Volver a vivir

Me obligo a escribir porque no tengo ganas, siento que debo colgar algo por aquí ya que hace tiempo no escribo, pero tampoco es válido escribir cuando no se tienen ganas.  

Debe ser la música que estoy escuchando que es bastante triste, o que se acerca el final de este año y que siento la necesidad de hacer un balance de todo lo que hice y lo que no hice.

Los balances me dan miedo, siempre salgo perdiendo en algo. Me dan la sensación de una falta, de una ausencia. Sé que debo sentirme orgullosa de algo y no encuentro ese algo que me haga sentirme orgullosa.

Hace poco me hicieron una entrevista. En una pregunta sobre el activismo comenté que cuando me sienta muy cansada, muy hastiada de lo que hago, no ocurrirá que yo deje el activismo, sino que el activismo hace tiempo me habrá dejado a mí.

Y yo me convertiré en un alma deshabitada, vacía, sola. Volveré a una vida “normal”.  

Espero que el activismo nunca me deje. Espero seguir en esto toda mi vida.

Otra motivación era mi hija, pero no por el hecho de ser madre, sino porque ella representa mi infancia, la infancia que siempre quise, una infancia libre y sin verguenza. Ella representa la posibilidad de más niñas y niños raros felices. Y esa posibilidad me llena de esperanza y alegría. 

Otra motivación es ver a chicas jóvenes, que estuvieron como yo alguna vez, sintiendo que ya no podían más, sintiendo que no vivían una vida plena. El ver a estas chicas activando, involucrándose con otras personas como nosotras es quizás lo que me hace sentir mejor. Lo que me hace sentir bien hoy.

Promesas

Hay dos cosas que me ponen a mí muy vulnerable: 1) hablar de mi infancia, y por ende, de mis padres; y 2) hablar del amor, y por ende, de mis fracasos.

El martes me sentí así con el número 1 porque fue como descubrir una nueva vida para las demás chicas que estaban reunidas ahí en ese momento. El jueves me pasó con el número 2 mientras estaba en el carro con P yéndonos a nuestras casas, después de ir a un concierto de música clásica contemporánea.

Imagino que me siento vulnerable porque son cosas que no pude controlar en mi existencia. O son experiencias que me desnudan totalmente. Y es así como me siento cuando hablo de mi niñez o cuando recuerdo amores pasados: desnuda y con frío.

Una anécdota: un día fui con Cami a la última feria del libro, vamos a la parte infantil en donde los niños pueden leer, jugar y pintar, ya la había llevado a otras ferias así que no era una novedad para ella. Llegamos y la dejo un ratito (como lo había hecho antes) en el stand infantil, no serían ni quince minutos en que me doy la vuelta y me dirijo al stand de al frente a coger algunos libros, cuando de repente escucho: Señora Verónica Ferrari, señora Verónica Ferrari, su hija Camila la está esperando en el stand principal. Yo me asusto de escuchar mi nombre, me asusto de saber que en ese poco tiempo Cami ha estado buscándome y que en ese mismo momento es una niña perdida. Dejo todo y corro a ver en dónde está. Cuando me estoy acercando la veo llorando de la mano de una señorita. Cuando me acerco su llanto se hace más fuerte y más desesperado. La chica me sonríe y se alegra de haberme encontrado. Le doy las gracias y abrazo a Cami, la consuelo y me siento terriblemente culpable. Le preguntó por qué y cómo se salió del stand infantil, que estaba bien resguardado cuando la dejé. Me dijo que yo no estaba, que esperó a que las señoras no la vieran para escaparse. Todo el tiempo me repetía: me dejaste, me dejaste, me dejaste. Y yo le decía: yo no te dejé, tú te saliste, no debiste haber salido, me hubieras esperado.

Recuerdo el sentimiento de angustia cuando me separaba de la mano mi madre, cuando no la veía, cuando solo veía gente desconocida y fea a mi alrededor y ella no estaba. Cuando en las noches yo esperaba que regrese y solo estaba mi niñera a mi lado, y me levantaba e iba al dormitorio de mi hermana y veía cómo dormía plácidamente mi hermana al lado de la suya (porque teníamos niñera para cada una, luego Alan y el aprismo nos mandarían a la mierda).

Me juré mil veces no repetir en mi hija lo que me causó mucho dolor a mí en mi infancia. Y creo que es una promesa muy pesada. Y es cierto cuando dicen que una solo puede comprender a su madre y perdonarla cuando una misma es madre. Ahora yo comprendo aunque no justifico los actos de mi madre, siento que puedo entrar en su cabeza y ver cómo pensaba y lo que sentía.

Trato todos los días de no ser como mi madre, pero a veces se me escapan cosas, como ese día en la feria. Cami ayer me habló de eso. Me dijo que no quería volver a ninguna feria del libro (seguro ha estado escuchando comentarios sobre la feria o ha leído alguna noticia, porque no recuerdo haberla mencionado), a pesar de haberle prometido varios meses antes, cuando aún tenía presente la sensación de abandono y miedo, que no volvería a pasar y que no me despegaría de su lado.

Le conté que cuando yo era pequeña me hubiera gustado vivir en una casa llena de libros. Me preguntó si los libros estarían en la cocina. Le dije que estarían en la cocina, en los baños, en los techos, en todos lados, que ese era mi sueño de pequeña. Me preguntó si hubiera querido una cama en forma de libro. Y me pareció genial y le dije que sí, una cama que se abriera como un libro y en donde yo podría soñar todas mis historias. Me preguntó si habría libros en el primer piso, en el segundo piso, en el tercer piso. Le dije que de eso no había duda, libros de muchos colores.

Me dijo que ahora sí quería ir a la feria del libro, que quería que le comprara muchos libros de colores, que quería llenar su habitación con libros y que buscáramos un libro-cama. Y añadió: pero ahora te pierdes tú. Ya, le digo, yo me pierdo. Vas donde la señorita que parece que mandara y le dices: señorita, no encuentro a mi hijita. Ok, le digo. La señorita te va a preguntar: ¿cómo se llama su hijita, señora? Y te va a tomar de la mano y te va a decir que no llores, entonces tú le dices, mi hijita se llama Camila Vega y no la encuentro, y lloras y le dices: yo quiero a mi hijita, yo quiero a mi hijita, ¿ya? Ya, sigo respondiendo. Luego, la señorita te va a dar un globo y te va a decir: no te preocupes, tu hijita está por aquí seguro; entonces, la señorita se va a acercar a otra señorita y le va a decir que diga: Niña Camila Vega, niña Camila Vega, su mamá Verónica la está esperando en el stand principal; y yo voy corriendo a buscarte ¿ya mamá? De acuerdo, respondo. Y te digo que ya no llores, que te calmes, y tú me sonríes y nos vamos ¿ya?

Cami no ha olvidado ni un segundo de lo que le pasó. Yo tampoco olvido.

Itinerarios

Como siempre el activismo y la teoría ocupan casi toda mi semana. La semana pasada por ejemplo, aparte de la universidad, todos los lunes voy al MHOL a apoyar a M en los talleres o en lo que haga falta.

El martes estuve de voluntaria en el MHOL, G fue a hacerme una entrevista que creo que salió hasta las patas y a las 2 de la tarde fui a ver a mi amiga L quien iba a dar una conferencia sobre estereotipos en jóvenes lesbianas en el coloquio de psicología de la pucp, así que fuimos un rato con P y E a ver qué tal (estuvo interesante y hubieron muchas preguntas), nos encontramos con varias chicas del bloque estudiantil lgtbi. Luego de eso me fui a mis clases en San Marcos y de ahí me pasé a la UARM para mi curso sobre Judith Butler. A la salida del curso me esperaba una amiga con la que me fui a tomar un jugo y conversar.

El miércoles no recuerdo qué hice. Imagino que fui a la universidad. Y de ahí al fulbito. Fue un día tranquilo.

El jueves en la noche tuve reunión política de la ULB en la que me quedé un poco preocupada, pero aprendí bastante, sobre todo de mis compañeras activistas jóvenes, y es que en los momentos difíciles es cuando una reconoce realmente qué cosas motivan a unas y a otras y descubres cosas que ni imaginabas. En algunas solo confirmé lo que pensaba. De ahí una amiga me invitó a cenar y pude relajarme un poco con ella, y a pesar que la hice esperar una hora fue comprensiva y no estaba molesta.

El viernes estuve con E en la conferencia que dio G en la cato. En la noche tenía reunión del bloque. De ahí me fui al Twin un rato y realmente la pasé muy bien.

El sábado almorcé con una amiga y luego me fui al círculo de lectura que hago en el MHOL en donde seguimos leyendo a Monique Wittig. Luego un ratito al Twin, todo muy tranquilo y llegué a casa temprano.

El domingo reunión del bloque estudiantil para terminar de coordinar lo del stand que tendremos en el Festival de la Diversidad Sexual, en donde por cierto no participará el Mhol debido a una serie de excusas (o pretextos) que surgieron y que invalidaron nuestra presencia en ese evento. Igual contaminaremos. A las 4 otra reunión en casa de unas amigas para coordinar otro tipo de cosas, conocimos a dos chicas muy lindas, una de Chile y la otra de Ecuador.

Esta semana también empieza recargada. El lunes tengo que ir a la U a recoger la carta de agradecimiento por participar en un coloquio de lexicografía. Luego en el MHOL para el taller sobre timidez lésbica (o sea, yo soy experta en eso). Y más tarde a casa de A para coordinar algunas cosas.

El martes comienza el evento sobre Clorinda Matto y Mercedes Cabello en la UARM a las 4 pm (no puedo faltar porque de ese tema es mi trabajo en mi curso de Filología). Y luego el curso sobre Butler a las 6 y 30, en el mismo sitio.

El miércoles es el más complicado. Haré voluntariado en el MHOL, de ahí tengo reunión de Versiones de 3 a 5. Luego, a las 5 pm doy una conferencia junto con O sobre “Sexualidad e intolerancia”. A las 6 pm los GPUC están organizando un evento sobre Lesbofobia en donde hablará mi amiga R. A las 7 pm. G hablará sobre Mi vida en rosa en la cato también. Así que estaré corriendo por todos lados. Después de eso no sé qué haré, pero parece que celebraremos algo o todo.

El jueves tengo taller de capacitación de 9 am. a 8 pm. O sea, maratón total. En un rato me escapo y voy a mis clases en la U que son de 3 a 6 pm.

El viernes tengo la intervención urbana en el jirón de la unión como bloque estudiantil en donde levantaremos el tema Lesbofobia. De 2 a 6 tengo capacitación. Y a las 6 pm mi amiga C hablará sobre el aborto en la UNFV.

El sábado sigo con la capacitación de 8 a 12, luego voy un rato a contaminar el Festival de Diversidad Sexual. A las 8 pm es el cumple de Ro así que nos iremos a tonear.

El domingo solo quedan dos reuniones, una del bloque estudiantil y otra con las chicas extranjeras que tienen que enseñarnos muchas cosas.

De ahí creo que ya podré descansar, si no me enfermo antes.