Renuncia

Entré a trabajar en una editorial por un sueldo miserable ya que hace mucho no trabajaba y ya me estaban jodiendo demasiado. El trabajo no era nada complicado, pero me hacía perder mucho el tiempo. Desde las 8:30 am hasta las 6:15 pm. Sin posibilidad de hacer ninguna otra cosa más que huevear dos horas de ida y de vuelta en el carro desde San Juan de Lurigancho hasta Miraflores con el tráfico espantoso de todos los días. Claro que a veces iba de La Molina (en donde tengo una habitación en el depa de mi hermana) o desde San Borja (cuando me quedaba en el depa de K). Pero igual, demasiada vida por vivir diluyéndose en mis manos. Demasiadas cosas por hacer que no se podían hacer. Vivir una vida que no es vida, que no nos deja tiempo para divertirnos, pasear, reflexionar, estudiar, progresar. No, me cansé de todo eso y renuncié.

Mi jefe se quedó medio idiota. Simplemente no podía creerlo. Me dijo que habíamos formado un buen equipo, que era muy buena correctora, la más rápida y la que mejor corregía (jum). El producto que yo corregía (todos los correctores manejan un producto) había aumentado 1000 suscriptores mientras los otros (todos) habían bajado su tiraje. Era todo un éxito. Pero no. Me dijo que encontrar un trabajo en donde esté en planilla, un trabajo seguro con todos mis beneficios sociales iba a ser muy difícil. Pero nada de eso vale la pena cuando una no está satisfecha con lo que hace. Y yo no estaba nadita satisfecha. Yo solo quería ser libre.

Así que después de pensarlo unos cuantos días y atormentarme con el asunto de que voy a ser libre pero pobre, y de que podré ir a donde quiera pero sin poder consumir mucho dinero y estar siempre con las justas, y hasta a veces sin pasaje porque no tengo ni un perro que me ladre, me decidí, arriesgando toda mi estabilidad laboral y posibilidades de endeudamiento con todas las tarjetas de crédito que me dieron y los préstamos que era posible pedir.

Trabajé desde febrero hasta agosto, en total 7 meses, lo que no es mucho, pero para mí ya era demasiado. Y es que tengo esta grave forma de ser que hace que me aburra mucho en una sola cosa si siento que no tiene mucho sentido al fin y al cabo. Y mi vida se ha convertido en una constante búsqueda de sentido.

Aunque recién dejo de trabajar a fin de mes porque por mi contrato se supone que debo avisar un mes antes de renunciar, y yo estoy avisando quince días antes. Así que aún tengo dos semanas más de trabajo y fin. Ya no desespero, espero el fin tranquilamente.

Ahora también tendré más tiempo para repasar el francés, un poco del inglés, empezar la tesis, revisar páginas web que dejé pasar, apuntarme en cursos con ingreso libre, ir a exposiciones de arte, hacer más activismo, leer más libros, conocer más gente, reanudar cosas que dejé en stand by como este blogcito

Pero sobre todo, para estar más tiempo con Camila, a la que casi no podía ver por el trabajo y el activismo. Y también para pasar un poco más de tiempo con K, con quien casi ya no podía hacer nada más que dormir.

Ahora empieza la vida otra vez.

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One comment

  1. Lu · agosto 16, 2010

    Lo Maximo!!! Que suerte que hayas podido hacer eso. Espero leer mas de ti entonces 🙂

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