los baños

Tengo buenos recuerdos de los baños aunque me digan que son sucios o no sé qué líos con la salud pública. En los baños de las discotecas encontré más posibilidades de explorar mi sexualidad que en las discos de ambiente o en los hoteles de la arequipa y alrededores.

El baño no fue en donde me dieron mi primer beso lésbico (fue en la pista de baile), pero sí fue en donde avancé más de lo que creía que podía avanzar en una noche.

Además, estaba el sentido de la aventura, la sensación de estar violando ciertas reglas, la adrenalina de hacer algo apurada porque te están tocando la puerta, el orgullo de salir de ahí en pareja sabiendo que todas sabían lo que había pasado.

Pero en los baños no solo me he divertido, también he llorado, he descargado mi rabia, he tratado de controlar mi verguenza, he encontrado refugio para ciertos momentos en los que era inevitable tener que esconderme o escapar de algo.

Y viendo el video de Naked (Bizarre love triangle) en youtube, he recordado lo bueno que fueron los baños para mí, así que por eso escribo esto.

PD: no puedo colgarlo porque se desactiva.

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dolor

No sé por qué la recuerdo, no sé porque pienso en ella ahora que está lejos, que tiene una familia aparte, que se fue hace mucho de mi vida.

Cuando nos conocimos no tenía en dónde vivir, se había escapado de su casa, de un padre abusivo y una madre ausente por la enfermedad. Dormía en donde podía.

No sé cómo conoció a mi madre y ella le dijo que podía quedarse en mi casa. A pesar de lo lejana que soy de mi madre no puedo dejar de reconocer que para todos los extraños ella tenía abierta las puertas de la casa y también las de su corazón (y lamentablemente eso le trajo demasiados problemas).

Recuerdo que caí rendida ante ella apenas la vi, yo que pensaba que ya podía volver a llevar una vida “normal”, con varios enamorados a cuestas, en la universidad, estudiando una carrera “prestigiosa” me convertía en una tonta a su lado.

Yo tenía 18 y ella 15. Ella tenía una belleza que me impactaba. Yo solo quería estar a su lado, a como dé lugar. Seguir sus pasos, ir a donde ella iba. A ella yo también le gustaba, pero no como yo quería. Ella me consideraba su mejor amiga, la única que le quedó cuando se peleó con todas por chicos. Todos querían estar con ella y cuando veían su rechazo se conformaban con las otras amigas del grupo, y estas amigas siempre quedaban resentidas o celosas con ella. Era inevitable que perdiera a todas sus amigas. Era inevitable que no me perdiera a mí.

Después de salir con un chico regresaba a la habitación que compartía conmigo en donde yo la esperaba viendo tele, me comentaba que el chico era un estúpido, que la aburría, que no valía la pena. Nunca encontraba un chico que valiera la pena. Yo miraba la tele, y por dentro me sentía feliz.

Contenta de que no encontrara a nadie porque era solamente yo la que podría hacerla feliz, la única que podía llenar sus vacíos, la única que daría la vida por ella.

Ella se desnudaba frente a mí, y me abrazaba así desnuda y me preguntaba si la quería, y yo la abrazaba y le decía que sí, que la quería, que cómo no iba a quererla, que la quería demasiado. Dormíamos en la misma cama a pesar de tener dos camas. Dormíamos abrazadas y ella ponía una pierna encima de mi cuerpo y yo respiraba el olor de su cuello y no dejaba de soñar que algún día se daría cuenta que mi amor por ella era diferente. Otras veces me daba la espalda y jalaba mis brazos para que yo la abrazara porque yo no me atrevía a hacer nada con ella. Y yo respiraba sobre su nuca y ella me decía que la estaba excitando y se cagaba de risa.

Una vez, en una de las tantas fiestas a las que íbamos, conocimos a un grupo de chicos y uno de ellos me gustó, yo se lo dije a ella. En el trayecto de la fiesta ella agarró con él. Yo me sentí terriblemente ofendida. Le reclamé el hecho de que lo hiciera sabiendo que a mí me gustaba él. Ella solo me miraba y no me decía nada. Yo estaba ebria y ella también. Yo no pude aguantar y me puse a llorar. Mi otra amiga vino y se puso a consolarme. Yo lloraba con desesperación, espantada de sentir tanta tristeza y dolor por algo que realmente no valía la pena. Así me la pasé toda la noche. Ella en una cama dándome la espalda, yo llorando en la otra con mi amiga consolándome.

Al día siguiente yo estaba completamente avergonzada. No quería que me vea, pero era inevitable, vivíamos juntas. Ella hizo como si no hubiera pasado nada. Me preparó el desayuno, me acompañó a comprar, almorzamos juntas. Yo trataba de explicarle que no entendía porqué me había puesto así ya que el chico no me importaba tanto, pero ni yo lo entendía.

En la noche lo volvimos a ver con su grupo de amigos. Él se acercó a ella, ella lo despreció totalmente, me abrazó y me tuvo toda la noche abrazada. Yo seguía pensando en mi llanto.

¿Por qué había llorado de esa forma? ¿Por qué con tanto dolor? ¿Qué era realmente lo que me dolía del acto de mi amiga? ¿Por qué había originado en mí todo ese marasmo de angustia incontrolable?

No era porque el chico me gustara, no era porque me había sentido traicionada, era porque ella nunca me besaría así, porque yo no tenía la mínima posibilidad de suplantar ese cuerpo y ser él y besarla, era porque mi amor hacia ella era imposible, y no solo imposible, sino imposibilitado, por todo lo que nos rodeaba, por la sociedad, por el mundo, por la vida, y también por mí, por mis miedos, por mi vergüenza.

Yo lloraba por la imposibilidad de un amor, por la imposibilidad de amar a alguien y de que alguien me amara tal como yo la amaba, por el destino trágico que se cernía sobre mi vida. Lloraba por todo lo que nunca iba a poder ser, porque nunca la iba a tener.

Lloraba por la espantosa sensación de que ella nunca sería mía aunque yo siempre sería de ella, de su cuerpo, de su recuerdo.

Porque ella fue la primera mujer que amé, porque fue la primera a la que renuncié sabiendo que perdía demasiado, porque cada fibra de dolor que pasara por mi vida luego de ella, pasaría por el filtro del dolor que sentí al renunciar a su amor, a la posibilidad de una vida juntas.

Y porque ella seguiría marcando cierta fatalidad en mi vida, perder a la gente que amo interminablemente.

teatro

El lunes y martes estuve en un curso de dramaturgia llamado “Cuando decir es hacer”, el título me gustó desde que lo leíy mandé mi CV a ver si me aceptaban, pero creo que tampoco era muy complicado que lo hagan.

La profesora era una persona muy amable, muy atenta y con bastante inteligencia emocional, parecía como si me viera hasta el alma. Hicimos varios ejercicios de escritura, se suponía que dramática, porque de eso trataba el curso, de escribir drama, y el drama se caracteriza por superar situaciones que parecían terribles, sumamente dolorosas, complejas y en las que poníamos en juego las cosas que más valorábamos.

La profesora preguntó qué era lo que más valorábamos, preguntó qué era por lo que daríamos la vida, escuché justicia, amor, lealtad, los demás no decían nada. Yo dije libertad. Ella mencionó que casi todo lo que se escribía y casi todo lo dramático tenía que ver con eso, con el deseo de libertad, con la lucha por ser libre en el amor, en la familia, en la vida diaria, en la sociedad.

Luego tuvimos que escribir un pequeño texto dramático.  Yo escribí algunas cosas que al final no me gustaron, no creaban el efecto que quería crear y me parecían redundantes. Luego recordé el diálogo que tuve con mi hija una vez y que escribí hace bastante tiempo, lo arreglé un poco y eso fue lo que leí, porque todos teníamos que leer nuestros textos.

El mío iba así:

Camila llorando: No quiero que te vayas, mamá

Diana llorando: Tengo que hacerlo, mi amor

Camila llorando: ¿Ya no quieres a mi papá? ¿Ya no me quieres?

Diana llorando: No es eso, a él siempre lo voy a querer, a ti también.

Camila triste: ¿Y por qué te vas?

Diana triste: Porque tu papá y yo ya no nos amamos

Camila reflexiva: ¿Amar es más que querer?

Diana: Así es

Camila asustada: ¿Te vas a casar con otro hombre?

Diana: No… pero quizás con otra mujer

Camila sorprendida: ¿Otra mujer? ¿Eso se puede?

Diana: Sí, espero que sí

Camila: Yupiiii, yo quiero casarme con Jossie.

Fin

A la profesora le gustó mucho, todos, después de la sorpresa al escuchar “con otra mujer” (porque vi sus rostros) se rieron, entonces, no era drama.

La profesora dijo que era comedia, pero no la comedia entendida como la entiende todo el mundo, o sea, un conjunto de bromas y cosas graciosas o hasta ridículas, sino que dentro del género dramático se inscribe en el hecho de que todo comienza mal, con un suceso doloroso, con un accidente fatal, con una decisión controvertida, etc., etc., y luego de que pasa todo eso, una supera los obstáculos, consigue lo que quiere y tiene un final feliz, a eso se le llama comedia.

También dijo que la niña se robaba la escena y si no era la protagonista eso era un error en el texto, pero que generalmente eso suele ocurrir con los buenos personajes infantiles, porque sus preguntas abren nuevas miradas y revelan cosas.

Luego dijo que era el que más le había gustado, me felicitó (aaaaaaaaaaahhhhhhhh) y que si lo trabajaba, o sea, le ponía una escena antes y una escena después, o algo así, podría llegar a ser un texto muy bueno.

La verdad es que nadie se lo esperaba. Meter a una madre lesbiana en conflicto con su vida y con las preguntas de su hija y que quiere ser honesta consigo misma y con ella, en un grupo en donde todos los dramas se centraban en relaciones heterosexuales conflictivas fue un punto de quiebre y cuando les tocó comentar el texto la mayoría no sabía qué decir o se ponían nerviosos, lo que era gracioso.

Me gustó contaminar ese ambiente, creo que será mi nueva costumbre.

cansadísima

los preparativos del conversatorio desde las 4, el conversatorio mismo a las 7 y 30 ocuparon mi mente y el lugar de mis ansiedades el sábado. Luego de eso, para relajarme, salí un rato con las chicas pero al final me quedé hasta el domingo.

a las 10 am tenía reunión del bloque estudiantil, por suerte organizamos varias cosas, terminamos a las 2. Luego, a las 4, otra reunión importantísima en la que , por suerte, logramso coordinar varias cosas y armamos nuestra primera actividad.

ahora en casa, volviendo a retomar todo el asunto de mis estudios, en dos meses termino mi carrera, aaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhh, por fin.

Resumiendo

Me masturbé por primera vez a los 11, lo recuerdo porque estaba en primero de secundaria, mi amiga, mi única amiga, me había prestado un libro interesante y con ese libro despertó mi sexualidad. Me masturbaba con mi almohada y era muy feliz, no sé de mucha gente que a los 11 años pudiera decir que tuviera un orgasmo, o dos o tres diarios, me refiero a “mujeres”, “hombres” conozco a varios. Yo tampoco podía decirlo obviamente, pero lo sabía, y eso era suficiente.

Tal vez porque yo consideraba que ya tenía bastante con la masturbación no experimenté más, era feliz con mi almohada, no tenía que pedir más, podía imaginar lo que quería, con quien quería y como quería. Fue una suerte también tener una habitación para mí sola desde muy pequeña

A los 17 me dieron mi primer beso, me refiero al primer beso romántico y de enamorados, el primer beso largo y con el que yo estuviera totalmente de acuerdo. A esa edad también tuve mi primer enamorado, del que me enamoré, y cuando terminamos yo seguía enamorada de él casi hasta los 20 años.

A los 21 tuve mi primera relación afectivo-sexual con un chico. No fue ni la gran cosa, ni traumático, lo consideraba un paso más en mi aprendizaje.  

A los 24 tuve a mi hija y me apropié de otra de las tantas identidades que tengo: madre.

A los 28 años tuve mi primera relación afectivo-sexual con una mujer. Eso sí me pareció extraordinario. Pero no por el acto sexual en sí, o sea, por lo que pasó ese día, sino porque sentía que estaba transgrediendo todas las reglas a las que me había sometido casi inconscientemente.  

Después de eso me metí de lleno en el activismo, y fue como recuperar una vida perdida entre libros y sueños. Una vida que había sido por mucho tiempo solo letras y que por fin era actos.

Como verán, en algunos casos he podido ser súper adelantada y otros me retrasé demasiado para hacer lo que quería. No sé si todo esto pueda definirse en términos de tiempo. Pero para mí el tiempo ya no pasa más.

vuelta vuelta vuelta

Días ocupados como siempre, algún día descanso?? no, y creo que me falta mucho tiempo aún para poder descansar y decir, este es mi día de dormir, solo de dormir, 24 horas.

estuve hace poco en un conversatorio sobre lesbianismo y feminismo, encuentros o desencuentros en el marco de la celebración de las rebeldías lésbicas, me invitó R de la mestiza, colectiva que ahora se ha integrado al bloque estudiantil

creo que me fue bien, considerando mi fobia social, mi pánico escénico, mi timidez y la verguenza que me ha constituido como persona, es decir, considerando tooooodooooo lo que me afecta a diario para vivir, puedo decir que me fue bien

luego , como bloque estudiantil estuvimos en la intervención urbana al mediodía el martes 13, en la av. 28 de julio con arequipa, con otras compañeras lesbianas; fue emocionante estar al aire libre, de día y con el rostro descubierto frente a toda la gente que pasaba y se sorprendía del mensaje que estábamos dando.

en la noche fuimos a la jironeada, y eso estuvo mejor ya que nos enfrentamos a la represión yvencimos, los serenazgos pusieron sus bicicletas cerrándonos el camino y creían que nosotras no haríamos nada, pero por algo se llama rebeldías lésbicas,

justo yo estaba abrazada de K y se pusieron frente a mí tratando de impedirme el paso, y yo me puse a empujarlos, K se asustó y me pedía que me tranquilizara, pero yo no podía ni debía tranquilizarme, debía mostrar mi rechazo total frente al autoritarismo, y eso hice junto a varias chicas que tampoco estaban de acuerdo con lo que estaba pasando, les tumbamos todas sus bicicletas y pasamos

estábamos excitadas y exaltadas, luego pasó un incidente desagradable que prefiero olvidar, al final terminamos en el Twin un rato y luego todas a descansar.

después de eso, el viernes vino la conferencia que organizó Versiones en San Marcos, estuvo Ruth, Giancarlo y Amanda, el tema era Lesbianas y medios de comunicación

más tarde estaba el cocktail por el aniversario del mhol así que nos fuimos en taxi , justo llegamos cuando estaban pasando la entrevista que me hicieron y donde yo estaba con un roche fatal, de ahí a la disco a seguir celebrando los 27 años cumplidos de la institución que albergó mis sueños y mis luchas.

el sábado, en el almuerzo institucional todos se presentaron y explicaron cómo llegaron al mhol y porqué se quedaron, fue interesante ver cómo casi todos y todas se habían ido y luego regresaron,

eso hizo que P comentara que ya no se sentía tan triste al pensar que en algún momento pudieran expulsarla, porque sabe que al final se puede regresar

yo también me sentí aliviada por eso, porque yo puedo ser tímida, callada, apartada y todo lo que quieran, pero con mis actos y mi libertad yo no juego, y así como P, lo que yo más valoro es tener la libertad de poder luchar sin sentirme atada a nada más que a mis principios, y solo me alejaría si sintiera que mis principios ya no son los mismos que se manejan en el sitio en donde estoy.

el domingo fue el paseo del mhol, nos fuimos a Chosica, pero L, Y, dos chicas más y yo llegamos tarde y nos dejó el bus. Tuvimos que ir en taxi hasta allá. Igual nos divertimos mucho, bueno, yo sí.

el martes estuve un rato con Z arreglando lo del conversatorio del sábado y de ahí me fui a la manifestación por la despenalización del aborto, cuando llegué habían como 100 antiderechos y 20 prodecisión (o sea, nosotras), yo solo pensaba pasar un rato porque tenía que comprar unas cosas para Cami, pero no pude evitar quedarme a apoyar a las chicas, luego fueron llegando más y más, pero siempre los antiderechos nos ganaban en cantidad, aunque eso no nos importaba porque nos podrán ganar en número, pero nosotras conseguimos lo que qeríamos, pasó el proyecto de ley a debatirse en el congreso, en el transcurso de la manifestación ellos venían hacia donde estábamos y ocupaban nuestro espacio, y nosotras en ningún momento ocupamos el suyo, siempre buscando que todo se convirtiera en violencia y los periodistas ansiosos porque pasara algo así,

hubo un momento en que los ánimos se caldearon y los policías comenzaron a golpearnos a nosotras y a empujarnos, hasta nos echaron un gas que hizo que nuestros ojos y gargantas se irritaran, pero nada de eso importaba, nostras seguíamos ahí defendiendo algo que creemos justo

cuando se escuchó la noticia de que no había reconsideración, muchas chicas se emocionaron, algunas se pusieron a llorar, recuerdo a C emocionada abrazándome y llorando, era una lucha por la que ella había dado tanto que comprendía su emoción

en la tarde me fui al coloquio de amores desgenerados y homoerotismo (categoría problemática) y el miércoles también estuve ahí, por suerte el profesor se había ido de viaje

el jueves tenía que volver sí o sí a la U a ponerme al día en todo, hoy viernes también haré lo mismo, en la U todo el día

el sábado es el conversatorio de la escuela de deformación, el domingo reunión del bloque estudiantil en la mañana (hay muchísimo por hacer), en la tarde ocupada también,

el domingo ha dejado de ser un día para descansar, para mí se ha convertido en un día de concretizar sueños, de materializar esperanzas, de diseñar utopías,  de seguir creyendo y creando.

Lágrimas

Ayer me enteré que murió una chica que asistía al círculo d lectura que hacemos en el mhol. Apenas lo supe dejé todo lo que estaba haciendo y me fui al velorio. Cuando llegué y vi a E, su pareja, que también iba al círculo, la abracé y no pude evitar el llanto. Ella estaba tranquila, F había muerto el lunes en la noche y ya era jueves. Quizá E se haya sorprendido de verme llorar. Yo y F no éramos amigas, no tuvimos tiempo para cimentar lazos afectivos más duraderos, ahora nunca los tendremos, pero nos unía un vínculo más especial, el pertenecer a una comunidad que por siglos ha tenido que silenciar su amor, por miedo, por vergüenza, porque la sociedad jode y destruye lo que no entiende o lo que no quiere entender. Además, F tenía una hija, igual que yo, es decir, de los diferentes tipos de lesbianas que hay, ella era una madre lesbiana, y así también, vivía con E y eran felices.

Los pormenores de su muerte no los sé y si los supiera tampoco los escribiría. Solo sé que en ese momento, frente al ataúd y frente a una familia hostil hacia el amor de dos mujeres (a pesar de que sabían que ya llevaban dos años juntas), yo no podía más que acompañar a E durante todo el trayecto, compartir con ella su duelo y derramar lágrimas de dolor, porque en ella yo veía la situación de cientos de mujeres a las que no se les permite vivir el proceso de despedirse de su pareja como tal, diciendo las últimas palabras frente al ataúd, porque la voz de una mujer que ama a otra es silenciada, es desterrada, nadie quiere manchar el honor de la fallecida, nadie quiere escuchar que amó a otra mujer, que compartieron más que una vida juntas, que fueron felices, que se abrazaban por las noches y soñaban, que vivían a plenitud.

Porque en esta muerte y en esta vida veo que nuestra situación sigue siendo una mierda. Todo el trayecto teníamos que hablar en susurros, no podíamos mencionar nada sobre la relación, no podíamos conversar tranquilamente y teníamos que cuidar nuestras palabras para que nadie se incomodara.

Y quizás eso era lo que hacía que yo llorara más, la rabia y la impotencia de tener que ocultar algo que era tan evidente, que dos mujeres se amaron, que se desearon, que vivieron juntas como una pareja común y corriente. Y callar todo eso para mí era insoportable, me desquebrajaba toda, me sentía en ruinas, me torturaba.

No confronto lo efímera que es la vida, lo rápido que pasa el tiempo, lo inútil que somos para sobrevivir a un mundo calamitoso y que parece que se odiara a sí mismo. Hay cosas contra las que no se puede hacer nada, como la muerte o nuestra espantosa vulnerabilidad frente a ella.

Pero, por F que murió y no fue dueña de su cuerpo, por E que sigue aquí y a la que le negaron la oportunidad de mostrarse tal como es. Por todas las lesbianas que pasaron por lo mismo y que repetirán la misma historia, yo no lucho contra la muerte física, que es completamente inevitable, lucho contra la muerte espiritual.

No podrán matar nuestro espíritu si no dejamos que lo maten, porque el mundo puede hacer mil cosas para callar a las lesbianas, para destruirlas, para negarlas, pero también nosotras podemos hacer mil cosas para evitarlo, para confrontarlo, para cuestionarlo, para decir que a nosotras no nos van a cerrar la boca, no nos van a dejar a un lado, no nos harán aparte.

 Yo no me voy a quedar con las ganas de decir que amé a una mujer, que fue mía como yo suya, que acaricié su cuerpo con deseo y que me sumergí en el placer de sentirla, que imaginamos un mundo juntas y que soñamos un amor eterno.