Consecuencias

Parece que tengo más fans de lo esperado. El post “Aprendiendo de los errores” tuvo serias consecuencias, aunque quizás inconscientemente buscaba serias consecuencias en mi vida. Es que eso es mi vida, un conjunto de seria circunstancias que me deciden, me mueven, me toca, me voltean, me arrastran. Y las serias consecuencias son que ya no me quiere hablar, en pocas palabras, no quiere verme. Y yo que tanto detesto la seriedad de las cosas, porque yo soy una persona seria, y la verdad no quisiera serlo, me gustaría ser más vivaz, pero volviendo al tema.

Te dije que conseguiría que me odies. Parece que lo estoy logrando.

Alguien le envió mi blog a la “novia”. La “novia” se molestó. Y ahí radica el fin. Y quizás el comienzo. Yo lo acepto. Acepto tantas cosas que una más me da igual. No me importa. Todo tiene su lugar en mi existencia. Soy un cúmulo de adioses y bienvenidas. Esto no me destruye. Pero sí sigue construyendo en mí un nuevo ser. Desligado de la realidad, desconfiado claro, un poco obseso. Espero enfocar mis energías en otras tareas y dejar de seguir huyendo de ellas. Espero también dejar de lamentarme de algo que tenía necesariamente que perder.

Entonces, de pronto me llegan mensajes en donde me dicen que “ya fue”, que ni se me ocurra regresar, que me vaya al diablo (bueno, era peor que eso). Y cómo yo he estado bastante tiempo en el infierno, digo, qué novedad, estos seis meses he estado ahí, no me estás mandando a ningún lugar nuevo. Ese es mi hogar.

“Saca tu ropa y entrega las llaves”. Cuántos millones de personas han atravesado por una situación similar. Me convertí en una más de las estadísticas de las despedidas. Ok, cuando tenga tiempo lo haré. Sé que algún día tendré tiempo, no te preocupes. Adiós Millenium 3.

También me dijo que diga la “verdad”, pero creo que no hubo post en donde yo no dijera que he sido una pésima pareja. Y eso es algo que tendría que recalcar hasta el límite de la terquedad. Fui una muy mala pareja. No soy una víctima. En el juego del amor no hay víctimas. Hay heridos por ambos lados. Solo que algunos escriben y otros callan. Y el que escribe tiene la posibilidad de escribir “su” historia. Así es la vida.

Yo supongo que todo esto, en el fondo, es bueno para la “novia”, al fin y al cabo le hice un gran favor. Ahora la tiene solo para ella. ¿No era eso lo que quería? Vamos, soy buena cumpliéndole los deseos a la gente. Soy usable… y desechable. Encontré mi vocación. Llenaré mi vida de caídas en los basureros de la ciudad. Recorreré las calles tratando de desecharme en todos los cuerpos que se arrimen a este árbol caído. Mis raíces te envolverán por unos instantes, te harán soñar, te edificarán un mundo posible. Y luego lo dinamitaré todo. Y estarás tan destruida como yo. Y tu alma marchita caminará, buscando y perdiendo lo que nunca tuviste, lo que nunca tendrás.

Así que ahora el panorama es otro. De vuelta a la vida que debí tener desde el primer día que me enteré del engaño, llamémoslo traición mejor, suena más dramático. O sea, de vuelta a recomponer paso por paso mi pasado para insertarlo con mi presente y por fin tener un futuro. O sea, nada otra vez. Como si las imágenes se hubieran borrado de repente y una caminara a ciegas entre la densa neblina del inconsciente.

No tengo pretextos ni disculpas, sabes que tengo ganas de besarte siempre y a la vez besar la suave respiración de las aves. Tampoco tengo argumentos para mi poesía. La poesía que me salía a borbotones al ver tu sonrisa de niña extraña. Tan amplia y tan lejana. Y cuando tenga ganas te pensaré. Te dibujaré estrellas en pequeños papeles que encuentres por las calles y los dejaré tirados por ahí a ver si tus pasos te llevan hacia ellos. Solo espero que alguna de esas estrellas ilumine alguna de tus noches más oscuras.

Y aunque me contradiga no podré evitar hablar de amor cuando te recuerde. Porque a pesar de que me repita infinitamente que te odio no te odio, y tampoco creo amarte. Y eso es lo más raro. Quizás es un amor raro, porque no creo que el amor sea así. Quién sabe. Cuántas mujeres habrán amado así y habrán creído que ese era el único amor posible. Yo espero que no sea así, realmente, por el bien de mi espíritu, y también por el bien del amor.

Mientras tanto, seguiré recargando este blog de tristeza y melancolía, hasta que se me vuelva a iluminar el alma. Hasta que una luz se encienda en esta oscuridad que me invade todos los días, pero sobre todo los domingos. Que día más jodido es el domingo. Temo que llegue, que me encuentre desprevenida, que no pueda tolerarlo y sea vulnerable, a su sol temprano y a su luna vacía. Espero algún día tolerar las 24 horas del día, los 60 minutos de la hora, los 60 segundos del minuto sin ti, sin ti, sin ti.

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Tal vez será mejor tal vez

“Tal vez será mejor  tal vez, que no vuelvas a llamar, no sé, recuperarte o escapar. Tal vez será mejor caer y volverse a levantar, llorar, perder el miedo y volver a empezar. Yo sé que duele  terminar, que el mundo no se va a acabar y que la vida debe continuar. Y aunque mañana te siga pensando sé que tú y yo no podemos hablarnos y aunque la duda me robe un suspiro será difícil que seamos amigas, tal vez será mejor. Tal vez mi corazón se fue, no te pude acompañar, no más, se fue de viaje a otro lugar. Yo sé que duele terminar, que el mundo no se va a acabar y que la vida debe continuar”.

Supongo que así es mejor, que ella me odie es lo mejor. Tengo que repetírmelo veinte mil veces para aceptarlo. Por favor que me odie, que me odie, que me odie. Que ya no quiera hablarme, que se aleje de mí, que me deje hacer mi vida,  que no me vuelva a decir todas esas palabras engañosas. Que no me dé más esperanzas. Que no me dé gotas de ilusiones para luego dejarme morir de sed en el más espantoso de los desiertos. Que no sueñe conmigo salvándola del fin del mundo. Que no me diga que en cada calle que camina me recuerda y que a cada paso mi imagen se aparece. Que no me mencione todas las canciones que cantamos juntas ni las canciones que bailamos juntas ni las canciones que nunca cantaremos ni bailaremos juntas. Que se me vacíe el alma. Que se me seque el corazón de una vez y que todo el amor que aún siento se vaya como se va por el desagüe todo el desperdicio de la ciudad.

Nunca he deseado tanto que alguien me odie para dejarla de amar. No pensé que en eso se convertiría mi amor. En un deseo indescriptible de definiciones radicales, últimas, finales. Ya ni siquiera me consuelan los abrazos vacíos, los furtivos besos, los deseos informales de una noche. Antes tenía una enorme necesidad de un clavo que me sacara otro clavo. Ahora no quiero nada más que soledad. No quiero ni luz ni oscuridad, quiero letargo, un letargo infinito. Realmente necesito vacaciones de todo esto.

Una puede pensar que luego de seis meses ya se pueden superar algunas cosas. El problema es que estos seis meses solo se convirtieron en una vorágine de pasiones, culpas, desprecios y reconciliaciones. Deseos de cambiar y deseos de destruir todo. Mirar el futuro y mirar el pasado. Sin soluciones. Sin paz. Sin calma. Sin confianza. Y de vuelta todo a empezar.

Espera el 2012, me digo, se acerca el fin del mundo. Aguante, aguante mujer. Ya llega el fin. Ya llega. Aún estoy a tiempo para dar los últimos suspiros de amor. Luego, el dulce olvido, el esperado olvido, el necesario olvido. Ya llega, ya llega, no desesperes, y mientras tanto, la desesperación, el ansia, la angustia, el ahogo, la melancolía, la desazón, la frustración, el rencor, la ira, la rabia, el dolor. La soledad. El adiós.

aprendiendo de los errores

Esta será la “n” vez que trato de ser fuerte y no caer nuevamente en sus redes. Es difícil.  El amor aún se mantiene, pero al lado van la desconfianza, la rabia y otros sentimientos desagradables y sin nombre. Trato de sobrellevarlo, de que no me importe, de que solo su calor, sus palabras y sus besos importen, pero no, vuelvo a estar sola y todo el desamor se acumula en mi cuerpo y me impide pensar, caminar, trabajar, dormir, respirar.

Eso de tratar de olvidar es una lucha constante, sobre todo porque uno siempre piensa en lo mismo una y otra vez. Sin cesar. Aparece en cada momento, en las calles que recorrimos juntas, en las canciones que ponen en las radios, aunque a veces hay relativos momentos de calma. A veces los primeros días me parecían más difíciles, pero estos dos días que no la veo han sido fáciles. Es ahora cuando escribo que otra vez se revuelven los recuerdos en mí. Y empieza la lucha entre perdonarla como mil veces ha pasado o ser fuerte y resistir el dolor, la pena, la tristeza, la melancolía.

Quizás no me explico bien, ella dice que me ama. El día del cumpleaños de su novia (lo celebraron en el Vale) me mandó algunos mensajes de texto, uno de ellos decía: “Estoy ligada a ti, estoy conectada, tú eres el amor de mi vida y mi otra mitad, siempre voy a regresar a ti por el simple hecho de que eres todo y mucho más”. Y otro era así: “Yo K. A. te voy a amar por el resto que me queda de vida y quiero que sepas que mi corazón y mi vida es solo tuya. Te amo, eres el amor de mi vida y como tú nadie más”.

Yo pensaba cómo puede estar con su novia en este momento y mandarme ese tipo de mensajes. Mientras tanto yo estaba en el cine con una chica y mientras nos besábamos, comíamos canchita y no le prestábamos atención a la película, respondía los mensajes diciéndole cosas parecidas. Claro, mi amiga se molestó y casi me lanza el tazón de cancha en la cara, pero luego se calmó (aunque no pienso volver a salir con ella, porque está loca, y para locas tengo suficiente con mi ex). En algún momento también se me ocurrió reenviarle los mensajes a su novia, quizás esa sería la única forma de romper la conexión, que ella me odie y ya no quiera hablarme. Pero no fui capaz de ser tan mala, ni con ella ni con la otra, así que eliminé los mensajes antes de que el diablito volviera a salir de mí.

Así que luego de eso volví a sus brazos y de pronto me convertí en la otra. Y pasé más tiempo con ella que cuando era la firme. Supongo que a ella en el fondo le gusta esta situación. Por un lado estar con dos y solo tener que mentirle a una, por lo menos es más cómodo que mentirle a dos. Habremos estado así como dos semanas, coordinando horarios para no cruzarnos, escondiéndome en el baño cuando venía de pronto. Una noche habíamos quedado en que dormiríamos juntas. Ella tenía que ir al cine con su novia, luego la acompañaba a su casa y venía conmigo. Pero la novia no quería irse, quería pasar la noche con ella. Ella le dijo que no, que no se podía, que necesitaba su espacio, que ya habían hablado de eso, que no iba a cambiar de idea. Entonces la dejó y vino conmigo. Ya estábamos a punto de dormir cuando le llega un mensaje en donde ella le decía que estaba afuera en su puerta. Ahí si nos asustamos. K me dijo que no me preocupe, que lo iba a arreglar. Cuando vuelve me dice que la había acompañado a un hostal para que pase la noche ahí. A mí otra vez me parecía increíble cómo la novia no se daba cuenta de la situación. O sea, ¿quién prefiere su “espacio” a su novia? Nadie. Pero hay que tener ganas de ser ciega (y eso es algo que yo he vivido).

Al final me cansé otra vez. Sentía que no me merecía estar en esa situación, que ninguna de nosotras se lo merecía, sea lo que sea que hubiéramos hecho en nuestras vidas pasadas. Y le puse otro ultimátum, me dijo que no podía escoger, que no se lo pida. Entonces ya escogiste le dije. Y me fui.

Tampoco entiendo por qué le doy a escoger si sé que no voy a volver con ella. Que nunca le voy a creer. Que nada será lo mismo. Ganas de joder que tengo. Además, ella tampoco es la misma, yo conocí a una chica sonriente, alegre, llena de vida, que quería coger el mundo con sus manos, que quería tomarlo todo. Ahora eso solo es un recuerdo, es una mujer triste, deprimida, cegada por la rabia, llena de mentiras, y ella lo sabe y eso la deprime más. Ella ya no es la misma, ninguna de las dos es la misma.

En una de esas conversaciones que solo se consiguen después de tomar mucho y de tener por demasiado tiempo contenidas las palabras me dijo que se arrepentía totalmente de haber aparecido conmigo en televisión, que era de lo único que se arrepentía en la vida, porque ahí comenzaron sus problemas, a ella la botaron de su casa, perdió el empleo que le habían ofrecido en Canadá, perdió la oportunidad de viajar y estudiar por la que tanto había luchado, pero no solo eso, eso quizás hubiera sido lo de menos si yo, en esos momentos difíciles de su vida, hubiera sido realmente una buena pareja y la hubiera apoyado y sostenido, la hubiera comprendido y ayudado.

Pero no, me comporté en forma egoísta, la dejé sola, y mientras a mí todo el mundo me felicitaba y se admiraba a ella la rechazaban y la dejaban desamparada, incluida yo, la única persona a la que ella hubiera querido tener a su lado. Y yo lo reconozco, sé que fui una insensible, egoísta e indiferente y le pedí perdón mil veces por eso. Pero parece que esas heridas no se curan. Le dije que con lo que me ha hecho sufrir he pagado con creces todo lo malo que pude hacerle. Pero ella me dice que no, que a ella le importa un pepino lo que yo sufrí, que nada se compara a todo lo que ella perdió, porque ella perdió hasta las ganas de vivir y moría lentamente. Yo no lo quise decir que esa también era mi situación. Ya era demasiado.

El viernes la pasamos bien, estuvimos en el cine viendo Amanecer. Y luego pequeñas mentiras se fueron acumulando. Y es tonto porque yo no debería reclamarle nada si soy la otra. Pero igual reclamé. Y de nuevo todo se arruinó. Yo tenía que recoger a Cami y llevarla a mi casa, todo estaba tranquilo y ordenado. Yo me iba a mi casa y ella a la suya. Pero cuando fui a recoger a Cami ella no quería ir porque era el cumpleaños de su primo y quería quedarse en la fiesta que le estaban haciendo. Así que la llamé y le pregunté si me podía quedar esa noche con ella. Ella me pregunta: “Que pasó. No. Vamos a salir”. Y yo me quedé congelada con el auricular, y luego dije: “No hay problema, chao”.  Unos minutos después me llega un mensaje: “V qué pasó, please”. No contesté. Luego otro: “Ven ya no voy a salir”. No contesté. Una hora después: “Dónde estás”. Nada. Otro: “V, sí iba a salir pero no con ella, sino con una amiga, pero no me dejaste explicarlo porque cortaste al instante, pero después  le dije que no podía. V, a estas alturas no tengo porqué mentirte, ya no más de eso, háblame cuando quieras hacerlo o estés mejor. Te quiero mucho”.

Para qué más mentiras, ella tiene razón, así que esa noche tomé esta decisión que me duele, pero es necesaria, para que ella viva y para que yo también pueda vivir. Antes me había puesto como fecha final el 31 de diciembre para tomar una decisión. Pero no tiene el más mínimo sentido, más que seguir torturándome. Me imaginé ese día esperando su llamada, sus mensajes, las palabras mágicas que me devolvieran la vida y luego nada. Nada. Y de nuevo a buscar todos los pedazos de mi corazón y reconstruirlo. No quiero que pase eso, no quiero esperar algo que sé que nunca llegará, y que si llegara volvería a echarlo de mi vida.

Así que noviembre se vuelve el mes del fin, antes apenas me llamaba yo iba volando a sus brazos. Ese viernes en algún momento deseé bajar del carro y en mi mente coordinaba las horas. Pero desistí y me fui de frente a casa. El sábado me dijo que vaya y le dije que ok. Luego me sentí tan cansada y sin ganas de nada que me fui a mi casa. El domingo me llama y me pregunta qué pasa porque no entendía lo que sucedía, le dije que iba a tratar de alejarme de ella. Balbuceamos unas cuantas palabras más y se terminó la comunicación. 

Ahora le escribo su carta de despedida. Bueno, realmente es una dedicatoria, y se la voy a escribir en el libro de Millenium 2 que le compré hace poco. Dice así: 

“Tú me escribías cartitas, yo te escribo esta dedicatoria.

Amor, deseo con toda mi alma que seas feliz y que recuperes esa alegría perdida.

Creo que es necesario que alguien se decida y quizás deba ser yo, porque no fui la que más di, pero sí la que más perdí.

Te llevaré en mi corazón por siempre, eso tenlo por seguro, pero necesito hacer y deshacer mi vida otra vez para poder reconstruirla como quiero y también volver a ser feliz.

Me hubiera gustado que las cosas fueran diferente, pero así sucedieron y ya no hay marcha atrás. Te deseo lo mejor del mundo, que estudies, que progreses, que te enamores bien, que seas una gran profesional, y que todas tus metas, proyectos y sueños se cumplan.

Sabes que siempre tendrás un lugar especial en mi vida, porque contigo aprendía a amar, y también aprendí a perder lo que más se ama.

Espero, en el futuro, volver a amar. Y tal vez, poder algún día ser amigas”.

Y colorín colorado…

locura de supermercado

Ayer, después de mucho tiempo, voy a comprar ropa con Toto a Oeschle, me hicieron un pago atrasadísimo y había que aprovechar antes de que se gastara en otras cosas. Así que estaba viendo la ropa y cotejando los precios (la verdad desanima comprar cuando todo está tan caro) y de pronto las veo, siiiiiiiiiiiiiiii, las dos malditas comprando ropa en el mismo sitio que nosotras y a la misma hora. Y de pronto nos íbamos a chocar las cuatro así que yo rápidamente me escondo echa una loca, la verdad no quería volver a verla de esa manera, y me choco con un stand y un colgador se me atora en la ropa y todo se vuelve un caos y casi me caigo. Un caos total, pero igual logré esconderme.

Le mando un mensajito: te extraño. Ella responde: yo también. Ella está conversando con Toto mientras yo trato de escapar de las miradas de la otra.Le mando otro mensajito: acabo de verte con ella, estamos en el mismo local comprando: Me responde: aunque esté con ella no quiere decir que no te extrañe.

Toto termina de conversar y me dice: Mejor vámonos. Ok le digo. Pero luego afuera nos aburrimos mucho y yo necesitaba la ropa porque el día siguiente tenía una reunión importante. Así que le escribo otro mensaje mientras esperamos que Pilar llegue: se van a demorar mucho??? Ella me responde: si quieres compras con nosotras. Respondo: ok, ahí vamos. Ella: disculpa mala broma. Pero era demasiado tarde.

Entramos las tres y comenzamos a buscarlas como quien no quiere la cosa, mirando la ropa y todo. Pero yo ya estaba adrenalínica. Quería ver que pasaba. Y las encontramos, seguían mirando ropa pero K ya me había visto y estaba medio nerviosa solo que trataba de mantenerse serena. Me acerco un poco y con la mano le digo ven. Ella viene y yo la abrazo, ella se queda quieta, le digo: ¿ya no puedes abrazarme? Y entonces me abraza y me da un beso en la mejilla. Luego saluda a las demás y yo me despido.La otra nos está mirando disimuládamente. Pienso en el daño que le hago. Pienso en el daño que me hizo. No se compara, pero igual me da un poco de felicidad.

Salimos de esa tienda carera para ir a otra en donde también nos engañaron. Luego de eso me manda un mensaje diciéndome para vernos más tarde. Le digo que ya, que me avise. Seguimos comprando ropa y también un par de zapatillas. Luego me llega otro mensaje: lo siento hoy no podrá ser, ella está con fiebre y muy molesta, quedamos para otro día ya. Ok, le respondo, tú me avisas.

Y ahí acabó otro día de locura. Al día siguiente yo tenía varias reuniones así que fue mejor irme a mi casa, dormir tranquila, poder ducharme y comenzar mis actividades más fresca y más fuerte.

Fin de fines

Retomando. Ella volvió de su viaje. Había pasado más de una semana que yo había regresado de Cajamarca a Lima. Y ella se había ido de Cajamarca a Chiclayo (según ella a visitar a una amiga). Y ahora estaba de vuelta, y otra vez persistiendo para que retomemos la relación.

Entonces regresó el domingo y lo primero que hizo fue ir a buscarme a mi casa para decirme que realmente quería volver conmigo, que se había dado cuenta de que me ama como nunca y que no quería perderme. En pocas palabras, la historia de siempre. Y como siempre, también, yo me dejé llevar. Pero no convencida por sus palabras, porque yo en el fondo sabía que eran las mismas mentiras de siempre. Sino porque no me gusta estar sola y quedarme en su cuarto para mí es super práctico por la cuestión de que está muy cerca al mhol.

Claro que ahora me dio una información más. Me dijo que, en cierta forma, nuestra relación se había terminado porque ella no se sentía satisfecha sexualmente. Que sentía que yo la trataba como un objeto o que mi único interés era tirar con ella y nada más. Reconozco que esa información no me lastimó ni un ápice. Hasta me sentí feliz de saberlo. Me dijo que ella necesitó hacer lo mismo con otro cuerpo y que por eso estuvo con la otra.

Así que volví a quedarme en su cuarto a dormir varias noches. Y el día del aniversario del mhol también la pasamos juntas aunque ella estaba disgustada porque no la besé en la boca al saludarla. Se quedó en un rincón oscuro de la casa llorando. Me dijo que la había lastimado. Yo le dije que no quería que actuáramos como pareja porque no lo éramos, que ya me había acostumbrado a ser libre, y sobre todo que no confiaba en ella, así que lo dejáramos como estaba.

Pero a pesar de aclararle este punto, al día siguiente le dije que lo único que podía lastimarme era que estuviera saliendo también con la otra. Ella me volvió a decir que ya la había dejado, que no pasaba nada y que ni siquiera se comunicaban. Entonces le pedí que me prometiera que ya no pasaba nada con ella, yo tenía un afán de joder la situación también, sino no hubiera hecho ese pedido. Y ella no pudo prometerlo. Y eso fue el motivo para disgustarnos otra vez.

Ella estaba tan molesta que usó eso como excusa para que no pudiera ir a su cuarto. Me dijo que iba a tomar con sus amigos y que no me apareciera. Era lunes.

Luego me manda mensajitos pidiéndome que me quede a dormir con ella. Que no la deje, que es una idiota que solo arruina todo. Así que le martes voy a su casa pero ella no está, luego me dice que su mamá se puso mal y tuvo que ir a verla. No me importó, igual me quedé a dormir, y fue una de las pocas noches en que pude dormir tranquila después de mucho tiempo.

Se sigue disculpando por su actitud y el jueves nos vemos un rato. Ella me dice que tiene un cumpleaños al día siguiente, que la acompañe. Yo le digo que no puedo, que me llevan a Pachacamac a un encuentro feminista. Entonces que ese día nos quedemos juntas, le digo que yo tengo otra actividad, que no puedo. Se va molesta. Luego me pide que me quede con ella pero yo no puedo, tenía que ir a mi casa a arreglar mis cosas.

El viernes no logramos vernos, ella sale tarde de su trabajo, y yo me voy de viaje por tres días. Pero nos seguimos comunicando por teléfono. Todo estaba bien y parecía que la tormenta ya había amainado cuando me llega un mensaje a las 4 de la mañana con el siguiente tenor: “Discúlpame por esto. Me fui a Chiclayo con A. El lunes que te dije que no podías venir era porque estaba con ella. La veo seguido porque la amo. Lo siento perdóname por esto. Tenía miedo de decírtelo”.

El mensaje venía de un celular desconocido. Obviamente del celular de A. Le respondí que no era la forma, que me lo dijera de frente o por su propio celular. Le reenvié el mensaje. Ella trató de llamarme pero no tenía saldo así que solo llegaban misios. Luego vinieron algunos mensajes más del mismo celular pidiendo perdón y que no responda más. Al día siguiente me llegan algunos mensajes más. En ellos A me explicaba mejor la situación: que ama a K pero que miente mucho, que dice que la ama a ella y a mí también, que es muy mentirosa, que a ella también le pasó lo mismo, que nunca se iba a perdonar lo que había hecho con nuestra relación, que no la odie porque ella no era la única culpable. Le dije que no la odiaba y que deseaba que fueran felices. Me dijo que no iban a ser felices nunca porque lo que comenzaba mal terminaba mal. Le dije que ya no me interesaba conversar sobre ese tema y que dejara de escribirme. Y ahí terminó la comunicación.

Luego K me escribió, me dijo que no sabía nada de nada, que ella me podía explicar, que entendía que yo estaba molesta, que no quería perderlo todo por favor. No contesté nada. Luego un mensaje más y todo terminó.

Yo leía y releía los mensajes y a pesar de ello creo que solo habré derramado una miserable lágrima. Me daba pena que toda mi tristeza se redujera a una pequeña lágrima pero así era. Me sentía tan seca, tan cansada, pero a la vez como que ya sabía todo eso que no me importaba porque yo ya estaba segura de que iba a pasar, solo esperaba el momento y llegó.

Por último le reenvié los mensajes mandados por A para que tenga una idea de lo que ya sabía. Me contestó que se sentía muy avergonzada como para pedir perdón. Que ella lo había matado todo con sus mentiras, pero que igual me amaba así yo no le creyera.

Ni siquiera furia sentí, ni rencor, era una sensación de pesadez extraña, de estar como aplastada pero a la vez con los ojos tan abiertos que podía verlo todo como sobredimensionado. Me sentía despierta y a la vez ausente. Triste pero despejada. Como si hubiera asumido un papel por fin en mi vida. Sobreviviente del amor y del desamor. De la alegría y la tristeza. De la pena y del placer. Me gustaba mi nueva sensación tan madura, tan ecléctica, tan fuerte. Pero a la vez tan cínica y fría. Era mi nuevo yo que se había levantado del suelo para seguir viviendo, pero que tal vez no era necesario que siga viviendo porque qué sentido tiene que en el mundo existan más personas así.

Y de esta forma concluyó esta extraña historia de amor, mentiras y desamor. Ahora a esperar la próxima historia que logre impactarme de esa forma. Sé que llegará y nos sentaremos juntas frente al mar, y caminaremos de la mano y no nos separaremos nunca más.