Un mundo de niños

Ayer llevé a Cami a su primera clase de guitarra en Yawar. Cuando entramos nos topamos en al primera sala con la clase de charango: un profesor y cuatro alumnos. Mientras esperamos que nos atiendan nos asomamos en la clase de quena: un profesor y cuatro alumnos. La secretaria, una señora de aprox. 50 años, nos atiende. La inscribo y la hace pasar a su clase. El profesor todavía no llega. En su salón hay cuatro niños de entre 10 y 12 años. Cami me mira, me jala de la mano y me dice: mamá, aquí solo hay niños. Sí, amor. No quiero entrar. Ay, Cami, quieres aprender a tocar guitarra o no. Bueno.

Pasa y le dan una guitarra. Para los otros niños ya es su tercera clase, todos practican la tarea de la semana anterior: La Bamba.  Llega el profesor y comienza a enseñarle. Yo estoy afuera leyendo. Veo a otras madres conversando con la secretaria. En un rato sale el profesor y me pregunta si Cami sabe leer y en qué grado está. Me parece raro que no se lo pregunte a ella, pero igual le contesto. Un rato después sale de nuevo y me pregunta si alguien en casa toca algún instrumento. Le digo que nadie, ni siquiera de broma. Porque ella tiene oído musical y eso es muy importante. Y qué pasaría si no tuviera oído musical, le pregunto. Pues no tendría nada que hacer con la música y le diría que pierde su tiempo en clases. Ah, ok, qué bueno que si tiene.

Media hora después Cami me llama. Me acerco y me dice que se aburre, que todo el tiempo está haciendo el mismo tono. Le digo que así es al comienzo. Viene el profesor y le dice que toque. Ella toca y se equivoca en una nota. El profesor le dice: no, niña, así no. Se llama Camila, le digo. Ah ya, Camila, así, mira. Y le enseña otra vez.

Al final el profesor me llama y me dice que Cami está bien porque tiene oído musical pero que tiene un defecto típico de los hijos únicos: no tiene disciplina. Entonces, va a depender de usted que ella aprenda. Que practique mañana y noche todos los días. Ok, le digo. Le voy a enseñar a usted para que le enseñe, ok. Ok. Y me hace una clase rapidísima de guitarra.

Cuando salimos conversamos:

Cami: mamá, ¿por qué no hay niñas?

Yo: Pucha, cami, no lo sé.

Cami: ¿a las niñas no les gusta la música?

Yo: claro que les gusta hija

Cami: ¿sus mamás no las quieren traer?

Yo: quizás no tienen tiempo o dinero

Cami: ¿y por qué si traen a los niños?

Yo: no lo sé, Cami, a veces todo es muy complicado

Pero sí lo sé, solo que no quiero amargarme la vida pensando en eso, no quiero amargársela a ella y prefiero que lo descubra sola, porque no faltarán  situaciones en su vida en las que ella sea la única mujer en ciertos espacios.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s