Segundo

El miércoles fui a la conferencia que dio Susana Reisz, una literata que es lo máximo en su campo, me encontré con mi amigo N y estuvimos conversando un buen rato.

 

Ella nos dice que la voz poética no tiene vida propia sino que se proyecta mediante máscaras, y la mirada (frente al espejo) tiene un alto grado de violencia en los grupos minoritarios. Esa violencia, en cierta forma, obliga a que el yo lírico minoritario se colectivice y reemplace su voz con un coro polifónico: la metáfora del coro es la construcción de una persona poética en conflicto con su imagen social.

 

También busca demostrar que en las literaturas minoritarias esa obsesión de coro se exacerba por la necesidad de elaborar una colectividad conflictiva. Es decir, si hay una generalizada hostilidad hacia lo no idéntico manifestada en homofobia, marginación, descrédito, discriminación; entonces, se enfatizan los rasgos distintivos de esa identidad desvalorizada. La parodia y la ironía son formas de resistencia sin chocar frontalmente, y por lo tanto, revelan pudor y desconfianza hacia el público al que va dirigido.

 

La hipótesis de la intelectual es que la literatura femenina (la banal, convencional) trata de encajar dentro del canon masculino. El lenguaje y su construcción poética tienen ese derrotero, situarse en un mundo ya construido en el cual lo femenino auténtico no existe. En cambio, la literatura femenina no tradicional utiliza un lenguaje desterritorializado (arrancado de su origen y plantado en territorio ajeno), un lenguaje chirriante, molesto, que resulta chillón o que se resiste al lenguaje mayor y pretendidamente universal, es un lenguaje de lucha y tirantez, angustioso y torturante, inquietante y de consecuencias devastadoras, corrosivo y cruel, pero que se regocija y que confronta, y por lo tanto transgrede, asusta, repugna, asquea y es rechazado por la oficialidad (que claro, la construyen los hombres, pero no todos los hombres porque entre ellos también se marginan, solo los hombres que ostentan el poder).

 

La presentadora dijo que falta teoría literaria feminista aquí y ahora (tiene razón) y que estaba muy feliz porque la Reisz viene a vivir en el Perú dentro de dos años. Ella enseña en una universidad de EUA. Ojalá venga.

 

Una pena que no fuera mucha gente. Que vengan este tipo de intelectuales es muy difícil.

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