Amistad

No sé cómo explicar cómo se da en mí el proceso de hacerme amig@ de otr@ o cómo se da el rompimiento de la amistad (si eso es posible).

Por ejemplo, tengo amig@s a l@s que admiro, como M o G, para mí una suerte de profesores de la vida, pero no creo que me consideren su “amiga amiga”, además, los conozco desde hace poco (aunque no creo que una amistad dependa del tiempo de conocerse sino de la intensidad con que esta se vive).

Del colegio no me queda ninguna “amiga amiga”, a pesar de los casi cinco años de convivencia con la mayoría de ellas, excepto U que está en España y que era tan frik como yo.

Si retrocedo aún más, no me queda ningún/a amig@ de la infancia. Yo era muy tímida, esa frase de que los libros pueden ser tus mejores amigos funcionaba perfectamente para mí. No tenía más amigos que libros e imaginación.

Por eso, el colegio primario y luego el secundario fue una continua lucha por socializar y ganar amig@s, todos los cuales se fueron perdiendo en el camino o porque nunca fuimos amig@s y la relación fue muy coyuntural o porque no logré afianzar lazos sinceros con las personas.

Creo que en mi adolescencia mis amigos también fueron coyunturales, aunque si regreso a mi antigua casa y los busco seguramente estarán dispuestos a conversar conmigo o salir a pasear. Pero siento que ya nada sería lo mismo. En ese tiempo la mayoría de mis amig@s eran chicos, chicos que me invitaban al cine, chicos que se enamoraban de mí, chicos que se desvivían por acompañarme a casa, chicos que querían conocerme más (algunos lo lograron).

En mi juventud mi único “amigo amigo” se convirtió en mi esposo y luego en el padre de mi hija, fue el único en el que confluyó amor, amistad, sueños, pasiones, deseos y metas.

Ahora, en la plena adultez, tengo una gran mayoría de amigas, pero temo que esto también sea coyuntural, que entre nosotras nunca se forjen esos lazos que no se rompen.

Por ejemplo, de mis tres exs, ninguna es mi “amiga amiga”, a pesar de la gran intimidad que nos unió, lo que me enseña muchas cosas, como que el sexo (o casi) no necesariamente te lleva a ser amiga de tu pareja.

De las amigas con las que agarré, por suerte todas continúan siendo mis amigas, y creo que es porque no nos unió ningún compromiso previo o posterior que lograra ensombrecer lo libre y bonito que fue la experiencia. Y aún sigo saliendo con ellas, conversando con ellas, aunque agarrando ya no.

Hay amigas que me invitan a salir y no me dan ganas de levantarme de la cama, hay otras que apenas me llaman corro a verlas. Hay amigas a las que me gustaría saber cómo besan (creo que quedan pocas), hay otras con las que no quisiera saberlo nunca. Hay amigas con las que pierdo la paciencia terriblemente, hay otras a las que les aguanto todo, están con las que me juego como si fuéramos pareja, están con las que no puedo jugar a nada. Están con las que coqueteo abiertamente (quizás porque la imposibilidad de que se concrete algo me da un respiro), están con las que me resulta imposible coquetear (porque no me mueven ni un pelo), están con las que me da roche coquetear porque sí me gustan.

Están las amigas que me sacan de quicio, pero con las que voy de un lugar a otro como si fuéramos hermanas (y eso es un decir, porque con mi hermana no iba a ningún lado) como E, a quien llevo de un curso a otro y de un taller a otro y de un seminario a otro, porque yo sé que aún no explota todas sus capacidades y quisiera saber qué es lo que la detiene, y si me interesa tanto es porque la quiero.

Están las amigas que, a pesar de todo (y de todas), quiero mucho, como K, con la que puedo hablar de sexo de una forma tan franca, que simplemente de pensarlo me sonrojo. Tengo la ligera sospecha de que llegará a llegar a ser ministra de algo algún día (y ojalá que hagamos un faenón). Y admiro en ella esa completa seguridad para conseguir lo que quiere, cuando quiere y como quiere, y si no lo consigue seguir hasta lograrlo. Porque yo no tengo esa confianza en mí. Aunque creo que nos parecemos en otras cosas, tantas que da miedo.

Están las amigas que no me dan bola. Están a las que yo no les doy bola. Están las que dicen que se han acostado conmigo, las que dicen que se acostarán conmigo, las que dicen que nunca se acostarían conmigo. Están las que solo conozco por msn y con las que converso horas y me sé toda su vida. Están a las que veo a diario y no sé casi nada de ellas. Están las amigas a las que abrazo cuando las veo y las saludo, están las que no se dejan abrazar, están las que no me dan ganas de abrazar.

No lo sé pero yo creo que todas son mis amigas hasta que me demuestren lo contrario.

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