Resistencia

Ya van dos chicas que me dicen que no podían creer que era tímida hasta que vieron los programas de EsD’Les. Y esa es otra imagen que no doy, esta de parecer muy viva o muy pendeja. Nada, no lo soy, soy medio huevona, lamentablemente no hay forma de comprenderlo hasta que la gente realmente lo comprueba. Conmigo lo han comprobado varias.

 

Y soy supertímida, me sonrojo con una frecuencia pasmosa, me paltean un montón de cosas, sufro cuando tengo que dirigirme al público, etc., etc.  Y es que tanto tiempo he vivido tratando de pasar desapercibida y medio escondida del mundo que salir ahora a este me cuesta trabajo. Y el esfuerzo se refleja, obviamente en mi cuerpo, y especialmente en mi rostro. Pero sigo ahí, dándole a mis temores y a mis fantasmas internos.

 

Y hablando de la vergüenza que corre por mis venas, y de la que de vez en cuando me siento sumamente orgullosa porque me dio cierta forma rara de ser y de comportarme que me parece única e indestructible, al fin de cuentas, soy todo lo malo y bueno que puedo ser, y también me dio esa ganas de confrontar las cosas que pasaban a mi alrededor de una forma extraña y subalterna, pero confrontación al fin, que es lo poco que a veces podemos ser en un país en donde hay ciudadanos de distintas clases, se acerca un evento importante:

 

El Coloquio Internacional Epistemologías de la Resistencia, que es uno de los pocos espacios abiertos a nuevos enfoques sobre temas de subalternidad y abyección (cómo me gustan esas dos palabras, debe ser porque las vivo en carne propia).

 

Dura tres días: miércoles 17 (5 p.m.), jueves 18 (4:30 p.m.) y viernes 19 (5 p.m.) de junio en el Centro Cultural Peruano-Japonés.

 

Y los temas que me parecen más interesantes (por una simple cuestión de gustos) son:

Miércoles (7:20 a 9 p.m.) Epistemologías feministas (varias).

Viernes (5 p.m.) “Injuria, vergüenza y subversión” (Giancarlo Cornejo Salinas), “¿Existe una razón andina? Balance y perspectivas de una episteme propia en el eje andino” (Rocío Silva Santisteban) y “Performar en un orden performativo” (Gisela Cánepa).

 

Y el sábado 27 ya viene, ya se acerca, ya está aquí, cada día más próximo a nosotras/os, cada día más latente, más patente, más concreto, más factible: la Marcha del Orgullo 2009, en donde por fin muchas lesbianas y gays se podrán ver las caras de día (porque generalmente solo nos vemos de noche, me incluyo). En donde caminaremos por las calles todos juntos, unidos, diciéndole al mundo que estamos aquí, que no nos escondemos, que no sentimos culpa ni vergüenza en expresar nuestros afectos (pero sí en esconderlos y negarlos) quizás llevando una bandera, quizás gritando consignas, quizás con un polo alusivo a la fecha, quizás con un tambor, quizás con un silbato, quizás con máscaras, quizás disfrazadas, quizás como cualquier ciudadana común y corriente, quizás como alguien que está esperando su combi en la esquina, quizás como quien no quiere la cosa y anda de curiosa por ahí. Sea como sea, ahí estaremos, todas.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s