Conversaciones

Conversación 1

 

Estamos caminando para ir a comprar los periódicos del domingo y nos cruzamos con unos niñitos que están comprando en una tienda. Ella se emociona. Son sus amiguitos del colegio. No se saludan, pero se miran sonriéndose. Seguimos caminando y los niñitos vienen detrás de nosotras. Ella me mira y yo le pregunto quiénes son:

 

C: Es el niño nuevo

V: ¿Le hablas?

C: Se junta con los niños

 

C: Mamá, ¿cuando yo sea grande voy a tener novio?

V: Pues claro, si quieres… o novia.

 

Me mira con cara de que le estoy gastando una broma. Me río y seguimos caminando.

 

C: ¿Novia?

V: Solo si quieres y si eso te hace feliz.

C: ¿En serio?

V: Sí

C: Pero yo no soy chico.

V: No es necesario ser chico para tener novia o novio o lo que quieras tener, pero cuando seas más grandecita te vas a dar cuenta de ello, y harás lo que tu corazón quiera hacer, y te juro, te juro, que yo seré feliz con las decisiones que tomes si realmente las haces de corazón.

 

Me pide un helado, compro dos. Los niños siguen detrás de nosotras y ya vamos avanzando dos cuadras. Se suelta de mi mano y va corriendo hacia ellos. Se miran y casi no se dicen nada, solo corren uno detrás de otro. Cuando se cansa se acerca a mí.

 

C: Jossi es más bonita.

V: ¿Así?

C: Sí.

 

Conversación 2

 

Estamos en el McDonald con una amiga. Al despedirnos yo le digo que le mande mis saludos a su pareja. Ok, me dice y nos alejamos.

 

C: ¿Quién es su pareja?

V: Su novia

C: ¿Tu amiga tiene novia?

V: Sí

C: ¿Están casadas?

V: Pues no

C: ¿Se van a casar?

V: La verdad no creo, pero espero que sí, tal vez, algún día

 

C: Mamá, ¿por qué tengo bigote? ¿soy chico?

V: Jajajaja, no, mi amor, todas las mujeres tenemos un poquito de pelito ahí, algunas más, otras menos, algunas se los sacan, otras no (?), pero al fin y al cabo todas nacemos con eso.

C: Ufff, no quiero ser chico

V: Yo tampoco

 

PD: Si conversáramos de cualquier tema con los niños y les explicáramos las cosas con tolerancia, compasión, humildad y sencillez quizás las cosas fueran diferentes. Menos personas en el mundo crecerían infelices y sintiéndose extraterrestres. Tendríamos menos suicidios, menos hipocresía, menos maldad, menos dolor. Tendríamos gente comprometida con un futuro más aceptable para todos. Gente que no cargaría en sus labios palabras de odio, de desprecio o de humillación. Individuos formados para aceptar y no para rechazar. Para abrazar y no apuñalar. Para besar y no escupir. Personas felices con sonrisas dispuestas a consolar, con palabras dispuestas a acariciar, con manos dispuestas a acompañar, con miradas dispuestas a serenar. Seres humanos hermosos por dentro. Seres humanos felices comprometidos con la felicidad de los demás.

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