Tal vez será mejor tal vez

“Tal vez será mejor  tal vez, que no vuelvas a llamar, no sé, recuperarte o escapar. Tal vez será mejor caer y volverse a levantar, llorar, perder el miedo y volver a empezar. Yo sé que duele  terminar, que el mundo no se va a acabar y que la vida debe continuar. Y aunque mañana te siga pensando sé que tú y yo no podemos hablarnos y aunque la duda me robe un suspiro será difícil que seamos amigas, tal vez será mejor. Tal vez mi corazón se fue, no te pude acompañar, no más, se fue de viaje a otro lugar. Yo sé que duele terminar, que el mundo no se va a acabar y que la vida debe continuar”.

Supongo que así es mejor, que ella me odie es lo mejor. Tengo que repetírmelo veinte mil veces para aceptarlo. Por favor que me odie, que me odie, que me odie. Que ya no quiera hablarme, que se aleje de mí, que me deje hacer mi vida,  que no me vuelva a decir todas esas palabras engañosas. Que no me dé más esperanzas. Que no me dé gotas de ilusiones para luego dejarme morir de sed en el más espantoso de los desiertos. Que no sueñe conmigo salvándola del fin del mundo. Que no me diga que en cada calle que camina me recuerda y que a cada paso mi imagen se aparece. Que no me mencione todas las canciones que cantamos juntas ni las canciones que bailamos juntas ni las canciones que nunca cantaremos ni bailaremos juntas. Que se me vacíe el alma. Que se me seque el corazón de una vez y que todo el amor que aún siento se vaya como se va por el desagüe todo el desperdicio de la ciudad.

Nunca he deseado tanto que alguien me odie para dejarla de amar. No pensé que en eso se convertiría mi amor. En un deseo indescriptible de definiciones radicales, últimas, finales. Ya ni siquiera me consuelan los abrazos vacíos, los furtivos besos, los deseos informales de una noche. Antes tenía una enorme necesidad de un clavo que me sacara otro clavo. Ahora no quiero nada más que soledad. No quiero ni luz ni oscuridad, quiero letargo, un letargo infinito. Realmente necesito vacaciones de todo esto.

Una puede pensar que luego de seis meses ya se pueden superar algunas cosas. El problema es que estos seis meses solo se convirtieron en una vorágine de pasiones, culpas, desprecios y reconciliaciones. Deseos de cambiar y deseos de destruir todo. Mirar el futuro y mirar el pasado. Sin soluciones. Sin paz. Sin calma. Sin confianza. Y de vuelta todo a empezar.

Espera el 2012, me digo, se acerca el fin del mundo. Aguante, aguante mujer. Ya llega el fin. Ya llega. Aún estoy a tiempo para dar los últimos suspiros de amor. Luego, el dulce olvido, el esperado olvido, el necesario olvido. Ya llega, ya llega, no desesperes, y mientras tanto, la desesperación, el ansia, la angustia, el ahogo, la melancolía, la desazón, la frustración, el rencor, la ira, la rabia, el dolor. La soledad. El adiós.

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