con tanta ansia que sufría y ahora que se fue me siento como vacía  y no me gusta.

 

Y también es verdad lo del miedo, pero en mí, me muero de miedo de que vuelva a pasar y otra vez sentirme así. Volver a amar, volver a apostar por esa idealización de las personas, volver a perder la razón y caer otra vez. Porque es lindo y es feo. Porque te llena de felicidad y también de dolor. Porque no quiero vivir entre dos polos, si ya solita me siento viviendo la mitad de todo. Porque ya estoy dividida yo misma y no quiero dividirme más. Y además, no confío en mí ni en mis decisiones y creo que solo lastimaría a otra persona si me vuelvo a involucrar en algo que se parezca un poco al amor.

Confundida

Mi amiga Y me dice desde ayer y casi todo el día de hoy (viernes) que es su cumple, que tenemos que vernos, que vaya a saludarla, que nos tomemos unas chelas, que quiere usar mi lengua (esa es una broma por el post anterior, ella es superbromista).

 

Yo le digo: ya, claro, chévere, bacán.

 

Entonces, nos vemos el viernes en Cuadros a las 11.

 

Ok, a las 11 en Cuadros.

 

Luego me dice, mejor en El Príncipe a las 10 y 15.

 

Mejor, le digo yo, así me voy más temprano a mi casa.

 

Me baño, me pongo linda, o sea, la ropa de siempre y salgo para llegar temprano (mi puntualidad de mierda). Llego a las 10, faltan 15 minutos así que me doy una vuelta por el parque, paso por el Vale, chequeo a todas las lesbianas que hay por el camino (bastantes eh) y luego me dirijo a El Príncipe. Eran las 10 y 30 cuando llego y veo a sus amigas, que las conozco, pero no son necesariamente mis amigas, y me acerco pensando que quizás ahí esté ella, pero la fucking no está, y si ella no está qué hago yo ahí (además no me invitaron a sentarme juju).

 

Saludo a todas, así medio palteada, pregunto por Y y me dicen que va a llegar a las 11. Les digo que ya vuelvo y Bette me dice: en serio vuelves (ella es muy amable) y yo le digo: sí, claro (yo soy supermentirosa). Entonces, me voy a la Calle de las Pizzas a esperarla, pero en el camino me pierdo y de nuevo estoy frente al Príncipe (qué roche). Retomo el camino y llego a la Calle de las Pizzas y me quedo esperando ahí a que pase Y.

 

Es que una vez que paseaba por ahí con mi amiga K (la poli), me encontré con Y, y suponiendo que las personas somos animales de costumbres (yo siempre entro por esa calle para ir a Berlín) me dije que quizás, en el mejor de los casos, ella pase por ahí y por lo menos la salude, porque no pensaba volver al bar.

 

Estuve esperando hasta las 11 y 15 y nada de nada. Mientras esperaba yo veía el movimiento de la gente. Bastantes chicas estaban paradas como yo esperando algo. Estaba recostada en una rejita detrás de un teléfono público fumando un cigarrillo, había una chica a mi derecha y otra a la izquierda. De pronto se acerca un tipo así todo grandote, enseña su placa y le dice a la chica de mi izquierda: señorita, su documento por favor. Estoy esperando a mi hermana, le dice ella. Muéstreme su documento, insiste él, y añade, estamos haciendo un operativo, por favor, acompáñeme al patrullero. La chica le dice que se ha olvidado el documento, que por qué le hacen eso. El policía insiste y la chica va tras él. La chica de mi derecha había desaparecido.

 

Yo seguía esperando a Y. Por suerte había llevado mi dni (aunque realmente siempre lo llevo, así que no era una suerte). Y poco a poco caigo en la cuenta que el asunto era por la prostitución. Había muchos policías de civiles y muchas prostitutas. Y era fácil reconocerlos, no sé si porque uno adquiere ciertas características después de ejercer mucho tiempo cierto oficio, pero parece que así es, como el señor que vende pescado y está todo el día oliendo a pescado así se bañe veinte veces.

 

Luego un tipo grandote, gordo y viejo se acerca a mí y me dice hola. Yo no lo miro ni le contesto y sigo fumando. Se para a un metro de mí. Total, todo el mundo está apachurrado en la calle esa. Viene otro, que era superevidente que era policía, me mira un rato como esperando que yo haga algo, no sé, guiñarle un ojo y sacarle la lengüita o sonreírle coquetamente o las cosas que hacen las chicas que ofrecen sus servicios sexuales (no sé cuáles son los códigos ahí). ¿Pensaría que soy prostituta? La cosa es que como no hago nada y solo miro a las chicas que pasan a ver si una de ellas era la fucking de mi amiga, se fue a buscar otra. 

 

En la universidad ya me ven raro, sino, porqué una de mis amigas me enseñó el anuncio del grupo de gays, o la otra me dijo que imaginaba que yo estaba en eso. Y ahora en la calle creen que soy prosti, laca. Y no creo que esté mal ser prosti (yo creo que es el sistema patriarcal opresor el culpable de casi todo), sino que me sorprende lo que puede pensar la gente de los demás (yo también hago eso, pero no me veo reflejada en ello hasta que lo vivo).

 

La verdad no me ofende que crean que soy lesbiana, rara, prosti, promiscua, loca, cojuda, viva o monse, pero hay algo que sí me jode un montón, y no sé porqué (o creo que sí lo sé): que crean que pueda robar algo. Eso me desequilibra totalmente y me pone furiosa, pero me aguanto. Imagino que es porque creo que es lo más bajo que puede hacer alguien.  Cuando en los supermercados los vigilantes están detrás de mí y me ven con cara de sospechosa, o cuando en la U revisan mis cosas para entrar o salir, o cualquiera de esas cosas que demuestran que no confían en una, todo se me hace bilis.

 

Mientras divagaba, terminé mi cigarro (que realmente fueron tres) y comencé a caminar al paradero, esperando que de un momento a otro Y mandara un mensaje diciéndome: ya llegué oe, vente pacá. Pero nones, no llegó nada, ni un misio siquiera. Así que me fui como vine: sola. Bueno, con mi libro, los dos solos.