teatro

El lunes y martes estuve en un curso de dramaturgia llamado “Cuando decir es hacer”, el título me gustó desde que lo leíy mandé mi CV a ver si me aceptaban, pero creo que tampoco era muy complicado que lo hagan.

La profesora era una persona muy amable, muy atenta y con bastante inteligencia emocional, parecía como si me viera hasta el alma. Hicimos varios ejercicios de escritura, se suponía que dramática, porque de eso trataba el curso, de escribir drama, y el drama se caracteriza por superar situaciones que parecían terribles, sumamente dolorosas, complejas y en las que poníamos en juego las cosas que más valorábamos.

La profesora preguntó qué era lo que más valorábamos, preguntó qué era por lo que daríamos la vida, escuché justicia, amor, lealtad, los demás no decían nada. Yo dije libertad. Ella mencionó que casi todo lo que se escribía y casi todo lo dramático tenía que ver con eso, con el deseo de libertad, con la lucha por ser libre en el amor, en la familia, en la vida diaria, en la sociedad.

Luego tuvimos que escribir un pequeño texto dramático.  Yo escribí algunas cosas que al final no me gustaron, no creaban el efecto que quería crear y me parecían redundantes. Luego recordé el diálogo que tuve con mi hija una vez y que escribí hace bastante tiempo, lo arreglé un poco y eso fue lo que leí, porque todos teníamos que leer nuestros textos.

El mío iba así:

Camila llorando: No quiero que te vayas, mamá

Diana llorando: Tengo que hacerlo, mi amor

Camila llorando: ¿Ya no quieres a mi papá? ¿Ya no me quieres?

Diana llorando: No es eso, a él siempre lo voy a querer, a ti también.

Camila triste: ¿Y por qué te vas?

Diana triste: Porque tu papá y yo ya no nos amamos

Camila reflexiva: ¿Amar es más que querer?

Diana: Así es

Camila asustada: ¿Te vas a casar con otro hombre?

Diana: No… pero quizás con otra mujer

Camila sorprendida: ¿Otra mujer? ¿Eso se puede?

Diana: Sí, espero que sí

Camila: Yupiiii, yo quiero casarme con Jossie.

Fin

A la profesora le gustó mucho, todos, después de la sorpresa al escuchar “con otra mujer” (porque vi sus rostros) se rieron, entonces, no era drama.

La profesora dijo que era comedia, pero no la comedia entendida como la entiende todo el mundo, o sea, un conjunto de bromas y cosas graciosas o hasta ridículas, sino que dentro del género dramático se inscribe en el hecho de que todo comienza mal, con un suceso doloroso, con un accidente fatal, con una decisión controvertida, etc., etc., y luego de que pasa todo eso, una supera los obstáculos, consigue lo que quiere y tiene un final feliz, a eso se le llama comedia.

También dijo que la niña se robaba la escena y si no era la protagonista eso era un error en el texto, pero que generalmente eso suele ocurrir con los buenos personajes infantiles, porque sus preguntas abren nuevas miradas y revelan cosas.

Luego dijo que era el que más le había gustado, me felicitó (aaaaaaaaaaahhhhhhhh) y que si lo trabajaba, o sea, le ponía una escena antes y una escena después, o algo así, podría llegar a ser un texto muy bueno.

La verdad es que nadie se lo esperaba. Meter a una madre lesbiana en conflicto con su vida y con las preguntas de su hija y que quiere ser honesta consigo misma y con ella, en un grupo en donde todos los dramas se centraban en relaciones heterosexuales conflictivas fue un punto de quiebre y cuando les tocó comentar el texto la mayoría no sabía qué decir o se ponían nerviosos, lo que era gracioso.

Me gustó contaminar ese ambiente, creo que será mi nueva costumbre.

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