Fin de fines

Retomando. Ella volvió de su viaje. Había pasado más de una semana que yo había regresado de Cajamarca a Lima. Y ella se había ido de Cajamarca a Chiclayo (según ella a visitar a una amiga). Y ahora estaba de vuelta, y otra vez persistiendo para que retomemos la relación.

Entonces regresó el domingo y lo primero que hizo fue ir a buscarme a mi casa para decirme que realmente quería volver conmigo, que se había dado cuenta de que me ama como nunca y que no quería perderme. En pocas palabras, la historia de siempre. Y como siempre, también, yo me dejé llevar. Pero no convencida por sus palabras, porque yo en el fondo sabía que eran las mismas mentiras de siempre. Sino porque no me gusta estar sola y quedarme en su cuarto para mí es super práctico por la cuestión de que está muy cerca al mhol.

Claro que ahora me dio una información más. Me dijo que, en cierta forma, nuestra relación se había terminado porque ella no se sentía satisfecha sexualmente. Que sentía que yo la trataba como un objeto o que mi único interés era tirar con ella y nada más. Reconozco que esa información no me lastimó ni un ápice. Hasta me sentí feliz de saberlo. Me dijo que ella necesitó hacer lo mismo con otro cuerpo y que por eso estuvo con la otra.

Así que volví a quedarme en su cuarto a dormir varias noches. Y el día del aniversario del mhol también la pasamos juntas aunque ella estaba disgustada porque no la besé en la boca al saludarla. Se quedó en un rincón oscuro de la casa llorando. Me dijo que la había lastimado. Yo le dije que no quería que actuáramos como pareja porque no lo éramos, que ya me había acostumbrado a ser libre, y sobre todo que no confiaba en ella, así que lo dejáramos como estaba.

Pero a pesar de aclararle este punto, al día siguiente le dije que lo único que podía lastimarme era que estuviera saliendo también con la otra. Ella me volvió a decir que ya la había dejado, que no pasaba nada y que ni siquiera se comunicaban. Entonces le pedí que me prometiera que ya no pasaba nada con ella, yo tenía un afán de joder la situación también, sino no hubiera hecho ese pedido. Y ella no pudo prometerlo. Y eso fue el motivo para disgustarnos otra vez.

Ella estaba tan molesta que usó eso como excusa para que no pudiera ir a su cuarto. Me dijo que iba a tomar con sus amigos y que no me apareciera. Era lunes.

Luego me manda mensajitos pidiéndome que me quede a dormir con ella. Que no la deje, que es una idiota que solo arruina todo. Así que le martes voy a su casa pero ella no está, luego me dice que su mamá se puso mal y tuvo que ir a verla. No me importó, igual me quedé a dormir, y fue una de las pocas noches en que pude dormir tranquila después de mucho tiempo.

Se sigue disculpando por su actitud y el jueves nos vemos un rato. Ella me dice que tiene un cumpleaños al día siguiente, que la acompañe. Yo le digo que no puedo, que me llevan a Pachacamac a un encuentro feminista. Entonces que ese día nos quedemos juntas, le digo que yo tengo otra actividad, que no puedo. Se va molesta. Luego me pide que me quede con ella pero yo no puedo, tenía que ir a mi casa a arreglar mis cosas.

El viernes no logramos vernos, ella sale tarde de su trabajo, y yo me voy de viaje por tres días. Pero nos seguimos comunicando por teléfono. Todo estaba bien y parecía que la tormenta ya había amainado cuando me llega un mensaje a las 4 de la mañana con el siguiente tenor: “Discúlpame por esto. Me fui a Chiclayo con A. El lunes que te dije que no podías venir era porque estaba con ella. La veo seguido porque la amo. Lo siento perdóname por esto. Tenía miedo de decírtelo”.

El mensaje venía de un celular desconocido. Obviamente del celular de A. Le respondí que no era la forma, que me lo dijera de frente o por su propio celular. Le reenvié el mensaje. Ella trató de llamarme pero no tenía saldo así que solo llegaban misios. Luego vinieron algunos mensajes más del mismo celular pidiendo perdón y que no responda más. Al día siguiente me llegan algunos mensajes más. En ellos A me explicaba mejor la situación: que ama a K pero que miente mucho, que dice que la ama a ella y a mí también, que es muy mentirosa, que a ella también le pasó lo mismo, que nunca se iba a perdonar lo que había hecho con nuestra relación, que no la odie porque ella no era la única culpable. Le dije que no la odiaba y que deseaba que fueran felices. Me dijo que no iban a ser felices nunca porque lo que comenzaba mal terminaba mal. Le dije que ya no me interesaba conversar sobre ese tema y que dejara de escribirme. Y ahí terminó la comunicación.

Luego K me escribió, me dijo que no sabía nada de nada, que ella me podía explicar, que entendía que yo estaba molesta, que no quería perderlo todo por favor. No contesté nada. Luego un mensaje más y todo terminó.

Yo leía y releía los mensajes y a pesar de ello creo que solo habré derramado una miserable lágrima. Me daba pena que toda mi tristeza se redujera a una pequeña lágrima pero así era. Me sentía tan seca, tan cansada, pero a la vez como que ya sabía todo eso que no me importaba porque yo ya estaba segura de que iba a pasar, solo esperaba el momento y llegó.

Por último le reenvié los mensajes mandados por A para que tenga una idea de lo que ya sabía. Me contestó que se sentía muy avergonzada como para pedir perdón. Que ella lo había matado todo con sus mentiras, pero que igual me amaba así yo no le creyera.

Ni siquiera furia sentí, ni rencor, era una sensación de pesadez extraña, de estar como aplastada pero a la vez con los ojos tan abiertos que podía verlo todo como sobredimensionado. Me sentía despierta y a la vez ausente. Triste pero despejada. Como si hubiera asumido un papel por fin en mi vida. Sobreviviente del amor y del desamor. De la alegría y la tristeza. De la pena y del placer. Me gustaba mi nueva sensación tan madura, tan ecléctica, tan fuerte. Pero a la vez tan cínica y fría. Era mi nuevo yo que se había levantado del suelo para seguir viviendo, pero que tal vez no era necesario que siga viviendo porque qué sentido tiene que en el mundo existan más personas así.

Y de esta forma concluyó esta extraña historia de amor, mentiras y desamor. Ahora a esperar la próxima historia que logre impactarme de esa forma. Sé que llegará y nos sentaremos juntas frente al mar, y caminaremos de la mano y no nos separaremos nunca más.

 

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