Libre en el trabajo

Entré a trabajar en una editorial jurídica bastante conocida en febrero. El trabajo me vacila aunque me paguen poco, estoy aprendiendo todo lo que no aprendí en el año que estudié Derecho en la U. Para mí es como retomar algo que dejé olvidado, es como si la vida me devolviera la oportunidad de completar cosas que dejé a la mitad, y el Derecho fue una de ellas.

Encontré ahí a varios compañeros de la universidad. Una de ellas me preguntó un día, como era de esperar,  si tenía amado, le dije que no. repreguntó: y amada? Si, le dije. Otra compañera que estaba escuchando dijo: tu hija. Y yo dije: claro. Pero me sentí mal. Otra vez a repetir la historia que no quiero que se repita nunca más. Todo el día estuve complicada con eso y así me fui a mi casa en la noche.

Al día siguiente K venía a almorzar conmigo. En el baño  mi compañera me pregunta si almuerzo con ellas y le digo que no, que voy a almorzar con una amiga. ¿Así? me dice, con quién? Y yo le digo: una amiga. ¿Y de dónde la conoces? Bueno, realmente es mi novia. Ella se estaba lavando las manos y se detiene un instante. Luego me dice: ah, qué chévere, es de la universidad? No, la conocí en otra parte. Salimos las dos del baño y le digo: si quieres te la presento, está ahí afuera. Ya pues, me dice con una sonrisota. Yo la llevo y se la presento.

Desde ese día comencé  a vivir sin secretos. De ella siguieron mis otros compañeros. Todos lo tomaron de la mejor forma, casi nadie se sorprendió, aunque una tonta quiso hacer un poco de lío con eso no lo logró.

Esta compañera, que me empujó un poco a ser libre, renunció y me hice amiga de otra, una que se había dado cuenta hace tiempo que yo soy leca, ella primero dijo que era heterosexual total, pero que tenía muchas amigas lesbianas y que eso no era problema para ella. Un día que tuvimos que corregir un texto sobre el cambio de nombre de una transexual ella defendió los cambios en el texto con el abogado diciendo que era bisexual y que no eran minoritarios ni vulnerables sino vulnerados, ni era opción sexual sino orientación sexual, y no era padecer una disforia sino vivir con ella, etc., etc. (todo lo que yo le había dicho) y fue genial que ella se portara de esa forma tan valiente con gente generalmente bastante  cerrada. Desde ese día se reconoce como bisexual y dice que admira mi valentía de vivir como quiero sin secretos.

K  va muchas veces a mi trabajo o para almorzar juntas o para ir a otros sitios a la hora de salida. La saludo con un beso en los labios, la abrazo, la toma de la mano y así nos vamos juntas. No oculto nada, no tengo porqué hacerlo.

Algunos compañeros me dijeron que no sea tan activista en el trabajo, que no era necesario que lo diga, que me vean, hacerlo público y visible. Que podía afectarme, que no toda la gente era buena, que podía traerme problemas. Les dije que no se preocuparan, que si yo pudiera ser libre no lo haría, pero como no se puede, como mucha gente tiene que ocultar lo que siente y vive, que no todos tienen las facilidades que yo para hacerlo, entonces, es una obligación hacerlo, es un deber conmigo y con las que no pueden. Es algo necesario.

Y soy feliz.

graduación

El viernes 7 de mayo fue mi ceremonia de graduación, es decir, el acto simbólico en el que una se pone una toga y lanza el birrete para sentir que realmente ya dejó la universidad y ahora es una profesional. Las chicas que organizaron esta ceremonia le pusieron mucho punche ya que todos los demás se desentendieron del asunto y solo queríamos dar plata. Por suerte, el sueño de ellas de verse en una actividad así junto a sus familias logró que se llevara a cabo.

Hubo tres cosas que tuvimos que decidir solo por correo, porque la mayoría de nosotras trabaja.

  1. el nombre de la promoción
  2. quién daba el discurso final
  3. Con qué ropa ir

Para el nombre ganó Luis Hernán Ramírez, un lingüista reconocido en el medio “lingüístico”. Para el discurso final si hubo más lío. Se propusieron a dos chicas, pero solo una de ellas realmente se lo merecía y lamentablemente estaba ganando la otra en puntos. Por suerte una amiga y yo mandamos sendos correos diciendo dos buenas razones por  las que esta amiga se merecía dar el discurso y no la otra. Primero, porque había  ocupado el primer puesto en lingüística los cinco años de carrera; segundo, porque nunca había sido chupamedia de nadie, ni sobona, ni franelera. Ni siquiera se mostró nunca tan preocupada en los estudios, siempre relajada y cumplidora, demostró tener una gran inteligencia y capacidad. La tercera discusión era si iríamos con vestido o con otra ropa. La mayoría quería vestido, pero las mandé al diablo, no tenía la menor necesidad ni gana de disfrazarme. Yo fui con mi ropa normal y en zapatillas, al final varias querían tomarle fotos solo a mis zapatillas.

Pero esto no era lo que quería contar, sino algo que me sorprendió gratamente al momento del discurso central porque no me lo esperaba para nada e hizo que se llenaran mis ojos de lágrimas.

Con mi amiga, en los años de universidad, siempre habíamos hablado de temas de género, discriminación, sexualidad y, obviamente, de mi lesbianismo, fue a la primera en la U a la que le dije que me gustaban las chicas.

Pues la cosa es que en su discurso me mencionó, además de comentar varias cosas que conversamos en nuestros tiempos estudiantiles, aquí les copio un fragmento del discurso:

“Estemos orgullosos de haber estudiado en la Decana de América, en la única universidad peruana donde se reflejan todos los sectores sociales, así como creencias e intereses. San Marcos sí es parte del Perú; por ello, considero que cualquier movimiento crítico y  que repercuta favorablemente al cambio social, tendrá sus cimientos en San Marcos. San Marcos es más grande que sus problemas. Ningún otro recinto puede emanar, al mismo tiempo y contradictoriamente, libertad y compromiso como la nuestra universidad lo hace. San Marcos está abierto y arrojado al Perú.

Quiero aprovechar esta oportunidad para dirigirme a mis compañeros.  No temamos ser diferentes, no bailemos al compás de los otros, no seamos cómplices del desgobierno ni de  la mediocridad institucional. Cumplamos  nuestros proyectos. Seamos más críticos con nosotros mismos. Después de cinco años de estudio, no nos impongamos barreras. Todo depende de nosotros.

Espero sinceramente que muchas de las mujeres que se gradúan el día de hoy, destierren el machismo que lamentablemente aún impera en nuestra sociedad. Nosotras sí podemos, siempre hemos podido, démonos cuenta de ello. El simple hecho de estar aquí por haber concluido una carrera universitaria dice mucho de nosotras. No nos conformemos. Seamos las mejores.

Por otro lado, me gustaría dirigirme, especialmente, a una de nuestras compañeras.

Verónica: Esta graduación es una razón más por las que Camila debe estar orgullosa de ti. La educación que le das, que se caracteriza por la libertad y el respeto por los demás que le inculcas a tu hija, es un ejemplo para todos nosotros.

Pablo Macera dijo alguna vez que «San Marcos es anterior al Ejército, a la República y a los partidos políticos, y los sobrevivirá a todos». Merezcamos, día a día,  ser sanmarquinos; seamos los mejores, seamos diferentes. Que este acontecimiento sea un precedente para futuros reencuentros. Nuestra historia no acaba aquí”.

Cuando escuché lo que dije no pude evitar que se me llenaran los ojos de las lágrimas, fue una de las cosas más emotivas y emocionantes que me han podido pasar en toda mi vida. Y me alegró más que mi hija estuviera presente para que pudiera escucharlo ella misma.

estudiando

Hace poco llevé un curso de feminismo en la uarm, la profesora era chévere y sé que tiene miles de años en esto del feminismo, pero me sorprendió  que no supiera y no quisiera saber o ignorara o reprodujera aún tres cosas básicas que todo activista o persona que ha leído sobre género sabe:

  1. Cuando mencionó a Gabriela Mistral dijo que era gay
  2. Cuando habló sobre la homosexualidad dijo opción sexual
  3. Cuando habló sobre las feministas antiguas dijo que para atacarlas las insultaban llamándolas lesbianas

No quise corregirla en medio de la clase y sentí que yo también formaba parte de este sistema que se calla y no dice lo que piensa o siente, pero a veces sucede, no soy infalible. Me acerqué a ella cuando estábamos en receso y le dije lo que pensaba:

  1. Que Gabriela Mistral era lesbiana no gay, que si no dice que es lesbiana invisibiliza a las lesbianas y cae en el mismo juego de lo que queremos combatir, me preguntó cuál era la diferencia, le dije que era la misma lógica hombre-mujer, creer que hombre incluye a todas cuando nunca fue ni será así, lo mismo se reproduce en la relación gay-lesbiana, creer que lo gay incluye a lo lésbico, algo que nunca fue ni será.
  2. Que la homosexualidad no es una opción sino una orientación, que la opción da la idea de poder escoger y muchas veces, generalmente, casi siempre, no se puede escoger. Pero en esto también está la lógica de que la gente puede “decidir” rebelarse a la norma y que la norma es, naturalmente, la heterosexualidad, cuando esta no es más que una de las distintas orientaciones sexuales que hay, claro que cargada de intenciones políticas e ideológicas.
  3. La palabra lesbiana como insulto, ofensa, degradación. Se sigue reproduciendo esta idea y se siguen fortaleciendo estereotipos y se sigue legitimando que esta palabra lleve cargada en sí culpa y vergüenza, lo que conlleva que muchas lesbianas no se acepten, se oculten y se odien.

Esto me hace ver que aún hay miles de cosas que aprender, que deconstruir, que cambiar, por las cuales luchar, y que no importa cuántas miles de lecturas hayas hecho, cuántos cursos y talleres y diplomados y maestrías puedas tener a tus espaldas, que si no se reflexiona poniéndose en la piel del otro/a nunca podremos reflexionar bien y todas nuestra miles de lecturas se pueden ir a la basura.

el curso terminó este lunes pero me ha dejado muchas cosas en las qué pensar, por suerte

aquí

Ha pedido del público, cada vez más agresivo y loco, algunos me dicen que ESCRIBA porque ya aburre leer lo mismo siempre, otros me mandan mensajes por msn diciéndome lo mismo y hasta insultándome por no hacerlo, vuelvo a escribir.

Solo espero que todos aquellos que están muy furiosos o muy tristes porque ya no escribo en mi blog vuelvan a sonreír y se les ilumine la vida


besos y abrazos a toda/os