Vida

Paso 1

Reconciliarse con ella (con la vida)

Cómo. Respirando hondo. Abriendo los brazos. Estirando el cuerpo

Volviendo a respirar. Lentamente. Despertarse temprano en la mañana. Darse una ducha. Ir caminando hacia el trabajo. Casi casi como quien no quiere. Aproximadamente 40 cuadras. Casi de noche por lo temprano del día. Escuchar música. Cantar. Sin nadie alrededor. Comprar unas zapatillas que realmente sirvan para correr. Si hay lluvia mejor. El frío ayuda a respirar. A olvidar.

Paso 2

Leer algo verdaderamente entretenido. Como los libros de Harry Potter ya fueron hace tiempo empezar la trilogía de Millenium. Libro 1. Los hombres que no amaban a las mujeres. Distrae y evade. Distracción y evasión. Aunque en cada respiro de la lectura vuelva a pensar en ella, sobre todo en su cuerpo, envolviéndose en el mío como una sábana de piel tibia.

Paso 3

Alcohol. Dos latas de cervezas diarias. Me recuerdan su aliento turbio. Y me sosiegan. No más de dos. No tiene sentido emborracharse. Solo me hundiría en el llanto, en la incomprensión y en la desesperación. Dos cervezas en lata para poder caminar con ellas por las calles de La Molina. Solitarias y frías. Dos latas heladas. Calmarán la quemazón del corazón. Cada sorbo será como agua fría en medio del desierto (que metáfora más inútil). Parte de la pena te lleva a la mediocridad. Parte de ella también puede hacerte alcanzar el genio. Siempre supe que escribo mejor cuando estoy triste. Y ahí viene el otro paso.

Paso 4

Escribir. Siempre se escribe mejor desde el dolor. Lamentablemente. La felicidad no trae nada bueno a la literatura. Abrir un blog. Llorar en él. La mejor manera de disipar el dolor es disipándolo a la vez con mucha gente (o con las/los pocas/pocos incautas/incautos que lo lean). Me ayudó una vez hace varios años. Espero que me ayude otra.

Paso 5

Llorar. Mucho y con suspiros y gemidos. Si se puede, gritar. Preguntarle al mundo, al aire, a la naturaleza, por qué. Gritar hasta quedarte sin voz. Llorar hasta creer que ya no hay más lágrimas. Que es imposible llorar más. Que nada en el mundo hará que vuelvas a llorar de esa manera. Llorar si es posible 24 horas. Todo un día. Si se tiene suerte, llorar en los brazos de ella. Decirle que cómo es posible que te haga eso. Que no te lo mereces. Que es injusto. Reclamarle todo el dolor que te hace sentir. Decirle que la odias y luego dormir abrazada a su cuerpo.

Paso 6

Amigas. A veces ayudan.

Paso 7

Respirar hondo. Esperar todo lo que va a venir. Asumir con valentía que el dolor puede superar las fuerzas. Que los deseos de morir van a pasar, se van a ir. O simplemente dejarse morir. Aunque eso resulta casi imposible con tanta gente alrededor, con tantas expectativas en tus manos. Con una hija que me mira con cara de tristeza cuando me ve triste. No morir. Por ella. No morir. Solo por ella.

Pensar tanto en la muerte también ayuda a pensar en la vida y a vivirla más. De una forma más intensa. Vivirla como el último día todos los días.

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2 comments

  1. paula b · julio 25, 2011

    avanzar, avanzar siempre adelante… ni morirse ni vivir vegetando… venimos solos y nos vamos solos… no hay que sufrir tanto por una persona… Y sí, es lindo compartir la vida con alguien, pero tampoco se acaba el mundo. Ánimo y fuerza!

  2. exploradoralunar · agosto 5, 2011

    gracias

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