Amistad erótica

Comenzó así, ese era nuestro acuerdo cuando decidimos volver a salir luego de terminar. Habíamos cumplido un mes y mi eterna desazón e insatisfacción completó el tiempo límite que estoy con alguien y decidí terminar.

Lo hice el mismo día que se supone debíamos celebrar. La lastimé (luego lo supe). Pero ella lo tomó tan bien esa noche, conversamos, se rió, bailó como nunca, nos besamos como nunca y nos acostamos como nunca. Todo fue espectacular. Era el mejor rompimiento que tenía en mi vida, sin rencores, sin reclamos, sin lágrimas, sin dramas. Me sorprendió, pensé que nunca me quiso, pensé que yo tampoco la quería. Pensé demasiadas cosas. Hicimos todo lo que no teníamos que hacer.

Sus amigas me recomendaron que no la volviera a ver para poder superar nuestra relación y tratar de ser amigas. Traté de hacerlo pero no pude, sus amigas eran mis amigas, estábamos siempre en los mismos grupos, era inevitable vernos, ir a los mismos sitios, salir con la misma gente. Lo intentamos, tratamos un tiempo de ser amigas. No se pudo. Algo nos jalaba a estar juntas a pesar de que yo trataba de que no pasara nada.

Ella persistió, fue tenaz, admiro a la gente que hace cosas locas por amor, porque yo soy incapaz de hacerlo, yo me rindo a la primera muestra de desamor, simplemente no lo soporto, no puedo, me declaro vencida.

Ella estaba siempre en donde yo estaba, me miraba, me cuidaba, soportaba mis estupideces, mis malos tratos, mis desaires, mi orgullo, mis temores, me tenía paciencia, me comprendía, escuchaba tiernamente mis monólogos de ebria, mis aires de grandeza, mi vanidad, mi autosuficiencia. Sabía perfectamente que esa no era yo. Ella me había visto con el alma abierta, vulnerable, triste. Ella sabía cómo era yo desnuda de máscaras, de caretas, de falsedades. Conocía mis locuras, mis ansiedades, mi desolación. Ella me había visto toda y me amaba así, tal como era.

El trato era salir juntas, sin compromiso alguno, conocernos, usarnos, dejarnos. No saber nada la una de la otra al día siguiente, ser libres. Recordé un libro que me marcó cuando era muy joven, la insoportable levedad del ser, me sentí demasiado leve, sin pesos, me sentí bien, y así como el protagonista soñé en la posibilidad de las amistades eróticas, aquellas amistades tan completas que nunca terminan, solo evolucionan, se hacen más ricas, más nutritivas, más apasionantes, más completas, más satisfactorias. Las amistades que se recuerdan siempre, a las que una siempre les dedica una sonrisa en los momentos menos pensados.

Ese era el trato. Empezamos dos semanas después de terminar. Seguimos juntas hasta ahora.

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One comment

  1. wariam · enero 29, 2010

    Buscando fotos de GIA me tope con este blog, asi que deje de buscar las imagenes hahaha. Creo que ya lei todos tus post :). Me gustaron varios!!. Te di FOLLOWING pero no se si correctamente ya que no uso a menudo el WORDPRESS (tengo tantos perfiles =D,que a veces abandono alguno).

    Espero haberlo followeado xD, sino se me olvida el link. Saludos desde Puerto Ordaz. Me despido enviando buenas vibras! 😉

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