experiencias vitales

veo que no escribo desde el 7 de marzo, y es por una razón en particular, a partir del 12 y dos semanas posteriores estuve en idas y venidas continuas, quizás un poco explicar el contexto es necesario

el sábado 12 de febrero se realizó “besos contra la homofobia” en  la plaza de armas, una actividad que se llevaba ealizando desde hace tres años y que consiste en que parejas lgtb se besen en la calle sin miedo a expresar sus afectos.

lo que vino después nadie se lo esperaba, no serían más de dos parejas besándose y unas cuantas pocas abrazándose cuando llega la policía y comienza a retirarlas de forma violenta, lxs activistas protestan pero a pesar de ello los siguen empujando hasta la calle lateral, poco después llegan más activistas, entre ellxs yo, key ya estaba ahí, y resistimos con más fuerza al atropello policial, por lo cual recibimos golpes, patadas, puñetes, y un gas irritante en la cara. De esta forma nos llevaron hasta la calle posterior de la catedral de Lima.

luego de toda la violencia vivida decidimos varixs seguir paseando por la plaza pero la policía continuó persiguiéndonos hasta que nos echó completamente de la plaza. Todo este accionar habrá durado aproximadamente 2 horas.

indignadxs fuimos a poner la denuncia a la comisaría y luego a medicina legal a pasar las pruebas, así estuvimos toda la madrugada y luego cansadxs regresamos a casa

al día siguiente los hechos, que habían sido grabados y colgados en youtube y varias páginas más daban la vuelta al mundo, en todos los canales de televisión aparecían las escenas de la golpiza que vivimos y muchxs de nosotrxs volvimos a rememorar los hechos, luego vinieron continuas entrevistas en televisión, radio, periódicos y web.

muchas de nosotrxs que tuvimos que salir en los medios, declarar y exponernos a la opinión pública podemos decir que nuestra vida ya no es la misma, muchas por ejemplo terminamos de salir del clóset con toda nuestra familia, con la universidad, con el barrio, etc., otras perdimos nuestro hogar y la relación con nuestros padres se hizo más frágil, otras comenzamos a pasar apuros económicos como una forma de castigo de las personas que nos cuidan, otras sufrimos amenazas y chantajes por parte de nuestros familiares, otras recibimos insultos en las calles

pero todo esto también tuvo su lado bueno, a mí por ejemplo me fortaleció en mi deseo de seguir luchando por mis derechos, vi a chicas muy jóvenes asumir una responsabilidad por una vida más digna para otras mujeres sin ningún afán de protagonismo sino por una cuestión de principios, vi la madurez de muchas chicas que asumieron las nuevas responsabilidades de sus vidas con valentía, sin apoyo económico o afectivo de sus familias, vi un cambio generacional en los nuevos rostros que aparecieron en la luz pública, un cambio refrescante y que da esperanzas, porque yo sospecho que hubo un tiempo en que el movimiento se retrotrayó y se quedó en el clóset, un clóset muy pesado para un movimiento que tiene que tener rostros a pesar de todo, y si estos rostros no aparecen el movimiento decae. Era completamente necesario que el movimiento lgtb adquiriera un rostro, y creo también que es completamente necesario que este rostro se renueve constantemente y que no sean siempre los mismos rostros, porque otra vez estaríamos cayendo en errores del pasado y metiéndonos en un tubo

creo que para todas las que estuvimos expuestas en los medios la vida ya no será la misma, todas tuvimos nuestras cosas buenas y malas, todas hemos gozado y hemos sufrido por las consecuencias de nuestros actos, pero ello no quiere decir que no hayamos asumido nuestro papel en esta vida y que no lo hayamos asumido con coraje, que no nos sintamos orgullosa por lo que hemos logrado hasta ahora y que no creamos que debemos seguir en esta lucha

seguimos dispuestas, a pesar de una serie de mezquindades que trataron de deslegitimar o minimizar nuestras acciones, a seguir buscando posibilidades de vivir una vida digna, una vida justa, una vida libre; seguimos dispuestas a reunirnos, dialogar, debatir, construir, forjar, fortalecer, lo poco que hayamos podido lograr, con la esperanza de lograr un día, un mundo mejor y nada nos detendrá, ni siquiera la muerte.

Mi jefa musulmana

Cuando entré a trabajar en la chamba en la que estoy ahora me di con la sorpresa de que una de mis jefas era una señora musulmana, y obviamente me asusté un poco, seguro por todo lo que he escuchado, mis propios prejuicios y también por esta cuestión de las religiones que tanto detesto.

Mi jefa siempre se cubre completamente el cuerpo excepto el rostro y las manos, todo lo demás es invisible para nosotrxs (o quizás x eso es más visible aún) y eso también me asustaba (soy muy miedosa).

Un tiempo mi jefa se enfermó y no la vi casi un mes, el mismo mes en el que yo estuve expuesta en tv y periódicos, el mes de la golpiza y de las reacciones nacionales e internacionales que aún siguen vigentes con esto de las idioteces que dijo phillip butters. Debido a eso, aquellxs que aún no se habían enterado de que yo era lesbiana y activaba en el mhol terminaban de enterarse. Pero lo que me complicaba un poco era la reacción de mi jefa.

Cuando ella volvió de su descanso médico, no me miraba ni nada así que pensaba que lo iba a dejar pasar y no le iba a dar importancia. Pero de un momento a otro ella se me acerca por atrás y me abraza y me dice: eres famosa, te he visto en televisión, en los periódicos, en todas partes. Y luego de abrazarme me da un beso en la frente.

Después de eso como que me ha ido tomando mayor importancia, siempre me saluda, me pregunta cosas relacionadas al mhol, me cambió a una sala en donde la gente puede leer y estar más cómoda, la única vez que llegué tarde me dejó pasar (cuando a todxs los demás los regresa a sus casas), me dio permiso para ir al plantón contra phillip butters y me deseó mucha suerte, y también me pidió que le trajera revistas sobre el tema lgtb.

Yo le llevé los cuatro números de una revista para lesbianas que ha salido, y me preguntó si el cómic de la niña supermusulmana que está en uno de los números fue inspirado en ella, que recién se enteraba de que tenía 31 años (ella creía que tenía 24) y una hija (quizás tmb pensaba que las lesbianas no pueden o no quieren tener hijxs).

También me dijo que podía decirle a las personas que necesitaran trabajo que ahí había, que pasara la voz y que si eran del mhol mucho mejor (¿será que cree que somos más de 500 activistas?).

Cuando le pregunté si podían trabajar mamás de mis amigas que pasan de los 50 años me dijo que no había límite de edad, estas fueron sus palabras: yo tengo 50 años y acaso no tengo fuerzas para trabajar como cualquier otro, que vengan nomás, que aquí las vamos a recibir.

Creo que la amo.