Poniéndonos al día

Qué pasó todo este tiempo que no he escrito. Demasiadas cosas. Ella me volvió a llamar, me dijo que por favor la visite aunque sea un ratito. Nosotras ya no nos veíamos casi más de dos semanas. Y yo me sentía muy bien. Tranquila, lejana, siguiendo con mi vida. Pero acepté ir y otra vez nuestros cuerpos se enredaron y se mezclaron y ya no quisieron separarse. Ella me dijo que trataría de que todo volviera a ser como antes, que iba a lograr que confiara en ella otra vez, que seríamos felices, que me seguía amando, que eso nunca había  dejado de ser así. Y yo lo creí otra vez. Y volví a intentarlo, estuvimos casi 4 días muy bien, disfrutando de nuestra compañía, me dijo para viajar a su pueblo y acepté. Estaríamos ahí una semana, luego yo regresaría al trabajo y ella se iría a Chiclayo por una semana para visitar a otras amigas.

Unos días antes del viaje me dice que tiene que hablar seriamente conmigo. La veo triste y temerosa. Me dice que a su ex la habían botado de su casa, que no tenía a donde ir y que ella le había ofrecido su cuarto. Me sentí morir otra vez, me dio tanta rabia. Le dije que no me dijera nada más, que se vaya al diablo, que me dejara en paz. Ella me decía que no podía hacer otra cosa, que la otra no tenía a donde ir, que no podía dejarla así nomás sin apoyarla y a la deriva. Además añadió que ella no dormiría en su cuarto cuando la otra estuviera. Que dormiría en su otra casa y que si yo quería también yo podía dormir con ella. Y yo acepté, me pareció una idea razonable.

Y así nos fuimos de viaje. En el transcurso del viaje ella recibía mensajes de texto y los leía frente a mí pero hubo uno que no quiso abrir. Le dije que lo abriera, sacó el celular y era un mensaje de ella. Lo leyó rápidamente, cambió el celular de mano y eliminó el mensaje. Le dije que eso era peor, porque así me demostraba que realmente tenía cosas que debía ocultar. Me dijo que no me lo mostró porque me iba a molestar, le dije que me iba a molestar más sino me lo mostraba. Me dijo: si quieres te digo lo que decía, que me vaya bien en el viaje y que la pasemos chévere. Si claro, le digo, y tú crees que yo soy idiota. Y estuve molesta todo el viaje de ida. Pero luego pensé que sería una reverenda mierda estar molesta todo el viaje así que me tranquilicé y lo dejé pasar, no quería hacerme mala leche.

Algunos día después, cuando estábamos paseando por su pueblo, ella recibe una llamada y se va muy lejos a contestar, lo que me sorprendió porque cada vez que la llamaban ella contestaba sin importarle que yo estuviera a su lado. Eran cerca de las 7 de la noche y esperé aproximadamente cinco minutos a que ella terminara. Cuando terminó y vino hacia mí, le pregunté quién era, me dijo que su mamá. Le dije que cuando hablaba con su mamá no se iba tan lejos. Me dijo que tenía que conversar cosas personales. Le dije que me mostrara su celular. Se molestó y casi gritándome me dijo: me vas a estar revisando el celular todas las veces que me llaman. No, le digo, solo cuando me mientes. Luego de un rato acepta darme el celular. Veo las últimas llamadas. Habían sido borradas. Le pregunto por qué las borró. Me dijo que se habían borrado solas, que a veces eso sucede. Le dije que era una mentirosa y que hasta vergüenza me daba escuchar sus mentiras. Estuve molesta por varias horas más, pero otra vez se me pasó. No me gusta estar mucho tiempo molesta, eso solo me hace daño a mí y a nadie más. Así que otra vez lo dejé ahí. Pero en mi mente y en mi corazón sentía que ya todo estaba terminado. Que no había ni siquiera la menor posibilidad de poder restablecer nuestra relación, que ya nada tenía sentido, que todo había muerto. Ya ni siquiera me daban ganas de seguir siendo su amiga aunque cuando conversaba con ella le decía que sí, que seguiríamos siendo amigas, que no había problema.

Pero no tuve la valentía de decirle a la cara que ya no quería nada de ella, ni siquiera su amistad. Tuve que esperar a que me fuera de regreso a Lima para mandarle un mensaje diciéndole que la quería muy lejos de mi vida. Ella siguió insistiendo un poco más pero desde esa vez ya no me escribe tanto, por suerte. Quiero que esté lejos de mi vida a pesar de que sé que de un momento a otro la encontraré por ahí y que quizás tengamos alguna relación sexual fugaz. Pero nada más. Quizás aún haya cariño, quizás aún haya amor. A mí todavía me duele todo lo que pasó. Pero es la primera vez que tengo la seguridad de que entre nosotras dos ya no queda nada que pueda reconstruirse, ni amistad ni amor.

Y yo seguiré retomando mi vida. Saliendo con otras chicas, conociendo a otras personas y disfrutando tranquilamente mi libertad, mi soltería y mis ilusiones.

Aparte de ello, acabo de asumir una función directiva dentro de mi organización que ocupa todo mi tiempo: la dirección ejecutiva, una chambaza que no me hará rica, porque no me pagan nada, pero que me siento orgullosa de llevar adelante. Sobre todo en los momentos históricos que vivimos. Muy pronto el MHOL cumple 30 años y somos parte del directivo más joven de la historia del MHOL. Eso me parece impresionante y sumamente simbólico. Esperamos lograr muchas cosas y concretar grandes sueños.

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