O

O siempre ha sido una chica muy dulce. Quizás eso es lo que me atraía de ella hace muchos años. Su capacidad para el cuidado, su innata predisposición para adivinar cuáles eran mis necesidades y resolverlas rápidamente. Quizás eso es lo que más extrañaba de ella.

O, como casi todas mis novias anteriores, estaba aún enamorada de su ex. Me había pasado antes con H quien vivía guardándole un rencor, y por eso supongo que un amor, terrible a su ex, y luego cuando tuvo ese breve romance conmigo en el transcurso se enamoró perdidamente de otra (que era más “pendeivis” que yo, eso lo puedo asegurar, pero el amor es ciego), y me botó (la historia de mi vida). Así que yo fui una especie de puente entre su antiguo amor y su nuevo amor. Supongo que habré estado mal unos tres o cuatro meses, y luego llegó B, en medio de mi tristeza por H, y justo me la presentó una muy amiga de H, con quien yo también me hice muy amiga, a quien llamaré Cupido (porque no recuerdo si fue ella la que me presentó a H o si fue al revés).

Cupido me presentó a B en el Twin, y B no me gustó mucho, además yo pensaba en H y estaba apenada y quería estar sola, pero B trataba de escapar de una chica que la estaba persiguiendo así que se quedó conmigo. Nos emborrachamos, agarramos y luego nos fuimos juntas a mi casa. Era la primera vez que hacía algo así con alguien completamente desconocida y me pareció divertido, aunque fue medio extraño porque mi hermana estaba en el cuarto de al lado y mi hermano en el cuarto de arriba y podían escuchar todo lo que hacíamos. No nos volvimos a ver pero ella me bombardeaba con mensajes de texto y eso me cautivó. Fuimos amantes primero, luego pareja, luego nos dejamos. Ella me dejó, nunca me dijo por qué hasta después de mucho tiempo cuando me invitó a almorzar en uno de sus viajes a Lima, y me dijo que había vuelto con su ex y que estaba enamorada de ella cuando estuvo conmigo. No me pareció necesaria la información pero bueno. Qué chévere que me lo contara ¿no?

Cuando yo estaba triste por lo de B apareció S con quién intenté por un tiempo olvidar a B pero no funcionó, luego apareció O, y me distrajo muy bien, me sacó de la cabeza a B por fin y nos divertimos mucho. Pero O tenía un pasado del cual no quería hablarme y que volvía cada cierto tiempo y no nos dejaba ser felices, o por lo menos estar tranquilas. Yo lo aceptaba con tal de que O siguiera conmigo y me diera ese poquito de felicidad a la que ya me había acostumbrado, el problema es que O nunca se acostumbró a eso, prefirió ser sincera, volver a intentarlo con su ex y terminamos.

Mientras estaba triste por el fin de mi relación con O llegó K y todo nos fue genial (eso es mentira pero quiero recordarlo así) hasta que ella se enamoró de otra y tuve que alejarme de su vida, porque ella quería que siguiéramos las tres y yo llegué a cansarme emocionalmente de eso, aunque luego de un descanso sí creo que es posible una relación de 3, o de 4, o de 5. Una comunidad de amor. Pero todo lo que pasó con K está terriblemente detallado en todos estos meses anteriores desde julio así que mejor no lo repito.
En conclusión, o todas mis novias estaban enamoradas de otras, o se enamoraban en el transcurso de mi relación con ellas o yo no me enamoraba nunca de ellas (qué triste mi vida). De lo cual deduzco que no es que tenga mala suerte en el amor sino que todas mis elecciones han sido muy precarias.

Ahora O regresa, casi sin complicaciones, no creo que tan libre de amores pasados, pero con ganas de disfrutar de la vida, de hacer las cosas un poco mejor, y como yo aún estoy triste por lo de K otra vez me envuelvo en brazos de O. Y O me recibe tan cómoda, como si nada hubiera pasado entre las dos. Como si no nos hubiéramos lanzado palabras hirientes, insultos, reclamos lacerantes, como si no hubiéramos llorado con rabia nuestro fracaso, como si no nos hubiéramos lastimado una y otra vez mutuamente. Como si no hubiera pasado nada. Como si ya hubiera pasado todo. Y me sorprende cómo el tiempo puede curar las heridas y hacer que el rencor y el odio sean parte del pasado. Me sorprende también mi capacidad para decirle te quiero, ya que ella me dice te quiero, sin sentirlo, sin realmente sentirlo, como si le dijera hola como estás, me refiero a sin pasión, sin sentimientos encontrados, sin problemas. Una frase hecha. Una frase más que no lastima ni ilusiona. Me sorprende también cómo puedo dormir en su pecho tan cómodamente cuando nos reencontramos, que son pocas veces pero esas pocas son muy bien aprovechadas. Me sorprende mi capacidad para poder querer a alguien tan relajadamente, sin compromisos, sin pensar en nada, sin futuro.

Me pregunto si he cambiado mucho, si algún día tendré la capacidad de volver a amar como amé alguna vez. Si eso es posible, si existe alguna esperanza de que eso vuelva a pasar en mí. Yo imagino que sí, en el fondo sí mantengo una pequeña flamita de esperanza, muy al fondo, muy bien escondidita, una flamita que quiere apagarse de vez en cuando pero que sobrevive como sobreviven algunos sueños y algunas ilusiones, con las fuerzas que le da el seguir dando un paso más cada amanecer.

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