Lesbofobia en el programa Enemigos íntimos

Mi amigo y profesor Giancarlo Cornejo escribió este post para denunciar la nauseabunda edición de un reportaje que le hicieron en el programa enemigos íntimos. Paso a copiarla. Comparto el repudio y la ira contigo.


Amig@s

Escribo ahora indignado porque di una entrevista al programa “Enemigos Íntimos” (conducido por Beto Ortiz y Aldo Miyashiro) el día miércoles 27 de agosto, y fui editado de tal forma que terminé diciendo en la TV lo que en la entrevista dije explícitamente jamás se debía decir de una relación lésbica o gay. Es decir dije que nunca se debía patologizar y criminalizar una relación lésbica y di ejemplos de lo que sujetos homofóbicos (muchos psiconalistas y psiquitaras) dicen de nosotr@s. Y convirtieron mis palabras en lo que explícitamente estaba criticando. El motivo de la entrevista fue el del caso de la familia Fefer (el asesinato de la madre de la que la hija y su novia son ahora las principales sospechosas para la fiscalía).

El periodista Renzo Madrid. me llamó para una entrevista sobre este caso; ya me habían entrevistado una vez anterior en este programa sobre los crímenes de odio, y el reportaje me pareció bueno. Asumí incorrectamente que éste sería en la misma línea y por ello accedí. Desde el inicio de la entrevista caí en cuenta que ese reportaje sería una mierda. El periodista empezó su “entrevista” con una única pregunta en mente: “¿Cómo son las relaciones lesbianas?”. Le dije que esa era una pregunta esencialista, y que las relaciones lésbicas eran diferentes unas de otras, y que las mujeres lesbianas (como el resto del mundo) eran diferentes unas de otras.

Luego fue directo al caso de Eva Bracamonte y Liliana Manarelli, la pareja lesbiana convertida en el nuevo objeto excrementicio adorado de la TV, y le dije que no me iba a pronunciar sobre ello. El periodista esperaba de mi una suerte de tipología clínica patológica en que el “desviado” y desviante” vinculo de parentesco y afecto entre estas dos jóvenes explicara el homicidio. Y le dije explícitamente que eso era lo que él esperaba (como la sociedad homofóbica en su conjunto) y que yo eso no le diría. Es más di ejemplos de lo que sujetos homofóbicos dicen de los vínculos de parentesco homosexuales para criminalizarlos. Y aparecí en la TV diciendo lo que explícitamente puse como contraejemplo, y como muestras de la homofobia, lesbofobia y misoginia hegemónicas.

Gayatri Spivak afirma que el subalterno carece de un lugar de enunciación. Y esta afirmación se corrobora en este humillante episodio de violencia epistemológica. Mis palabras no eran palabras, podían ser usadas incluso por mis enemigos y de formas en que se convirtieran en sus palabras. Es paradójico porque yo aparezco hablando en el reportaje. Lo que podría mostrar algún grado de concesión del sistema porque finalmente soy un activista gay y un académico crítico, pero yo no reconozco esas palabras. Es mas, me hieren como si las hubiese proferido otro, y otro que conozco bien, un sujeto homofóbico. Cuando David Halperin define la homofobia como una pretensión de conocimiento sobre objetos homosexuales no se equivoca. De hecho la conceptualización de Spivak de la inexistencia de un interlocutor discursivo cobra vital interés para los estudios queer, gays, lesbianos y trans.

Después de esas preguntas, el periodista me mostró fotos de una de las dos muchachas con una modelo de la farándula local. Y le dije que qué esperaba de mí al ver esas fotos. Me preguntó “¿qué crees que dicen?”, yo le dije que de ellas no decía mucho, pero que decía en cambio mucho de las personas y de la cultura que habían construido una historia homoerótica terrorífica que dejaba intacta la heterosexualidad como matriz cultural hegemónica. También le dije que los cuerpos de las mujeres lesbianas no eran ratas de laboratorio que podían ser explorados, destrozados y consumidos. Le hice ver, además, que este caso era un vínculo lesbiano que importaba solo porque había un crimen de por medio para demostrarnos como la noción de sodomía se actualiza constantemente. Recordemos que Sodoma alude al exterminio de una población por determinadas prácticas sexuales. Las lesbianas cuentan e importan solo cuando son asesinadas o cuando matan. Y de hecho la homosexualidad es postulada como causa principal de la muerte o asesinato. Recuerdo el patético pedido del camarógrafo que quería filmarme viendo las fotos de estas chicas como si fuere un médico forense que ve al detalle fotos de un brutal crimen, y se lo dije y mostré mi rechazo frontal a ese pedido.

Si accedí a la entrevista es porque creo que uno no puede ceder tan fácilmente el espacio de la media a discursos y sujetos homofóbicos. Sin embargo, ser convertido en el sujeto contra el que uno lucha es de las experiencias más violentas que he vivido recientemente.

Para finalizar, quiero disculparme con las dos jóvenes protagonistas de esta historia, porque yo no dije nada lesbofóbico sobre ellas, también quiero disculparme con todas las mujeres lesbianas, y con todas las personas que he podido herir. Este post es una forma de reparación para mí mismo. Y mi ira no me la quiero guardar. Quiero que los sujetos homofóbicos sientan mi ira, la ira de alguien a quien le han arrebatado sus palabras, pero no su capacidad de indignarse.


Agradezco difundir esta denuncia.
Un abrazo,
Giancarlo Cornejo

En Azpitia

El miércoles me avisaron que había un cupo para mí en el taller de Planes Estratégico Regionales Comunitarios para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos de Lesbianas, Travestis, Gays, Bisexuales y Trabajadoras sexuales organizado por el MHOL para la comunidad LGTTB del Callao, y rápidamente acepté y me fui con todo ellos para Azpitia (Mala). Estábamos Gio, Brenda, Mary, Eliana y yo.

Este es el segundo taller que llevo de los tres que van haciendo. Recuerdo que al primero que fui, como era nueva, estaba sentada con toda la gente que había ido a aprender sobre derechos humanos, autoestima, ciudadanía, etc. Aunque no hice muchas amistades (porque soy tímida), estaba con todos.

Ahora, como asambleista estuve sentada solo con los facilitadores y casi no compartí nada con los otros talleristas. E imagino que tampoco hubiera compartido mucho conociendo mi carácter.

El taller duró dos días, nos fuimos en la mañana del miércoles y regresamos en la noche del jueves . Aprendí bastante, y todo lo que aprendí lo pienso aplicar en la ULBMHOL y en mi grupo de la U, Versiones.

Bueno, ahora estoy más tranquila con las cosas que hago, en el amor las cosas van bien, es decir, demasiado tranquilas, y yo pensaba que lo que vendría sería peor. Mi lado oscuro sale a relucir de vez en cuando, mi inmadurez, mi sinrazón. Ella es casi diez años menor,  pero más madura que yo. Totalmente funcional para mi disfuncionalidad. Me estoy acostumbrando otra vez a decir te quiero, a decir te extraño, a decir te deseo. Hacer el amor se ha convertido en una frase posible, no solo en un eufemismo.

Las clases en la U en stand by, los profesores no se aparecieron ni lunes ni martes, miércoles y jueves estuve en el taller. Hoy, viernes, vovleré a la U a ver qué me he perdido. Luego iré al taller del Mhol y de ahí a meterme de nuevo entre los libros, los estudios, mi hija, mis cosas.

Hablando de Cami,  ya me dieron su libreta y a subido un puesto, del quinto ha pasado al cuarto.  Casi sin mi ayuda, lo que me complica menos la existencia, porque sino sentiría una culpa enorme de no poder ayudarla en sus tareas porque llego tarde a casa. tengo suerte de tener una hija funcional que cuando llego me abraza y me besa y abre un ojo para chequear que estoy ahí mientras duerme. No sé cómo puede dormir despierta.

Un olvido (será por algo)

En mi recuento de cosas buenas que me han pasado y me han cambiado la vida, olvidé poner que ya no como carne, y no es que me haya vuelto vegetariana,  ya comenté que el discurso de los vegetarianos me cae chinche (lo siento, pero es cierto), es simplemente que ya no como carne. Y creo que eso es algo muy muy bueno en mi vida.

Burbujas

Comienza la universidad y comienza el estrés. Pero no por la universidad sino porque siento que aprendo más en otros lados. Este es mi último ciclo, de ahí solo sigue la maestría.
Me gustaría hacer un recuento de lo que hice este semestre o de lo que me pasó.

Lo más importante creo, me nombraron asambleísta del MHOL, es decir, ya no soy voluntaria, sino que tomo parte en algunas decisiones que se hagan dentro de la institución. Y no fue fácil, porque antes ni como voluntaria me querían, y no sé porqué. Quizás porque habían otras chicas, porque eran otros tiempos, por mis casi nulas hablilidades sociales, qué sé yo, pero no era tomada en cuenta para nada. Ganarme la confianza de gente que estimo y me parece que hace una tarea loable, digna y valiente me costó (y a otras no tanto jaja, pero así es la suerte). Apoyo en los talleres, guio un poco en el círculo de lecturas, las chicas vienen y me piden consejos, nos queremos , fraternizamos, nos apoyamos, rompemos prejucios, estereotipos, mentiras.
Crecemos.


Segundo, formar el grupo Versiones Diversidad Sexual en la UNMSM, que aunque no fue idea mía, siento como si fuera otro hijo, lleno de chicos deseosos de hacer algo diferente, aparte de las cosas habituales que hacen que se forme un grupo así, pero que aún no han encauzado el para qué ni el porqué. Quizás aún le falte mucho por madurar, quizás los miedos sigan arrastrando nuestra concepción del mundo, pero mientras avancemos juntos aprenderemos en el camino lo que es correcto y lo que no.


Tercero, este año termino la U, por fiiiiiiiiiiiiiiiiiiinnnnnnnnnnnnnnnn. Por fin algo que termino en mi vida ja. Porque la mayoría de cosas que hice las dejé inconclusas, a medias, sin terminar, sin concluir, sin finalizar, siempre postergando, siempre huyendo, siempre esperando que las cosas se resuelvan solas, abandonándolas a su suerte, esperando, esperando, esperando, y luego sintiéndome un desastre total.


Cuarto, parece que toda mi familia sabía que era leca desde hace tiempo. Le enseñé la escala de Kinsey a mis hermanos en donde me pongo en el número 5 y no le dieron la menor importancia al asunto, y yo esperaba toda una tragedia, pero quizás es que yo ya tengo 30 años, una hija, una carrera, para ellos yo ya cumplí todo lo que tenía que cumplir, y después de eso que haga con mi cuerpo y mi sexualidad lo que quiera, no creo que sea tan fácil para chicas más jóvenes, más tímidas o con familias más conservadoras  (la mía es superliberal) que asumen un rol para ellas, o dependientes económicamente de sus padres.


Cinco, el activismo, ahhhhh, cambió mi visión de todo, cambio mi vida totalmente, entendí que no estoy aquí por las huevas o porque a diosito se le ocurrió un día soltarme en este lugar de la Tierra, o porque a mis padres se les chispoteó. Estoy para ayudar y aprender ayudando, mi vida totalmente entregada a transformar el mundo (mi mundo) transformando mentes. Y me falta tiempo para hacer todo lo que quiero y sé que quizás no logre todo lo que quiera y necesite. Pero le seguiré dando duro a esto, porque es urgente, porque es necesario, porque es importante, porque mi vida ya no es la misma ni quiero que sea la misma.


Creo que he tenido suerte, por estar viva, por estar aquí ahora, por llenar mi vida de cosas buenas, por conocer gente buena.


Por querer y que me quieran,  porque los ojos me brillen cuando la miro y porque me emocione con su calor, porque me sonroje cuando la encuentro mirándome de reojo, porque me llena de ternura, porque es madura e infantil, porque aprende y desaprende todo lo aprendido, porque no se complica, pero me complica, porque habla sin parar, porque tiene sus secretos como yo tengo los míos, porque ahora estoy en las nubes otra vez,   encerradas las dos en nuestra pequeña burbuja de colores, haciendo todo lo posible porque no reviente, y cuando revienta, volviendo a formar más burbujas para meternos en ellas.

Por ella

El miércoles estuve en el fútbol, jugué un ratito y me cayeron dos pelotazos, uno en la cara (suave) y otro en la pierna (el lugar sigue hinchado y me duele). Es la primera vez que vuelvo a jugar fútbol creo que después de 20 años y estoy oxidada, pero apenas jugué unos 10 minutos.

Con U me va bien, tenemos pequeños discusiones sin importancia, ella se burla de que me quedo dormida cuando estamos juntas, pero generalmente es porque me amanezco casi a diario, haciendo tareas, o trabajos o escribiendo, o redactando informes o corrigiendo textos.

Las dos tenemos algo en común, nunca hemos tenido orgasmos con otras personas. Eso puede ser un punto a favor para comenzar a conocernos más. Me tiene loca con Pink. Me molesta cuando no controla sus comentarios frente a otras personas, sobre todo si son sobre mí. Le molesta que no la jale ni le diga nada cuando se resiente y se va. Me molesta tener que acercarme y pedirle disculpas por mis bromas.

Me gusta cuando me dice: Tú me quieres. Con toda la seguridad del mundo. Y yo le digo: Te quiero. Porque siento mucha ternura hacia ella, y muchas ganas de abrazarla y besarle el cuello y acariciarla. Y es lo único que hacemos cuando nos vemos, no podemos evitar que nuestros cuerpos se junten en cualquier espacio más o menos cerrado.

Pero también vamos por las calles de la mano, y nos besamos en parques, cines, veredas, paraderos, restaurantes, tiendas, carros. A ella le paltea un poco, a mí no, para mí esto de besarnos frente a todo el mundo es necesario, es político, es urgente. La gente nos mira y sonríe. Hasta ahora nadie nos ha dicho nada malo o desagradable, solo escuchamos murmullos, risas, comentarios suaves que no llegan a ser entendidos.

Con mis otras parejas eso no se podía hacer, o se podía, pero era diferente. Por ejemplo, solo de noche, solo en la disco, solo cuando estábamos en sitios oscuros, solo en los baños, solo en el cine sentadas en los asientos de atrás, solo en los carros sentadas en los últimos asientos. O no me tomaban de la mano sino del brazo, y eso no me gustaba mucho. O simplemente ni nos tocábamos cuando íbamos por la calle.

Algún día me animaré a tener un celular y nos mandaremos mensajitos de amor. Nos ubicaremos más rápidamente. Nos llamaremos cuando nos sintamos solas y quisiéramos estar juntas. Por el momento tratamos de mantener nuestros espacios incólumes. Yo con mi activismo en el Mhol y en la uni, con mi hija, con mis trabajos académicos, con mis cargas laborales. Ella con su inglés y sus clases de psicología en la uni, con su trabajo interdiario, con su música y sus sueños.

Mañana es el cumpleaños de Cami, haremos lo de siempre, vendrán los de siempre, cumple 6, está en primer grado, ya se le cayeron dos dientes (los de abajo), es muy madura para su edad, me hace preguntas que no entiendo: mamá, ¿qué es retórica?, ¿qué es urgente?, ¿qué es feminismo?

Me río, la abrazo, la cargo, y le doy vueltas en mis brazos, le trato de explicar unas cuantas cosas de la manera más simple. Me da miedo dejarla para irme a hacer una maestría a otro país. Por ella el Perú seguirá siendo mi lugar.

Activismo y fobia

El lunes fui temprano a matricularme a la U. Una tiene que ir temprano para poder ganar a los mejores profesores, sino, se jode con los más vagos. Una espera que el sistema de matrícula sea eficiente esta vez, pero nunca pasa eso. En los cinco años que llevo estudiando (este es mi último ciclo, por lo tanto, mi última matrícula) siempre ha ocurrido algo que haga que yo llegue a las 8 y salga a las 2 de la U, solo en el proceso de matrícula.

Luego esperé a mi amigo O porque íbamos a pegar afiches de nuestro grupo por la U. Barrimos con Letras, Sociales y Economía, y con todos los teléfonos públicos que estuvieran en el camino. Terminamos a las 5 p.m. agotados y con ganas de irnos lo más pronto posible. Yo había quedado con X en encontrarnos en el MHOL a las 6, así que me dirijo para allá. Encuentro a M y L. Obviamente,  X llega tarde (como siempre), pero yo ya estoy ocupada ayudando a M con los papelógrafos. Conversamos de a poquitos. Luego llegan las demás chicas activistas E, P, Y.

Cada día a los talleres llegan más chicas y más jóvenes. Y estas chicas ya no llegan con los miedos de antes, llegan más tranquilas, más relajadas.  Son más participativas, más entusiasmadas en comprometerse con las transformaciones de su sociedad o con su propia transformación. Ayer fuimos como 30. Cada día somos más. Y las únicas de la semana pasada éramos unas 7.

No sé porqué pero ayer yo estuve pésima en el taller, estuve más antisocial y distraída que nunca. Me fallaron casi todas las habilidades sociales (creo que la pepa ya está malogrando mi cerebro), o era que estaba demasiado cansada por haber estado parada desde las 8 hasta las 2 matriculándome, o desde las 3 hasta las 5 pegando afiches, casi sin almorzar (y sin ganas de hacerlo), y luego al mhol en donde cada cosa pequeña que yo hago es un reto que debo afrontar cuando creo que para las demás es sumamente fácil hacerlo (aunque no para todas, ya me di cuenta).

O también mi fobia social que vuelve cuando sentía que ya se iba, que ya se iba, que ya se iba. Justo leía en un libro que hay una terapia breve estratégica para hacer frente a los miedos irracionales: “Mediante esta técnica a la persona fóbica se le induce a que adquiera toda la información posible acerca de aquello que le produce miedo, de tal modo que se convierta en experta en la materia.”

Bueno, eso es lo que estoy haciendo ahora, reuniendo toda la información para volverme experta. Aparte de eso, el círculo de lectura va muy bien, las chicas comparten muchas experiencias propias y ajenas y aprenden de ellas, que era lo que yo quería. Y el taller de lesbianismo básico refuerza el conocimiento de las nuevas activistas para que puedan afrontar preguntas, prejuicios y estereotipos.

Yo sigo soñando con mi ONU LGTTB (Organización Nacional de Universitarios LGTTB). Ojalá que algún día este sueño pueda hacerse realidad, así yo ya no esté en la U.

Terminando y comenzando

Primera discusión: Que no la bese delante de su amiga porque se sentirá mal. Le solté la mano y la dejé, vino a buscarme y no le hice caso. Luego de un rato volví como si nada y la besé. Bailamos un buen rato. Luego fue a hablar con la chata. Le preguntó por qué no le había contestado a los mensajes que le mandaba, ella le dijo que se le había perdido el celular. La mía le dijo que si no estuviera conmigo estaría con ella. La chata le dijo que no, que yo le gustaba (eso es lo que entendí, creo que es una broma), pero  ahora que estaba conmigo que me cuidara, que yo era una buena chica, ella le contestó que porqué siempre le aconsejaban eso y no me aconsejaban a mí que la cuidara a ella.

Todas sus amigas le han dicho que no la cague conmigo. A mí me han dicho que no me envicie con ella. Es extraño, estamos en la etapa de enviciarnos una de la otra. De desearnos y no querer separarnos. Sé que esas etapas pasan rápido y quiero aprovechar todo lo que puedo para pasarla bien.

El domingo terminamos. Me dijo que aún le gustaba la chata. Le dije que ahí quedaba todo, que mejor lo dejáramos ahí, que ya fue. Estábamos en el carro de K discutiendo. K nos dejó cerca de su casa y no hospedamos por ahí. Pasó lo que tenía que pasar (bueno, ya es la tercera vez que pasa), luego de eso le dije que termináramos de nuevo. Me decía que no, que no la deje, que me quería, que me extrañaba, que no le rompiera el corazón, que lo que sentía era solo un pequeño gusto pero que a mí me quería, que esa era la gran diferencia.

Le dije que cuando se le pasara el gusto volviera conmigo. Le dije que nos diéramos un tiempo. Cuando ya estábamos por salir me abraza y empieza a llorar. Le digo que no puedo evitar lo que está pasando, que me está lastimando con todo eso. Ella me dice que yo también la lastimo. Le digo que a mí solo me gusta ella, y que en cambio a ella le gusta otra. Vuelve a decirme que me quiere, que no la deje. Le digo que no. Salimos

En el camino al paradero estábamos silenciosas, luego llego a mi casa, arreglo mis cosas, asisto a una reunión que ya tenía programada y en todo el camino pienso en ella, pienso en su cuerpo, en sus palabras, en sus lágrimas, en sus abrazos, en su risa, en sus mordiscos.

Reviso mi mochila buscando mi agenda para llamarla. La había dejado en la casa. Me moría por llamarla y decirle que me arrepentía de haber terminado, que la quería, que no me importaba que le gustara otra, que lo intentáramos hasta donde diera la relación, que fui una tonta, que un poquito de amor es preferible a nada de amor. Deseaba decirle todo eso urgentemente y no podía. La reunión terminó a las 9 y me fui volando a casa. Llego, busco mi agenda, la llamo.

Escucho su suspiro desde el otro lado del auricular. Su voz suena normal, como si no hubiera pasado nada. Le digo lo que pienso y lo que siento. Ella también me lo dice. Me dice que le ha contado todo a su mamá, que no podía seguir con eso metido sin poder decírselo, que su mamá le ha dicho que ya pasará, que no sufra, no le ha dado demasiada importancia a  algunas cosas que a otras madres les importaría (edad, hija). Nos reconciliamos. Volvemos  a estar juntas.