Ella, O y la masturbación

Es miércoles. O me dice, luego de un encuentro casual, que lo nuestro no es amor, que de lo que tenemos no va a surgir una relación. Yo me río. Por lo menos me adelantó algo que yo no me atrevía a decir. Yo no busco amor en estos momentos, solo pasarla bien. Le dije que estaba de acuerdo que no había problema, que estábamos en la misma línea.

Me abraza y me dice que me quiere mucho. Que se siente mal por todos los años (que solo fueron dos) que no nos vimos, que no quisimos vernos. Y de haberle dado tanta importancia a cosas que no valían la pena. Yo le digo que no importa, que esos dos años estuve muy ocupada y que en esos momentos lo que menos me hubiera importado era su amistad. Veo como se estremece y una pesada lágrima cruza su rostro. Lo oculta rápidamente pero igual logro verla.

Le digo que lo siento, que quizás fui muy brusca para explicarle que todo el tiempo que no nos vimos fui tan feliz y tan triste que no pensé en ella. Y que qué bueno que llegara ahora que ya no pienso en nadie (no tanto, ya no tanto, o ya no de la misma forma). Que el tiempo que estuvimos lejos fue lo mejor que nos pasó para poder recuperar la amistad.

Me dice que es verdad, que quizás está muy sensible, que no le haga caso. La beso en el cuello, luego su espalda. Ella vuelve a excitarse. Me jala a la cama, me pone boca abajo y jugamos un rato. Cuando terminamos me pide que le cuente lo que pasó con K. Le digo que preferiría no hablar de eso, contar toda esa triste historia es como revivirla, le digo que lea mi blog, que ahí está todo. Por suerte no insiste. Sabe que aún estoy luchando por dejar de pensar en K, por dejar de quererla, porque no importe su vida.

Luego le digo que tengo un par de reuniones, me pide que regrese en la noche. Ok le digo y me voy. Termino mis labores activistas y me llama L. Me pregunta en donde estoy. Le digo donde siempre. Me dice que la espere que ya está yendo. Le digo que ok, así que me entretengo un rato en el face.

Cuando llega me abraza y me da un beso en los labios. Pasa a la oficina y conversamos de todo un poco, sobre todo del beso de tres que nos dimos el último viernes con O. Me dijo que era algo que siempre había querido hacer. No sé si se refiere al beso de 3, a besarme a mí o a besar a O, a las tres cosas, o solo a dos. No le pregunto más.

Nos morimos de hambre, son cerca de las 10 de la noche, así que abrimos la lata de duraznos que teníamos bien escondida en un cajón. Comemos y seguimos conversando. De pronto no sé cómo la conversación recae en el tema del orgasmo. R me dice que ella no ha tenido un orgasmo por más que lo ha intentado masturbándose (ya que ella nunca se ha acostado con ninguna chica). Le digo que quizás tenga que buscar otra técnica de masturbación y le describo algunas muy someramente.

R me dice que lo ha intentado todo. Se abre de piernas, mete la mano en su ropa interior y comienza a masturbarse frente a mí. Veo sus ojos grandes, sus senos pequeños, su mano que sube y baja rápidamente. Me mira con sus ojos acuosos, sus labios entreabiertos. Yo la miro y esquivo lo que estoy viendo. Trato de resistir, me digo no carajo es mi amiga, todo se va a joder. Mientras mi otra mitad me dice que me lance sobre ella, que la ayude a masturbarse, que la bese, la lama, la frote.

Pero sigo sentada. Ves, me dice ella, puedo estar así por horas y me canso y nada de nada. Pucha, le digo, ya es tarde. O me está esperando. Eres una idiota, me dice riendo y salimos a la calle.

En el camino me cuenta con quién agarró hace unos días, que se siente sola, que necesita entretenerse. Yo le digo que estoy igual, que me siento sola, que necesito entretenerme con alguien. La conversación sigue por el mismo rumbo, aunque ahora la siento más vulnerable, menos bromista y más sensible, como si esperara algo que sabe que no va a llegar, que es completamente imposible que llegue.

Llegamos al paradero, le digo para ir a bailar el viernes, me dice que ya, le digo que O debe estar molesta porque la hago esperar demasiado. Ok vete, me dice. Mi beso, le digo. Se acerca y me da un dulce beso en los labios.. Es la primera vez que la dejo sola en el paradero. Me voy y no puedo evitar recordar ese beso toda la noche.

Luego voy donde O, salimos a cenar, tomamos un par de cervezas y continuamos con nuestros juegos hasta quedarnos exhaustas.

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