Consecuencias

Parece que tengo más fans de lo esperado. El post “Aprendiendo de los errores” tuvo serias consecuencias, aunque quizás inconscientemente buscaba serias consecuencias en mi vida. Es que eso es mi vida, un conjunto de seria circunstancias que me deciden, me mueven, me toca, me voltean, me arrastran. Y las serias consecuencias son que ya no me quiere hablar, en pocas palabras, no quiere verme. Y yo que tanto detesto la seriedad de las cosas, porque yo soy una persona seria, y la verdad no quisiera serlo, me gustaría ser más vivaz, pero volviendo al tema.

Te dije que conseguiría que me odies. Parece que lo estoy logrando.

Alguien le envió mi blog a la “novia”. La “novia” se molestó. Y ahí radica el fin. Y quizás el comienzo. Yo lo acepto. Acepto tantas cosas que una más me da igual. No me importa. Todo tiene su lugar en mi existencia. Soy un cúmulo de adioses y bienvenidas. Esto no me destruye. Pero sí sigue construyendo en mí un nuevo ser. Desligado de la realidad, desconfiado claro, un poco obseso. Espero enfocar mis energías en otras tareas y dejar de seguir huyendo de ellas. Espero también dejar de lamentarme de algo que tenía necesariamente que perder.

Entonces, de pronto me llegan mensajes en donde me dicen que “ya fue”, que ni se me ocurra regresar, que me vaya al diablo (bueno, era peor que eso). Y cómo yo he estado bastante tiempo en el infierno, digo, qué novedad, estos seis meses he estado ahí, no me estás mandando a ningún lugar nuevo. Ese es mi hogar.

“Saca tu ropa y entrega las llaves”. Cuántos millones de personas han atravesado por una situación similar. Me convertí en una más de las estadísticas de las despedidas. Ok, cuando tenga tiempo lo haré. Sé que algún día tendré tiempo, no te preocupes. Adiós Millenium 3.

También me dijo que diga la “verdad”, pero creo que no hubo post en donde yo no dijera que he sido una pésima pareja. Y eso es algo que tendría que recalcar hasta el límite de la terquedad. Fui una muy mala pareja. No soy una víctima. En el juego del amor no hay víctimas. Hay heridos por ambos lados. Solo que algunos escriben y otros callan. Y el que escribe tiene la posibilidad de escribir “su” historia. Así es la vida.

Yo supongo que todo esto, en el fondo, es bueno para la “novia”, al fin y al cabo le hice un gran favor. Ahora la tiene solo para ella. ¿No era eso lo que quería? Vamos, soy buena cumpliéndole los deseos a la gente. Soy usable… y desechable. Encontré mi vocación. Llenaré mi vida de caídas en los basureros de la ciudad. Recorreré las calles tratando de desecharme en todos los cuerpos que se arrimen a este árbol caído. Mis raíces te envolverán por unos instantes, te harán soñar, te edificarán un mundo posible. Y luego lo dinamitaré todo. Y estarás tan destruida como yo. Y tu alma marchita caminará, buscando y perdiendo lo que nunca tuviste, lo que nunca tendrás.

Así que ahora el panorama es otro. De vuelta a la vida que debí tener desde el primer día que me enteré del engaño, llamémoslo traición mejor, suena más dramático. O sea, de vuelta a recomponer paso por paso mi pasado para insertarlo con mi presente y por fin tener un futuro. O sea, nada otra vez. Como si las imágenes se hubieran borrado de repente y una caminara a ciegas entre la densa neblina del inconsciente.

No tengo pretextos ni disculpas, sabes que tengo ganas de besarte siempre y a la vez besar la suave respiración de las aves. Tampoco tengo argumentos para mi poesía. La poesía que me salía a borbotones al ver tu sonrisa de niña extraña. Tan amplia y tan lejana. Y cuando tenga ganas te pensaré. Te dibujaré estrellas en pequeños papeles que encuentres por las calles y los dejaré tirados por ahí a ver si tus pasos te llevan hacia ellos. Solo espero que alguna de esas estrellas ilumine alguna de tus noches más oscuras.

Y aunque me contradiga no podré evitar hablar de amor cuando te recuerde. Porque a pesar de que me repita infinitamente que te odio no te odio, y tampoco creo amarte. Y eso es lo más raro. Quizás es un amor raro, porque no creo que el amor sea así. Quién sabe. Cuántas mujeres habrán amado así y habrán creído que ese era el único amor posible. Yo espero que no sea así, realmente, por el bien de mi espíritu, y también por el bien del amor.

Mientras tanto, seguiré recargando este blog de tristeza y melancolía, hasta que se me vuelva a iluminar el alma. Hasta que una luz se encienda en esta oscuridad que me invade todos los días, pero sobre todo los domingos. Que día más jodido es el domingo. Temo que llegue, que me encuentre desprevenida, que no pueda tolerarlo y sea vulnerable, a su sol temprano y a su luna vacía. Espero algún día tolerar las 24 horas del día, los 60 minutos de la hora, los 60 segundos del minuto sin ti, sin ti, sin ti.

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2 comments

  1. yan · diciembre 12, 2011

    pura mierda!!!!!!!!!!!!! no tienes q preocupart x otras cosas?????????? una hija tal vs??

  2. exploradoralunar · diciembre 14, 2011

    jaja, me encanta cuando mandan comentarios tan bonitos, y parece que alguien más quiere controlar mi vida, eso sí que es raro, hay gente loca por todos lados. Yo preguntaría, no tienes otra cosa que hacer que leer mi blog y hacer comentarios babosos?

    Lo bueno es que la historia continuó solo que no puedo contar lo demás, queda terminatemente prohibido. Besos.

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