Lunes de coraje

Como sabrán, tengo fobia social, así como tengo extremidades, órganos y aparatos, y por eso huyo de los grupos grandes (y hasta de los grupos pequeños) aunque me sigo enfrentando a eso todos los días. Y este lunes fue uno de esos días en que enfrenté una vez más esta fobia (claro que bien dopada, pero eso es secundario, muchas veces no funciona)

 

M, la capacitadora del mhol se fue de viaje y nos dejó encargado el taller de este lunes a P, L y yo. Las tres teníamos que manejar a un grupo de 25 lesbianas en promedio, de todas las edades y para todos los gustos. Muchas mayores que nosotras y otras muy jóvenes.

 

Las tres estábamos palteadas, porque no estábamos muy seguras de lo que íbamos a hacer. Yo me la pasé todo el día pensando en eso, hasta pensé en chistes, tratando de encontrar ideas de por qué tenemos internalizada la lesbofobia (ese era el tema del taller) y cómo explicárselo a las chicas y cómo controlar que el grupo no se desbande y se desordene. Porque cuando hay un tema que genera controversia todas quieren hablar sin respetar el derecho de las demás de terminar su discurso.

 

Cuando ya hubo un buen grupo, cerca de las 8, salimos las tres. Yo fui la primera que habló. Me puse entre L y P y dije:

 

Bienvenidas lesbianas, bisexuales y ¿gay? (había un chico que acompañaba a su amiga), hoy M no podrá hacer el taller porque está de viaje así que lo vamos a hacer nosotras. Vamos a presentarnos. Nosotras somos integrantes de la Unidad de lesbianas y bisexuales del mhol. Ella es P, es enfermera, así que si alguien quiere hacerse un papanicolao le pasan la voz; ella es L, es estudiante de comunicación y es vegetariana, así que si alguien quiere hablar de vegetales, ahí esta ella; y yo soy V, estudio lingüística y si alguna quiere hacer uso de la lengua yo no tengo ningún problema (por suerte todas se rieron y como que se rompió el hielo). El tema de hoy es lesbofobia interiorizada así que vamos a comenzar presentándonos. Vamos a decir nuestros nombres, qué hacemos, de dónde venimos, si queremos decimos nuestra edad y al final nos levantamos y abriendo los brazos diremos:  SOY LESBIANA o  SOY BISEXUAL o lo que sean (la dinámica era una estrategia para que se elimine el importante obstáculo de las palabras pensadas, pero no enunciadas, y mucho menos enunciadas a viva voz, nuestra relación con la palabra lesbiana es conflictiva y genera sufrimiento por lo que nos han hecho creer de ella, y si una sola palabra genera todo eso cómo será todo lo demás, el objetivo era decir que somos lesbianas sin miedo, sonriendo y abriendo los brazos hacia las demás). Comenzaremos nosotras.

 

Hola, soy V, soy estudiante de lingüística en san marcos, me gusta leer y escribir y soy lesbiana.

 

Hola, soy P, soy enfermera, estudio inglés, y soy lesbiana,

 

Hola, soy L, soy estudiante de Comunicación en la Villarreal, soy vegetariana y soy lesbiana.

 

(Yo ya había quedado con L en que teníamos que decir que éramos lesbianas, ya que técnicamente somos bisexuales,  por una cuestión de política, de coherencia con nuestros ideales y por empoderamiento, si nosotras que somos las capacitadoras no lo decimos, imagínense las chicas que vienen por primera vez y tienen un montón de miedo).

 

Por suerte la dinámica salió bien y nos dimos cuenta que muchas chicas temen decir que son lesbianas hasta en círculos “seguros” como el mhol.

 

Luego de presentarnos, formamos grupos de 5 y repartimos papelógrafos para que escriban las causas que no nos permiten decir que somos lesbianas o bisexuales libremente y luego, qué nos hacían sentir estas causas. La estrategia aquí era exteriorizar nuestras emociones más profundas y sacar a la luz los conceptos preconcebidos que vienen con las palabras que escribimos, por ejemplo, muchas pusieron como causa el miedo y la vergüenza, y nos hicimos la pregunta: por qué miedo y por qué vergüenza, porque en el fondo seguimos pensando que lo que somos es malo, es equívoco, es abyecto, seguimos sintiéndonos extraterrestres en un mundo que no nos acepta totalmente, nos desvalorizamos porque no cumplimos con nuestro rol en la sociedad, pero cuál es ese rol, ser productoras de hijos, mantener el sistema tal como está, ser subalternas al hombre y marginales dentro de marginales (porque la mujer heterosexual también es marginalizada y subalternizada) y esta doble subalternización no consigue hacernos menos, sino que, peor aún, nos invisibiliza, nos hace nada, el objetivo último es desaparecernos, aniquilarnos, reformarnos, normalizarnos, curarnos. Entender que el mal no está en nosotros sino en los demás es un proceso largo y doloroso, pero que si logramos pasarlo conseguirá liberarnos de pesadas cadenas, y así por fin seremos fuertes, libres y felices.

 

La discusión dio para rato, todas querían opinar, a veces no nos hacían ni caso y tratábamos de mantener el orden, por suerte lo pudimos controlar lo mejor que pudimos. Y nos divertimos bastante. La opinión que caldeó el debate fue cuando una chica dijo que a ella no le gustaban las machonas porque si eres mujer por qué te vas a vestir como hombre. Y explicarle en ese momento que esas son construcciones culturales impuestas por un poder mayor, occidental, hegemónico, opresivo, patriarcal, machista y mierda, como que no me daba el tiempo ni las ganas. Así que todas se pusieron a discutirle y se armó el cambalache.

 

P pedía respeto a las opiniones. L decía que hagan silencio para poder escuchar y yo con mi “lesbianas, lesbianas” trataba de que se callaran. Al final hicimos la dinámica de los saludos y besos. Las chicas se fueron y no sé si volverán, si se habrán quedado contentas o traumadas con todo lo que pasó. Y terminó todo. Para ser la primera vez no estuvo tan mal, pero tampoco tan bien. Ya era supertarde, como las 10 y 15, así que nos fuimos a comer papitas. Me dormí en el carro y llegué a mi casa a las 12. Muerta, pero feliz.

 

PD: Este miércoles 22 se proyecta en el mhol la película “Amor de mujer” a las 7:30 pm.  Este es el resumen: Película francesa. Jeanne, esposa, madre y osteópata, se siente sola e insatisfecha viendo como su juventud se escabulle. Su marido e hijo le dan estabilidad, pero siente que algo le falta. Cuando Jeanne, en un baile, conoce a Marie, una bailariana profesional, se matricula en la clase de baile de Marie, donde las pasiones estallan. Marie, una mujer de espíritu libre, seductora y segura de sí misma vuelve a encender el amor de Jeanne por el romance, el sexo y el baile.

(Pucha, parece mi historia)

  

El sábado 25 en el centro cultural de España a las 6 pm (tienen que ir a las 5 por la cola) van a pasar Trainspotting, una película sensacional por ser el reflejo desgarrador y cruel de la vida de unos jóvenes perdidos entre la droga y el sinsentido de la existencia, además de una crítica feroz al sistema capitalista en que vivimos . Completamente recomendable.

 

Este jueves 30 en el mhol a las 7 pm, el Bloque Lésbico está convocando a un conversatorio sobre lo que queremos hacer en la próxima Marcha del Orgullo.

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