imágenes mentales

Regresar con una ex deber ser difícil (no digo que haya regresado con mi ex, no creo que eso suceda, aunque todo es posible, solo me pongo a analizar en todo lo que se negocia en una situación así). Y depende mucho de los términos en los que se dio fin a la relación.

Por ejemplo, si yo volviera con mi ex (la verdad este post es solo para rellenar el hecho de que no tengo nada que contar jojo) me resultaría muy difícil confiar en ella. Y yo creo que a ella le resultaría muy difícil confiar en mí. Aunque creo que lo intentaríamos. Y esta ligera esperanza es la que ha salvado muchas relaciones de pareja en las que la confianza ha sido mellada por una o por las dos partes. Y creo que también es gracias a esto que los terapeutas de pareja tienen mucho dinero.

Bueno, siguiendo con mi fantasía, no la veo hace como tres semanas (22 días) aunque sí la he visto un par de veces desde lejos y otro par de veces por fotos. Y es raro pero cuando la he visto de lejos no he sentido nada, ni ganas de cruzarme con ella ni de hablarle ni siquiera de saludarla. Pero cuando he visto sus fotos si he sentido como si algo me golpeara en el pecho. Y luego del golpe un dolor profundo.

Supongo que esto se debe a que yo he separado dos tiempos de mi relación pasada. El tiempo bueno y el tiempo malo. El tiempo bueno está asociado a imágenes y recuerdos, que es lo único que queda del pasado, recuerdos de devoción, de cuidado, de satisfacción, de amor. El tiempo malo está asociado a su presencia, a su vida misma, a su forma de caminar o de mirar, a su olor a su aliento, a su risa, a su llanto. Por eso trato de estar lo más lejos posible de su presencia, pero no puedo evitar torturarme muy de vez en cuando con su imagen, o con la imagen de un pasado que fue bueno y que no volverá.

Sé que está mal pero así es como los seres humanos trabajan sus procesos de olvido y de reconstrucción de sus vidas: cayendo y volviendo a levantarse. Y claro, imaginando mucho. Por ejemplo, yo imagino que me la encuentro un día y ella se vuelve loca de alegría, me dice que está arrepentida de lo que ha hecho, que me sigue amando y que ya terminó con su novia. También imagino que la atropella un carro. Este último es más recurrente.

Imagino situaciones y diálogos en los que ella siempre termina pidiendo perdón y yo no se lo doy y me voy, y ella se queda sola y llorando. Y a la vuelta de la esquina me está esperando la mujer que me levantó del suelo y me hizo volver a vivir. Típica novela mexicana. Y eso que nunca vi ni una de esas novelas completa, gracias a “Dios”. Otras veces solo imagino que nos encontramos en el pasadizo oscuro que da a su casa. Ella sale de su cuarto y yo estoy sentada en el muro. Ella se acerca, me toma de la mano, me levanta y nos abrazamos como si no nos hubiéramos visto por años. Luego nos besamos, entramos a su cuarto y dormimos juntas. Generalmente lo más sencillo es lo que más se acerca a la realidad.

Trato de imaginarme con otras mujeres pero aún no puedo. No logro visualizar un rostro ni un cuerpo. Y así es complicado imaginar algo. Y creo que así es mejor, me mantengo lejos de las “locas” con las que suelo cruzarme (aunque me gustan mucho las locas), me concentro en mis tareas pendientes y sigorelativamente tranquila y ligeramente contenta.

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