situaciones

Toda esta semana he tratado de sobrevivir sin ella, todos los días arrastro por las calles mis pasos lentos y amargados. Busco pequeñas distracciones que me hagan olvidar lo mal que me siento, la profunda tristeza que me envuelve todos los días desde que despierto hasta el momento en que muerta de cansancio por fin duermo, no sin antes pensar en ella y derramar unas cuantas lágrimas.

Vienen a mi mente pequeños recuerdos dolorosos, como cuando me dijo que ella no ve el problema en todo lo que ha pasado, que está segura de que puede hacernos feliz a las dos, que las tres juntas podríamos ser muy felices.

Y yo me digo si acaso no se das cuenta de lo que dices, no se das cuenta de todo lo que has ocasionado, no sé si es ingenua o es cínica, si solo es egoísta o también es cruel.

Recuerdo esas pequeñas conversaciones o todas las mentiras y me lleno de rabia, y cuando me encuentro con ella y trato de que todo sea normal no puedo evitar que la rabia me consuma por dentro y no puedo dormir y tengo que tomarme una pastilla par alograrlo porque sino doy cientos de vueltas en la cama torturándome.

El domingo volvimos a despedirnos definitivamente y el lunes ya estábamos otra vez envueltas jurándonos amor eterno. Yo sé que todo esto es inútil, que ya todo está perdido, pero qué pasión y que obsesión en la agonía, qué ganas de llorar encima del difunto, qué ganas de no querer salir de este círculo vicioso que solo me hace daño, me humilla y me genera indignidad.

Después de eso comienzan otra vez las promesas de cambio, de reconstruir otra vez los sueños, de volver a intentarlo, y este juego ya lo he jugado, y ya lo he perdido. Es un juego que me aburre pero que sigo jugando como un eterno monopolio.

Ella me pregunta qué es lo que quisiera que pasara, qué es lo que me gustaría en el futuro y yo le digo que lo que más quisiera es dejar de amarla, dejar de enloquecer por estar a su lado, quisiera olvidarla lo más pronto posible y que en un tiempo, un poco largo, poder volver a ser feliz con otra mujer. Y no le miento, eso es lo que realmente quiero. Pero por el momento sigo prisionera de su piel y odio esta situación.

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